Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe, que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

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"El Señor del Azar". Manuel Alfonseca vs Richard Dawkins. (Leído al pasar VI)

frases manuel alfonseca

"¿A más Azar, menos Dios?"


Hacía tiempo que no añadíamos ninguna entrada nueva a nuestra sección "Leído al pasar" y, la verdad, lo echábamos de menos :-) Hemos decidido retomarla hoy con algunos párrafos recopilados a partir de uno de los siempre apasionantes debates que tienen lugar en el blog de Manuel Alfonseca "Divulgación de la Ciencia". Aunque la charla tuvo lugar hace más de dos años, su interés radica en que uno de los debatientes reúne todas las características propias del ateo tipo. De hecho, con todos mis respetos hacia él, casi parece un cliché, de ahí que resulte tan interesante para nuestro sitio, por su capacidad representativa: nuestro cientifista tuvo la habilidad de resumir en unas pocas frases las líneas maestras del ideario de ese movimiento pseudoescéptico denominado Nuevo Ateísmo, de tal forma que casi podríamos afirmar que su intervención supone un magistral compendio de "El espejismo de Dios" o cualquiera de las otras "biblias" del neoateo. El mismo Dawkins podría haber escrito esos párrafos y me atrevería a afirmar que con las mismas palabras. Mismas expresiones, misma retórica, mismas analogías, mismas falacias.

Alfonseca se lo "merienda" en cinco asaltos. No se lo pierdan :-)

Los incisos en gris son nuestros.


***


He aquí los argumentos del "escéptico":

"Sobre el argumento de la existencia de Dios no es cierto que sea igual de probable que la existencia del Universo. La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe y lo medimos con nuestros aparatos de medida obteniendo los mismos resultados independientemente de la persona que lo haga.

Por otro lado, la probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia, aparte de que hay multitud de versiones, digamos que cada uno tiene su versión.

Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante, o lo ha tenido y, al ser también el inicio del tiempo, no tiene sentido hablar de lo que había antes del Universo porque no existe ese antes y, por lo tanto, tampoco se requiere de un Dios que estuviese en ese antes. 

(Esta última, como sabrán, fue durante un tiempo la postura de Stephen Hawking, fue él, junto a otros físicos menos conocidos, quien popularizó la idea de que 'es absurdo preguntarse por lo que pasó antes del Tiempo' -o qué hay al norte del Polo Norte, ¿recuerdan? :-)-, ese mantra que los nuevos ateos repiten sin cuestionarlo; Hawking, en definitiva, y contradiciendo a Einstein, estableció por nosotros cuál es el punto exacto en el que debemos dejar de hacernos preguntas. Curiosa y afortunadamente para todos, él mismo decidió no seguir su propio consejo y todavía hoy continúa "absurdamente" :-) preguntándose qué rábanos ocurrió "antes" del Big bang. El físico Antonio F. Rañada cuestionaba aquí otra popular teoría de Hawking -y de Lawrence M. Krauss a quien dedicaremos pronto un post para él solito :-)- sobre un universo surgido de un vacío cuántico. Un vacío cuántico que ambos -Krauss y Hawking- pretenden que es la "nada"). 

Sigue nuestro ateo:
 
De cualquier forma, por concretar, ¿de qué Dios hablamos? Porque el Dios cristiano es uno de los más recientes (recordemos que el hombre como especie) está en la tierra entre de 200.000 y 800.000 años, y seguramente han habido muchas religiones, la mayoría de ellas politeístas.

Creer en el Dios cristiano no niega la existencia de Sedna, la diosa del mar inuita, o los múltiples dioses del Asatrú (Neopaganísmo Germánico), tales como Odín o Thor (y le hablo de religiones minoritarias que aún siguen siendo practicadas), ¿un cristiano no es ateo de estas religiones?

Imagínese que aún siendo la misma persona, desde muy joven se hubiese criado en la India, ¿piensa que su espiritualidad sería impermeable al entorno y acabaría siendo cristiano?"



Respuestas del profesor Alfonseca:


"'La probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia'

La conclusión no se sigue de la premisa. Supongo que, pensando así, dirás también que 'la probabilidad de la existencia de inteligencias extraterrestres es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia.' Hay que ser coherente. Yo más bien diría: 'Si no tenemos pruebas de la existencia de algo, no se puede hablar de probabilidades.' Dawkins falla aquí.

