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Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro, no me reporta ningún tipo de beneficio económico o de cualquier otra índole. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que, no por esto, debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe, que incluye todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio.

Sólo los textos escritos en las entradas en caracteres grises son artículos de opinión de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, mi nombre o el lugar del que proceden. Gracias.

Bienvenidos :-)

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John Gray, otro filósofo ateo contra el Nuevo Ateísmo (una reflexión de bigotes :-))

el gran dictador charlie chaplin

"Estos escritores (Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Daniel Dennett, Martin Amis, Michel Onfray y Philip Pullman) pertenecen a una generación educada para pensar en la religión como un atavismo propio de un estadio anterior del desarrollo humano, algo destinado a desaparecer conforme avance el conocimiento. En el siglo XIX, cuando las revoluciones científica e industrial modificaban la sociedad a paso veloz, este podría haber sido un razonamiento sensato. Dawkins, Hitchens y todos los demás quizá crean aún que, a la larga, el avance de la ciencia arrojará a la religión a los márgenes de la vida humana, pero ahora mismo esto constituye un artículo de fe, antes que una teoría basada en la evidencia.

Gran parte de Europa es sin duda poscristiana. Sin embargo, nada sugiere que el distanciamiento de la religión sea irreversible, o que sea potencialmente universal...  La era secular fue, en todo caso, un tanto ilusoria. Los movimientos políticos de masas del siglo XX constituyeron vehículos para los mitos heredados de la religión, y no es accidental que esta reviva ahora que dichos movimientos se han desmoronado. La actual hostilidad hacia la religión es una respuesta ante este desenlace. La secularización está en retirada, y el resultado es la aparición de un ateísmo de tipo evangélico que no se había visto desde tiempos victorianos.

Como en el pasado, este es un tipo de ateísmo que emula la misma fe que rechaza... El ateísmo fervoroso reaviva algunos de los peores rasgos del cristianismo y del islam. Al igual que estas dos religiones, (el nuevo ateísmo) consiste en un proyecto de conversión universal. Los ateos evangélicos nunca ponen en duda que la vida humana podría transformarse si todos aceptaran su concepción de las cosas, y están seguros de que cierta forma de vida –la suya, adecuadamente embellecida– es la correcta para todos. A decir verdad, el ateísmo no tiene por qué ser un credo misionero de este tipo. Resulta totalmente lógico no tener creencias religiosas y aun así mostrarse afable ante la religión. Es curioso este humanismo que condena un impulso particularmente humano. Y, sin embargo, eso es lo que los ateos evangélicos hacen cuando satanizan la religión.

La idea de que la religión es una versión primitiva de la ciencia se popularizó a finales del siglo XIX con "La rama dorada / Magia y religión", el estudio de J.G. Frazer sobre los mitos de los pueblos primitivos. Para Frazer, la religión y el pensamiento mágico estaban estrechamente vinculados. Enraizados en el miedo y la ignorancia, ambos eran vestigios de la infancia humana que desaparecerían con el avance del conocimiento. El ateísmo de Dennett no es mucho más que una versión modernizada del positivismo de Frazer. Los positivistas creían que, con el desarrollo de los transportes y las comunicaciones, el pensamiento irracional acabaría por fenecer, junto con las religiones del pasado. Dennett cree casi lo mismo, sin que obste la historia del siglo pasado. En una entrevista que aparece en el sitio de internet de la Fundación Edge (edge.org) bajo el título “La evaporación de la poderosa mística de la religión”, Dennett predice que “en unos 25 años casi todas las religiones habrán evolucionado y se habrán convertido en fenómenos muy diferentes, tanto así que en casi todas partes la religión ya no se impondrá como lo hace hoy” (exactamente lo mismo se pensaba a principios del siglo XX, ver al final del post la cita de A. F. Rañada). Dennett confía en que esto acontecerá, según nos dice, básicamente debido a “la diseminación mundial de la tecnología de la información (no sólo internet sino los teléfonos móviles y las televisiones y radios portátiles)”. El filósofo, evidentemente, no ha reflexionado sobre la ubicuidad de los teléfonos móviles entre los talibanes, o sobre el surgimiento de un Al Qaeda virtual en la red. (Y, sin ponerse tan trágicos, también debemos añadir, aunque sea obvio, que estos avances tecnológicos que ayudarán a propagar las ideas ateas son también usados por los teístas para propagar las suyas... "Dios y la Ciencia" y sus, hasta el momento, 240.000 visitantes, es un humilde ejemplo de ello :-)).

