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Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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"Dios no es bueno". Las falacias de Christopher Hitchens. (Falacias ateas II)

foto infinita

(Como siempre, los incisos añadidos en caracteres grises son nuestros)

"En los escritos del Nuevo Ateísmo se ha venido repitiendo de forma totalmente acrítica el relato culturalmente dominante que caracteriza a la ciencia y la religión como dos mundos mutuamente en guerra. Un ejemplo es 'Dios no es bueno' de Christopher Hitchens. En este libro, Hitchens defiende ese relato de 'conflicto' apelando de forma burdamente selectiva a la historia. El autor fuerza los detalles históricos para que encajen con su teoría de cabecera e ignora deliberadamente aquellos otros hechos que se niegan obstinadamente a conformarse a su modelo predeterminado de realidad (esta tendencia a contemplar exclusivamente los datos que corroboran una teoría previa y a discriminar los que no lo hacen se denomina 'sesgo de confirmación' y puede darse de un modo consciente o inconsciente; en el caso de Hitchens creo que no hay duda sobre su intencionalidad). Hitchens recurre a anécdotas históricas cuidadosamente seleccionadas como si fueran representativas de una 'verdad' superior: la de que quienes tienen creencias religiosas viven engañados y son por ello potencialmente peligrosos para la sociedad en general.

Fijémonos en uno de esos dictámenes oraculares: Hitchens relata el hecho histórico verídico de que Timothy Dwight (1752–1817), un teólogo cristiano... se oponía a la vacunación contra la viruela. Para Hitchens, ese error de juicio de Dwight es típico de la mentalidad retrógrada de las personas religiosas. La postura indignante de Dwight no hace más que mostrar, según Hitchens, hasta qué punto el oscurantismo religioso ha obstaculizado el avance científico, tanto entonces como ahora. La conclusión, pues, es que la religión envenena todos los intentos de progreso humano (sostener que los vicios o virtudes de un individuo en particular se pueden extrapolar a todo el grupo al que ese individuo pertenece -en este caso, los creyentes en general- supone una "falacia de asociación", por lo que éste de Hitchens se puede considerar un argumento nulo. No "todos" los teístas tenemos "mentalidad retrógrada").

El problema es que tal apreciación tiene muy poco de empíricamente demostrable... (algo que no deja de ser curioso en un cientifista irredento como era Hitchens). Hitchens tiene razón al usar la vacuna contra la viruela como un estudio de caso de hostilidad contra el avance científico. Y acierta también al afirmar que Dwight se oponía a tal vacunación. Pero las conclusiones que extrae de ello son simplistas y superficiales, y no revelan más que sus propios y arraigados prejuicios ideológicos (oh, sorpresa :-)). La situación es mucho más compleja y se niega a conformarse a ese relato de 'guerra' que tan acríticamente suscribe Hitchens. Permítanme que dé dos contraejemplos con los que reforzar mi argumento:

Es evidente que Hitchens piensa que la vacuna contra la viruela es algo positivo y que, por tanto, quienes se oponen a ella merecen toda reprobación y quienes la defienden son dignos de encomio... Una generación antes que Dwight, Jonathan Edwards, considerado hoy como el más grande pensador cristiano de Norteamérica... Defensor entusiasta de los avances científicos y médicos (en el enlace anterior podemos leer este interesante párrafo: '(Edwards) escribió sobre varios asuntos vinculados a la filosofía natural, incluyendo arañas "voladoras" -escribió un tratado sobre este tema a la temprana edad de once años-, luz, y óptica. Mientras expresaba su preocupación por el materialismo y su fe en la razón..., vio a las leyes de la naturaleza como una derivación de Dios y demostrantes de su sabiduría y cuidado. Así, los descubrimientos científicos no empañaron su fe, y para él, no existía un conflicto inherente entre lo espiritual y lo material')... Edwards fue un enérgico impulsor temprano de la vacunación contra la viruela. Para demostrar a sus estudiantes de Princeton que ese novedoso procedimiento médico era seguro, él mismo se hizo inocular la vacuna (para una ampliación de esta anécdota, McGrath propone la consulta de "A short life of Jonathan Edwards", de George M. Marsden. Grand Rapids (Michigan), Eerdmans, 2008, p. 131). Pero, en su caso, el tratamiento no salió bien y Edwards falleció al poco tiempo (al parecer, la dosis administrada al teólogo inglés estaba adulterada).

