Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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Los materialistas han abandonado el enfoque estrictamente científico de la materia. (El problema de la consciencia V)

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Me temo que la traducción del siguiente texto deja mucho que desear, les pedimos disculpas. Esperamos que, de todos modos, les resulte tan interesante como a nosotros. Los añadidos en gris son nuestros.


"Como dijo el filósofo Geoffrey Medell: 'El surgimiento de la consciencia es un misterio, y uno para el cual el materialismo falla en aportar una respuesta'. El ateo Colin McGinn está de acuerdo. Él se pregunta lo siguiente: '¿Cómo es que la simple materia origina consciencia? ¿De qué forma la evolución convierte el agua del tejido biológico en el vino de la consciencia? La consciencia parece ser una novedad radical en el universo, no predeterminada por las consecuencias del Big Bang. Entonces ¿cómo se las arregló para aparecer a partir de lo que la precedió?'

Es así de simple. ¿Cómo obtienes algo totalmente distinto (criaturas conscientes, vivas, pensantes, sensibles...) a partir de materiales que no poseen nada de eso?... Si aplicas un proceso físico a la materia física, obtendrás un arreglo distinto de materiales físicos. Por ejemplo, si aplicas el proceso físico del calor a un tazón de agua, obtendrás un producto nuevo: vapor, el cual es solo una forma más complicada del agua, pero todavía física. Y si la historia del universo es solo una historia de procesos físicos aplicados a materiales físicos, terminas con arreglos crecientemente complicados de materiales físicos, pero no vas a obtener algo que sea totalmente intangible. Ese es un salto de un tipo totalmente distinto.

Al fin de cuentas, como dijo Phillip Johnson, o tienes: 'En el principio eran las partículas', o 'En el principio era el Logos', que significa 'mente divina'. Si comienzas con partículas, y la historia del universo es solo una historia acerca de los nuevos arreglos de partículas, puedes acabar con un arreglo más complicado, pero todavía tendrás, solo, partículas. No vas a obtener mentes o consciencias.

Sin embargo, si comienzas con una mente infinita, entonces puedes explicar por qué pueden existir mentes finitas. Tiene sentido (aconsejamos una vez más la lectura del ensayo "Mitología materialista de la ciencia" del filósofo de la física Francisco J. Soler Gil para una exposición más detallada de este punto). Lo que no tiene sentido, en lo cual están coincidiendo muchos evolucionistas ateos, es la idea de obtener una mente que brote a su existencia a partir de materia en bruto, muerta y mecánica. Por esta razón están intentando deshacerse de la consciencia, diciendo que no es real y que nosotros somos simplemente computadoras (es el caso, por ejemplo, del filósofo Daniel Dennett o el biólogo Javier Sampedro, aquí  desarrollamos a fondo este tema) . Sin embargo, esta es una posición difícil de mantener mientras estás consciente.

(Respecto a los científicos que sostienen que la consciencia tiene lugar como un producto natural de la complejidad del cerebro).

Con esto hay cuatro problemas:

Primero, ya no están tratando a la materia como los ateos y naturalistas la tratan, esto es, como algo en bruto y que puede ser totalmente descrito por las leyes de la química y la física. Ahora le están atribuyendo a la materia potenciales mentales escalofriantes... Lo que ellos dicen es que, previamente a este nivel de complejidad, la materia contenía el potencial para que surgiera la mente, y, justo en el momento preciso, estos potenciales se activaron y la consciencia comenzó a existir... Esto ya no es naturalismo ni fisicalismo, esto es panpsiquismo, un enfoque que considera que la materia no es solo algo físicamente inerte, sino que contiene también estados proto-mentales.

De forma repentina, los materialistas han abandonado el enfoque estrictamente científico de la materia y han adoptado un enfoque que es más cercano al teísmo que al ateísmo. Ahora dicen que el mundo comenzó no solo con materia, sino con algo que es tanto físico como mental al mismo tiempo. Sin embargo, no pueden explicar de dónde vinieron todas estas propiedades mentales pre-emergentes...

Existe un segundo problema: los materialistas todavía está estancados en el determinismo, porque si la consciencia es solo una función del cerebro, entonces yo soy mi cerebro, y mi cerebro funciona únicamente de acuerdo a las leyes de la física y la química. Para ellos, la mente es para el cerebro lo que el humo es para el fuego. El fuego causa el humo, pero el humo no causa nada. Es solo un producto. De esta manera están encerrados dentro del determinismo.