Dawkins reconoce que, puesto que los humanos tienen una tendencia universal a la fe religiosa, esta debe haber tenido cierta ventaja evolutiva, pero hoy, dice, esa fe se perpetúa principalmente a través de una educación deficiente. Desde un punto de vista darwiniano, el papel crucial que Dawkins otorga a la educación resulta desconcertante. La biología humana no ha cambiado mucho en el transcurso de la historia conocida y, si la religión es inherente a la especie, resulta difícil imaginar de qué manera podría incidir sobre ello un tipo diferente de educación. Sin embargo, Dawkins parece estar convencido de que si no se inculcara en las escuelas y las familias, la religión moriría. Es esta una opinión que tiene más en común con cierto tipo de teología fundamentalista que con la teoría darwiniana, y no puedo sino recordar a aquel cristiano evangélico que me aseguró que los niños criados en un ambiente casto crecerían sin pulsiones sexuales ilícitas. 

 (Claro, si metes a un crío en una urna opaca y no le permites ver ni catar nunca una de esas chucherías que tanto gustan a los pequeños, seguramente crecerá sin el deseo de comer dulces... Pero es que, como el mismo Dawkins admite a regañadientes, la religión supone una "ventaja evolutiva", es decir, que esta "chuchería" que él no quiere que forme parte de su educación, no está fuera de la urna, sino dentro del niño. Para librarlo de la inclinación religiosa, el pobre chaval, más que una urna, necesitaría una lobotomía. No se lo aconsejo :-)).

Dawkins compara la religión con un virus: las ideas religiosas son “memes” que infectan las mentes vulnerables, especialmente las de los niños. Estas metáforas biológicas podrían tener su utilidad; por ejemplo, las mentes de los ateos evangelistas parecerían particularmente propensas a la infección de los “memes” religiosos. No obstante, las analogías de este tipo rebosan peligro. Dawkins habla mucho sobre la opresión que la religión ha ejercido, algo bastante real. El autor le presta menos atención, empero, al hecho de que algunas de las peores atrocidades de los tiempos modernos fueran cometidas por regímenes que afirmaban contar con la sanción científica para sus crímenes... La ciencia es tan susceptible de ser utilizada para propósitos inhumanos como lo es cualquier otra institución humana. De hecho, dada la enorme autoridad de la que goza la ciencia, el riesgo de que sea utilizada de tal manera es aún mayor.

Los adversarios contemporáneos de la religión muestran una notoria falta de interés por el registro histórico de los regímenes ateos. En 'El fin de la fe. Religión, terror y el futuro de la razón', el escritor estadounidense Sam Harris afirma que la religión ha sido la principal fuente de violencia y opresión a lo largo de la historia. Harris reconoce que los déspotas seculares como Stalin y Mao infligieron terror en gran escala, pero sostiene que la opresión ejercida por ellos no tenía relación alguna con su ideología del “ateísmo científico”; el problema con sus regímenes estribaba en que eran tiranías. Pero ¿acaso no existiría una conexión entre el intento de erradicar la religión y la pérdida de la libertad? Es poco probable que Mao –quien lanzara su ataque contra el pueblo y la cultura del Tíbet bajo el eslogan “la religión es veneno”– hubiera concedido que su visión atea del mundo no tenía relación con sus políticas.

 (Es inútil, si citas este dato a los nuevos ateos jamás reconocerán que Mao mataba a los religiosos porque era comunista y, por tanto, ateo. No, según su particular modo de entender la Historia, los tiranos comunistas solo mataban porque eran "malas personas", no porque fueran ateos, y pueden ustedes darse con un canto en los dientes si, para defender su argumento, nuestros amigos ateos no hacen alusión a los bigotes de Hitler y Stalin:  

«Hitler y Stalin tenían bigote, pero no decimos que fueron sus bigotes los que les hicieron malvados».

