Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro, no está adscrito a AdSense y no me reporta ningún tipo de beneficio económico o de cualquier otra índole. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que, no por esto, debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.


Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros o artículos de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Al final del blog encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe, donde se incluyen también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

Sólo los textos escritos en las entradas en caracteres grises son artículos de opinión de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, mi nombre o el lugar del que proceden. Gracias.

Bienvenidos :-)


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Los tabúes del positivismo

tabues hombre con los ojos tapados

"Lo único que podemos objetar al positivismo son sus tabúes, pues, si hemos de dejar de hablar, e incluso de pensar, acerca de otro tipo de conexiones más amplias que también están ahí, corremos el riesgo de quedarnos sin brújula, y por tanto en peligro de perdernos"

Werner Heisenberg
Físico alemán
Célebre por formular el principio de Incertidumbre
Premio Nobel de Física en 1932 



*Positivismo: corriente filosófica derivada de la epistemología y surgida en Francia a comienzos del S. XIX, que afirma que el único modo de llegar al conocimiento real es a través del método científico. Aunque actualmente parece haber un resurgimiento de esta doctrina, relacionado principalmente con las formas más extremas del ateísmo militante, en su momento fue poco a poco abandonada por los mismos pensadores que en un principio la promulgaron.


 
"No soy positivista. El positivismo afirma que lo que no puede ser observado no existe. Esta concepción es científicamente indefendible, ya que es imposible hacer afirmaciones válidas sobre lo que la gente 'puede' o 'no puede' observar. Equivale a decir que 'sólo existe lo que observamos', lo cual, evidentemente, es falso"

Albert Einstein
Físico alemán
Formuló la Teoría de la Relatividad
Premio Nobel de Física en 1921


Otros posts relacionados:

Los dogmas de la ciencia.
Los límites del conocimiento.
El fin del reduccionismo.
La pregunta de Leibniz y los múltiples mapas de la realidad. 


Los límites del conocimiento

ojo azul

"No es necesario que todo enunciado sea un enunciado científico; ni tampoco por ello los enunciados que simplemente no son científicos pasan a ser afirmaciones inútiles o irracionales. La ciencia no es la única manera útil de ver la vida".

William Daniel Phillips
Físico estadounidense 
Premio Nobel de Física en 1997 




En su excelente artículo "Los límites del conocimiento", nuestro anarca favorito :-), Erraticario, analiza las circunstancias históricas (que no científicas) que nos han llevado al actual paradigma materialista, fuera del cual -nos dicen los centinelas de la ortodoxia- no hay "salvación" ni esperanza ni conocimiento real alguno... Una amenaza de desamparo ésta ya con solera y, por lo visto, de uso múltiple :-).

En efecto, en apenas tres siglos, Occidente pasó de aceptar de los padres del progreso (industrial, no científico) declaraciones tácitas como que "las circunstancias actuales nos obligan a concentrarnos en la materia" (s. XVIII) a aceptar que "la materia es lo único que importa" (s. XIX), mientras nos chupábamos complacientemente el dedo y sin apenas darnos cuenta del cataclismo que este, en apariencia, insignificante cambio de matiz, suponía a todos los efectos, no sólo los puramente ontológicos o filosóficos.

De "la materia es lo único que importa" a "la materia es lo único que existe" sólo había un breve paso, que tuvo lugar, cómo no, en el convulso s. XX. Un saltito, éste sí, ínfimo, dado más por comodidad que por convicción, pero que nos arrojaba directamente en el vacío.

La inercia de la Historia y su complejo sistema humano de miserias, afanes e intereses bastó para dar un empujón al paradigma inicial del siglo XVIII que rodó "cuesta abajo", sin excesivos obstáculos, hasta cristalizar en las conclusiones insoslayables derivadas de semejante aserción de origen que, repetimos, no surgió en el seno de la Ciencia, pues ésta se limitó a hacerse eco del "espíritu de la época". Lo que implica que si ese espíritu hubiera acogido otro tipo de afirmaciones generales radicalmente opuestas en su sentido, la Ciencia las habría asumido igual. Y ahora sería, por ejemplo, animista, en lugar de materialista, quién sabe...