Por otra parte, su argumento entero cae por tierra cuando se ve que, en otras condiciones, es falso. Esencialmente, su argumento viene a ser una forma modernizada del argumento clásico: 'La evolución de la vida se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Dios no exista'.

Ahora, consideremos este experimento mental. Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista.' Es el mismo argumento, pero en ese caso la conclusión es evidentemente falsa. Ergo... (Pueden consultar una explicación más extensa de este experimento en esta entrada de su blog, extraemos para ustedes estos interesantes pasajes:


Existe una rama de la informática (la programación evolutiva) que construye programas de ordenador inspirados en la evolución biológica. Se habla de vida artificial cuando estas técnicas se emplean para construir sistemas de agentes que remedan el comportamiento de los seres vivos. Simulando colonias de hormigas, por ejemplo, se arroja luz sobre el comportamiento de enjambres de seres que actúan juntos, lo que permite formular hipótesis sobre la aparición de entidades de nivel superior, como los organismos pluricelulares o las sociedades humanas.

Un experimento de vida artificial es un ejemplo de diseño inteligente por parte del programador, pero los agentes interaccionan bajo el control de algoritmos seudo-aleatorios, es decir, de algo parecido al azar. Ahora bien, Gregory Chaitin demostró que azar y seudo-azar son matemáticamente indistinguibles. Si alguna vez aparecieran agentes inteligentes en estas simulaciones, no podrían deducir la existencia del programador por experimentación, pues está fuera de su mundo, y podrían llegar a la conclusión falsa de que su existencia es consecuencia del azar. De igual manera, nosotros tampoco podemos demostrar la verdad ni la falsedad de la hipótesis que afirma que el universo no ha sido diseñado por nadie. Por lo tanto, dicha hipótesis debe considerarse extra-científica.

 Dejemos que el profesor continúe contestando a nuestro amigo ateo:
 

'La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe.'  

Perdón. Un objeto puede existir aunque la probabilidad de su existencia sea cero. Esto es algo elemental en el cálculo de probabilidades. Todo el que trabaja en el campo de la existencia de seres extraterrestres sabe que nuestra existencia no impide que su probabilidad pueda ser cero. Hay muchas publicaciones donde esta afirmación puede apoyarse. Citaré una: "The concept of probability is problematic in the context of existence of only one object. Problems arise in applying the idea of probability to cosmology as a whole — it is not clear that this makes much sense in the context of the existence of a single object which cannot be compared with any other existing object." (Issues in the Philosophy of Cosmology, George F. R. Ellis, 2008). 


(Les traducimos el texto de Ellis: 'El concepto de probabilidad ya es problemático en el contexto de la existencia de un solo objeto. Los problemas crecen si se aplica la idea de probabilidad a la cosmología en su conjunto -no está claro que tenga sentido en el contexto de la existencia de un solo objeto que no puede ser comparado con ningún otro objeto existente'. La traducción es nuestra, disculpen los posibles fallos').
 


'Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante...' 

Parece que mucha gente no sabe que Santo Tomás de Aquino llegó a la conclusión de que la existencia de un principio del universo es irrelevante para la existencia de Dios. La cuestión fundamental es que la mera existencia del universo exige un creador, tenga aquél principio o no. Porque (utilizando la terminología atea del siglo XIX): 'Todo objeto físico exige una causa. El universo es un objeto físico (como demostró Einstein cuando describió su evolución con una ecuación matemática). Luego el universo exige una causa.El filósofo de la Ciencia Francisco Soler Gil nos habló extensamente de esa imposibilidad de escapar al hecho incontrovertible de que el universo, con comienzo o sin él, es un objeto, y que, por tanto, necesita una causa. Las entradas aquí y aquí.
 
¿Por qué un Dios y no muchos? 


Es un hecho que las religiones politeístas tienden a convertirse en monoteístas a lo largo del tiempo. Así, de la religión pagana greco-romana los filósofos griegos como Platón y Aristóteles pasaron al monoteísmo filosófico. Así también, en la religión hinduista politeísta el Baghavad Gita presenta una figura del Dios supremo (Vishnu-Krishna) de quien procede todo lo demás. No hablo de las religiones chinas porque tienden a ser religiones ateas, como el budismo Hinayana.

¿Somos ateos del resto de las religiones? 