 Jueguen conmigo :-), adivinen qué treta retórica usó en esta célebre frase nuestro mago de las falacias, el profesor Richard Dawkins. La solución al final del post ;-)). 

 Es cierto que se le veneraba (a Mao) como una figura casi divina, como a Stalin en la Unión Soviética. Pero al desarrollar estos cultos... estaban demostrando lo que sucede cuando el ateísmo se convierte en un proyecto político. Invariablemente, el resultado es un sustituto de la religión que sólo puede mantenerse por medios tiránicos.

Dawkins desestima cualquier insinuación de que los crímenes de guerra nazis pudieran estar vinculados con el ateísmo. “Lo que importa”, dice en El espejismo de Dios, “no es si Hitler y Stalin eran ateos sino si el ateísmo ejerce una influencia sistemática que conduce a la gente a hacer cosas malignas. No existe la menor evidencia de que sea así”.  Este es un razonamiento cándido. Hitler, que siempre fue un partidario entusiasta de la ciencia, se sintió muy impresionado por el darwinismo vulgarizado... fue la creencia nazi en la raza como una categoría científica lo que abrió paso a un crimen sin parangón en la historia. La visión del mundo de Hitler era la de mucha gente con escasa educación en la Europa de entreguerras: una mezcolanza de ciencia espuria y recelo contra la religión. No cabe duda de que este fue un tipo de ateísmo y que contribuyó a que los crímenes nazis fueran posibles.

... Los críticos contemporáneos de la religión exigen mucho más que la desvinculación del Estado y la Iglesia. Está claro que quieren eliminar toda huella religiosa de las instituciones públicas. Lo que resulta extraño es que muchos de los conceptos que Harris despliega, incluida la idea misma de la religión, han sido moldeados por el monoteísmo. Detrás del fundamentalismo secular yace una concepción de la historia que deriva de la religión.

La creencia en que la historia es un proceso direccional está tan basada en la fe como cualquier otra cosa en el catequismo cristiano. Los pensadores seculares como Grayling rechazan la idea de la providencia, pero siguen pensando que la humanidad avanza hacia un objetivo universal: una civilización fundada en la ciencia que a la larga incluirá a la especie entera. 

El problema con la narrativa secular no radica en el supuesto de que el progreso es inevitable (en muchas versiones, no existe este supuesto). El problema radica en creer que el tipo de avance que se ha logrado en la ciencia puede ser reproducido en la ética y la política. De hecho, aunque el conocimiento científico aumente por acumulación, nada parecido sucede en la sociedad... La gente vive más y se mata entre sí en mayor número. El conocimiento aumenta, pero los seres humanos permanecen iguales.

Los ateos evangélicos se han asumido como defensores de los valores liberales, rara vez investigan de dónde provienen dichos valores y nunca aceptan que la religión pudo haber contribuido a su gestación... En la medida en que busca la conversión universal, el ateísmo evangélico está del lado del cristianismo y del islam.

El islamismo... está muy lejos de representar un peligro de la magnitud de aquellos superados durante el siglo XX. Corea del Norte, que sobrepasa por mucho a cualquier régimen islamista en su historial de represión y que claramente posee algún tipo de capacidad nuclear, representa una amenaza mucho mayor. Los ateos evangélicos rara vez la mencionan. Hitchens constituye una excepción, pero cuando describe su visita al país, sólo es para concluir que el régimen encarna “una forma degradada y, sin embargo, refinada, del confucionismo y el culto a los ancestros”. Como en el caso de Rusia y China, la noble filosofía humanista del marxismoleninismo es inocente de toda responsabilidad.