Sin embargo, esas conclusiones, tan inconsistentes y arbitrarias, derivadas de aquel coyuntural "las circunstancias actuales nos obligan a concentrarnos en la materia" que animaban el progreso industrial del siglo XVIII, en el siglo XXI componen el credo y columna vertebral de ese atronador evangelio de nuevo cuño denominado "cientifismo". Y lo gracioso es que se creen "modernos", en el sentido más insulso de la palabra.


  Sin aquello, no habríamos llegado a esto, de aquellos polvos estos lodos... 
Y todo comenzó con un hacha :-)



 Les recomiendo vivamente la lectura del artículo, no les dejará indiferentes. Aquí les facilito un par de párrafos para que vayan abriendo boca:


"El pensamiento pretendidamente racional que se subordina a una filosofía materialista desde la cual interpreta la realidad no parece ser el resultado de una evolución de la mente humana hacia cotas más altas de inteligencia, en el sentido de una escalada hacia la verdad. Más bien, como todo proceso histórico, es el mero resultado de confluencias azarosas que determinan el curso de los acontecimientos en que transcurre la existencia de los seres humanos. Si esto es así, estamos ante una alternativa epistémica más de tantas otras que podrían haber sido igualmente. Más allá de las comodidades materiales derivadas, la manera en que hoy se ve el mundo no supondría ningún éxito cognitivo del ser humano en relación a otras épocas.

La técnica es una realidad intrínsecamente histórica, y de ella deriva la ciencia moderna que deviene la tecnociencia contemporánea, también una realidad histórica. Esto significa, no que haya que regresar a un idealizado “paraíso perdido” de la mano de la superstición y la “anticiencia”, sino que es necesario explorar los límites y las falacias de una racionalidad reducida a función algorítmica, y reconsiderar la autoridad extrema que se le atribuye a un pensamiento que se antoja cercenado y que reclama dirigir el destino de la humanidad erigiéndose, desde las mismas posturas dogmáticas que condena en su definición pura e idealizada, en custodio único del saber humano".



  En nuestro blog también tratamos ampliamente este tema aquí y aquí.

 

Seguimos en la caverna

sombras dios y la ciencia

"El mayor logro de la física del siglo XX no es la teoría de la relatividad y la fusión de espacio y tiempo que comporta, ni la teoría cuántica con su aparente negación de las leyes de la casualidad, ni la disección del átomo y el consiguiente descubrimiento de que las cosas no son como parecen: es el reconocimiento generalizado de que todavía no estamos en contacto con la realidad última. Seguimos estando prisioneros en la caverna, de espaldas a la luz, y sólo podemos contemplar las sombras contra el muro".

James Jeans

Físico, astrónomo y matemático inglés  
Célebre por sus contribuciones en el campo de la teoría cuántica, la teoría de la radiación y la evolución estelar

Fue profesor en Princeton y Cambridge
Autor de "Physics and Philosophy" (1943)


 Citamos a James Jeans también aquí.
Hacia el final de este post ofrecemos un enlace en el que pueden consultar una explicación sencilla del mito de la caverna de Platón.

 Antes del siglo XX, sin embargo, la opinión generalizada era que la "caverna" había sido dejada definitivamente atrás :-) Clic aquí.

 

El portero de Dios

roberto benigni

"Después del Juicio Universal, Dios se reúne con Carlos Marx: '¡Ah, eres tú el que me dio todas estas preocupaciones en el siglo XX! Ya que siempre has dicho que yo no existo, serás condenado a hacerme de portero. Y cuando no quiera que me molesten, estás autorizado a decir que Dios no existe, que Dios no está'".

Roberto Benigni
Actor, director y guionista italiano de cine y televisión
Conocido especialmente tras recibir dos Óscars en 1998 por su película "La vida es bella"

:-)


Hablamos también de Carlos Marx aquí.
 
 
 

Sheldrake deja en "evidencia" a Dawkins :-) (Parte I)

los monos de gibraltar


Quiero aclarar que, aunque este post haga referencia a la telepatía, no es éste un tema por el que una servidora sienta un especial interés. Ni por la telepatía ni por ningún otro de los llamados popularmente "fenómenos extraños". Lo último que deseo es que este blog se convierta en otro sitio -uno más- dedicado a sucesos "no explicados", dicho esto con todo el respeto para los aficionados a esos temas.