En tercer lugar: si la mente surgió de la materia sin la dirección de una Inteligencia superior, ¿por qué habríamos de confiar en que algo que proviene de la mente es racional o verdadero, especialmente en el área del pensamiento teórico?... Digamos que tienes una computadora programada por fuerzas aleatorias o por leyes no racionales sin que intervenga una mente. ¿Confiarías en algo que imprima esa computadora? Por supuesto que no. No puedes usar la evolución como una explicación de por qué la mente debe considerarse digna de confianza, porque el pensamiento teórico no contribuyen a la supervivencia (¿por qué habría de ser útil a nuestros muy egoístas genes, cuyo única afán es multiplicarse, que yo conozca lo que contienen los átomos o lo que sucedió en el primer segundo tras el Big Bang? ¿Por qué habría de constituir esta capacidad de nuestro cerebro una ventaja evolutiva?)


Este es el cuarto problema: Si mi mente fuese solo una función del cerebro, no existiría un yo unificado (véase en este enlace la brillante exposición de la filósofa de la mente Brigitte Falkenburg respecto a este asunto). Recordemos que la función cerebral se encuentra diseminada por todo el cerebro, si pudieras cortar el cerebro por la mitad, como le sucedió a la joven que perdió el 53 % de su cerebro, entonces, algo de esa función estaría perdida. Tendrías el 47 % de una persona. Pero todos sabemos que ella sigue siendo un yo unificado.

Existen otros aspectos a tratar, denominados 'el problema del enlace' (de nuevo, véanse los trabajos de Falkenburg al respecto). Cuando miras alrededor de la habitación, ves muchas cosas al mismo tiempo. Ves una mesa, un sillón, una pared, una pintura en un cuadro. Cada cosa en particular tiene ondas luminosas que rebotan en ella y que alcanzan un lugar distinto en tu globo ocular, desatando una actividad eléctrica en una región distinta del cerebro. Eso significa que no hay una sola parte del cerebro que se active por todas estas experiencias. En consecuencia, si yo fuera simplemente mi cerebro físico, eso sería una multitud de partes distintas, cada una de las cuales tendría su propia consciencia de una pieza diferente de mi campo visual.

Pero eso no es lo que ocurre. Soy un yo 'unificado' que tiene todas estas experiencias al mismo tiempo. Hay algo que enlaza todas estas experiencias y que las unifica en la experiencia del individuo (yo) aun cuando no hay una región en el cerebro que tenga todos estos sitios de activación. Eso es debido a que mi consciencia y mi yo son entidades separadas del cerebro. 

(Sobre los estudios que muestran cómo algunas zonas del cerebro se activan al orar o meditar, ya hablamos aquí, pero veamos qué tiene que decir Moreland al respecto):

Todo lo que demuestran estos estudios es una correlación física con las experiencias religiosas. Cuando estoy orando, oliendo una rosa o pensando en algo, mi cerebro todavía existe. No deja de existir cuando tengo una vida consciente, lo cual incluye la oración. Y yo sería feliz si los científicos midieran qué está pasando en mi cerebro cuando oro, perdono o incluso pienso acerca de mi almuerzo. Pero recuerde esto: solo porque exista correlación entre dos cosas, no significa que sean lo mismo. Simplemente porque hay una correlación entre el fuego y el humo, eso no significa que el humo y el fuego sean lo mismo.

Ahora bien, a veces tus estados cerebrales pueden causarte estados de consciencia. Por ejemplo, si pierdes el funcionamiento del cerebro debido a la enfermedad de Alzheimer o si te golpeas la cabeza, puedes perder algo de tu vida mental consciente. Pero también hay evidencia de que esto ocurre al revés. Existen datos que demuestran que tu vida consciente puede, en realidad, reconfigurar tu cerebro (y tus genes). Por ejemplo, los científicos han llevado a cabo estudios de los cerebros de la gente que se preocupa demasiado, y han hallado que este estado mental de preocupación cambia la química de sus cerebros. Han estudiado los patrones cerebrales de niños que no habían sido alimentados y amados, y sus patrones son distintos a los de los niños que experimentan amor y son nutridos. Así que no solamente es el cerebro el que causa que ocurran cosas en nuestra vida consciente; los estados de consciencia también hacen que le sucedan cosas al cerebro.

En consecuencia, yo no diría que hay un fundamento físico para las experiencias religiosas, aun cuando es posible que estén correlacionadas. En ocasiones sería una causa y efecto del cerebro a la mente, pero también podría ser una causa y efecto de la mente al cerebro. ¿Cómo saben los científicos si no es que, de hecho, mi vida de oración es lo que está causando que algo ocurra en mi cerebro y no al contrario?"