La religión no se ha ido. Reprimirla es como reprimir el sexo: una empresa fallida... El intento de erradicar la religión sólo conduce a su reaparición en formas grotescas y degradadas. Una creencia ingenua en la revolución mundial, la democracia universal o los poderes ocultos de los teléfonos móviles es más ofensiva para la razón que los misterios de la religión, y tendrá menos probabilidades de sobrevivir en los próximos años. El poeta victoriano Matthew Arnold escribió sobre los creyentes que quedan inermes cuando la marea de la fe se repliega. Hoy la fe secular se está replegando, y son los apóstoles del descreimiento los que han quedado varados en la costa".

(Incisos en gris añadidos)

Filósofo y teórico político inglés



Nos hemos limitado a extraer y comentar unos párrafos, pero no se pierdan el artículo completo, no tiene desperdicio. Pueden leerlo aquí.


***


"La desaparición de la religión se profetizó para principios del siglo XX, pero sigue viva bajo formas variadas, admirables unas, lamentables otras. La religiosidad está renaciendo".

Antonio Fernández-Rañada
Físico español
Catedrático de la Facultad de Física 
de la Universidad Complutense de Madrid 


¿Adivinaron qué falacia usó Richard Dawkins en su paralelismo de los bigotes? :-) Claro que sí: la falsa analogía. La comparación no es válida porque un bigote es una particularidad física, un adorno superfluo, algo que en ningún caso se puede equiparar a una ideología, aunque sea cierto que muchos jóvenes usan ideologías "de moda" para adornar y reafirmar su personalidad, pero esa es otra historia.

Por muy "extremo" que sea el bigote en cuestión :-), es difícil imaginar que su dueño lo use como excusa o motor de arranque para iniciar un genocidio. En cambio, una idea, cualquier idea, política, filosófica o religiosa, llevada a su extremo, puede convertir a un hombre en una bestia inhumana, inmune a la compasión. Y esto no es necesario que lo imaginemos, todos conocemos ejemplos estremecedores, lo estamos viendo todos los días y la Historia está llena de datos escalofriantes al respecto. Por tanto, desde el momento que comprendemos que ambos elementos de la analogía bigote=ateísmo no son equiparables, la podemos considerar nula, así como al argumento completo.

Lo que intentaba Dawkins con esta estrategia tan burda era, ni más ni menos, que desvincular el ateísmo de los asesinatos cometidos por regímenes comunistas en un intento de presentarlo inmaculado, limpio de sangre, por oposición a la religión, que, en cambio, presenta teñida de rojo hasta la copa (de hecho, para él, el fenómeno religioso no supone más que eso: sangre)... Pero me temo que esto es insostenible, a menos que ignores por completo la Historia y la filosofía marxista que dio origen y abono a los movimientos comunistas del siglo XX.  El ateísmo forma parte indisoluble de la doctrina marxista, como el ecologismo forma parte de la doctrina de los animalistas. Es un lote, no es posible separarlos. Un régimen comunista es, por su naturaleza, un régimen ateo.

Se da la curiosa circunstancia de que los mismos que repiten por toda la red, como un mantra instigador, la famosa frase adoptada por Marx, "la religión es el opio del pueblo", esos mismos que enarbolan la sentencia como santo y seña de su revolución social y anticlerical, tratan al mismo tiempo de liberar al ateísmo de la rémora de crímenes que también arrastra, mientras nos intentan hacer creer que el asesinato de millones de creyentes por parte de líderes comunistas ateos fue producto de la mente perturbada de esos líderes, no de sus ideas respecto a la religión.

Por supuesto, no todos los ateos son comunistas (Richard Dawkins tiene demasiados caudales para permitirse excentricidades  :-)), pero la mayoría de los comunistas sí son ateos.

Por cierto, no me resisto a añadir una gansada para acabar: ¿tan pobre concepto tiene mister Dawkins del ferviente ateísmo que profesa, que equipara esta noble ideología con... un mostacho? 

 Con todo lo que el ateísmo ha hecho por él... Qué desagradecido.
;-)

bigote



Ver también:

Los medios ofrecen una imagen distorsionada del debate ciencia-fe
Las falacias de Christopher Hitchens
La fe de los ateos
Dawkins el predicador, o la razón irrazonable
La maravillosa atracción del ateísmo
Cinismo y ateísmo, la rigurosa impostura


Todas las entradas que aluden a Richard Dawkins, incluida esta, aquí.