La razón por la que, después de pensarlo mucho, he decidido transcribir estos párrafos que siguen, es porque en ellos el doctor Rupert Sheldrake nos narra una sabrosa anécdota que ilustra a la perfección lo que venimos denunciando en este blog desde su inicio, a saber: que existe un amplio sector de la Ciencia que podríamos llamar "ultraconservador", inmovilista y profundamente dogmático, pero con un poder cuasi omnímodo sobre las instituciones y como generador de opinión pública. Que este sector se halla cerrilmente aferrado a unos rígidos cánones de actuación establecidos en la ya lejana época de la Ilustración, y no revisados desde entonces. Que estos cánones, estas "reglas del juego" inamovibles, ya deberían estar más que superados a estas alturas del siglo XXI, pues asfixian y amordazan lo que, en otro tiempo, fue la fecunda libertad y creatividad de la Ciencia.

Acusamos a Richard Dawkins de ser uno de los máximos impulsores actuales -en su extremo más hostil y agresivo- de este nuevo modo de oscurantismo.

Rupert Sheldrake es un reconocido bioquímico inglés, Research Fellow de la Royal Society y profesor de la Universidad de Cambridge. Sheldrake está actualmente sometido, en la red y fuera de ella, a una auténtica campaña de difamación (a un auténtico acoso y derribo, diría yo) precisamente por denunciar estos hechos que arriba indicamos y por desmarcarse y usar su libertad individual y el más estricto método científico para adentrarse en unos terrenos que la Ciencia ortodoxa no tolera. Por esta razón, antes de dar crédito a los libelos de la Wikipedia, les insto, sobre todo si son científicos, a que lean las obras de Sheldrake, analicen las EVIDENCIAS que en ellas expone y, a partir de estas evidencias, se construyan una opinión "personal", imparcial, no dirigida desde fuera por nadie que decida por ustedes lo que es real y lo que no lo es. Lo que deben creer y lo que no. Si no le permiten este tipo de abusos a las instituciones religiosas, no se lo permitan a nadie. Atrévanse a ser libres.



Les dejo con Sheldrake, les aseguro que la anécdota no tiene desperdicio:



"En 2006, el canal 4 de la televisión británica emitió una diatriba en dos partes de Richard Dawkins contra la religión, titulada The Root of All Evil? (¿La raíz de todos los males?) Poco después, la misma productora, IWC Media, me dijo que Dawkins quería visitarme para discutir mi investigación sobre capacidades no explicadas en seres humanos y animales en un nuevo programa de televisión. Yo era reacio a participar porque esperaba que sería tan parcial como el programa previo de Dawkins. Pero la representante de la productora, Rebecca Frankel, me aseguró que ahora eran más abiertos de mente. Me dijo: 'Tenemos interés en que sea un debate entre dos científicos, acerca de modalidades científicas de investigación'. Entendiendo que Dawkins estaba interesado en examinar las evidencias, y con el compromiso escrito de que el material se editaría imparcialmente, estuve de acuerdo y fijamos una fecha. 

Como estaba previsto, Dawkins acudió a la llamada. El director, Russell Barnes, nos pidió que nos sentáramos uno frente al otro; nos filmaron con cámara en mano. Dawkins empezó diciendo que creía que probablemente estaríamos de acuerdo en muchas cosas, 'pero lo que me preocupa de usted es que está dispuesto a creer casi cualquier cosa. La ciencia debería basarse en un mínimo número de creencias'. 

Estuve de acuerdo en que teníamos mucho en común, 'pero lo que me preocupa de usted es que da la impresión de ser dogmático, lo que da a la gente una mala impresión de la ciencia y la aleja de ella'.

Entonces Dawkins dijo que desde un espíritu romántico él mismo estaría dispuesto a creer en la telepatía, pero que no había evidencias de ella. Desdeñó así toda la investigación realizada sobre el asunto, sin entrar en detalles. Afirmó que si realmente ocurría, 'trastocaría las leyes de la física', y añadió: 'Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias' (Frase muy repetida por los nuevos ateos, atribuida a Carl Jung, quien, por cierto, era creyente).

