Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro, no está adscrito a AdSense y no me reporta ningún tipo de beneficio económico o de cualquier otra índole. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que, no por esto, debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.


Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que es posible se indicarán los títulos de los libros de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir estas obras. Al final del blog encontrarán una amplia bibliografía donde se incluyen todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

Sólo los textos escritos en las entradas en caracteres grises son artículos de opinión de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, mi nombre o el lugar del que proceden. Gracias.

Bienvenidos :-)


La Ciencia enriquece nuestra experiencia de Dios

dios y la ciencia fósil

“Soy científica y también cristiana. He pasado años trabajando en el laboratorio, tanto como estudiante doctoral como investigadora postdoctoral en el campo de la genética, incluyendo la biología evolutiva. He empleado los diez últimos años trabajando en el campo de la ciencia y la religión, centrándome en comunicar la relación entre ciencia y fe. Creo que no es exacto decir que ciencia y religión son simplemente compatibles, sino que habría que decir que también la ciencia puede enriquecer y potenciar nuestra experiencia de Dios. Esto es lo que encuentro cuando hablo con científicos que son también hombres y mujeres de fe, y yo misma lo experimento en el laboratorio"

Ruth Bancewicz
Bióloga y genetista
Investigadora asociada al Faraday Institute for Science and Religion 
Universidad de Cambridge
Autora de "God in the lab: How Science enhances faith", 2014


Otras reflexiones en esta línea aquí y aquí.


La intuición es un regalo sagrado

ciencia y fe cubos de Kubrick

"La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo"

Albert Einstein
Físico alemán
Formuló la Teoría de la Relatividad
Premio Nobel de Física, 1921


Más sobre este tema aquí.

 

El nuevo oscurantismo

el nuevo oscurantismo

"La ciencia, aliada de las luces, está muy alejada del cientificismo que impregna el discurso social dominante en la actualidad... En la época del empuje a la transparencia, se impone la opacidad derivada del cientificismo.

La ciencia así concebida pasa a ser dogma, sus divulgadores los nuevos sacerdotes, y sus resultados la única esperanza. De este modo, si a algo se le añade el calificativo de científico pasa a ser incuestionable e imponerse sobre cualquier otro criterio de decisión. Se anula así la libertad de elección, incluso en el ámbito político...

Lo que 'está demostrado científicamente' (lo esté realmente o no) pasa a ser incuestionable y adquiere el valor de la verdad revelada. Así la verdad cientificista, conduce a un nuevo oscurantismo y a un modelo de civilización  profundamente inquietante... El cientificismo marca una orientación hacia la anulación del sujeto y la limitación de su libertad. Así, lo científicamente correcto se hará equivalente a lo políticamente correcto, ignorando que si bien la Ciencia puede alcanzar conocimiento, eso no significa que vaya a lograr la sabiduría. De no ser así, los Comités de Ética resultarían superfluos...

El cientificismo es la nueva fe atea que trata de llenar el vacío que han dejado el ocaso de los discursos tradicionales. Así la Ciencia, como significante único, se constituye en un mito. Si la Ciencia se sacraliza, cualquier crítica a los supuestos científicos será juzgada como retrógrada. Esto conduce a un nuevo modelo de civilización...  Los efectos de esta deriva son ya especialmente visibles en el ámbito de las prácticas psi (psiquiatría, psicología, psicoterapia...) con el intento de reducir el ser humano a la suma de variables cuantificables que podrían ser remodeladas por medio de la ingeniería conductual o, más directamente, mediante el recurso a la manipulación cerebral directa. 

Este sujeto transhumano, sería el resultado de una sociedad científica de control. Una sociedad en la que el Panopticum de Bentham se uniría al Gran Hermano de Orwel y al Leviatán de Hobbes, para generar un autoritarismo incorpóreo. Un autoritarismo más difícil de combatir al no estar encarnado en ningún amo. Un autoritarismo de nuevo cuño, resultado de la perversión de la ideología de la prevención, que nos está conduciendo al surgimiento de un nuevo higienismo.

