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House y la apuesta de Pascal

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¡Ops!
😉

¿Qué tal? El pasado fin de semana a los directivos del canal Nova se les ocurrió emitir un maratón de la serie "House". Horas y horas de "humor transgresor", mala leche a granel, buena música, mejores interpretaciones, esquemas repetitivos e inexactitudes científicas por un tubo; pero, al fin y al cabo, algo que cualquiera que esté mínimamente interesado en las derivaciones sociológicas del cientifismo no puede menos que agradecer. Yo aplaudí la decisión de Nova, disfruté como una enana y me cabreé a partes iguales :-) algo que con House es inevitable. Por cierto, el pasaje que nos sirve de cabecera para nuestra entrada de hoy aparece en el último episodio de la serie, titulado "Todo el mundo muere"

House es uno de esos célebres "asperger" televisivos que tan de moda se han puesto en los últimos años (el otro es Sheldon Cooper, el físico chalado y entrañable de "The Big Bang Theory"). Muchos espectadores... es decir, muchos de aquellos que, como una servidora, NO creen que un poco más de descortesía -que no es más que violencia soterrada sin fuerza ni audacia para convertirse en no verbal- NO es precisamente lo que necesita este mundo; se siguen preguntando por qué esta serie "engancha". Porque, seamos sinceros, House engancha más que una zarza. La razón, sin embargo, es obvia: a los amantes del llamado "humor transgresor" no les importa soportar en cada episodio el mismo esquema básico, tan simple y tan repetido, pues suplen el tedio con la excitación que les provoca la siempre inminente nueva bordería del médico, que va a un ritmo de diez por minuto. En cambio, a los que reconocemos en el "humor transgresor" el rostro cadavérico de la maldad monda y lironda de toda la vida (ataviada, eso sí, con un colorido gorro de polichinela para que no suene en los controles de seguridad de los aeropuertos), a nosotros, digo, House nos engancha porque, ingenuamente, siempre esperamos en la siguiente escena algún amago de evolución en el personaje. Una inflexión, algún destello mínimo que nos haga albergar esperanzas de que, detrás de sus fríos ojos minerales, hay algo más que vanidad, amargura y desprecio. Algún síntoma, en fin, de eso que llamamos "humanidad". Esperamos, episodio tras episodio, que algo o alguien obligue a House a dar un paso adelante o, en su defecto, que le rompa los piños.

Pero esto nunca ocurre, y perdón por el spoiler. La estrategia consiste en hacer creer al espectador que está a punto de ocurrir, pero nunca sucede. Supongo que los guionistas y demás responsables del producto, optaron por no matar la gallina de los huevos de oro. Es comprensible; si House se hizo célebre por decir siempre lo que piensa y decirlo lo más groseramente posible, ¿por qué arriesgarse a cambiar la fórmula?

Sé que me estoy extendiendo demasiado, pero no me resisto a dejar el tema sin antes hacer una reflexión sobre el "humor transgresor" y su antítesis y fertilizante: la asfixiante "corrección política". Yo también me encuentro entre aquellos que ya están hasta el moño de que hoy día, prácticamente no se pueda hablar de casi nada sin meter la pata a cada sílaba. De hecho, en España, aparte de House, Peter Griffin y Homer Simpson, que no son españoles, los únicos que aún tienen bula para hacer bromas sobre gais, musulmanes, mujeres y negros son Antonio RecioPaco Ibáñez :-). Privilegiados, en todo caso, porque los demás nos vemos sometidos a una auténtica vigilancia inquisitorial cada vez que nos sentamos al teclado... Da igual el cuidado que pongas, siempre metes la pata. Botón de muestra: hace algún tiempo, leí que era políticamente incorrecto preguntar a una embarazada si espera niño o niña, porque esto, explicaban, no se sabrá "hasta que el niño o la niña tenga edad suficiente para decidir por él/ella mismo/a qué desea ser"... Recuerdo que en ese momento un escalofrío se dio un garbeo por mi espina dorsal. No se me da bien eso de profetizar, pero en ese instante pensé: "el día que aparezca un líder tarumba que se pase por el forro tanta profilaxis lingüística, la gente, cansada de tanta chorrada, le votará en masa". Pocos meses después, Donald Trump anunció su candidatura para la presidencia de los Estados Unidos. Igual monto una consulta de Tarot.