 James Porter Moreland
Filósofo y teólogo
Doctor en Filosofía por la Universidad del Sur de California
Es uno de los máximos representantes del debate ciencia-fe en el mundo
anglosajón


 ***


 "(Los materialistas) dicen ahora que el mundo comenzó no solo con materia, sino con algo que es tanto físico como mental al mismo tiempo. Sin embargo, no pueden explicar de dónde vinieron todas estas propiedades mentales pre-emergentes...


Me temo que una servidora sigue sin tener suficiente fe para ser atea ;-) 

 ***



Advertencia:

 J. P. Moreland es un conocido apologista cristiano y un entusiasta defensor del llamado "Diseño Inteligente". Como ya hemos advertido en otras entradas de este blog, el hecho de que citemos algunos párrafos firmados por un experto en particular NO significa que estemos de acuerdo con todo su ideario. Estamos, únicamente, mostrando conformidad con lo dicho expresamente en esos párrafos que transcribimos. En este caso, estamos de acuerdo con el doctor Moreland en lo referente al grave escollo que el fenómeno de la consciencia supone para la ideología materialista, puesto que Moreland está hablando aquí exclusivamente de este asunto. Este mismo problema ha sido expuesto también por otros autores que no profesan ninguna religión o ideología controvertida. 

 Aclarado lo cual, si el lector agnóstico o ateo decide no tomar en consideración lo expuesto en esta entrada esgrimiendo como única excusa que la firma un apologista cristiano o un defensor del Diseño Inteligente, estará en su derecho, sí, y también estará incurriendo en una burda falacia ad hominem. 






Disculpen las mayúsculas.
Ver también:

La nueva concepción de la realidad y el fin del reduccionismo
La filosofía cientifista aliada del capitalismo
Al materialismo se le ha muerto la materia 
El ateísmo al servicio del capital
La filosofía materialista es presentada como una "verdad científica"
Mitología materialista de la ciencia
Los dogmas de la ciencia
"No podemos dejar que Dios cruce la puerta"



Todas las entradas sobre neurociencia, incluida ésta, aquí.
Todas las entradas sobre reduccionismo, aquí.
Más fotos con cita en nuestra Galería.
Todos los libros consultados en la elaboración del sitio están en nuestra Bibliografía.


"Dios no es bueno". Las falacias de Christopher Hitchens. (Falacias ateas II)

foto infinita

(Como siempre, los incisos añadidos en caracteres grises son nuestros)

"En los escritos del Nuevo Ateísmo se ha venido repitiendo de forma totalmente acrítica el relato culturalmente dominante que caracteriza a la ciencia y la religión como dos mundos mutuamente en guerra. Un ejemplo es 'Dios no es bueno' de Christopher Hitchens. En este libro, Hitchens defiende ese relato de 'conflicto' apelando de forma burdamente selectiva a la historia. El autor fuerza los detalles históricos para que encajen con su teoría de cabecera e ignora deliberadamente aquellos otros hechos que se niegan obstinadamente a conformarse a su modelo predeterminado de realidad (esta tendencia a contemplar exclusivamente los datos que corroboran una teoría previa y a discriminar los que no lo hacen se denomina 'sesgo de confirmación' y puede darse de un modo consciente o inconsciente; en el caso de Hitchens creo que no hay duda sobre su intencionalidad). Hitchens recurre a anécdotas históricas cuidadosamente seleccionadas como si fueran representativas de una 'verdad' superior: la de que quienes tienen creencias religiosas viven engañados y son por ello potencialmente peligrosos para la sociedad en general.

Fijémonos en uno de esos dictámenes oraculares: Hitchens relata el hecho histórico verídico de que Timothy Dwight (1752–1817), un teólogo cristiano... se oponía a la vacunación contra la viruela. Para Hitchens, ese error de juicio de Dwight es típico de la mentalidad retrógrada de las personas religiosas. La postura indignante de Dwight no hace más que mostrar, según Hitchens, hasta qué punto el oscurantismo religioso ha obstaculizado el avance científico, tanto entonces como ahora. La conclusión, pues, es que la religión envenena todos los intentos de progreso humano (sostener que los vicios o virtudes de un individuo en particular se pueden extrapolar a todo el grupo al que ese individuo pertenece -en este caso, los creyentes en general- supone una "falacia de asociación", por lo que éste de Hitchens se puede considerar un argumento nulo. No "todos" los teístas tenemos "mentalidad retrógrada").