La imposición de este modelo como único favorece la anulación de las diferencias ideológicas. Por eso
el discurso cientificista ha pasado a ser patrimonio de izquierdas y derechas, porque todo aquello que es postulado como verdad científica transciende el debate de las ideas y no admite cuestionamientos ideológicos".

Manuel Fernández Blanco
Psicoanalista y psicólogo clínico de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña

Párrafos extraídos del prólogo al ensayo de Javier Peteiro Cartelle "El autoritarismo científico", 2010.


Para consultar todas las entradas sobre los peligros del cientifismo clicar aquí


Einstein y Dios III (Einstein y el determinismo)

Einstein y dios

"Es muy característico que las ideas religiosas de Einstein se basan en una idea particular de Dios pero no implican consideraciones éticas. Pues, si no existe el libre albedrío (como él pensaba) porque nuestros actos están ya fijados por el férreo determinismo universal, ¿cómo entender la responsabilidad ética?, ¿tiene sentido rechazar algunas conductas como el asesinato o el robo? Él explicaba la máxima cristiana 'Ama a tu prójimo' diciendo:

     'No puedo odiarle (a su prójimo) porque debe hacer necesariamente lo que hace (por necesidad interna o externa. En este punto) estoy pues más cerca de Spinoza que de los profetas. Por eso no creo en el pecado'.

     Pero, cuando se conocieron los detalles del Holocausto, se sintió horrorizado, exclamando: 

     'Los alemanes, todo ese pueblo entero, son responsables de esos crímenes en masa y deben ser castigados si hay justicia en el mundo'.

     A pesar de ello, Einstein concedía una gran importancia a la ética, lo que le impulsó a defender posturas pacifistas. Su último acto significativo fue firmar, pocos días antes de morir, el llamado Manifiesto Russell-Einstein que llamaba la atención de los científicos y de la opinión pública sobre el riesgo de una guerra nuclear y que propone medidas para evitarla... Pero, si tomamos en serio sus ideas, ¿qué sentido tiene intentar evitar una guerra que se producirá por pura necesidad, sin que nadie pueda cambiar el curso de los sucesos? (que es lo que, al fin y al cabo, el determinismo postula).  

La contradicción es evidente.

     El primero en señalarla, en 1931, fue Robert A. Millikan*, premio Nobel en 1909, al decir:

     'Me parece imposible que sea determinista un hombre (Einstein) que tiene sentido de su responsabilidad social, pues ésta significa libertad de elección y autocrítica como consecuencia de haber tomado decisiones equivocadas'.

     Conviene examinar esta contradicción:

     En contra de lo que se suele pensar, Einstein no fue el primero de los físicos modernos, sino el último de los clásicos. Aunque contribuyó de modo decisivo a la física del siglo XX, sus modos de pensar estaban profundamente enraizados en el determinismo de la física del XIX. A ello se debe su oposición a las ideas de la física cuántica, basadas en leyes probabilísticas y en la existencia de un azar objetivo en el mundo atómico (clic AQUÍ para consultar una explicación sencilla de la teoría cuántica, de este modo entenderán mejor por qué a Einstein, un determinista acérrimo, le molestaba tanto :-)). Nunca las aceptó (aunque, por una ironía de la historia, él mismo había contribuido a su creación). Su conocida frase: 'No creo en un Dios que juegue a los dados' expresa su rechazo a algo que le disgustaba profundamente: que en la física atómica los electrones y las otras partículas tengan un comportamiento aleatorio, como si obedeciesen a los dados que alguien está tirando.

     Sobre ello mantuvo una polémica con Niels Bohr* a lo largo de treinta años... En sus esfuerzos por obtener un nuevo esquema determinista que sustituyese a la teoría cuántica, llegó incluso a negar el tiempo como posibilidad del devenir, apostando claramente por la necesidad frente al azar. Cuando su amigo de juventud Michele Besso* falleció poco antes que él mismo, escribió a su hermana y a su hijo una carta diciendo: 'Michele se me ha adelantado en dejar este mundo. Poco importa. Para nosotros, físicos convencidos, el tiempo no es más que una ilusión, por persistente que parezca' (otras traducciones aseguran que Einstein escribió 'físicos creyentes' en lugar de 'físicos convencidos'). Con ello quería decir que, si todo está determinado, no puede aparecer nada nuevo que no estuviese ya antes de algún modo. Nótese que el fluir del tiempo implica aparición de novedades, ideas que surgen, canciones que alguien comopone, personas que nacen. En ese sentido negó Einstein el tiempo: en la dualidad entre el ser y el devenir, sólo veía el primero, tomando al segundo como una ilusión.