Que la virtud está en el medio es un axioma sencillo que, no obstante, a los seres humanos nos cuesta la misma vida asimilar. O eres gazmoño hasta vomitar almíbar o eres cruel hasta lo gore, no hay grises intermedios. ¿Quizás sea, en parte, porque "humor transgresor" no significa lo mismo para unos que para otros? Evidentemente cada cual tiene sus propias líneas rojas, sobre todo aquellos que presumen de no tenerlas, que son quienes más tienen. Hagan una prueba, si se atreven (y esperemos que no haya heridos :-)). Todos conocemos a uno de estos jovencitos (y no tan jovencitos) con aire "subversivo" que pretenden cambiar la realidad a golpe de consignas, neumáticos en llamas y pulseritas de cuero. Últimamente se multiplican como las setas: antisistemas, anticapitalistas, antiimperialistas, antimilitaristas, antidesodorantes, antipeluqueros (impedir que el pelo crezca dónde y cuánto quiera, por lo visto, es coartar su libertad... la del pelo), anti todo. Y, por supuesto, todos muy, muy fans de House :-) Muchos de ellos militan devotamente en las filas del Nuevo Ateísmo, por ser esta corriente de pensamiento, el ateísmo, una doctrina tradicionalmente relacionada con la rebelión hacia la autoridad. Algo de razón tienen en ello, aunque los ciudadanos de Corea del Norte podrían discrepar, pues allí rebelarse contra la autoridad es, justamente, declararse creyente. Todo es relativo.

Pero volvamos a nuestro experimento: con la mayor indiferencia que sean capaces de reunir, cuenten a uno de estos subversivos de las pulseritas un chiste corto, típico exponente del humor más negro y, por ello, "transgresor". Por ejemplo (y pido perdón de antemano):


"¿Cuál es el campo de fútbol favorito de Irene Villa? El Mestalla"


Estarán conmigo en que, para ser una "gracia", tiene muy poca. Pero observen la reacción del "subversivo" fan de House. Si está lo suficientemente bien adoctrinado (y, por lo general, lo están), él sí que estallará... en carcajadas.

Ahora, siguiendo con nuestro experimento, cuéntenle otro chiste corto a nuestro amigo, un chiste de idéntico mal tono que el primero:


"Aprovechando que las cunetas en España están tan bien abonadas, podríamos plantar cebollas y sacar unas perrillas"


Vuelvan a observar a nuestro subversivo amigo: el segundo chiste es tan cruel, irreverente y maléfico como el primero. Los dos frivolizan a costa de terribles tragedias acaecidas en nuestro pasado reciente. Los dos son insufriblemente injustos. Pero apuesto la placa madre de mi ordenador a que nuestro melenudo "antitodo" solo reaccionará con risas al escuchar el primero. El segundo le ofenderá profundamente y ya puede usted considerarse afortunado si no le sacude un guantazo :-). ¿Qué pasó con la "transgresión", con la subversión y el placer de frivolizar con lo más sagrado? ¿Qué pasó con el despiporre y el desmelene lingüístico? ¿No habíamos quedado en que era divertido hacer bromas con los temas serios? ¿Por qué unas tragedias históricas son intocables y otras no? Si tú crees tener derecho a tocar -y pisotear- la fibra sensible de tu vecino, ¿por qué tu vecino no tiene derecho a hacer lo propio con la tuya, esa que dices que no tienes? De verdad, qué poco sentido del humor se gastan algunos... 

¿A qué conclusión debemos llegar entonces?
¿Será que "todo el mundo miente"? :-) 
Será, y House y sus guionistas, por supuesto, también. No se dejen engañar.


***


Confío en que tanto Google como el paciente lector sepan reconocer la intención, digamos, "pedagógica", de este post y el segundo no se sienta ofendido y el primero no me penalice por pasarme de rosca, les aseguro que no es mi intención herir a nadie. Pido disculpas si ha sido así. Perdón también por las mayúsculas.

Y ahora, Pascal.