'Depende de lo que consideres extraordinario -repliqué-. La mayoría de las personas afirmaron haber experimentado la telepatía... En ese sentido, la telepatía es ordinaria. La afirmación de que la mayoría se han engañado respecto a su propia experiencia es extraordinaria. ¿Dónde está la evidencia extraordinaria para esto?'. Dawkins no pudo aportar evidencia alguna, aparte de argumentos genéricos acerca de la fiabilidad del juicio humano. (Por lo visto el profesor Dawkins no es humano, puesto que considera su propio juicio infalible :-)). Dio por sentado que la gente quiere creer en lo 'paranormal' debido a ilusiones.

(Un inciso: los escépticos suelen aducir que si alguna vez pensamos en alguien de quien inmediatamente recibimos una llamada de teléfono y nos parece que existe una correlación entre ambos hechos, es porque no prestamos atención todas las veces que pensamos en esa persona y no hay ninguna llamada. En otro punto del libro, Sheldrake sale al paso de estos argumentos: 'Indagué en la literatura científica para descubrir si estos argumentos estándar estaban apoyados por algunos datos u observaciones. No encontré investigación alguna al respecto. Los argumentos escépticos estándar eran especulaciones no apoyadas por evidencias. En ciencia no basta con avanzar una hipótesis: hay que verificarla'. Los adalides de la "evidencia", sin evidencias). Seguimos con su exposición de la anécdota con Dawkins:


A continuación estuvimos de acuerdo en que los experimentos controlados eran necesarios. Afirmé que esa era la razón por la que yo había realizado tales experimentos... La semana anterior había enviado a Dawkins copias de algunos de mis artículos en publicaciones científicas para que pudiera examinar los datos antes de nuestro encuentro. Sugerí que discutiéramos las evidencias. Pareció incómodo y dijo: 'No quiero discutir las evidencias'.

'¿Por qué?', pregunté.

'No hay tiempo' -replicó él-. 'Es demasiado complicado. Y este programa no va de eso'. La cámara dejó de filmar.

El director me confirmó que él tampoco estaba interesado en las evidencias, que la película que estaba haciendo era otra polémica de Dawkins contra las creencias irracionales. Dije: 'Si considera la telepatía como una creencia irracional, sin duda las evidencias de si existe o no son esenciales para el debate. Si la telepatía es cierta, no es irracional creer en ella. Creí que íbamos a hablar de eso. Dejé claro desde el principio que no me interesaba participar en otro ejercicio de desacreditación de bajo nivel'.

Dawkins replicó: 'Este no es una ejercicio de desacreditación de bajo nivel; es un ejercicio de desacreditación de alto nivel'.

Dije que me habían asegurado que sería un debate científico equilibrado acerca de las evidencias. Russell Barnes pidió ver los correos electrónicos que yo había recibido de su ayudante. Los leyó con obvia consternación, y dijo que las garantías que me habían dado no eran correctas (es decir, no le habían garantizado que pudiera exponer sus evidencias, al parecer sólo le llamaron para soportar estoicamente los ataques de Dawkins). En ese caso, dije, me visitaban bajo una falsa pretensión. El equipo recogió y se marchó. La serie, emitida en 2007, fue titulada Enemigos de la razón. (Le dijo la sartén al cazo :-))


Richard Dawkins siempre ha proclamado: 'Lo paranormal son tonterías. Quienes pretenden vendérnoslo son impostores y charlatanes' (Sheldrake, por tanto, queda dentro de este insulto general y tiene perfecto derecho a defenderse). Se pretendía que Enemigos de la razón popularizara esta creencia. Pero ¿su cruzada promociona realmente la Comprensión Pública de la Ciencia, que él enseña en Oxford? ¿Tiene que ser la ciencia un sistema fundamentalista de creencias? ¿O debería basarse en una investigación de lo desconocido con mente abierta?

En ningún campo del esfuerzo científico las personas, por otra parte inteligentes, se sienten tan libres de realizar afirmaciones públicas basadas en prejuicios e ignorancia. Nadie denunciaría la investigación en química, digamos, sin saber nada del tema. Sin embargo, en relación a los fenómenos psíquicos, los materialistas acérrimos se sienten libres para desdeñar la evidencia y comportarse irracionalmente y con escaso espíritu científico mientras pretenden hablar en nombre de la ciencia y la razón. Abusan de la autoridad de la ciencia y llevan el racionalismo al desprestigio".