     Pero, según el juicio prácticamente unánime de los físicos de hoy (aunque, con algunos disidentes respetables), Einstein estaba equivocado en este punto y Bohr llevaba razón. El resultado de una serie de brillantes experimentos  realizados en las últimas décadas confirma la idea de que la ciencia del siglo XX es mucho menos determinista que la del XIX, combinando el azar y la necesidad en la suficiente medida como para admitir que el devenir es tan importante como el ser y que lo que cambia y lo que permanece tienen valores comparables. Hoy vemos el cosmos como un proceso histórico, la sucesión de varias evoluciones encadenadas -cósmica, bilógica, cultural y personal- cuyo futuro no conocemos bien, pues habrá en él novedades no previsibles hoy. (El "demonio de Laplace", por tanto, se nos queda pequeño como "pitoniso" :-)).

     Cabe, por ello, preguntarnos qué pensaría Einstein sobre Dios y el misterio si hubiese llegado a aceptar el indeterminismo esencial de los constituyentes básicos de la materia -lo que probablemente habría hecho de haber vivido hoy en la plenitud de sus facultades-. ¿Admitiría la aparición de formas realmente nuevas en el mundo? ¿Creería en la libertad personal? ¿Cambiaría su visión de la ética? ¿Cómo concebiría a Dios? Sin duda, tienen estas preguntas el fascinante atractivo de las que nos incitan pero nadie puede ya contestar".

(Acotaciones en gris añadidas)

    
Antonio Fernández-Rañada 
Físico teórico español 
Catedrático de la Facultad de Física de la Universidad Complutense de Madrid, donde ha ocupado sucesivamente las cátedras de Mecánica Teórica, Física Teórica y Electromagnetismo 

Extractos de su libro "Los científicos y Dios", Editorial Trotta, 2008 



*Determinismo: El determinismo es una doctrina filosófica que sostiene que todo acontecimiento físico, incluyendo el pensamiento y acciones humanas, están causalmente determinados por la irrompible cadena causa-consecuencia, y por tanto, el estado actual "determina" en algún sentido el futuro.  (Fuente: Wikipedia).

O dicho de otro modo: "Como es hoy, será siempre".
    


*Robert A. Millikan (1868 -1953): físico experimental estadounidense ganador del Premio Nobel de Física en 1923 especialmente por su trabajo para determinar el valor de la carga del electrón y el efecto fotoeléctrico, demostrando con éste último la teoría de Einstein.
*Niels Bohr (1885-1962): físico danés, realizó contribuciones fundamentales para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica cuántica. Premio Nobel de Física en 1922.
*Michele Besso (1873-1955): Ingeniero suizo-italiano, amigo personal de Einstein.


Más entradas sobre Einstein aquí y aquí.


La autoconsciencia y el reduccionismo científico

engranajes

"El reduccionismo* científico ha degradado increíblemente el misterio humano, con sus pretensiones de un materialismo prometedor de explicar todo el mundo espiritual en términos de patrones de actividad eléctrica neuronal. Esta creencia tiene que ser calificada como superstición".

John Eccles
Neurofisiólogo australiano, célebre por su trabajo sobre el mecanismo iónico de excitación e inhibición de las sinapsis cerebrales
Eccles postuló una filosofía dualista que llamó dualismo interaccionista, según la cual existen en el universo diferentes sustancias, una física y otra mental.
Fue Premio Nobel de Medicina en 1963


***


 "Es imposible que un científico, incluso con acceso ilimitado al más poderoso ordenador imaginable, llegue a deducir de las leyes de la física que una cierta estructura compleja -el mismo científico- pueda ser consciente de su propia existencia".