El problema es que tal apreciación tiene muy poco de empíricamente demostrable... (algo que no deja de ser curioso en un cientifista irredento como era Hitchens). Hitchens tiene razón al usar la vacuna contra la viruela como un estudio de caso de hostilidad contra el avance científico. Y acierta también al afirmar que Dwight se oponía a tal vacunación. Pero las conclusiones que extrae de ello son simplistas y superficiales, y no revelan más que sus propios y arraigados prejuicios ideológicos (oh, sorpresa :-)). La situación es mucho más compleja y se niega a conformarse a ese relato de 'guerra' que tan acríticamente suscribe Hitchens. Permítanme que dé dos contraejemplos con los que reforzar mi argumento:

Es evidente que Hitchens piensa que la vacuna contra la viruela es algo positivo y que, por tanto, quienes se oponen a ella merecen toda reprobación y quienes la defienden son dignos de encomio... Una generación antes que Dwight, Jonathan Edwards, considerado hoy como el más grande pensador cristiano de Norteamérica... Defensor entusiasta de los avances científicos y médicos (en el enlace anterior podemos leer este interesante párrafo: '(Edwards) escribió sobre varios asuntos vinculados a la filosofía natural, incluyendo arañas "voladoras" -escribió un tratado sobre este tema a la temprana edad de once años-, luz, y óptica. Mientras expresaba su preocupación por el materialismo y su fe en la razón..., vio a las leyes de la naturaleza como una derivación de Dios y demostrantes de su sabiduría y cuidado. Así, los descubrimientos científicos no empañaron su fe, y para él, no existía un conflicto inherente entre lo espiritual y lo material')... Edwards fue un enérgico impulsor temprano de la vacunación contra la viruela. Para demostrar a sus estudiantes de Princeton que ese novedoso procedimiento médico era seguro, él mismo se hizo inocular la vacuna (para una ampliación de esta anécdota, McGrath propone la consulta de "A short life of Jonathan Edwards", de George M. Marsden. Grand Rapids (Michigan), Eerdmans, 2008, p. 131). Pero, en su caso, el tratamiento no salió bien y Edwards falleció al poco tiempo (al parecer, la dosis administrada al teólogo inglés estaba adulterada).

Lo que los lectores imparciales habrían esperado de Hitchens es que hubiera ofrecido un retrato más equilibrado y preciso de las actitudes religiosas hacia la vacunación contra la viruela, sobre todo, teniendo en cuenta cómo Edwards la defendió hasta el punto de perder la vida al servicio de este avance científico. Pero Hitchens borró a Edwards de la imagen del conjunto. Y es que Hitchens es un propagandista, no un estudioso del tema (y un auténtico 'mago' elaborando falacias como su colega Dawkins :-)). Su propósito es defender tanto el relato de la presunta 'guerra' entre ciencia y religión como su propia (y bastante dogmática) versión del ateísmo, pero no ofrecer una descripción ecuánime de la historia.

Esta tendenciosidad queda confirmada por la llamativa ligereza con la que pasa por alto que el influyente escritor ateo George Bernard Shaw se opuso a la vacunación contra la viruela allá por la década de 1930 ridiculizándola por considerarla un 'engaño' y un 'indecente ejercicio de brujería' ('brujería', sí lo han leído bien :-)). Despreció la opinión de destacados científicos cuyos trabajos respaldaban el tratamiento (como Louis Pasteur o Joseph Lister) tachándolos de charlatanes que no sabían nada del método científico. Pero Shaw era un ateo que hizo tan absurdas afirmaciones en pleno siglo XX.


Todo el libro "Dios es bueno" está plagado de falacias de generalización como la que analizamos en este post.

Permítanme otro inciso: Bernard Shaw fue un magnífico escritor, dramaturgo y periodista, ganador del Premio Nobel, virtudes todas que nadie pone hoy en tela de juicio... Y también fue un ferviente defensor de la eugenesia, del darwinismo social y partidario de quitar de enmedio a aquellos individuos que "consumen más de lo que aportan a la sociedad", o, al menos, partidario de convencerlos para que se "autoeliminen" ellos solitos. Además de todo esto, Shaw fue el autor de esta encantadora cita:

“…Hago un llamamiento a los químicos para que descubran un gas humano que mate al instante y sin dolor. En resumen, un gas mortal caballeroso por todos los medios, pero no cruel…”   

Así es, gaseemos a todos los "inservibles", los enfermos mentales, los ancianos impedidos... Eliminemos a todos los que, según Shaw, "no aportan nada", pero, eso sí, hagámoslo "humanamente" y con "caballerosidad". Qué considerado :-)

 Seguramente, como este caballero era ateo, todos los ateos son también, como era él, partidarios de las cámaras de gas, de la eugenesia y de la eliminación de los elementos no productivos de la sociedad... ¿cierto? :-) Pues no. Tengo maravillosos amigos ateos que, sin dudarlo un segundo, tacharían a míster Shaw de "tarado", pues este sujeto, por muy buen escritor que fuera, no les representa, del mismo modo que a mí no me representa Nicolás Maduro, aunque los dos seamos teístas.