***


Para quienes no hayan oído hablar del tema, la apuesta de Pascal, en resumidas cuentas, viene a decir esto:



"Vamos a sopesar la ganancia y la pérdida al elegir la cara o la cruz acerca del hecho de que Dios existe. Tomemos en consideración estos dos casos: si gana, lo gana todo; si pierde, no pierde nada". 


¿Que es facilona? Puede ser, a veces, un planteamiento en apariencia sencillo concentra un gran significado; el cuadro "Naranja, rojo y amarillo" de Mark Rothko es simple como las instrucciones de un sonajero, y está valorado en más de ochenta millones de dólares. Caray con lo facilón... Pero es que, además, si no crees en "castigos postmorten", si eres un teísta librepensador sin adhesión a religión organizada alguna, la apuesta pascalina es aún más simple... y mucho más potente. Quedaría tal que así:

"Sin duda alguna, el universo, nuestro planeta, la existencia toda, poseen una belleza intrínseca, disfrutable sin más añadidos. Pero, si a la belleza observable del universo, la Tierra y la existencia, añades un propósito trascendente, esa belleza se multiplica por un millón. La Piedra Rosetta ya era hermosa cuando fue encontrada, pero descubrir el significado de las inscripciones que la adornan aportó a la pieza un extra inconmensurable que la volvieron mucho más valiosa, más completa... y más hermosa. Por supuesto, uno puede buscarle a su propia vida el 'sentido' personal que desee (trabajo, familia, hijos, viajes, aficiones, salidas nocturnas, sexo, etc.), todo eso también puede hacerlo el teísta no religioso, ¿quién se lo impide? Pero resulta que todo ese "sentido personal" que le des a tu vida, a poco que lo pienses, no dejará de suponer más que una maniobra de distracción, un parche existencial, un postizo colgante para colocar delante de los ojos con la única intención de autohipnotizarnos para que dejemos de pensar en la futilidad y el absurdo de nuestro ser y de la existencia misma. No se trata del miedo a la muerte que, al fin y al cabo, es tan natural como la vida, y no hay por qué temerla. No, se trata de que, el hecho de que el universo tenga una finalidad transcendente, NO resta nada a nada ni a nadie y, en cambio, suma mucho a todo y a todos. Pero el ateo materialista, por una razón casi siempre más histórica y psicológica que científica, prefiere que esa trascendencia no exista. Aunque esta opción le resta más que le gana.


Esta idea de Pascal se comprende en toda su extensión cuando se relaciona, por ejemplo, con la paternidad: 

-Un padre o una madre ateos tienen entre sus manos a un "bebé inútil, un aborto de mono cabezón, para tirarlo a la basura". ¿Brutal? ¡No!, consecuente. Esa es, según el biólogo Ricardo Moure, la definición biológica, pura y dura, de un humano recién nacido: una criatura simiesca, deforme, que, al contrario que otras especies, se ve obligado a nacer antes de ser mínimamente autónomo. Un 'aborto de mono', esta es la definición de un bebé que tiene el cientifismo para nosotros. Adorne usted, señor ateo, esta 'verdad' desnuda con todas las eventuales ternuritas que desee para enmascararla, autoengañarse y que el trago se le haga menos amargo (si hace esto último, por cierto -y yo sé que lo hace-, no entiendo, según su modo de interpretar las razones de mi cosmovisión, en qué se diferencia lo que usted llama mi "autoengaño" del suyo :-)), pero, si es consecuente con su ateísmo, tarde o temprano volverá a ver a su hijo como un aborto azaroso de la nada. Nada en sí mismo. Un simio afrofiado y macrocéfalo. Estiércol en ciernes.

-Un padre o una madre creyentes tiene entre sus manos a "un mensajero de Dios" (R. Tagore), alguien engendrado para la eternidad, que viene a "vivir una experiencia material" (T. de Chardin), que llega con la misteriosa misión de aportar su esfuerzo a un proyecto infinito del que todos formamos parte. Un ser que ha sido dejado a nuestro cuidado por el Creador, mientras le llega el momento de unirse al baile.