Brian Pippard
Físico inglés
Universidad de Cambridge



*Reduccionismo: postura filosófica, muy extendida en el mundo de la ciencia y, sobre todo, del cientifismo ateo, según la cual la reducción es suficiente para resolver diversos problemas de conocimiento, por considerar que la totalidad de un objeto sólo es la suma de sus partes. Bastaría, por tanto, diseccionar el "objeto" hasta reducirlo a su mínima expresión para deducir de este modo su realidad completa.


Más críticas al reduccionismo, aquí, aquí y aquí, entre otras.




El universo elegido

ciencia y religion el universo

"Si el universo ha llegado a existir por accidente, las probabilidades de que hubiera un orden apreciable son sumamente pequeñas. Como, claramente, ese no es el caso, parece difícil evitar la conclusión de que el actual estado del universo ha sido ‘escogido’ o seleccionado entre un enorme número de posibles estados, todos ellos desordenados a excepción de una parte infinitesimal. Y si tal estado inicial, del todo improbable, fue seleccionado, seguramente tuvo que haber un seleccionador o diseñador que lo ‘escogiera’"


Paul Davies
Físico y escritor británico
Director del BEYOND (Center for Fundamental Concepts in Science)


El origen de las leyes naturales o la pregunta número veintitrés :-)

el origen del universo

"El principio de razón suficiente dice que todo ser tiene una razón de ser. En la vida ordinaria no hay nada más evidente que este principio. Si por la mañana alguien observa una mancha de tinta china roja en su camisa, inmediatamente pone el grito en el cielo:

-¿Quién ha manchado mi camisa? ¡No diréis que la mancha ha aparecido porque sí, sin ninguna razón!

Si alguien se atreve a sugerir que el principio de razón suficiente es dudoso, o subjetivo, o que puede fallar, se hace inmediatamente sospechoso de haber manchado la camisa.

De todas formas, los escépticos, desde Hume*, se han vuelto muy exigentes en este punto. No les basta la evidencia ordinaria (lo cual, de por sí, ya es paradójico teniendo en cuenta que su cacareado lema es "nada sin evidencia" :-)). Necesitan una demostración para la objetividad y la universalidad de este principio, y no la encuentran.

**

Otra equivocación que se va cometiendo desde los tiempos de Hume consiste en confundir la causalidad reproductiva con la causalidad creadora. Este infortunio filosófico equivale a dar por explicado el origen del Quijote por medio de una serie infinita de reproducciones en fotocopia del mismo. Cervantes no pinta nada en todo esto, ni hace la más mínima falta. Cada ejemplar del Quijote tiene su causa en la fotocopia de un ejemplar anterior y así ad infinitum. 

**

Supongamos que en una empresa de géneros de punto un encargado hace un pedido de un millón de rebecas. Dándose el caso de que la rebeca no está de moda esa temporada, esta compra lleva a la empresa a la ruina. El jefe de personal llama al encargado y le pregunta:

-¿Por qué ha pedido usted un millón de rebecas?
El encargado responde:
-Recibí órdenes de mi superior.

Entonces el jefe formula la misma pregunta a dicho superior y recibe la misma respuesta. Con cierto enfado el jefe prosigue su interrogatorio de superior en superior, pero siempre va recibiendo la misma respuesta y siempre resulta que existe un superior de mayor rango.

En medio de este frenesí de interrogatorios, detenemos al jefe un momento y le preguntamos:

-Oiga, buen hombre, ¿dónde quiere usted ir a parar? ¿No tiene bastante explicación de lo ocurrido después de haber preguntado a veintitrés personas? ¿Por qué no lo deja ya?

No hace falta mucha imaginación para suponer la respuesta que recibiremos:

-Hasta ahora no tengo ninguna explicación satisfactoria de lo ocurrido y le aseguro que no pararé hasta encontrar al culpable.

Es evidente que al jefe de personal no le convencen ni diez, ni veintitrés, ni mil, ni infinitas respuestas como éstas que le dan estos encargados porque son respuestas que hacen referencia a otras ulteriores. Él busca una respuesta satisfactoria: es decir, una respuesta como la siguiente:

-Yo decidí la compra de este millón de rebecas.