Rotundamente no. Ninguna religión (exceptuando quizá las sectas diabólicas) representa el mal o el error absoluto, todas contienen muchos elementos de verdad. Creer en el Dios de los cristianos no significa negar la existencia del Dios de los musulmanes, por ejemplo. De hecho, ambos decimos hablar del mismo Dios, aunque no estemos de acuerdo en cuestiones teológicas concretas...  (Respecto a los antiguos dioses) Recuerde que los antiguos cristianos creían en la existencia de los dioses paganos (los consideraban demonios). Hoy que prácticamente nadie cree en su existencia, tiene usted razón, todos somos ateos respecto a ellos. Pero este argumento me recuerda el de C.S.Lewis respecto a la persecución de las brujas en el siglo XVII: no es que nosotros seamos más tolerantes, es que ya no creemos que las brujas existan


(Permítanme otro inciso, aunque sé que ya van siendo muchos: personalmente, nunca he comprendido bien la obsesión de los nuevos ateos con el hecho de que la gente haya adorado a múltiples dioses a través de la Historia. ¿Por qué unos sujetos tan entusiastas de la teoría de Darwin no entienden que la evolución es algo consustancial a todo ser vivo y, por ende, al ser humano, y que tal evolución no tuvo por qué circunscribirse exclusivamente al ámbito de la biología, sino, como es natural, también al de las ideas y los conceptos, concretos o abstractos, incluida la forma de entender el mundo y el universo, y a la lenta, pero progresiva comprensión de lo inefable? Es más ¿de qué modo la existencia de una multitud de dioses olvidados 'prueba' que no hay una Inteligencia tras el universo ahora? La intuición de que todo lo que existe procede de algún Creador y que la vida no surgió de la nada, es tan antigua como el hombre mismo, prácticamente nació con él; la intuición es la misma, la creencia en la Causa de tan patente efecto es la misma, pero cada cultura dio forma distinta a la manifestación física e idiosincrática de esa intuición. ¿Cuál es el problema? 


León Tólstoi tampoco entendía este conflicto :-), lo explicábamos aquí). 


¿Sería yo cristiano si hubiese nacido en la India? 

¿Habría sobrevivido el imperio romano de Occidente si Teodosio no lo hubiese dividido entre sus dos hijos? Este tipo de preguntas (¿qué habría ocurrido si las cosas que han pasado no hubiesen pasado?) sólo me parece útil como argumento para una novela; me parece ocioso para la discusión filosófica. Lo que ha pasado ha pasado y ya no tiene remedio. No perdamos el tiempo discutiendo lo que habría podido ocurrir".



es Ingeniero en Telecomunicación, 
catedrático, divulgador y novelista. 
Actualmente es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.


***
  

Hemos reordenado los párrafos para facilitar al lector la comprensión de todo el hilo sin tener que transcribir la conversación completa que pueden ver aquí. De todos modos, si alguno de nuestros amigos ateos no ha quedado satisfecho con las explicaciones dadas, le invitamos a seguir debatiendo el tema con el doctor Alfonseca que siempre está presto a charlar de ciencia, fe y filosofía con sus lectores.

Eso sí, aténgase a las consecuencias :-), parafraseando a cierto conocido y ateísimo webmaster: "debatir con Alfonseca puede ocasionarle conflictos irremediables con sus dogmas".

😉

*** 

Ya, para acabar, les confieso que este pasaje me ha fascinado, por eso nos hemos permitido usarlo en el montaje con cita que encabeza esta entrada de hoy:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Tradicionalmente, al Creador se Le han adjudicado miles de nombres. Solo el Islam, por ejemplo, Le otorga nada menos que noventa y nueve.

Ahora entiendo mejor por qué alguien Le llamó, tan poética como acertadamente,
 "El Señor del Azar".





Ver también:

¿Quién creó a Dios? La falacia de Dawkins
El espejismo de Dawkins
El gen egoísta... o no. 
El murciélago de Thomas Nagel
Los pensadores ateos critican 'El espejismo de Dios'.
La fe de Richard Dawkins
Richard Dawkins, el multiverso y los enanitos de jardín
Burros voladores :-)
La Razón irrazonable
Dios y los unicornios


Citamos a Manuel Alfonseca en todas estas entradas.

Todos los posts que aluden a Dawkins, incluido éste, aquí.

Más citas con frase en nuestra Galería.