Pretender que ambos, ateos y creyentes, experimentan el mismo tipo de gozo ante el nacimiento de un hijo, es pretender que las castañas son crustáceos. Hace algún tiempo leí en un blog de la red escéptica cómo un joven ateo, padre primerizo, confesaba a sus amigos correligionarios (sin saber, claro, que había una silenciosa teísta espiando :-)) que, cuando miraba a su hijo, muchas veces no conseguía evitar preguntarse "¿Para qué?". Esa pregunta jamás se la hará un padre creyente. 


Si hay propósito, el dolor es menos dolor y la más mínima alegría se vuelve apoteósica. El propósito es una pátina radiante que lo revaloriza todo, desde el más humilde grano de polen hasta la galaxia más lejana.

¿Que la opción del "propósito" es demasiado bonita? :-) Pues sí, ¿y? ¿Dónde está escrito que algo no puede ser bello y verdad al mismo tiempo?¿Que es sospechoso que la verdad sea justo eso que deseamos que sea? Para el creyente no hay ningún misterio en esto, pues, como escribieron tantos ilustres, desde Platón y Agustín de Hipona hasta nuestro descreidísimo Nobel, Juan Ramón Jiménez, el mismo Dios imprimió en nuestros corazones el deseo de buscarle ("Dios deseado y deseante..."). El hombre necesita a Dios porque Él le 'programó' para que así fuera. El ateo, simplemente, sofoca esa inclinación natural, o se la han sofocado su educación y la presión del entorno social y familiar.

Llegado el momento de la muerte, pueden pasar dos cosas: que Dios exista y haya algún tipo de supervivencia ultraterrena o que no haya nada. Si Dios no existe y no hay nada, ¿qué pierde el creyente?¿Se va a llevar, acaso, alguna decepción? No¿Cuál es el problema entonces?¿Que habrá vivido engañado? Puede, pero lo peor del engaño, no es el engaño en sí, sino descubrirse engañado; si esto no ocurre, no hay daño alguno. Que le quiten "lo bailao" al creyente después de muerto :-). Vayamos con el ateo: Si Dios SÍ existe, ¿qué pierde el ateo al morir? Pues eso: "lo bailao", y no lo pierde, se lo quita él solito, y no después de muerto, sino mientras vive. Habrá pasado su vida entera fabricando sus propios autogengaños de andar por casa para olvidar que el mundo, su existencia, sus hijos, sus tragedias, sus éxitos, sus fracasos, el universo, todo, es absurdo, vacío, sin sentido ni esperanza, y que 'el mayor bien es pequeño' porque todo acabará, más pronto de lo que imagina, en ceniza, estiércol y nada". ¿Otorgan algún premio al masoquismo?

Se lo resumiré de otra forma, amigo ateo: uno de los dos, usted o yo, está equivocado. Si lo estoy yo, ninguno de los dos lo sabremos jamás (ni usted podrá proclamar triunfalmente su victoria ni yo lamentar mi desengaño), pero yo habré vivido con más esperanza. 

Si el equivocado es usted, algún día lo sabremos los dos. He aquí la apuesta de Pascal.


Y, mientras la apuesta llega a su desenlace, yo seguiré experimentando la existencia como una gloriosa aventura sin final. El universo como un excelso canto a la esperanza, el centro de operaciones del Creador, sea cual sea su Nombre. Y aquí la llamada falacia de argumento especial no tiene cabida alguna, porque la misma neurociencia nos muestra ya que la exultación del teísta (cuando lo es sinceramente, nadie está hablando aquí de los hipócritas) es tan real como ese universo que nos abruma y desafía. Una alegría que es bálsamo inagotable, serena y siempre expectante... Inocua y gratis :-)

No hay dicha más sublime, se lo aseguro.
"Quien lo probó lo sabe".


***

"Podemos perdonar fácilmente que un niño tenga miedo a la oscuridad. La verdadera tragedia de la vida es que un adulto tenga miedo a la luz"

Platón
Filósofo griego
Siglos V-IV a. C.





La cosmología actual encaja mejor en un marco teísta que materialista. Francisco J. Soler Gil. ¿Dios o la materia? (II)

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(Los incisos en caracteres grises son de nuestra autoría)


¿Por qué el universo está finamente ajustado para la vida? 