El jefe de personal ha visto hundir su empresa y sabe que hay un responsable último de ello, no un intermediario que recibe órdenes, sino una cabeza que da órdenes y que no depende de otro. Nadie engañará a este jefe enfurecido haciéndole creer lo que desde hace siglos los ateos y agnósticos intentan inculcar en sus clases de filosofía: "Que es suficiente con la explicación número veintitrés, o con una explicación que nos remite al infinito, o que es bastante con una ley general según la cual las órdenes proceden de una bruma impenetrable".

El jefe de personal no está para cuentos. Es hombre de ideas claras y sabe que los sucesos reales requieren causas reales, no brumas que remitan al infinito. En este ejemplo hace falta un responsable del hecho y sólo éste puede rendir cuentas del acto. Mientras no se halle este primer causante, hay que seguir preguntando... 

Es una lástima que el jefe de personal cuando se pone a indagar como filósofo sobre el por qué de las cosas se contente con llegar a la respuesta número veintitrés que remite a ulteriores respuestas".

Alejandro Sanvisens Herreros
Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona 


 Transcribo estos párrafos de su libro "¿Pero quién creó a Dios?", ISBN: 84-313-2074-5, publicado en 2003. 

Es una obra, cuando menos "curiosa" y apenas conocida, por lo que, creo, merece un poco de atención por nuestra parte. Estoy leyéndola con agrado, pues no se puede negar la indudable pasión del autor hacia su profesión, hacia la filosofía y hacia las dos compañeras de viaje de ésta, la teología y la metafísica, así como su evidente erudición en el ámbito de la física y la biología. He de confesar, sin embargo, que no comparto todas sus tesis, y que, en algunos tramos, el discurso, siendo un texto con vocación divulgativa, se me antoja excesivamente "religioso", dicho sea con todo respeto y sin ánimo de ofender a nadie. Pero esta no es razón suficiente para descartarlo ni dejar de transcribir algunos pasajes que, como éstos que hoy les ofrezco, me resultan especialmente lúcidos y cuyo contenido subrayo de principio a fin. En su libro, Sanvisens ilustra toda su argumentación con acertadas analogías similares a las que nos propone en estas líneas, concebidas deliberadamente para que el lector no iniciado en la materia pueda aprehender con facilidad unos conceptos que, dada su temática ontológica, suelen ser endiabladamente abstrusos. A estas virtudes debemos añadir el tono humorístico que suaviza toda la obra, algo muy de agradecer cuando se abordan este tipo de densos tratados.

(En algunos sitios de internet se acusa a Sanvisens de "creacionista". No he estudiado toda su obra, por tanto, mi información al respecto es algo limitada, pero tras examinar con atención los postulados que propone en este libro que aquí citamos, he de decir que no veo similitud entre sus ideas y las de los creacionistas, aparte de la obvia y común a todos los creyentes, científicos o no, es decir, Sanvisens propone que la evolución de las especies -que no niega en ningún momento- tuvo, como todo lo existente, una Causa Inicial que el método científico no puede alcanzar por permanecer aquélla fuera del universo y, por tanto, del área de acción de la ciencia. Muchos científicos ilustres y respetados, creyentes, aunque NO creacionistas, mantienen exactamente lo mismo que él. 
Los creacionistas, a quienes conozco bien, afirman, en cambio, que el mundo se creó en seis días, que la Tierra tiene sólo seis mil años de antigüedad y que el Génesis de la Biblia debe ser interpretado de forma literal, como si se tratara de un libro de biología y cosmología, y no como lo que es: un texto religioso que trata de transmitir una verdad teológica usando como base metafórica la cosmovisión que era propia de la época en que fue escrito. Repito, yo, hasta el momento, no he visto que las ideas de Sanvisens se ajusten a esta declaración de principios tan conocida de los creacionistas, por lo que, a pesar de que no comparto todo su ideario, seguiré transcribiendo aquellos párrafos de su obra en los que se expongan criterios que sí coincidan con mi modo particular de entender las posibles implicaciones filosóficas de la evolución tanto biológica como cosmológica).