Bibliografía


La revisión por pares es un obstáculo para el avance de la ciencia. Alfredo Caro

frases ciencia y fe alfredo caro

"La revisión por pares es hoy día uno de los principales obstáculos en el avance del conocimiento científico. Sin embargo, para los cientifistas, es la realización misma del sueño americano, donde un “novato puede publicar en las mejores revistas si hace un buen trabajo”. La realidad es bien distinta, el sistema “peer review” (revisión por pares) es un coladero de resultados no reproducibles y hasta fraude. Son muchos los motivos, por razones estructuralesel 20 % de los investigadores revisan hasta el 90 % de los artículos en biomedicina. Esas revisiones no están ni reconocidas curricularmente ni pagadas. Tal como me dicen los investigadores principales en mi entorno, es imposible hacerlo bien. Por razones políticas: tener autores de renombre en el artículo y sobre todo el teléfono del editor. Por razones ideológicas: además del número de teléfono hay que tener las agallas para descolgarlo y presionar al editor (convencerlo, sic) de la relevancia de tu manuscrito. ¡Ay del investigador que me diga que esto no es cierto! Hay hostias por cenar con los editores en los congresos.
Así, los nobeles, los que mejor publican son hombres con un perfil muy ambicioso. Otro motivo es el sesgo de los revisores hacia autores de renombre. Los que trabajen en un laboratorio me van a decir que nunca han oído ningún comentario (racista al fin) sobre los científicos chinos y que eso no afecta a la imparcialidad en las revisiones.
En el momento en que un escéptico se apoya en la revisión por pares para defender el sistema científico está basándose en una creencia sin fundamento, sin base empírica.
Otra cosa es que este sistema peer siga siendo necesario".


Alfredo Caro-Maldonado
Biólogo celular y divulgador
 Es autor del blog Ciencia Mundana



  Tienen el artículo completo aquí. 



Entre otras razones, sigue siendo necesario porque, a pesar de sus considerables desventajas, no se ha encontrado -¿o deberíamos decir "no se ha buscado"?- un sistema mejor o menos malo. Pero, que no se haya propuesto aún una alternativa válida no significa que el método actual de revisión y validación de trabajos sea, como pretenden los cientifistas, ni infalible ni perfecto ni el único posible.

***


 Nos gusta pensar que la ciencia está separada de las personalidades porque buscamos la guía de un principio y no la de una persona. Así, el científico individual experimenta una sensación de libertad porque tiene la impresión de que vive en una comunidad en la que el árbitro último es la ley y no el hombre. Esta práctica realmente democrática ha llevado a la práctica falazmente democrática de determinar la validez de un punto de vista científico determinando cuántos otros científicos están de acuerdo con él.

Carl C. Lindegren
Genetista americano
Fue profesor de Genética en la Washington University, en San Luis, Misuri
y de Microbiología en la Illinois Southern University


*** 


"El problema general del peer review (revisión por pares) en mi opinión es que se tiende en general a eliminar las ideas demasiado rompedoras... Hay una especie de conservadurismo científico por el cual se prefiere publicar artículos que están siempre mareando la perdiz con las mismas ideas, con la seguridad de que eso funciona, y hay muchos árbitros, no todos, en las revistas más importantes que rechazan automáticamente cualquier intento de decir algo en discordancia con los estándares... El modo de hacer ciencia hoy en día tiene mucho del sistema capitalista y democrático: la valoración de la ciencia en cuanto a la cantidad de publicaciones o los retornos económicos, el crear puestos de trabajo aunque sea para hacer cosas inútiles, el dejar que las mayorías impongan sus criterios sobre lo que es o no correcto..."

Martín López Corredoira
Doctor en Ciencias Físicas y Filosofía
Se considera ateo 

Citamos al doctor Corredoira también aquí.


***

"Verdad es lo que la mayoría ve como verdad, pero la mayoría también puede cambiar de opinión a lo largo de la historia".

Escritor y ensayista británico


***


"No sabemos, solo podemos conjeturar".

Filósofo de la Ciencia y sociólogo
Uno de los grandes referentes del pensamiento del siglo XX




Supongo que se han encontrado alguna vez en esta tesitura (a mí me pasó, sin ir más lejos, la semana pasada): un ateo cientifista les espeta ese argumento tan trillado de que "solo existe aquello que la ciencia dictamina que existe". Recordamos que, si eres un cientifista, no puedes hacer otra cosa que aceptar este férreo dogma; si no lo aceptas, es que no eres cientifista y, si no eres cientifista, tu ateísmo se queda irremediablemente cojo. Ustedes, sobre todo si son lectores habituales de "Dios y la Ciencia" ;-), le ofrecen a nuestro ateo múltiples testimonios de científicos que no están tan seguros de que toda la realidad quepa dentro del paradigma fisicalista y por qué piensan que éste comienza a tambalearse. El ateo contraataca con un "eso solo son opiniones, no pruebas" e, inmediatamente, creyendo que así zanja la cuestión, les hablará muy ufano de lo que él considera la más clara y máxima expresión de la objetividad por excelencia: la revisión por pares... 