Todas las entradas que aluden a Daniel Dennett, incluida esta, aquí.

Si te gustan las citas con foto, pásate por aquí.

Más información en nuestra Bibliografía.


Imagen de cabecera: Charlie Chaplin en "El gran dictador" (1940).

Hay una inteligencia superior más allá del universo. Carlo Rubbia

ciencia y dios frases carlo rubbia


Si os gustan estas citas breves con foto, encontraréis más en nuestra nueva sección a la que, en espera de encontrar un título menos anodino, hemos llamado "Galería", se aceptan sugerencias ;-)

Esperamos que sea de vuestro agrado.



"Dios no es bueno". Las falacias de Christopher Hitchens. (Falacias ateas II)

foto infinita

(Como siempre, los incisos añadidos en caracteres grises son nuestros)

"En los escritos del Nuevo Ateísmo se ha venido repitiendo de forma totalmente acrítica el relato culturalmente dominante que caracteriza a la ciencia y la religión como dos mundos mutuamente en guerra. Un ejemplo es 'Dios no es bueno' de Christopher Hitchens. En este libro, Hitchens defiende ese relato de 'conflicto' apelando de forma burdamente selectiva a la historia. El autor fuerza los detalles históricos para que encajen con su teoría de cabecera e ignora deliberadamente aquellos otros hechos que se niegan obstinadamente a conformarse a su modelo predeterminado de realidad (esta tendencia a contemplar exclusivamente los datos que corroboran una teoría previa y a discriminar los que no lo hacen se denomina 'sesgo de confirmación' y puede darse de un modo consciente o inconsciente; en el caso de Hitchens creo que no hay duda sobre su intencionalidad). Hitchens recurre a anécdotas históricas cuidadosamente seleccionadas como si fueran representativas de una 'verdad' superior: la de que quienes tienen creencias religiosas viven engañados y son por ello potencialmente peligrosos para la sociedad en general.

Fijémonos en uno de esos dictámenes oraculares: Hitchens relata el hecho histórico verídico de que Timothy Dwight (1752–1817), un teólogo cristiano... se oponía a la vacunación contra la viruela. Para Hitchens, ese error de juicio de Dwight es típico de la mentalidad retrógrada de las personas religiosas. La postura indignante de Dwight no hace más que mostrar, según Hitchens, hasta qué punto el oscurantismo religioso ha obstaculizado el avance científico, tanto entonces como ahora. La conclusión, pues, es que la religión envenena todos los intentos de progreso humano (sostener que los vicios o virtudes de un individuo en particular se pueden extrapolar a todo el grupo al que ese individuo pertenece -en este caso, los creyentes en general- supone una "falacia de asociación", por lo que éste de Hitchens se puede considerar un argumento nulo. No "todos" los teístas tenemos "mentalidad retrógrada").

El problema es que tal apreciación tiene muy poco de empíricamente demostrable... (algo que no deja de ser curioso en un cientifista irredento como era Hitchens). Hitchens tiene razón al usar la vacuna contra la viruela como un estudio de caso de hostilidad contra el avance científico. Y acierta también al afirmar que Dwight se oponía a tal vacunación. Pero las conclusiones que extrae de ello son simplistas y superficiales, y no revelan más que sus propios y arraigados prejuicios ideológicos (oh, sorpresa :-)). La situación es mucho más compleja y se niega a conformarse a ese relato de 'guerra' que tan acríticamente suscribe Hitchens. Permítanme que dé dos contraejemplos con los que reforzar mi argumento:

Es evidente que Hitchens piensa que la vacuna contra la viruela es algo positivo y que, por tanto, quienes se oponen a ella merecen toda reprobación y quienes la defienden son dignos de encomio... Una generación antes que Dwight, Jonathan Edwards, considerado hoy como el más grande pensador cristiano de Norteamérica... Defensor entusiasta de los avances científicos y médicos (en el enlace anterior podemos leer este interesante párrafo: '(Edwards) escribió sobre varios asuntos vinculados a la filosofía natural, incluyendo arañas "voladoras" -escribió un tratado sobre este tema a la temprana edad de once años-, luz, y óptica. Mientras expresaba su preocupación por el materialismo y su fe en la razón..., vio a las leyes de la naturaleza como una derivación de Dios y demostrantes de su sabiduría y cuidado. Así, los descubrimientos científicos no empañaron su fe, y para él, no existía un conflicto inherente entre lo espiritual y lo material')... Edwards fue un enérgico impulsor temprano de la vacunación contra la viruela. Para demostrar a sus estudiantes de Princeton que ese novedoso procedimiento médico era seguro, él mismo se hizo inocular la vacuna (para una ampliación de esta anécdota, McGrath propone la consulta de "A short life of Jonathan Edwards", de George M. Marsden. Grand Rapids (Michigan), Eerdmans, 2008, p. 131). Pero, en su caso, el tratamiento no salió bien y Edwards falleció al poco tiempo (al parecer, la dosis administrada al teólogo inglés estaba adulterada).

Lo que los lectores imparciales habrían esperado de Hitchens es que hubiera ofrecido un retrato más equilibrado y preciso de las actitudes religiosas hacia la vacunación contra la viruela, sobre todo, teniendo en cuenta cómo Edwards la defendió hasta el punto de perder la vida al servicio de este avance científico. Pero Hitchens borró a Edwards de la imagen del conjunto. Y es que Hitchens es un propagandista, no un estudioso del tema (y un auténtico 'mago' elaborando falacias como su colega Dawkins :-)). Su propósito es defender tanto el relato de la presunta 'guerra' entre ciencia y religión como su propia (y bastante dogmática) versión del ateísmo, pero no ofrecer una descripción ecuánime de la historia.

Esta tendenciosidad queda confirmada por la llamativa ligereza con la que pasa por alto que el influyente escritor ateo George Bernard Shaw se opuso a la vacunación contra la viruela allá por la década de 1930 ridiculizándola por considerarla un 'engaño' y un 'indecente ejercicio de brujería' ('brujería', sí lo han leído bien :-)). Despreció la opinión de destacados científicos cuyos trabajos respaldaban el tratamiento (como Louis Pasteur o Joseph Lister) tachándolos de charlatanes que no sabían nada del método científico. Pero Shaw era un ateo que hizo tan absurdas afirmaciones en pleno siglo XX.


Todo el libro "Dios es bueno" está plagado de falacias de generalización como la que analizamos en este post.

Permítanme otro inciso: Bernard Shaw fue un magnífico escritor, dramaturgo y periodista, ganador del Premio Nobel, virtudes todas que nadie pone hoy en tela de juicio... Y también fue un ferviente defensor de la eugenesia, del darwinismo social y partidario de quitar de enmedio a aquellos individuos que "consumen más de lo que aportan a la sociedad", o, al menos, partidario de convencerlos para que se "autoeliminen" ellos solitos. Además de todo esto, Shaw fue el autor de esta encantadora cita:

“…Hago un llamamiento a los químicos para que descubran un gas humano que mate al instante y sin dolor. En resumen, un gas mortal caballeroso por todos los medios, pero no cruel…”   

Así es, gaseemos a todos los "inservibles", los enfermos mentales, los ancianos impedidos... Eliminemos a todos los que, según Shaw, "no aportan nada", pero, eso sí, hagámoslo "humanamente" y con "caballerosidad". Qué considerado :-)

 Seguramente, como este caballero era ateo, todos los ateos son también, como era él, partidarios de las cámaras de gas, de la eugenesia y de la eliminación de los elementos no productivos de la sociedad... ¿cierto? :-) Pues no. Tengo maravillosos amigos ateos que, sin dudarlo un segundo, tacharían a míster Shaw de "tarado", pues este sujeto, por muy buen escritor que fuera, no les representa, del mismo modo que a mí no me representa Nicolás Maduro, aunque los dos seamos teístas.