Que las leyes y las constantes del universo están ajustadas finamente, de un modo que favorecen el surgimiento de ambientes propicios a la aparición de la vida, y más específicamente de la vida inteligente (que necesita mucho más tiempo para su aparición que la simple vida monocelular), es un hecho que se ha ido poniendo crecientemente de manifiesto en las últimas décadas. Son, por ejemplo, numerosos los equilibrios en la síntesis estelar de elementos que se requieren para que las estrellas posean la estabilidad necesaria a fin de dar tiempo a la evolución de la vida. También penden de hilos delicados la producción de elementos tales como el carbono y el oxígeno, imprescindibles para la vida. Y hubieran bastado valores ligeramente diferentes en los parámetros cosmológicos básicos para que el universo tuviera un aspecto completamente diferente al que tiene... y fuera mucho más inhóspito.  

Muchos materialistas argumentan que, de no haber tenido las condiciones que tiene, el universo simplemente habría tenido otras y la vida podría haber surgido de igual modo, una vida diferente, llamémosle 'acorde' a esa estructuración inicial también diferente... Va a ser que no :-) Ahora sabemos que cualquier variante en los parámetros conocidos daría lugar a poco menos que un universo vacío o muy poco interesante, las modernas ciencias computacionales nos han ayudado a averiguarlo. Prometemos desarrollar más este fascinante punto en próximas entradas. Aquellos lectores que se defiendan bien con el inglés pueden ir abriendo boca con este ensayo;  'The Fine-Tuning of the Universe for Intelligent Life'  del físico Luke A. Barne, en el que ofrece una réplica al célebre "La falacia del Ajuste Fino. Por qué el universo no está diseñado para nosotros" de otro físico, el conocido activista ateo Victor Stenger. Sea como fuere, cabe preguntarse que, si, como aseguran los ateos, el Ajuste Fino no es tal, ¿por qué los físicos postularon casi inmediatamente la teoría del multiverso para rebatirlo? ¿Por qué no se limitaron desde el principio a demostrar sin más que el Ajuste Fino es un espejismo?

Aunque todos los ejemplos de ajuste fino sugeridos en los últimos años han resistido el análisis crítico de la comunidad científica, hay ciertamente un número de ellos muy bien establecido. ¿Qué pensar de este dato?

Desde un marco teísta, no sorprende que el universo esté dotado de leyes y constantes adecuadas para el surgimiento de la vida humana (sean éstas muy específicas o no, dentro del conjunto de las leyes físicas posibles)... Determinando un Dios inteligente y omnipotente, no resulta irrazonable conjeturar que estas leyes favorecerán, o al menos, posibilitarán la aparición de vida como la nuestra. Desde un marco materialista, por el contrario, el dato del ajuste fino del universo es mucho más problemático. ¿Por qué, si hay, en principio, tantas combinaciones posibles de leyes y constantes físicas, resulta que se dan unas que hacen posible nuestra existencia, siendo así que parece que serían muchas más las combinaciones de leyes y constantes que implicarían un universo completamente muerto? Si el materialista no quiere encogerse de hombros otra vez, tendrá que responder que, o bien las combinaciones de leyes y constantes posibles no son tantas como parecen, o bien que todas se dan de un modo u otro.

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Ahora bien, ya que la primera respuesta no puede apoyarse en nada concreto (ni siquiera en los actuales intentos de construir una teoría unificada de todas las interacciones físicas, puesto que en esos intentos se introducen siempre nuevos parámetros ajustables), una buena parte de los autores materialistas se inclina ahora por la hipótesis llamada del 'multiverso', según el cual el universo que observamos es sólo uno de entre un inmenso número de universos reales, cada uno de los cuales posee sus propias leyes (y/o constantes) físicas. En este contexto, la respuesta a la cuestión de por qué existe el universo sería simplemente la de que en los universos regidos por otras leyes no podríamos existir, ni hacernos, por tanto, estas preguntas.