La respuesta que proponemos es tan obvia para nosotros como, aparentemente, inasequible para ellos: "el resultado que arroja la revisión por pares también es una opinión, es la opinión de la mayoría..." Pero nadie garantizó nunca que la Verdad, sea lo que sea lo que entendamos por tal, se desprenda mágicamente de la opinión de un grupo de personas, solo porque son más numerosas que el grupo que ostenta una opinión contraria o diferente.

La mayoría también votó a Hitler. 


¿Algún fan de Godwin entre la concurrencia? :-), vale, nos disculpamos sinceramente y cambiamos el cierre:

La mayoría también votó a Trump.

¿Mejor?
:-)



Ver también:


El cientifismo, la nueva religión 
Lo que conocemos es como una isla dentro de un océano 
El nuevo oscurantismo
Los dogmas de la ciencia
No podemos dejar que Dios cruce la puerta
La objetividad de la ciencia a juicio
Los mantras de la ciencia 
El fin del reduccionismo
La ciencia no se divulga, se predica 
El fundamentalismo científico, una forma de pseudociencia

Todas las entradas que aluden al cientifismo, incluida ésta, aquí.

También citamos a Popper aquí.

Más citas con foto, aquí.
Bibliografía.


Tomamos de aquí la fotografía para elaborar el montaje con cita. Les animamos a leer la entrevista.

¿La fe se ha opuesto a la ciencia? Ignacio Sols. Parte II

fe y ciencia robert andrews

  Continuamos con el análisis de la supuesta oposición histórica de la fe a la Ciencia que comenzamos en este post, contemplada, en este caso, desde la perspectiva de la Iglesia Católica (en otra ocasión abordaremos el tema centrándonos en otros credos, pero adelantamos desde ya a nuestros lectores que el Islam, por ejemplo, no solo no se ha opuesto a la Ciencia sino que ha aportado a la misma mucho más de lo que la mayoría de nuestros ateos están dispuestos a aceptar :-)). 

Cedemos la palabra de nuevo al profesor Sols, los incisos en gris son añadidos nuestros:



"Como el análisis serio del caso Galileo va dejando la impresión de que solo hubo un caso así, a veces se buscan otros que sirvan de base a la afirmación de que siempre ha habido oposición de la Iglesia a la ciencia. El más recientemente invocado se refiere a la biología: la teoría de la evolución. Como indicación de que la Iglesia tomó una posición contraria se suele aducir el hecho de que algunos sacerdotes se opusieron inicialmente a ella, olvidando que otros muchos la apoyaron. La verdad es que la Iglesia se limitó a pedir que no se entienda el alma como simple resultado de la evolución biológica (esta petición reaparece, por ejemplo, en la encíclica de Pío XII Humani Generis), lo que no supone un caso de intromisión en la ciencia, pues espíritu y alma no son nociones científicas, sino filosóficas. El cuerpo humano -esencialmente la información de su ADN- bien puede ser, y nadie con cultura lo niega, el resultado de una evolución (al fin y al cabo, es 'barro de la tierra'), pero no así su alma, realidad espiritual muy distinta: 'soplo divino sobre ese barro', cada vez que comienza una vida humana. 

En su libro El Gran Diseño, Stephen Hawking menciona el decreto del obispo de París, Etienne Tempier, en 1277, promulgado por encargo del Papa Juan XXII, condenando las tesis averroístas de Siger de Brabante. Hawking dice que 'se condenó la idea de que la naturaleza obedece leyes, pues esto entra en conflicto con la omnipotencia de Dios' (leyes sin legislador, recordamos :-), visión sin ojo, pensamiento sin mente), lo que equivaldría (para Hawking) a la prohibición de una actividad científica que buscara tales leyes. Lo que en realidad se condenó no fue eso, sino la afirmación de que esas leyes son necesarias, pues eso iría contra la libertad de Dios, así como el hecho de que no pueda haber más mundos que los conocidos, lo que también supondría un límite para esa libertad. La verdadera consecuencia del decreto es que las leyes no pueden ser deducidas, sino observadas, y es por tanto una llamada implícita a la observación experimental, exactamente lo contrario de lo que interpreta Hawking. De hecho, Pierre Duhem denomina a este documento el Acta de nacimiento de la ciencia moderna, pues dio lugar a lo que Woods ha llamado 'la primera revolución científica', al romper con la autoridad de Aristóteles para el estudio de la naturaleza y optar por la experimentación (se refiere a Thomas Woods).