Aprovechamos el doble inciso para advertir algo que quizás debimos dejar claro desde un principio: el hecho de que transcribamos pasajes de obras más o menos conocidas que aborden directa o indirectamente los temas que tratamos en este blog, no significa, necesariamente, que suscribamos TODA la ideología personal de los autores de esas obras, aunque en algunas ocasiones, (como es el caso de Paul Davies por citar uno), sí sea así. Por esta razón, alguna vez hemos publicado reflexiones de los defensores del Diseño Inteligente, citas que incluyen aquellos aspectos puntuales de sus propuestas coincidentes con nuestra tesis (apariencia de direccionalidad en la evolución, necesidad de una revisión de la teoría de Darwin, dificultad de la generación espontánea del ADN, etc), pero nuestra adhesión se limita ÚNICAMENTE a lo expresado en esos párrafos que publicamos, en ningún momento nos adherimos al postulado íntegro de este movimiento.

Aclarado esto, creo que podemos asegurar, sin lugar a dudas, que el nombre del profesor Alejandro Sanvisens volverá a aparecer por aquí, aunque discrepemos con algunas de sus teorías.
Estén atentos, pues, si su estilo socarrón y apasionado les ha agradado como a nosotros 
:-)



*David Hume (1711 –1776)): filósofo, economista, sociólogo e historiador escocés. Considerado actualmente como el más ilustre representante del positivismo lógico.


 
***


"¿Qué es una ley de la naturaleza? Muchos de mis críticos no abordan esta cuestión. Decir que una ley de la naturaleza consiste en que todos los cuerpos se comportan en cierta forma (por ejemplo, se atraen mutuamente con arreglo a cierta fórmula), es, sugiero, sólo decir que cada cuerpo se comporta de dicha forma necesariamente. Y es más fácil suponer que esta uniformidad surge de la acción de una sustancia que causa el comportamiento uniforme de todos esos cuerpos que suponer que el comportamiento uniforme de todos esos cuerpos es un hecho bruto, más allá del cual no se puede ir".


 "La totalidad de la serie infinita (de leyes) se quedará sin explicar, pues no habrá causas de los elementos de la serie que estén fuera de la propia serie. En ese caso, la existencia del universo a lo largo de un tiempo infinito será un hecho bruto inexplicable. Habrá una explicación (en términos de leyes) de por qué una vez existe, continúa existiendo. Pero lo que resultará inexplicable es su existencia misma, globalmente considerada, a través de un tiempo infinito. La existencia de un universo físico complejo a lo largo de un tiempo finito o infinito es algo demasiado grande para ser explicado por la ciencia".

Richard G. Swinburne
Filósofo inglés
Profesor emérito de Filosofía en la Universidad de Oxford
Defensor de la teología natural.
Auntor, entre otros célebres tratados, de " Epistemic Justification", (2001) y "Is There a God?", (1996).


***


 "Estoy dispuesto a reconocer sin rodeos que el reduccionismo es preferible a la creencia en que matar y morir en nombre de un Dios vengativo equivale a un billete de ida para el cielo. A pesar de lo cual creo que el reduccionismo está equivocado. De hecho, en su forma más rígida, el reduccionismo se convierte en una cuestión de fe, en una mera ortodoxia más que se hace llamar cientifismo.


La ciencia se ha impuesto a sí misma el manto de una ortodoxia religiosa, entonando un mantra que dice así: 

La ciencia nos habla de la realidad física. No puede decirnos nada de las posibles realidades no físicas. Las realidades no físicas no se pueden investigar por medio de la ciencia, por tanto, no existen. Y punto".

Bernard Haisch
Doctor en Astrofísica, Universidad de Winsconsin
Colaborador de la NASA
Fue director de la revista Astrophysical Journal

 
*** 


"Las ciencias presuponen la existencia del mundo que nos rodea y tratan de dar una respuesta a la pregunta acerca de cómo está constituido, qué leyes lo rigen e incluso cuál ha sido su origen físico; pero no entran en la cuestión del sentido ni de la razón de su existir. Este problema es el que siempre se le escapa a la ciencia y sobre el cual tenemos todo el derecho a hacernos preguntas"

Agustín Udías 
Catedrático emérito de Geofísica en la Universidad Complutense de Madrid
  Jesuíta, autor, entre otros, de "Historia de la Física. De Arquímedes a Einstein", 2004



***


"Los ateos afirman que las leyes de la naturaleza existen porque sí y que el universo es en último extremo absurdo. Como científico, me resulta difícil aceptar esto. Debe haber un fundamento racional inmutable en el cual encuentre su raíz la naturaleza lógica y ordenada del universo".