Lo que los lectores imparciales habrían esperado de Hitchens es que hubiera ofrecido un retrato más equilibrado y preciso de las actitudes religiosas hacia la vacunación contra la viruela, sobre todo, teniendo en cuenta cómo Edwards la defendió hasta el punto de perder la vida al servicio de este avance científico. Pero Hitchens borró a Edwards de la imagen del conjunto. Y es que Hitchens es un propagandista, no un estudioso del tema (y un auténtico 'mago' elaborando falacias como su colega Dawkins :-)). Su propósito es defender tanto el relato de la presunta 'guerra' entre ciencia y religión como su propia (y bastante dogmática) versión del ateísmo, pero no ofrecer una descripción ecuánime de la historia.

Esta tendenciosidad queda confirmada por la llamativa ligereza con la que pasa por alto que el influyente escritor ateo George Bernard Shaw se opuso a la vacunación contra la viruela allá por la década de 1930 ridiculizándola por considerarla un 'engaño' y un 'indecente ejercicio de brujería' ('brujería', sí lo han leído bien :-)). Despreció la opinión de destacados científicos cuyos trabajos respaldaban el tratamiento (como Louis Pasteur o Joseph Lister) tachándolos de charlatanes que no sabían nada del método científico. Pero Shaw era un ateo que hizo tan absurdas afirmaciones en pleno siglo XX.


Todo el libro "Dios es bueno" está plagado de falacias de generalización como la que analizamos en este post.

Permítanme otro inciso: Bernard Shaw fue un magnífico escritor, dramaturgo y periodista, ganador del Premio Nobel, virtudes todas que nadie pone hoy en tela de juicio... Y también fue un ferviente defensor de la eugenesia, del darwinismo social y partidario de quitar de enmedio a aquellos individuos que "consumen más de lo que aportan a la sociedad", o, al menos, partidario de convencerlos para que se "autoeliminen" ellos solitos. Además de todo esto, Shaw fue el autor de esta encantadora cita:

“…Hago un llamamiento a los químicos para que descubran un gas humano que mate al instante y sin dolor. En resumen, un gas mortal caballeroso por todos los medios, pero no cruel…”   

Así es, gaseemos a todos los "inservibles", los enfermos mentales, los ancianos impedidos... Eliminemos a todos los que, según Shaw, "no aportan nada", pero, eso sí, hagámoslo "humanamente" y con "caballerosidad". Qué considerado :-)

 Seguramente, como este caballero era ateo, todos los ateos son también, como era él, partidarios de las cámaras de gas, de la eugenesia y de la eliminación de los elementos no productivos de la sociedad... ¿cierto? :-) Pues no. Tengo maravillosos amigos ateos que, sin dudarlo un segundo, tacharían a míster Shaw de "tarado", pues este sujeto, por muy buen escritor que fuera, no les representa, del mismo modo que a mí no me representa Nicolás Maduro, aunque los dos seamos teístas.

Otra cosa: lanzo la propuesta solo como una hipótesis razonable: dado que tanto Pasteur como Lister eran fervorosos creyentes ¿podría ser que Bernard Shaw los considerara charlatanes y dedujera que sus conclusiones sobre las vacunas eran "engaños y brujerías", no como resultado de la observación objetiva de las pruebas, sino empujado por la natural tendencia del ser humano a polarizarse?... No sería la primera vez que asistiríamos a un 'encajonamiento ideológico' que derive en una enajenación de este calibre: "Si mi enemigo sostiene 'x', yo sostendré 'y'; solo porque 'y' es lo contrario de 'x'. Aunque 'y' sea una majadería". Pasa en las mejores familias.

Lo dejo ahí. Por cierto, no sé si son imaginaciones mías, pero, a medida que avanzo en la elaboración de este post y voy recabando interesantes datos que desconocía sobre la fascinante historia de las vacunas, me parece que el argumento de Hitchens se va hundiendo más y más en el fango que él mismo ha amasado... Dejemos que McGrath lo "remate". Al argumento, claro :-):


¿Por qué no mencionó Hitchens este famoso e impactante ejemplo (el de Bernard Shaw)? Hitchens es muy libre, desde luego, de exteriorizar sus rencores y la inquietud que le inspira la religión como le plazca. Pero, ¿acaso no había demostrado ya ser una persona con la astucia suficiente como para darse cuenta de que sus lectores detectarían tan flagrante sesgo?"