También se ha especulado con el encierro que sufrió el gran propulsor de la experimentación, el monje franciscano Roger Bacon, como si se tratase de un caso de represión de la ciencia por parte de la Iglesia, pero sabemos que aquello fue un encierro correctivo de su propia orden por razones que no sabemos.


(En todo caso, causas disciplinares internas, no científicas, respecto a este asunto, leemos en Wikipedia: 'la famosa Historia de la Ciencia de David C. Lindberg dice que el encarcelamiento de Roger Bacon «... si es que ocurrió, que lo dudo, probablemente fue consecuencia de sus simpatías por el ala radical "de pobreza" de los franciscanos, una cuestión completamente teológica, más que de cualquiera de las novedades científicas que pudo haber propuesto»').


Pasando al campo de la química, también se presenta a veces la alquimia como ciencia anatemizada por la Iglesia. Para empezar, observemos que no se trataba propiamente de una ciencia, sino más bien de un conjunto de creencias extrañas, como que los metales eran seres vivos compuestos de cuerpo y alma, y que todos ellos surgían de las uniones sexuales del azufre (masculino) y el mercurio (femenino). Con todo, cuando se va a la fuente documental, no se encuentra rastro de tal anatema de la alquimia, sino más bien de ciertas doctrinas de algunos sabios que, además, eran alquimistas. Este es, por ejemplo, el caso de Arnau de Vilanova, quien probablemente fue alquimista, y del beato Ramón Llull, que sin duda lo fue... Pero en ambos casos solo se condenaron sus concepciones milenaristas, es decir, sus afirmaciones sobre la proximidad del fin de los tiempos (una vez más, cuestiones teológicas, nada que ver con la ciencia. Suma y sigue).

En el caso de la medicina se han hecho a la Iglesia tres acusaciones, veamos cuáles y con qué fundamento.

Según la primera acusación, la Iglesia prohibió en la Edad Media la disección de cadáveres. Sin embargo, cuando se acude al documento que usualmente se cita, un decreto de Bonifacio VIII, no se encuentra nada parecido. Pedro Gil Sotres, experto en ciencia medieval, dice: «El único texto que, mal interpretado, ha podido ser fuente de error, es la Decretal Detestanda Feritatis, promulgada por el Papa Bonifacio VIII el 27 de septiembre de 1299. Allí, bajo pena de excomunión, se prohíbe el desmembramiento del cadáver, o hervirlos para separar la carne del hueso. Lo que se busca es desterrar una costumbre que se había extendido por la cristiandad y que afectaba, sobre todo, a las personas reales o nobles, que querían que a su muerte sus restos se enterrasen en algún santuario de su devoción. O también el llamado enterramiento mos teutonica, que servía para trasladar los restos a largas distancias -práctica que se había venido realizando desde las Cruzadas-».

La mejor manera de responder a esta cuestión quizá sea esbozar una historia, en breves trazos, de la disección de cadáveres. Las primeras se practicaron durante la llamada edad de oro de la escuela alejandrina (siglos III y II a. C.), pero más tarde fueron prohibidas por las autoridades, pues en el mundo antiguo el enterramiento de cadáveres era visto como voluntad de los dioses... De hecho, hacia finales del siglo II d. C., Galeno de Pérgamo, médico de Marco Aurelio y partidario de esta práctica, tuvo que limitarse a diseccionar monos, por lo que sus libros causaron cierta desorientación a sus lectores en la Edad Media. Cuando la ciencia médica pasa al Islam, no existe la práctica de disección de cadáveres, ni los árabes la introducen, y así llega esta ciencia hasta el mundo cristiano en el siglo XII sin que se haya planteado la cuestión. Se inicia esta práctica a finales del siglo XIII, con el comienzo de la revolución experimental de que hemos hablado, en los trabajos del cirujano Henri de Mondeville (1320) y del anatomista Mondino de Luzzi. Ambos comenzaron a disecar cadáveres sin oposición alguna de la Iglesia, sino más bien al contrario: la llamada Anatomia Mondini, de 1316, basada en las disecciones de este último, se enseñó en las universidades durante dos siglos, hasta que cedió paso en el siglo XVI a la obra más perfecta de (Andrés) Vesalio, basada en nuevas disecciones. Este es el siglo en que también practican disecciones Paracelso y Miguel Servet, así como los artistas Boticelli, Durero, Miguel Ángel y Leonardo.