Sin embargo, este planteamiento resulta extremadamente dudoso (aparte de que obliga a Ockham a degollarse con su propia navaja; en este enlace hallarán este tema más desarrollado, no se pierdan el debate que se abre bajo el artículo y los fallidos intentos de nuestros audaces materialistas por knockear a Manuel Alfonseca :-)) Pues, aun dando por buena la tremenda inflación ontológica que supone la hipótesis del multiverso, no está nada claro que con ella se consiga evitar la reaparición del ajuste fino, esta vez a nivel de la ley reguladora del tipo de universos posibles en el multiverso. Y es que, si cualquier universo pensable fuera posible, cada nuevo instante de normalidad en nuestro mundo sería poco menos que un milagro. En efecto, si pensamos en todos los sucesos que podrían acontecer dentro de un minuto, por disparatados que parezcan, no cabe duda de que, en el marco del multiverso extremo, hay universos en los que tales sucesos ocurrirán. Es más, por cada universo normal (en el sentido de ser poseedor de unas leyes estables, una continuidad causal, etc.) debe haber muchísimos universos mucho más irregulares. Por tanto, si no queremos caer en la locura (y en una irracionalidad que sobrepasa con creces a la irracionalidad que supone postular a un Creador :-); resulta cómico comprobar que, dependiendo del materialista con quien estemos debatiendo, la sugerencia de un Creador del universo resulta, o una solución muy fácil -es el caso de Corredoira- o muy complicada, demasiado para ser "probable", que es el caso de Richard Dawkins), parece que hay que restringir de algún modo el tipo de universos posibles. Nadie ha podido formular todavía con precisión la ley que permita hacer una restricción que salve nuestro universo y elimine sus alternativas inestables (ya hay algunas propuestas de leyes generadoras de un multiverso, como, por ejemplo, la ley de selección natural cosmológica de (Lee) Smolin. Pero estas propuestas están formuladas en un grado tal de generalidad, que no sirven para nada de cara a la discusión sobre el ajuste fino). Pero no cabe duda de que se tratará de una ley compleja, y en cierto modo ajustada finamente. Además, como ha señalado (Richard G.) Swinburne, una cosa es justificar la existencia de observadores conscientes, y otra cosa la de observadores conscientes y capaces de la acción moral. Este último parece ser nuestro caso, y es coherente con lo que se esperaría de un universo diseñado por Dios. Pero no hay razón para pensar que los posibles observadores conscientes generados en un multiverso habrían de ser siempre (ni por regla general) seres de este tipo. Con lo que el poder explicativo de la hipótesis del multiverso es, en el mejor de los casos (y tratando de ser lo más generosos posible con ella), bastante limitado.

En definitiva, lo que queda es el hecho de que las leyes y las constantes del universo están ajustadas finamente, de un modo que favorecen el surgimiento de ambientes propicios a la aparición de la vida inteligente. Para el materialismo: un hecho suelto, inexplicable; para el teísmo: algo que cabía esperar.


Francisco J. Soler Gil
Filósofo de la Ciencia
Doctor en filosofía por la Universidad de Bremen

(Extractos de su libro "¿Dios o la materia?" del que es coautor junto al físico teórico Martín López Corredoira. Ediciones Áltera, 2008. Págs 27-31)




Aconsejamos encarecidamente a nuestros seguidores la lectura de este ensayo en forma de entretenido debate. Aunque todos conocemos ya demasiado bien las claves y argumentos de uno y otro bando, les aseguro que no se aburrirán, pues no deja de ser interesante en este caso comprobar cómo el representante del materialismo ateo, doctor Martín López Corredoira, en lugar de debatir como el insigne intelectual que es (dicho sin ironía, creo que es realmente una eminencia), debate usando el tono y las trilladas argucias populacheras de uno de esos trolls revientaforos del entorno de Yahoo Respuestas. Efectivamente, el señor Corredoira parece perder en esta lid los papeles, los modales y los estribos, todo a la vez, rayando incluso en el agravio y la descortesía: llega, por ejemplo a tildar a Soler Gil -y, por extensión, a todos los creyentes- de "chamán", "brujo", "pardillo" e incluso, "mercenario de ideas ajenas"... En la página 151, primer párrafo, escribe, ya bastante alterado ante la habilidad de su rival para exponer sus argumentos: "Hay que ser muy buen abogado para defender una mentira"...  (Las opiniones de Corredoira son, por supuesto, la Verdad fulgurante). Soler Gil se toma todos estos exabruptos con más humor, amabilidad y filosofía de los que me hubiera gustado y de los que yo misma hubiera sido capaz. Y, lo divertido, es que al final, en vez de disculparse, Corredoira acusa a Soler de ser demasiado suspicaz cuando aquél le pregunta a qué se debe ese tono agresivo y ese odio tan evidente.