Biofísico y teólogo irlandés
(Para los suspicaces, aclaramos que fue "cocinero antes que fraile" :-) y no al contrario; leer breve biografía más abajo)
Profesor de teología histórica en la Universidad de Oxford
Se formó en las Universidades de Cambridge y Oxford
Autor de "El espejismo de Dawkins", 2007
(No traducido al castellano, otra vez, oh, sorpresa :-))



Los párrafos anteriores fueron extraídos de "La Ciencia desde la fe", 2015. 


la ciencia desde la fe libro



*** 


McGrath es un tipo interesante, y no lo decimos solo porque muchos le consideren el rival más temible de Richard Dawkins. Nos resultaría interesante aunque no fuera así, porque, en nuestra opinión, su caso es una demostración paradigmática de la tesis que venimos repitiendo en este blog prácticamente desde sus inicios: muchos ateos, sobre todo jóvenes, lo son porque se niegan a indagar otros caminos que no les lleven a reforzar su cosmovisión previa, sometiéndose a una suerte de férrea autocensura con la intención de impedir que nada ni nadie siembre dudas respecto a su credo. Como mucho, se limitan a leer la Biblia, para llenar la recámara de "munición" contra los fundamentalistas :-) pero pare usted de contar.

No afirmamos que sea así de un modo general, ni mucho menos; doy fe de que hay ateos intelectualmente honestos que, después de estudiar objetivamente todas las opciones filosóficas alternativas al ateísmo, siguen pensando que el sufrimiento de los inocentes es una "prueba fiable" de que Dios no existe. Entre otras razones, porque, tras escrutar a fondo las críticas más rigurosas y serias contra el materialismo cientifista y contra el método científico tal como actualmente se aplica, reconocen que no les queda más prueba contra la existencia de Dios que el llamado "problema del dolor". (Sobre este tema han corrido ríos de tinta; nosotros recomendamos, por ejemplo, la lectura de "Mitología materialista de la Ciencia" y "Dios o la materia", ambos del filósofo Francisco Soler Gil que dedica en ambos ensayos algunos interesantes apartados a este asunto, abordándolo desde una perspectiva teísta, pero no religiosa). 

Pues bien, volviendo a McGrath, sabemos por su biografía que él mismo fue uno de esos jovencitos que salen de la facultad de Ciencias dispuestos a combatir a las hordas de la "Superstición". Según sus propias palabras, adoptó "una visión del mundo que entonces me parecía el resultado inevitable de la aplicación coherente del método científico. Solo creería en aquello que la ciencia podía probar... ¿Qué más daba ver la vida como algo desprovisto de sentido? Aceptar esa cruda verdad científica era todo un acto de valentía intelectual por mi parte, pensaba yo... La ciencia probaba la inexistencia de Dios y todos los científicos sinceros eran ateos. La Ciencia era buena y la religión mala..." A todos nos suena esta declaración de principios, ¿verdad? :-) Es prácticamente un cliché del pensamiento estándar del neoateo convencional; ellos son inteligentes, cultos y valientes ("brillantes" diría Dawkins 😄), porque no creen en Dios, los teístas somos estúpidos, ignorantes y cobardes por la razón opuesta.


Pero, si la intención del joven McGrath era mantenerse fiel a esa ingenua cosmovisión que se forjó, o que forjaron para él, durante su formación académica, cometió un error fatal

Dejemos que nos lo cuente él mismo:  


"... En diciembre de 1970... Me dispuse a dedicar un prolongado periodo de mi vida a la lectura y a la reflexión... Tras haber agotado las obras sobre biología que podían interesarme, descubrí una sección (en la biblioteca de Ciencias de la universidad de Oxford), en la que nunca antes había reparado: 'Historia y filosofía de la Ciencia'. Yo había tenido hasta entonces poco tiempo para dedicar a esa clase de materias, que tendía a considerar... una pura especulación inútil sobre temas que cualquier científico mínimamente formado podía resolver con facilidad por medio de unos experimentos correctamente diseñados... Sin embargo, al final me animé a leer aquellos libros. Pues, a fin de cuentas, si yo estaba en lo cierto, ¿qué tenía que perder?"