(Apuntes en gris añadidos)


Rupert Sheldrake
Bioquímico británico
Universidad de Cambridge
Extractos de "El espejismo de la Ciencia", 2012


En el mismo capítulo, Sheldrake narra una situación parecida, en este caso tristemente protagonizada por el insigne biólogo Lewis Wolpert. En esta ocasión se trataba de un debate organizado por la Royal Society, cada participante disponía de treinta minutos para exponer sus respectivas posturas. Wolpert se limitó a afirmar contundentemente que "no hay evidencia alguna que respalde la idea de que los pensamientos pueden transmitirse de una persona a otra..."  excepto a través de los medios físicos habituales. Cuando le tocó el turno a Sheldrake, resumió las evidencias de telepatía en miles de pruebas científicas y mostró un vídeo de experimentos recientes... Wolpert no se giró para ver el vídeo. Se mantuvo de espaldas a la proyección durante la media hora que duró ésta, dando golpecitos con un lápiz sobre su mesa.

Evidentemente, si no miras, no verás, que es exactamente lo que Dawkins y Wolpert deseaban: no ver. La estrategia de los monos de Gibraltar, sólo que estos "monos", no miran ni escuchan, pero sí hablan, y mucho, aunque sólo sea para difamar, desvirtuar, deslegitimar y encauzar el río de la opinión pública en la dirección exacta que les conviene.



Ya me conocen ustedes y saben que me gusta resumir en diálogos cortos los debates largos :-)



Científico nº1:  ¿Por qué no cree usted en la telepatía?
Científico nº2:  Porque la Ciencia dice que no existe.
Científico nº1:  ¿Y por qué dice la Ciencia que no existe?
Científico nº2:  Porque no hay evidencias, sin evidencias no hay telepatía.
Científico nº1:  Yo tengo evidencias.
Científico nº2:  No me interesan.
Científico nº1:  Si no analiza las evidencias, ¿cómo está tan seguro de que la telepatía no existe?
Científico nº2:  Porque lo dice la Ciencia.




Como dijo alguien, esto más que un debate, es un tiovivo. Por supuesto, el "científico nº1" será inmediatamente tildado de "pseudocientífico" y sometido a todo tipo de escarnio público y privado por atreverse a respirar fuera del bozal.


****


Repito, si he transcrito estas dos anécdotas, no es porque yo tenga el menor interés en la telepatía, pero sí tengo un vivo interés en rendir "evidencias" que apoyan mi tesis de que un sector de la Ciencia es obcecadamente inmovilista, dogmático, restrictivo, oscurantista y muy, muy estrecho de miras, algo que no puede menos que ser un grave obstáculo para el buen progreso del conocimiento humano.



***

 "Todo se desarrolla como si los científicos hubieran instaurado unas fronteras arbitrarias para impedir la entrada a unas maneras de pensar y de actuar diferentes de las suyas.

Los mejores científicos descartan los resultados desfavorables como aberraciones que hacen desaparecer de los informes oficiales y transforman a veces experiencias equívocas en resultados decisivos o modifican el orden en el que las experiencias han sido realizadas, etcétera, y que todos se doblegan a las estrategias retóricas comunes que se imponen en el paso de los apuntes privados de laboratorio a las publicaciones.
 
Da la impresión de que la imaginación, la pasión y el arte no han desempeñado ningún papel y que la innovación no procede de la actividad apasional, de unas manos y de unas mentes profundamente implicadas, sino de la sumisión pasiva a los preceptos estériles del supuesto “método científico”. Este efecto de empobrecimiento conduce a ratificar una visión empirista o inductivista, a la vez anticuada e ingenua, de la práctica de la investigación.

Una gran innovación científica puede destruir infinidad de investigaciones y, de paso, de investigadores, a pesar de no tener la menor intención de perjudicar a nadie... Se entiende que las innovaciones no sean bien acogidas, que susciten resistencias formidables, que pueden recurrir incluso a la difamación, muy eficaz contra un capital que, como cualquier capital simbólico, es fama, reputación, etcétera".


Pierre Bourdieu
 Sociólogo, escritor e intelectual francés
Extractos de "El oficio de científico", 2001




Guía práctica para desacreditar estudios alternativos. Daniel Drasin en Erraticario. No se pierdan este excelente artículo.

Todas las entradas sobre el cientifismo, aquí.