Más extraña resulta la segunda acusación, que la Iglesia haya prohibido la práctica de la medicina, precisamente porque los primeros hospitales surgieron de la beneficencia de la Iglesia, haciendo posible el estudio sistemático de esta ciencia. Pero cuando se consultan los dos documentos que se citan usualmente para lanzar esta acusación, resulta que en uno se recomienda que se procure antes al enfermo la medicina del alma, la atención espiritual (en ningún caso se prohíbe que se cure al enfermo, solo propone el orden en que se debe actuar, y es comprensible en una época en la que se pensaba que el enfermo que moría sin confesión corría peligro de condenarse, mejor ponerse antes en paz con Dios, por si el médico del cuerpo falla... que solía fallar). En el otro se prohíbe, sí, la práctica de la medicina, pero ¡a los monjes! El primer documento son las actas del Concilio de Letrás IV (1215) que dicen: 'Cuando el enfermo llame al médico, que este le persuada de que también llame al médico del alma y, cuando por éste haya sido atendido, que proceda el médico del cuerpo. Y que nunca le recomiende procesos curativos que pongan en peligro su alma'. Y es que por esos tiempos, en el sur de Francia, algunos médicos recomendaban intercambios sexuales como medio curativo (prácticas sexuales con el mismo médico, se entiende :-)).

En cuanto a la prohibición de ejercer la medicina, los documentos que se citan se refieren solo a los monjes. Este es, por ejemplo, el pasaje correspondiente de las actas del Concilio de Clairmont: 'Que los monjes no estudien para ganar dinero en la práctica del derecho y la medicina' (entre otras razones porque consideraba que el monje debía dedicarse a 'sus labores' :-)).

Tratemos ahora de otro documento, del Concilio de Tours de 1163, donde supuestamente la Iglesia se opone a la práctica de la medicina en virtud del principio Ecclesia abhorret a Sanguine. Así aparece, por ejemplo, en la Historia de las Ciencias de (Stephen) Mason (Alianza Editorial). Pero no se encuentra tal principio ni en los documentos de ese Concilio ni en ningún otro documento de la Iglesia. Se ha llegado a atribuir a Inocencio III una encíclica con ese título, pero es extraño, pues entonces no había encíclicas, ni se encuentra nada en ningún documento parecido, cuando se consultan en la colección Mansi los emitidos durante ese papado. En realidad, la expresión Ecclesia abhorret a sanguine aparece por primera vez en plena Ilustración francesa en la Historia de la Ciencia de François Quesnay, de 1744, con la intención de desprestigiar a la Iglesia. Lo que se lee en las actas del Concilio de Tours es de nuevo una disposición para que los monjes eviten los estudios propios de la vida secular. 

Resumiendo, que la promulgación del famoso principio por el que la Iglesia prohibía la práctica de la medicina es, simple y llanamente, una mentira. Seguimos sumando.

Muy al contrario, la cirugía se practicó sin interrupción desde la antigüedad y en la Edad Media, sin que hubiera prohibición alguna, aunque se trataba de una cirugía muy externa -nervios, extremidades, extracción de cálculos, cataratas- hasta que en el siglo XVI se resolvieron los problemas del dolor y de la sepsia. Precisamente fue un hombre profundamente religioso, Ambroise Paré (considerado padre de la cirugía moderna), quien habría de introducir la ligadura de arterias como alternativa al cauterio.

La tercera acusación es un buen ejemplo de la frivolidad con que se propaga, sin contraste documental, este tipo de infundios. Se trata de una acusación que ha durado mucho, y aún hoy se repite de vez en cuando. Su procedencia ha sido estudiada por Donald Keefe en un artículo, 'Tracking the footnote', en que analiza el origen de una cita supuestamente atribuida al papa León XII (1829): 'Quien se hace vacunar, deja de ser hijo de Dios. La viruela es un juicio de Dios, y por tanto la vacuna es una afrenta al Cielo' (les dejamos aquí un enlace a Wikipedia donde se trata, entre otros asuntos, esta controversia, está en inglés, lo sentimos). Basándose en esta cita, cuya autenticidad nadie examina, se han hecho numerosas referencias, cada vez más exageradas, a la supuesta oposición a la vacuna del Papa León XII, como la del historiador G. S. Godkin:


'(León XII) Fue un fanático feroz, cuyo objeto fue destruir todos los avances de los tiempos modernos, y obligar a la sociedad a volver a sus ideas, costumbres y formas de gobierno de los días del medievo. En su ira insensata contra el progreso detuvo la vacuna, como consecuencia, la viruela devastó las provincias romanas durante su reinado, junto con otras muchas maldiciones que su brutal ignorancia trajeron sobre los habitantes de aquellas fértiles y bellas regiones'.