Buena pregunta...
:-)


"...Cuando terminé de leer las obras del (algo limitado) catálogo de mi facultad sobre ese campo, yo ya me había dado cuenta de que tenía que replantearme seriamente muchas cosas... Me sentía abrumado. Era como si un mar embravecido hubiera estado batiendo sus olas contra mi asentado modo de pensar, enturbiando unas aguas -las de la verdad científica- que yo había tenido hasta entonces por claras, calmadas y, por encima de todo, simples... Las cosas resultaron ser bastante más complejas de lo que yo suponía... (En nuestro blog siempre hemos afirmado que existe un curioso paralelismo entre el fundamentalismo ateo y el religioso: ambos necesitan creer que la explicación del mundo cabe en un esquema muy sencillo). Yo sabía muy bien que no había vuelta atrás: ya no podría regresar a la aproximación simplista a las ciencias naturales a la que yo estaba acostumbrado... Una parte de mí deseaba profundamente que nunca hubiera escogido aquellos libros... Pero ya no podía volver a mi situación previa... Me di cuenta de que no podía seguir aferrándome a algo que, de pronto, había pasado a parecerme una visión un tanto ingenua de las cosas: me refiero a la idea de que el único conocimiento auténtico que poseemos es el saber científico basado en la evidencia empírica".



Por lo visto, McGrath tenía mucho que perder al salirse de su zona de confort... O mucho que ganar :-) ¿Quién sabe?

En la actualidad, el doctor Alister McGrath es una autoridad mundial en el ámbito del debate ciencia-fe y dedica buena parte de su vida y de su obra a derrumbar, uno a uno, todos los aparentemente "imbatibles" argumentos del Nuevo Ateísmo. Y lo hace con las mismas armas que usan sus rivales: las de la Ciencia. Así que, aconsejamos a quienes se sientan muy cómodos con su perspectiva cientifista y antitea del mundo, que se mantengan alejados de él :-) Dormirán mejor. Por el momento es así, yo solo he encontrado a ateos que devoran las obras de los críticos de McGrath, pero no las de él. Pareciera que le tienen miedo... 

Para ser tan "valientes" como dicen ser, no se arriesgan mucho, ¿no les parece? :-)




Ver también:

¿Es la fe la causa de todos los males?
No podemos dejar que Dios cruce la puerta
El fin del reduccionismo  
La fe de los ateos
Antony Flew y el ateísmo dogmático
El espejismo de Dawkins
Los dogmas de la Ciencia
El fundamentalismo, ateo o religioso, es una respuesta ante el miedo


Enlace externo:

"10 preguntas para los ateos materialistas" (Divulgación de la Ciencia).

Todas las entradas acerca del falso conflicto ciencia-fe, incluida ésta, aquí.

Más información en nuestra Bibliografía


Muchos científicos tienen una imagen infantil de Dios

dios y ciencia vector

"Mi creencia en Dios no es  un puro asentimiento racional a un credo abstracto. Sería muy largo describir cómo creo y en qué Dios creo. Dios no es una idea, un pensamiento. Tampoco es una divinidad difusa en los confines del océano del cosmos...  Hay una experiencia interior que se va consolidando, encarnando y con la que se convive amorosamente. Y llega a formar parte de uno mismo. El gran problema que suelen tener muchos científicos es que mantienen una imagen infantil de Dios y esa imagen no se lleva bien con la maduración de una visión científica del mundo.  

(Permítanme un inciso: hace algún tiempo, en un documental de divulgación científica, el físico Leonard Mlodinow, coautor con Stephen Hawking de "El gran diseño", justificaba su ateísmo alegando como "prueba" de su afirmación que en el transcurso de sus investigaciones, él no había encontrado, palabras textuales: "ningún tipo con barbas manejando los hilos"... Es evidente que, si lo único que haría cambiar de parecer a este señor sobre el tema Dios sería encontrarse con una "evidencia" como esa, nunca cambiará de idea :-) algo que, por otra parte, es lo que él desea. ¿Qué mejor estragegia para mantener a salvo su ateísmo que alimentar una imagen tan limitada, pueril y antropomórfica de Dios y después asegurar que no ha encontrado en el universo nada que encaje con esa imagen? Reconocemos que es un modo muy eficaz de cubrirse las espaldas. El único riesgo que conllevan estas astucias intelectuales es que si, alguna vez, míster Leonard se encontrara con el auténtico Dios, dado que Su "imagen" real no coincidirá en absoluto con la tosca imagen preconcebida que tiene de Él, no le reconocerá. De hecho, no le ha reconocido, cuando para otros físicos es tan evidente. El doctor Mlodinow puede vivir tranquilo, su argucia es hábil y funcionará: nunca encontrará a ese "dios" que no desea encontrar).