El universo está adaptado al hombre

hombre y universo

“No es únicamente que el hombre esté adaptado al universo. El universo está adaptado al hombre. Imagina un universo en el cual una u otra de las constantes físicas fundamentales sin dimensiones se alterase en un pequeño porcentaje en uno u otro sentido. En tal universo el hombre nunca hubiera existido. Este es el punto central del principio antrópico. Según este principio, en el centro de toda la maquinaria y diseño del mundo subyace un factor dador-de-vida”.


John Archibald Wheeler 
Físico teórico estadounidense
Doctor por la  Universidad Johns Hopkins
Hizo importantes aportaciones al estudio de la física de partículas



También hablamos del principio antrópico aquí, aquí y aquí, entre otros posts.


¿Estamos asistiendo a un cambio de paradigma?

cambio de paradigma


¿Letras o ciencias?

Axioma: Las ciencias se escriben con letras.
Teorema: Las ciencias nacen de las letras.
Demostración: La ciencia moderna se concibe en las entrañas de la filosofía occidental. De hecho, en su inocente juventud conservaba el ilustre nombre de familia y se hacía llamar filosofía natural. La gran obra de Newton no versa sobre física, sino sobre philosophia naturalis. En inglés la palabra scientist no aparece hasta 1840, cuando Darwin ya tenía barba. Un cuarto de siglo después, Faraday (que creó el concepto de campos y líneas de fuerza, y que de paso inventó el motor eléctrico y la dinamo) todavía detestaba que le llamaran con el terrible neologismo científico: él era un buen filósofo natural como los de siempre.

Corolario: Platón+Descartes= Newton + x. (Fórmula demasiado simplificadora, como todas).



En el principio era la metáfora

 
Una de las sorprendentes conclusiones de la ciencia cognitiva (área interdisciplinar en la que confluyen neurobiología, linguística y psicología cognitiva) es que nuestros conceptos abstractos se basan mayormente en metáforas
(para un estudio pormenorizado de este tema aconsejamos la lectura de "Ciencia y religión", del físico alemán Hans-Peter Dürr).  Y la ciencia no es excepción. Véase la metáfora (cartesiana y bíblica) de un Dios legislador que decreta leyes universales. Ni en Grecia ni en la China clásicas, ni siquiera en Copérnico o Galileo, hay tales leyes de la naturaleza (hay simetrías y armonías, principios y proporciones; no leyes). Otra metáfora que subyace a la ciencia moderna es que el mundo es una máquina. Y nosotros también (aunque las máquinas sean inventos de nuestra mente). Ya Descartes dudaba de si lo que veía en la calle eran personas de verdad o autómatas con abrigos y sombreros. Hoy el delantero centro del equipo de Brockman, el biólogo Richard Dawkins, declara: "Cada uno de nosotros es una máquina, como un avión sólo que mucho más complicado" (The blind watchmaker, 'El relojero ciego'). Supongo que el sentir que uno es como una máquina o un avión no está descrito en el DSM-IV (catálogo oficial de trastornos psiquiátricos), pero parece grave. La interioridad humana no es como el interior de los aviones, como saben los poetas, los enamorados, los niños y el sentido común.

 

Ni necias ni iletradas


Hasta no hace mucho, letras y ciencias iban de la mano. Pero el saber creció y multiplicóse y se abrió la grieta entre humanismo y ciencia. La ciencia empezó a triunfar (y a ser cortejada por militares y multinacionales), mientras las humanidades perdían facultades y se retiraban al asilo del ensimismamiento. Pero el humanismo que da la espalda a la ciencia se vuelve necio (literalmente: sin ciencia) y la ciencia empobrece su perspectiva al quedarse iletrada (privada del saber literario).

En esto aparece John Brockman, que viene del arte pop y tiene un olfato increíble para detectar ideas con futuro. Enfundado en su sombrero, camina por la Fifth Avenue móvil en mano, tejiendo redes de diálogo y debate entre científicos que son, además, buenos comunicadores. La tercera cultura de Brockman agrupa a estos científicos "y otros pensadores del mundo empírico". Loable iniciativa. Pero cuidado con lo de limitar el pensamiento al mundo empírico. Ello excluye de un plumazo la intuición y el saber poético y literario. ¿Quiere Brockman, como Platón, expulsar a los poetas de su república?