Otra cosa: lanzo la propuesta solo como una hipótesis razonable: dado que tanto Pasteur como Lister eran fervorosos creyentes ¿podría ser que Bernard Shaw los considerara charlatanes y dedujera que sus conclusiones sobre las vacunas eran "engaños y brujerías", no como resultado de la observación objetiva de las pruebas, sino empujado por la natural tendencia del ser humano a polarizarse?... No sería la primera vez que asistiríamos a un 'encajonamiento ideológico' que derive en una enajenación de este calibre: "Si mi enemigo sostiene 'x', yo sostendré 'y'; solo porque 'y' es lo contrario de 'x'. Aunque 'y' sea una majadería". Pasa en las mejores familias.

Lo dejo ahí. Por cierto, no sé si son imaginaciones mías, pero, a medida que avanzo en la elaboración de este post y voy recabando interesantes datos que desconocía sobre la fascinante historia de las vacunas, me parece que el argumento de Hitchens se va hundiendo más y más en el fango que él mismo ha amasado... Dejemos que McGrath lo "remate". Al argumento, claro :-):


¿Por qué no mencionó Hitchens este famoso e impactante ejemplo (el de Bernard Shaw)? Hitchens es muy libre, desde luego, de exteriorizar sus rencores y la inquietud que le inspira la religión como le plazca. Pero, ¿acaso no había demostrado ya ser una persona con la astucia suficiente como para darse cuenta de que sus lectores detectarían tan flagrante sesgo?"


Biofísico y teólogo irlandés
(Para los suspicaces, aclaramos que fue "cocinero antes que fraile" :-) y no al contrario; leer breve biografía más abajo)
Profesor de teología histórica en la Universidad de Oxford
Se formó en las Universidades de Cambridge y Oxford
Autor de "El espejismo de Dawkins", 2007
(No traducido al castellano, otra vez, oh, sorpresa :-))



Los párrafos anteriores fueron extraídos de "La Ciencia desde la fe", 2015. 


la ciencia desde la fe libro



*** 


McGrath es un tipo interesante, y no lo decimos solo porque muchos le consideren el rival más temible de Richard Dawkins. Nos resultaría interesante aunque no fuera así, porque, en nuestra opinión, su caso es una demostración paradigmática de la tesis que venimos repitiendo en este blog prácticamente desde sus inicios: muchos ateos, sobre todo jóvenes, lo son porque se niegan a indagar otros caminos que no les lleven a reforzar su cosmovisión previa, sometiéndose a una suerte de férrea autocensura con la intención de impedir que nada ni nadie siembre dudas respecto a su credo. Como mucho, se limitan a leer la Biblia, para llenar la recámara de "munición" contra los fundamentalistas :-) pero pare usted de contar.

No afirmamos que sea así de un modo general, ni mucho menos; doy fe de que hay ateos intelectualmente honestos que, después de estudiar objetivamente todas las opciones filosóficas alternativas al ateísmo, siguen pensando que el sufrimiento de los inocentes es una "prueba fiable" de que Dios no existe. Entre otras razones, porque, tras escrutar a fondo las críticas más rigurosas y serias contra el materialismo cientifista y contra el método científico tal como actualmente se aplica, reconocen que no les queda más prueba contra la existencia de Dios que el llamado "problema del dolor". (Sobre este tema han corrido ríos de tinta; nosotros recomendamos, por ejemplo, la lectura de "Mitología materialista de la Ciencia" y "Dios o la materia", ambos del filósofo Francisco Soler Gil que dedica en ambos ensayos algunos interesantes apartados a este asunto, abordándolo desde una perspectiva teísta, pero no religiosa). 

Pues bien, volviendo a McGrath, sabemos por su biografía que él mismo fue uno de esos jovencitos que salen de la facultad de Ciencias dispuestos a combatir a las hordas de la "Superstición". Según sus propias palabras, adoptó "una visión del mundo que entonces me parecía el resultado inevitable de la aplicación coherente del método científico. Solo creería en aquello que la ciencia podía probar... ¿Qué más daba ver la vida como algo desprovisto de sentido? Aceptar esa cruda verdad científica era todo un acto de valentía intelectual por mi parte, pensaba yo... La ciencia probaba la inexistencia de Dios y todos los científicos sinceros eran ateos. La Ciencia era buena y la religión mala..." A todos nos suena esta declaración de principios, ¿verdad? :-) Es prácticamente un cliché del pensamiento estándar del neoateo convencional; ellos son inteligentes, cultos y valientes porque no creen en Dios, los teístas somos estúpidos, ignorantes y cobardes por la razón opuesta.