 
El conflicto cognitivo no se resuelve y se rompe por lo más débil: la experiencia interior. Sin vida interior no es posible creer. Pero esa vida interior no es intimista, ausente de la realidad. La experiencia de Dios debe nutrirse de la experiencia humana, del contacto con la vida, con la realidad, con la dura realidad, con el mordisco en las propias carnes de la injusticia de un mundo desigual en el que hay víctimas. El clamor de las víctimas sube hasta Dios y nutre nuestra conciencia profunda.

Ciencia, espiritualidad y justicia no son para mí tres mundos incomunicados e impenetrables. Es más: tengo conciencia de que para algunas personas se repelen mutuamente, se excluyen. Lograr la síntesis personal no es nada fácil. En eso, el también jesuita y paleontólogo Pierre Teilhard de Chardin* es un guía espiritual. Supo aunar el gusto por la Tierra y el gusto por el Cielo. Supo ir hacia Dios con todo el gusto por la vida. Tenía muy claro que no se puede ser cristiano sin ser desesperadamente humano. Y que todo lo que asciende, converge. La ciencia sin espiritualidad está vacía, que dijo Einstein. Y una espiritualidad que no brota del contacto con la vida, con las situaciones de inhumanidad, no es una espiritualidad".

Leandro Sequeiros San Román 
Catedrático de Paleontología
Doctor en Ciencias Geológicas y licenciado en Teología 
Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza


*Teilhard de Chardin: Paleontólogo, religioso y filósofo francés. Aportó una visión muy original de la evolución. Creó el concepto del Punto Omega para designar la meta ideal hacia la que se dirige toda la Creación. Como paleontólogo, participó junto al geólogo y también sacerdote Henri Breuil, en el descubrimiento del Sinanthropus u hombre de Pekín (Homo erectus pekinensis).

Integristas. Los opuestos semejantes

ciencia y religion ojo

"Aunque los nuevos ateos rechacen el Dios de creacionistas, fundamentalistas, terroristas y defensores del diseño inteligente, no carece de interés el hecho de que hayan decidido debatir con estos extremistas antes que con teólogos relevantes (clic AQUÍ para ver enlace relacionado). Los nuevos ateos están diciendo, de hecho, que si Dios existe, deberíamos permitir que la identidad de ese Dios sea determinada de una vez para siempre por los fundamentalistas de las religiones abrahánicas. Creo que han elegido esta estrategia, no solo para facilitar su tarea de demolición, sino también porque profesan una apenas disimulada admiración por la simplicidad de las visiones de la realidad de sus adversarios. La mejor prueba de la atracción que experimentan por una visión del mundo sencilla se puede encontrar en su lealtad a los aún más simples supuestos del naturalismo científico"


John F. Haught 
Teólogo, Catedrático de Teología en la Universidad de Georgetown 
Es uno de los grandes expertos mundiales en el campo de las relaciones entre Ciencia y Fe 
Defensor de la compatibilidad entre la teoría de la evolución y la visión religiosa del mundo

Extractos de su libro "Dios y el nuevo ateísmo. Una respuesta crítica a Dawkins, Harris y Hitchens"

***

"Los fundamentalistas religiosos y los ateos militantes tienen algo en común: creen que toda la geografía del mundo cabe en un solo mapa. El de una interpretación intransigente de un libro sagrado o el de los datos de una ciencia excluyente y totalizadora"


Antonio Fernández-Rañada 
Físico español 
Catedrático de la facultad de Física en la Universidad Complutense de Madrid, 
donde ha ocupado sucesivamente las cátedras de Mecánica Teórica, Física Teórica y Electromagnetismo
Extracto de "Los científicos y Dios", 2008


Los extremos se tocan
:-) 


  Por suerte o por desgracia, el mundo no es tan simple ni fácil de "reducir" como tan fervientemente desean los integristas, sean ateos o creyentes.