Al buscar documentación sobre este tema, la realidad histórica que encuentra Keefe es más bien la contraria. En 1796, Edward Jenner creó la vacuna contra la viruela. El Dr. Marshall, del ejército napoleónico, habilitó en Palermo el primer centro de inoculación antivariólica, precisamente en el seminario de los jesuitas. Desde allí la vacuna pasó a Nápoles y luego al resto de Italia. Cuando la viruela llegó a Roma, el Papa Pío VII se ocupó de que los romanos fueran vacunados, estableciendo un centro de vacunación en el hospital del Espíritu Santo, junto al Vaticano. La circulación de la vacuna por toda Europa fue una práctica avalada por la Teología Moral de la Iglesia, que se practicó en los hospitales romanos. De hecho, un precedente a finales del siglo XVIII fue la variolización introducida por el Papa Benedicto XIV en el Estado Vaticano, que consistía en la inoculación de individuos sanos de un poco de tejido de los enfermos de viruela, una práctica médica inferior a la vacuna, ya que entrañaba mayor peligro de que se inoculara la misma enfermedad que se pretendía evitar.

En cuanto al Papa León XII en particular, lo único que encontró Keefe es que amparó con subsidios la educación médica en Roma. De hecho, en la prensa italiana médica, los periódicos y documentos de entonces, y en los trabajos de los biógrafos de León XII no se encuentra rastro alguno de oposición a la vacuna, ni existen testimonios en tal sentido de cronistas romanos de la época. Keefe sí encontró, en cambio, citas de León XII en las que alaba esta práctica y dice de Jenner que 'fue un hombre que salvó a muchos de la muerte, Dios sabe a cuántos millones...' Ante realidad tan opuesta a la descrita por la cita que tanto ha dado que hablar, Donald Keefe investiga su origen, encontrando 'citas que citan a citas', hasta llegar al doctor Pierre Simon que la escribe por primera vez sin fundamento alguno. Keefe especula que Simon pudo haberse confundido por las bromas que solían hacerse en Italia sobre aquel Papa. Era el protagonista de los chistes de la época, y siendo Pierre Simon extranjero, pudo haber tomado alguno de aquellos chistes como un dato serio.

Un último comentario. Se presenta a veces como oposición actual de la Iglesia a la ciencia de la medicina sus pronunciamientos señalando límites éticos a la investigación, pero estos no suponen un caso de injerencia, ya que la Iglesia se mueve ahí en el terreno que le es propio, el de la enseñanza moral... Límites morales ciertamente los hay. Las experiencias con cobayas humanas, como las que se llevaron a cabo en los campos de concentración nazis y japoneses, o la reciente prueba de fármacos en Centroamérica, pueden ampliar la ciencia, pero son rechazables desde el punto de vista ético".


Catedrático emérito de Álgebra
Universidad Complutense de Madrid
Artículo extraído del libro "60 preguntas sobre ciencia y fe",
págs. 110-117.   


Al final, he perdido la cuenta, ¿y ustedes?
:-) 


***


"Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida".

Ricardo Arjona
Cantautor y músico guatemalteco




Si es este su caso, amigo ateo, si ese pequeño y megapublicitado embuste que asegura que la fe en Dios se opone al avance científico, le proporciona a usted una ansiolítica paz interior que le ayuda a vivir mejor, le aconsejamos que se olvide de este post y del anterior y siga plácida y cándidamente con su feliz vida :-) Está en su derecho. 

Eso sí, a lo que no tiene ningún derecho es a llamar "ignorante", iluso o autoengañado a ningún teísta que conozca los datos expuestos, si quien los está "ignorando", y voluntariamente, es usted.



Ver también: 

La fe y la ciencia, juntas hacia Dios
Los medios ofrecen una imagen distorsionada del debate ciencia-fe


Otras citas con foto en nuestra Galería.

Bibliografía.



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