Pero, si la intención del joven McGrath era mantenerse fiel a esa ingenua cosmovisión que se forjó, o que forjaron para él, durante su formación académica, cometió un error fatal

Dejemos que nos lo cuente él mismo:  


"... En diciembre de 1970... Me dispuse a dedicar un prolongado periodo de mi vida a la lectura y a la reflexión... Tras haber agotado las obras sobre biología que podían interesarme, descubrí una sección (en la biblioteca de Ciencias de la universidad de Oxford), en la que nunca antes había reparado: 'Historia y filosofía de la Ciencia'. Yo había tenido hasta entonces poco tiempo para dedicar a esa clase de materias, que tendía a considerar... una pura especulación inútil sobre temas que cualquier científico mínimamente formado podía resolver con facilidad por medio de unos experimentos correctamente diseñados... Sin embargo, al final me animé a leer aquellos libros. Pues, a fin de cuentas, si yo estaba en lo cierto, ¿qué tenía que perder?"

Buena pregunta...
:-)


"...Cuando terminé de leer las obras del (algo limitado) catálogo de mi facultad sobre ese campo, yo ya me había dado cuenta de que tenía que replantearme seriamente muchas cosas... Me sentía abrumado. Era como si un mar embravecido hubiera estado batiendo sus olas contra mi asentado modo de pensar, enturbiando unas aguas -las de la verdad científica- que yo había tenido hasta entonces por claras, calmadas y, por encima de todo, simples... Las cosas resultaron ser bastante más complejas de lo que yo suponía... (En nuestro blog siempre hemos afirmado que existe un curioso paralelismo entre el fundamentalismo ateo y el religioso: ambos necesitan creer que la explicación del mundo cabe en un esquema muy sencillo). Yo sabía muy bien que no había vuelta atrás: ya no podría regresar a la aproximación simplista a las ciencias naturales a la que yo estaba acostumbrado... Una parte de mí deseaba profundamente que nunca hubiera escogido aquellos libros... Pero ya no podía volver a mi situación previa... Me di cuenta de que no podía seguir aferrándome a algo que, de pronto, había pasado a parecerme una visión un tanto ingenua de las cosas: me refiero a la idea de que el único conocimiento auténtico que poseemos es el saber científico basado en la evidencia empírica".



Por lo visto, McGrath tenía mucho que perder al salirse de su zona de confort... O mucho que ganar :-) ¿Quién sabe?

En la actualidad, el doctor Alister McGrath es una autoridad mundial en el ámbito del debate ciencia-fe y dedica buena parte de su vida y de su obra a derrumbar, uno a uno, todos los aparentemente "imbatibles" argumentos del Nuevo Ateísmo. Y lo hace con las mismas armas que usan sus rivales: las de la Ciencia. Así que, aconsejamos a quienes se sientan muy cómodos con su perspectiva cientifista y antitea del mundo, que se mantengan alejados de él :-) Dormirán mejor. Por el momento es así, yo solo he encontrado a ateos que devoran las obras de los críticos de McGrath, pero no las de él. Pareciera que le tienen miedo... 

Para ser tan "valientes" como dicen ser, no se arriesgan mucho, ¿no les parece? :-)




Ver también:

¿Es la fe la causa de todos los males?
No podemos dejar que Dios cruce la puerta
El fin del reduccionismo  
La fe de los ateos
Antony Flew y el ateísmo dogmático
El espejismo de Dawkins
Los dogmas de la Ciencia
El fundamentalismo, ateo o religioso, es una respuesta ante el miedo


Enlace externo:

"10 preguntas para los ateos materialistas" (Divulgación de la Ciencia).

Todas las entradas acerca del falso conflicto ciencia-fe, incluida ésta, aquí.

Más información en nuestra Bibliografía


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