"La hipótesis reduccionista no implica en modo alguno una hipótesis construccionista: la capacidad de reducirlo todo a leyes fundamentales simples no implica la de reconstruir el universo a partir de esas leyes... La hipótesis construccionista se deshace al enfrentarse a las dificultades gemelas de las escalas y la complejidad"

Philip Anderson
Físico estadounidense
Universidad de Harvard
Premio Nobel de Física en 1977


(Sobre la complejidad "irreductible" -en todas sus acepciones- del universo, acumulo tantas citas de otras tantas eminencias en el campo de la física, la química y la biología que prácticamente he tenido que elegir una al azar. Quizás ésta no sea la mejor, pero, desde mi modesta opinión, resume el problema de un modo magistral). 


Otra reflexión sobre la pobre versión de "dios" que tratan de abatir los nuevos ateos, AQUÍ

Acerca del "dios de los agujeros", AQUÍ



Cuando la ciencia se vuelve ideología

ciencia y religion naturaleza

"La ciencia no solo no es una ideología, sino que tampoco se puede presentar como el fundamento de una ideología que necesariamente se deduzca de ella. Hay ideologías que pretenden tener un carácter científico, que se presentan como basadas en la ciencia y que a veces pretenden pasar por tal. Estas ideologías se conocen con el nombre genérico de 'cientifismo'. En muchas ocasiones, sobre todo cuando se busca oponer la ciencia a la religión, se está en realidad hablando de una ideología, no de la ciencia misma. Por ejemplo, cuando Richard Dawkins dice: 'Quiero persuadir al lector, no sólo de que la visión global darwinista es verdadera, sino de que es la única teoría conocida que puede, en principio, resolver los misterios de nuestra existencia', en realidad se está refiriendo a una ideología. Tanto al hablar de una 'visión global' como al pretender 'resolver los misterios de nuestra existencia', el darwinismo del que está hablando deja de ser una teoría científica y se convierte en una ideología. Aquí, como en tantos otros ámbitos, se debe distinguir lo que pertenece al campo de la ciencia y lo que no. La aceptación de la teoría científica de la evolución biológica no implica la necesidad de tener que aceptar la ideología que no pocas veces se construye sobre ella. Una característica de este tipo de ideología es la de pretender extender el ámbito de la explicación científica a toda la realidad, no aceptando como válido ningún otro tipo de conocimiento. En muchos casos se da aquí un paso injustificado de la afirmación 'esto tiene lugar', que pertenece al ámbito de la ciencia, a 'sólo esto tiene lugar', que es una injustificada generalización de la explicación científica a todos los ámbitos de la realidad. La afirmación de que no hay más realidad que la conocida por la ciencia es de carácter ideológico.

(Es decir, es una creencia :-))

 ***


Una de las características de la ciencia es que su formulación constituye un sistema formal de conocimientos. El matemático Kurt Gödel* investigó, hacia 1930, hasta qué punto eran completos o no los sistemas formales, y demostró que ni siquiera el sistema de la aritmética puede ser completo, y que en todo sistema formal se da al menos un principio formalmente indemostrable dentro del mismo sistema. Esta conclusión se conoce como 'el principio de la incompletitud'. Un segundo teorema propuesto por el mismo autor es que dentro de un mismo sistema no se puede demostrar que esté libre de contradicciones. Ninguna teoría puede aportar por sí misma la prueba de su propia consistencia, y la autodescripción completa de sí misma es lógicamente imposible. La consistencia implica, ella misma, la 'incompletitud', y la 'completitud' no se puede obtener más que a expensas de la consistencia. Desde este punto de vista, la ciencia adolece siempre de 'incompletitud', como todo sistema formal. Además, la ciencia no es un sistema formal puro como las matemáticas, sino que tiene como objeto los observables físicos. Las observaciones limitan siempre la exactitud de los enunciados sobre ellas. No podemos hacer enunciados absolutos sobre datos empíricos. De esta forma, la ciencia proporciona conocimientos que están siempre sujetos a revisión (...)

(Pueden consultar una explicación sencilla del teorema de incompletitud de Gödel en este vídeo).

Fuera de la ciencia queda, por ejemplo, la consideración del sentido. Esta cuestión, como afirma Thierry Magnin*, es a la vez personal y social y surge de todos lados. No podemos dejar de hacernos preguntas como: '¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué sociedad queremos construir? ¿En qué valores nos apoyamos? (una pregunta más, ¿cómo sería una sociedad cuyo andamiaje moral se basara exclusivamente en los descubrimientos de la biología? Aquí nos dan una pista)... Concluye Magnin que a la ciencia algo se le escapa... La ciencia no puede proporcionar ninguna respuesta a las preguntas sobre el sentido, ante ellas el hombre se ve llevado a buscar respuestas en otro lado. Estas respuestas pueden venir de otras perspectivas de la realidad.