Paul Davies
Físico y escritor británico
Director del Instituto BEYOND (Center for Fundamental Concepts in Science)
Autor de "La mente de Dios. La base científica para un mundo racional"




Por supuesto, si la pregunta nos resulta molesta, lo más cómodo es no formulársela, de este modo nos evitamos desazones intelectuales o psicológicas. Lo injusto, y yo diría que incluso malévolo, es obligar a los demás a que tampoco se la formulen, revistiendo tal decreto con una supuesta autoridad moral autoarrogada.

Pero lo cierto, es que esa respuesta tan ampliamente aceptada (es decir, "porque sí" o "porque no"), en el mundo real no es válida ante tribunal alguno, ni en una comisaría de policía, ni en una aduana si eres pillado en falta, ni mucho menos, delante de la clase cuando tienes diez años y tu profesor te pregunta por qué no has hecho los deberes :-) Todos aquellos que defienden el "porque sí" a ultranza no aceptarían esta "explicación" de labios de alguien que les cogiera el coche sin permiso, o, como defiende Sanvisens Herreros, si encontraran una mancha de tinta en su camisa... Todo el mundo exige agentes, "culpables". Pero, cuando se trata de la respuesta al "¿Por Qué"? más trascendental de todos, el que implicaría el conocimiento del origen y sentido últimos del universo y el rol que desempeñamos en su vasto escenario nosotros y los demás seres vivos de éste u otros mundos, en ese caso, nos dicen, es "absurdo" exigir "culpables". La respuesta "porque sí" es considerada válida, lógica, inevitable y la más "racional" de todas las posibles. Lo es, de hecho, para muchísima gente, incluidos no pocos científicos, que, simplemente, se niegan a considerar la cuestión porque la posible respuesta que ese paso intelectual al frente les proporcionaría no encaja en su código deontológico, (una imposición heredada de la Ilustración), en su mal entendida ética profesional, en sus prejuicios ideológicos y, por consiguiente, en su férreo compromiso con el materialismo.

Evidentemente, si consideras que las leyes del universo, también férreas, existen "porque sí" y surgieron de la "nada" (algo en ningún modo demostrado ni demostrable), cualquier sentido o finalidad se vuelve "felizmente" innecesario :-) Lo cual es harto conveniente si entre tus prejuicios consta el de creer, por ejemplo, que aceptar una acción creadora por parte de un Ente desconocido pondría trabas a tu investigación: es un hecho constatado que muchos científicos afirman (y esto sí me parece el colmo del absurdo) que aceptar la premisa de que Dios está detrás de la realidad visible restaría "emoción" a la aventura de descubrir (¿?¿?).

(El genetista Francis Collins y el físico A. Fernández-Rañada nos muestran aquí lo erróneo de ese planteamiento. Aquí pueden consultar todas las entradas sobre el falso conflicto ciencia-fe).



El argumento circular, pues (lo repetimos una vez más, en esta ocasión en forma de diálogo), es el siguiente:

-Si la Ciencia no ha podido llegar hasta allí, ese "allí" no importa y no debemos preguntarnos nada más al respecto.
-¿Por qué no debemos preguntarnos nada más al respecto?
-Porque lo dice la Ciencia.


"Porque lo digo yo",
 solían decir nuestras madres cuando éramos niños y no querían que cuestionáramos sus órdenes 
:-)


¿Y ustedes? ¿Continuarán preguntando y preguntándose, siguiendo el razonamiento allí donde les lleve, como aconsejó Sócrates? ¿O, en cambio, obedecerán dócilmente las órdenes de los nuevos "obispos" y no pasarán de la pregunta número veintitrés... porque lo dicen ellos?




"Lo importante es no dejar de hacerse preguntas"

Albert Einstein
Físico alemán
Formuló la teoría de la Relatividad
Premino Nobel de Física en 1921
 
 


Más entradas relacionadas con el tema tratado en este post, aquí y aquí.

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