¿Por qué llega Corredoira a esos extremos tan indecorosos? Pues, simplemente, porque se queda sin argumentos en la segunda réplica. De hecho, su único "argumento" a lo largo de toda la primera réplica consiste en repetir una y otra vez el mantra del "dios de los agujeros", sin caer en la cuenta de que el azar puede ser usado también como ese mismo dios-comodín.

El libro tiene casi 300 páginas, pero les facilito un breve esquema. Esto es, grosso modo, lo que una servidora ha sacado en limpio:


Argumentos de Soler Gil.
Dios podría existir porque:

1. La cosmología actual dictamina que el universo es un "objeto" y que, por tanto, posee todas las características que la experiencia nos dicta que tienen los objetos, incluida la contingencia, causa y finitud.

2. Aunque se demostrara la existencia del multiverso, éste seguiría siendo un objeto. Estamos, pues, donde estábamos. Por este mismo motivo es absurdo preguntar por qué hay Dios en vez de nada. Dios y universo no pertenecen a la misma categoría ontológica. El universo es un objeto y, como todos los objetos, debe tener causa. Pero no hay ninguna razón para postular que, si hay un Creador, también lo es (un objeto) y, como todos los objetos, también debe tener causa, puesto que ese Creador estaría más allá de la experiencia. El Creador sí que podría existir sin más. El universo, si seguimos los dictámenes de la cosmología actual, no.

3. El universo es maravillosamente complejo, pero es racional, es comprensible para el ser humano. De nuevo no hay ninguna razón para que un universo surgido del caos esté "abrumadoramente ordenado" (Hawking) ni para que sea comprensible para unas criaturas surgidas a su vez del azar ciego y la selección natural, unos primates algo más avanzados cuyas habilidades cognitivas no son más que ventajas evolutivas y deberían bastarle solo para sobrevivir, no para enviar sondas a Plutón. A menos que las mentes de estas criaturas surgidas del azar sean un pálido reflejo de la Mente primordial de donde esas mentes surgieron, la racionalidad del universo es un misterio irresoluble.

4. No se trata de colocar a un "dios-comodín" (Corredoira dixit) en el agujero de lo que aún no conocemos para taparlo sin más y salir del paso. Se trata de que hace siglos, cuando la física y la cosmología estaban menos que en pañales, la teología ya intuyó y describió a un Creador cuyo carácter "encajaba", entonces y ahora, con las cualidades de las "cosas creadas" que la cosmología actual va descubriendo (para comprobar que esto es cierto, basta echar un vistazo a toda la bibliografía teológica de que disponemos, algo que nuestros ateos, por supuesto, se cuidan mucho de hacer). En definitiva, no se trata de imaginar un dios-tapón a medida del agujero amorfo de nuestra ignorancia, se trata de que al puzle que ya conocemos le falta una pieza y el Dios Creador que siempre sugir el teísmo tiene la forma exacta de esa pieza que falta. Soler Gil ofrece múltiples datos científicos y filosóficos, así como abundante bibliografía para apoyar su tesis.


***


Argumentos de López Corredoira.
Dios no existe porque:

1. Los curas son unos impresentables.

Y punto.


No me crean, no tienen por qué hacerlo :-). Lean el libro y comprueben por ustedes mismos lo que digo. Corredoira, cuya inteligencia y erudición quedan fuera de toda duda, hace del sarcasmo y la burla su argumento estrella. Cuando una y otra vez se ve contra las cuerdas, se limita a decir "dejemos el tema" y dedica más de la mitad de sus intervenciones a desarrollar la falsa "hipótesis" (falacia ignoratio elenchi, más bien) de que Dios no existe porque la historia del cristianismo está sembrada de desmanes, muchos de los cuales son descritos con pelos, fechas y señales, llenando páginas y páginas con ellos, como si nuestro ilustre ateo creyera realmente que eso prueba la inexistencia de Dios. (¿Creerá esta pamema de verdad? Horrenda duda me asalta :-)). Soler Gil le pide que vuelva a los argumentos científicos porque ese que Corredoira propone "es otro debate" en el que no le importa entrar, pero que nada tiene que ver con la idea original que les llevó a iniciar el proyecto divulgativo que nos ocupa. Pero nuestro físico teórico no quiere soltar la presa, entre otras razones, porque no tiene otra presa mejor que esa, aunque esa sea irrelevante. Si tuviera otra presa mejor, evidentemente, la habría usado :-) Al final, a Soler Gil no le queda otra que hablar de religión, a su pesar.