Con respecto a la experiencia humana personal del hombre sobre sí mismo y sus relaciones con los demás, encontramos que la perpectiva de la ciencia, que sólo puede tratar de explicarlas desde procesos puramente biológicos y finalmente físicos, no puede proporcionar respuestas completas .... Por poner un ejemplo: ¿cómo puedo medir mi amor por otra persona, o cuantificar el fastidio que otra me produce? Ese amor y ese fastidio que siento son algo real, tan real o mucho más real que los aspectos de la realidad que conocemos a través de la ciencia. Los principios éticos y morales no pueden deducirse de ella, forman parte de un ámbito de la realidad distinto... Apreciar la belleza de un cuadro o de una composición musical implica captar aspectos de la realidad que no pueden reducirse al análisis físico de los colores o los sonidos.

Querer reducir toda la realidad a lo que la ciencia puede conocer haría del mundo un lugar donde el hombre no podría vivir. Tenemos que reconocer que la realidad es mucho más rica que los aspectos que de ella nos aportan las ciencias. Reconocer sus limitaciones, como las tienen todas las tareas humanas, y aceptar la existencia de otras formas o niveles de conocimiento no quita nada a la grandeza de la ciencia en su tarea de comprender la naturaleza que nos rodea. Este reconocimiento no hace más que demostrarnos que no podemos extrapolar el conocimiento científico a toda la realidad, y que la visión materialista que sobre ella se quiere fundamentar nunca podrá abarcarlo todo".


Agustín Udías Vallina
Físico y teólogo
Catedrático emérito de Geofísica de la Universidad Complutense de Madrid
Miembro de la Academia Europea
Extractos de "Ciencia y Religión. Dos visiones del mundo", 2009



*Kurt Gödel: Lógico, matemático y filósofo estadounidense de ascendencia austríaca. Uno de los más importantes lógicos de todos los tiempos, su trabajo ha tenido una enorme influencia en el pensamiento científico y filosófico del siglo XX. Gran amigo de Einstein, es ya célebre la frase de éste último al final de su vida: "mi propio trabajo ya no importaba mucho, llegaba al Instituto (Instituto de Estudios Avanzados -IAS- en Princeton, EE.UU) únicamente para tener el privilegio de caminar hasta casa junto a Gödel".

*Thierry Magnin: Físico francés. Doctor en física y teología, autor de "Entre science et religion. Quête de sens dans le monde present", 1998.





'No soy positivista. El positivismo afirma que lo que no puede ser observado no existe. Esta concepción es científicamente indefendible, ya que es imposible hacer afirmaciones válidas sobre lo que la gente 'puede' o 'no puede' observar. Equivale a decir que 'sólo existe lo que observamos', lo cual, evidentemente, es falso'.

Albert Einstein




 Más entradas sobre este mismo tema, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ, entre otras.

Todas las entradas relacionadas con el cientifismo, AQUÍ.



Dios, el impulso creador



"Somos seres limitados y resultamos nada más que buscadores de la verdad, pero no plenos poseedores de ella, sea en religión o en otras materias" 

***

"La religión que se enseña es tan aburrida que repele a los que quieren ser creyentes"

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"El Dios que hemos descrito en los libros de religión, no sólo molesta a los ateos, sino también a muchos que somos creyentes... Creo que el Dios que nos han enseñado los catecismos no tiene realidad. Dios es otra cosa, o mejor, otra realidad: es el impulso creador que mueve todas las cosas hacia más y mejor, pero no podemos definirlo con nuestras palabras demasiado limitadas... Dios no tiene definición. La mayor parte de las cosas que se dicen de Él están equivocadas... Ojalá se hubiese tenido en cuenta esto en los libros de teología y en los cristianos. Así nos habríamos ahorrado muchas preocupaciones y dudas. Muchos se han declarado ateos porque lo que les contaron no les convencía"

***

"A Nietzsche* hay que leerlo con cuidado, como hizo el gran filósofo Jaspers*, que descubrió en sus contradictorios escritos que Nietzsche respetaba profundamente la figura de Jesús y su mensaje auténtico, creyendo que este mensaje bien expuesto seguiría difundiéndose en el futuro. Y el Dios del evangelio no es el Dios recortado que él decía que había muerto, sino el Dios-Vida que lo mueve todo hacia más y mejor"