¿Es la ciencia puramente empírica? Puro mito. La ciencia moderna, con razón o sin ella, sólo considera verdaderamente real lo que es reducible a números, fórmulas y otras ideas puras. (¿Se nota ahí la sombra de Platón?) Por ejemplo, para la ciencia los colores en el fondo no existen: existen longitudes de onda de tantos o cuantos nanómetros. Y así se deslegitima la mayor parte de nuestra experiencia directa (Nietzsche ya vio la sutil conexión entre ciencia y nihilismo). Por suerte, las relaciones humanas, la buena literatura y el buen arte nos devuelven el mundo en el que los colores, sonidos y sabores son reales.

Sin las humanidades seríamos menos humanos (y podríamos acabar confundiéndonos con un avión, como en el, digamos, síndrome de Dawkins).



Sorpresas en las nubes


Lord Kelvin, uno de los científicos más prestigiosos de su tiempo, aconsejaba a los jóvenes con talento que no se dedicaran a la física, pues todo estaba prácticamente descubierto. En su discurso 'Dos nubes' (1900), Kelvin señaló dos pequeños problemas pendientes relacionados con la naturaleza de la luz. El primero sería resuelto por la teoría de la relatividad; el segundo, por la mecánica cuántica. Pero ambas teorías, lejos de completar el edificio de la física clásica, abrieron una brecha irreparable en sus cimientos.

Verano de 2005. La prestigiosa revista Science conmemora su 125 aniversario señalando 125 grandes interrogantes que hoy penden sobre la ciencia (lista que dista de ser exhaustiva -eligieron ese número para que coincidiera con el número de su aniversario, los "misterios por resolver" son muchos más-). Unos 25 interrogantes son del ámbito de la física. A saber: que relatividad y mecánica cuántica son incompatibles (¡si Kelvin levantara la cabeza!). Que nada sabemos de cómo funciona la gravedad (para Dante y Joanot Martorell el amor "move il sole e l´altre stelle", "mou los cels"; nosotros creemos en la más prosaica y legislable gravedad, pero sabemos de ella no más que los poetas saben del amor). Que no entendemos ni un 5% de la composición del universo (el resto son materia y energía oscuras, opacas a nuestro entendimiento). Etcétera. Tampoco entendemos más de un 3% del genoma humano, pese a los anuncios de que ya se ha descifrado. Sí, la ciencia funciona. Sobre todo a nivel de grandes titulares y resúmenes populares. La letra pequeña de cada disciplina científica está llena de interrogantes. Como en todo lo humano, la ciencia necesita humildad. Humano y humildad son palabras relacionadas con el latín humus: suelo fértil, que ahogamos bajo el asfalto de las abstracciones. El homo sapiens es humus que sabe y saborea.



Ciencia con consciencia


La energía y materia oscuras, como otros parches matemáticos con los que cubrimos lo que no encaja, traen a la memoria los poco elegantes ecuantes de la astronomía tardomedieval, que intentaba apuntalar su ya frágil edificio de epiciclos. Tal vez la ciencia está no menos en crisis que otras instituciones de nuestro tiempo. Tal vez, como en la astronomía tardomedieval, los interrogantes se multiplican porque estamos en medio de un gran cambio de paradigma. No se puede predecir qué rumbo tomará una posible nueva ciencia. Pero indicios no faltan. Dos grandes físicos del siglo XX, Schrödinger y Wigner, sugirieron que el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la percepción y la consciencia. No es ociosa especulación: hay experimentos contemporáneos en mecánica cuántica (como el delayed choice de Wheeler) que no pueden explicarse de otro modo. Tal vez el mundo responda mejor si le hablamos en segunda persona. Aquí no sobran las experiencias acumuladas por las literaturas, artes y filosofías. Unas humanidades liberadas de sus torres de marfil y unas ciencias liberadas de la arrogancia reduccionista tendrán mucho por compartir y co-crear, en un mundo que para nada parecerá ya una máquina.



Jordi Pigem
Filósofo de la Ciencia y escritor
Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona



Todas las entradas sobre Richard Dawkins, aquí.

Otro post relacionado, aquí.
Sobre los dogmas cientifistas, aquí.
Todo sobre el cientifismo,clic aquí.


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