Por favor, no me crean. Léanlo.

libro dios o la materia soler gil


Cabe un apunte más. Como ya dijimos en esta entrada respecto a James P. Moreland, el hecho de que traigamos aquí un texto del profesor Soler Gil no significa que apoyemos todo su ideario y sus conclusiones referidas a otros ámbitos que no sean el exclusivamente filosófico y científico. Soler Gil es católico, pero si lo traemos a nuestro sitio no es como seguidor de tal o cual credo, sino en calidad de experto en filosofía de la física. Es cierto que su pensamiento parte del teísmo, como el de los ateos parte del ateísmo, ni más ni menos. Todo el mundo tiene que partir de una cosmovisión siempre PREVIA. Tampoco estamos de acuerdo con todo el ideario del intelectual ateo John N. Gray, y, sin embargo, en su momento subrayamos cada palabra de este artículo firmado por él. Recordamos, una vez más, que si alguien no toma en consideración las tesis de Soler Gil solo porque es católico (en lugar de rebatir sus planteamientos científicos y/o filosóficos con otros planteamientos científicos y/o filosóficos) estará incurriendo en una falacia ad hominem. Otros autores, sin estar adheridos a ninguna religión, sostienen las mismas tesis que él.


***


Volviendo a Corredoira y ya, para terminar, resulta curioso que en "¿Dios o la materia?" el doctor muestre tan conmovedora confianza en el método científico y en las conclusiones que muchos filósofos materialistas como él deducen a partir de los datos obtenidos por ese mismo método, así como en la llamada "ciencia promisoria o prometida". Y digo que es curioso, no porque esto no sea lo habitual, sino porque esa actitud no coincide con el escepticismo que muestra hacia esta misma disciplina en otras publicaciones:



Léase, por ejemplo, esta jugosa declaración de Corredoira al diario digital Diagonal:

"Ciertamente, hoy no queman en la hoguera a nadie por hereje, pero es difícil desarrollar un pensamiento original en la ciencia, porque el sistema, la mayoría de los colegas, se opondrán a ello". 


O esta: 

"Lo que predomina en la clase científica en la cosmología es claramente el modelo oveja/ganso, seguir a los pastores del rebaño por una cuestión de creencia en su autoridad; y también por una cuestión pragmática de poder sobrevivir en el mundo de la investigación, pues es muy difícil conseguir dinero para un tipo de investigación heterodoxa". 


O, respecto a la revisión por pares:

"Hay algunos casos, sí, de malas prácticas intencionadas, de árbitros que rechazan publicar algo por su propio beneficio. Sin embargo, el problema general del peer review (revisión por pares) no es éste. El problema, en mi opinión, es que se tiende en general a eliminar las ideas demasiado rompedoras. Hay una especie de conservadurismo científico por el cual se prefiere publicar artículos que están siempre mareando la perdiz con las mismas ideas, con la seguridad de que eso funciona, y hay muchos árbitros, no todos, en las revistas más importantes que rechazan automáticamente cualquier intento de decir algo en discordancia con los estándares".


Y, por último, no se pierdan esta:

"... El modo de hacer ciencia hoy en día tiene mucho del sistema capitalista y democrático: la valoración de la ciencia en cuanto a la cantidad de publicaciones o los retornos económicos, el crear puestos de trabajo aunque sea para hacer cosas inútiles, el dejar que las mayorías impongan sus criterios sobre lo que es o no correcto..." 


 De todos modos, este también es otro debate... ¿O no?


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Al final, hoy, como siempre, la eterna pregunta:
¿A quién creeremos?

 

Pueden leer la primera parte de esta entrada aquí.




Disculpen las mayúsculas.

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Pueden ver todos los títulos consultados en la elaboración de este blog en nuestra Bibliografía.



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