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"Creo que el ser humano tiene un deseo profundo de entregarse a un ideal, sea el Arte, la Ciencia, la Justicia, la Solidaridad o el Bien. Y el que se entrega a ese absoluto en su vida ya cree en el único Dios que existe, que es ese absoluto en la vida, que nos supera y desarrolla"

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"Matar en nombre de Dios no sólo es ridículo, es blasfemo"

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"Siente, no seas sólo una máquina de pensar"



Enrique Miret Magdalena
Teólogo seglar, Catedrático de Ética y doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Central de Madrid

Escritor prolífico, articulista, conferenciante, su ideario liberal y progresista hizo que fuera considerado como un teólogo revolucionario de izquierdas y respetado tanto dentro como fuera de la Iglesia, donde se ganó algunos enemigos ideológicos procedentes del flanco más conservador de esta institución.

Fue Director General de Protección de Menores del Ministerio de Justicia durante la primera legislatura de Felipe González.




*Karl Jaspers: Psiquiatra y filósofo alemán, autor de "Nietzsche: introducción a la comprensión de su filosofar".
*Friedrich Nietzsche: Filósofo ateo, poeta, músico y filólogo alemán. Uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX. En este enlace pueden consultar la opinión que le merecía la figura de Jesús.


La direccionalidad de la evolución

dios y la ciencia

"Dado que el camino seguido por la evolución cósmica y biológica, en lo que conocemos de la evolución de la vida sobre la Tierra, ha sido, de hecho, un camino de una mayor complejidad a lo largo del tiempo, se podría preguntar si esto constituye una dirección en el proceso. La pregunta que podemos hacernos es si existe una 'direccionalidad' intrínseca en el proceso de la evolución. Por 'direccionalidad' no entendemos 'finalidad', sino, simplemente, si es posible detectar una dirección que, de hecho, haya seguido la evolución. Como la evolución depende en parte de fenómenos fortuitos, éstos, en un momento dado, inclinan el camino en una dirección determinada. Por ejemplo, la extinción de los dinosaurios, probablemente debida al impacto de un meteorito hace unos 60 millones de años, favoreció el desarrollo de los pequeños mamíferos que ya habían aparecido. Éstos constituyeron la línea de desarrollo en los siglos siguientes, quedando los reptiles que habían sobrevivido, estancados. En la evolución de los mamíferos, la dirección seguida es la de especies con un desarrollo cerebral cada vez mayor, desembocando en los primates y, finalmente, en el hombre.

A posteriori, vemos que el desarrollo del cerebro permitió a los animales una mejor adaptación al medio, pero no está nada claro que este proceso fuera inevitable. Aunque la ciencia, al estudiar la evolución, se atiene a presentar lo que sucedió y a proponer posibles mecanismos del modo en que sucedió, no puede hablar de una dirección ni, mucho menos, de una finalidad en el proceso. Sin embargo, una reflexión posterior sobre los datos aportados por ella sí puede plantear la existencia, al menos, de una direccionalidad en la línea de la complejidad, en incluso una verdadera finalidad en todo el proceso.

Esta direccionabilidad se puede observar en los procesos cosmológicos, químicos y biológicos que conducen finalmente a la aparición de la vida inteligente con el hombre. Más aún... el principio antrópico* implica que el hecho de que la evolución haya desembocado en la existencia de vida inteligente en la Tierra supone que la edad, la expansión del universo y el valor de muchas constantes físicas tengan que ser las que son. Pequeños cambios en estos valores habrían imposibilitado la existencia presente del hombre"


Agustín Udías Vallina
Físico, jesuíta y profesor universitario
Catedrático emérito de Geofísica en la Universidad Complutense de Madrid
Miembro de la Academia Europea
Autor de "Historia de la física: de Arquímedes a Einstein", 2004
 


*Para una explicación sencilla del Principio Antrópico, clic AQUÍ

Más información sobre el Ajuste fino del Universo AQUÍ

Aquí, el astrónomo Luke A. Barnes responde al célebre libro de Victor Stenger (otra biblia atea :-)) "La falacia del ajuste fino, ¿por qué el universo no está diseñado para nosotros?"

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