Otra cosa: lanzo la propuesta solo como una hipótesis razonable: dado que tanto Pasteur como Lister eran fervorosos creyentes ¿podría ser que Bernard Shaw los considerara charlatanes y dedujera que sus conclusiones sobre las vacunas eran "engaños y brujerías", no como resultado de la observación objetiva de las pruebas, sino empujado por la natural tendencia del ser humano a polarizarse?... No sería la primera vez que asistiríamos a un 'encajonamiento ideológico' que derive en una enajenación de este calibre: "Si mi enemigo sostiene 'x', yo sostendré 'y'; solo porque 'y' es lo contrario de 'x'. Aunque 'y' sea una majadería". Pasa en las mejores familias.

Lo dejo ahí. Por cierto, no sé si son imaginaciones mías, pero, a medida que avanzo en la elaboración de este post y voy recabando interesantes datos que desconocía sobre la fascinante historia de las vacunas, me parece que el argumento de Hitchens se va hundiendo más y más en el fango que él mismo ha amasado... Dejemos que McGrath lo "remate". Al argumento, claro :-):


¿Por qué no mencionó Hitchens este famoso e impactante ejemplo (el de Bernard Shaw)? Hitchens es muy libre, desde luego, de exteriorizar sus rencores y la inquietud que le inspira la religión como le plazca. Pero, ¿acaso no había demostrado ya ser una persona con la astucia suficiente como para darse cuenta de que sus lectores detectarían tan flagrante sesgo?"


Biofísico y teólogo irlandés
(Para los suspicaces, aclaramos que fue "cocinero antes que fraile" :-) y no al contrario; leer breve biografía más abajo)
Profesor de teología histórica en la Universidad de Oxford
Se formó en las Universidades de Cambridge y Oxford
Autor de "El espejismo de Dawkins", 2007
(No traducido al castellano, otra vez, oh, sorpresa :-))



Los párrafos anteriores fueron extraídos de "La Ciencia desde la fe", 2015. 


la ciencia desde la fe libro



*** 


McGrath es un tipo interesante, y no lo decimos solo porque muchos le consideren el rival más temible de Richard Dawkins. Nos resultaría interesante aunque no fuera así, porque, en nuestra opinión, su caso es una demostración paradigmática de la tesis que venimos repitiendo en este blog prácticamente desde sus inicios: muchos ateos, sobre todo jóvenes, lo son porque se niegan a indagar otros caminos que no les lleven a reforzar su cosmovisión previa, sometiéndose a una suerte de férrea autocensura con la intención de impedir que nada ni nadie siembre dudas respecto a su credo. Como mucho, se limitan a leer la Biblia, para llenar la recámara de "munición" contra los fundamentalistas :-) pero pare usted de contar.

No afirmamos que sea así de un modo general, ni mucho menos; doy fe de que hay ateos intelectualmente honestos que, después de estudiar objetivamente todas las opciones filosóficas alternativas al ateísmo, siguen pensando que el sufrimiento de los inocentes es una "prueba fiable" de que Dios no existe. Entre otras razones, porque, tras escrutar a fondo las críticas más rigurosas y serias contra el materialismo cientifista y contra el método científico tal como actualmente se aplica, reconocen que no les queda más prueba contra la existencia de Dios que el llamado "problema del dolor". (Sobre este tema han corrido ríos de tinta; nosotros recomendamos, por ejemplo, la lectura de "Mitología materialista de la Ciencia" y "Dios o la materia", ambos del filósofo Francisco Soler Gil que dedica en ambos ensayos algunos interesantes apartados a este asunto, abordándolo desde una perspectiva teísta, pero no religiosa). 

Pues bien, volviendo a McGrath, sabemos por su biografía que él mismo fue uno de esos jovencitos que salen de la facultad de Ciencias dispuestos a combatir a las hordas de la "Superstición". Según sus propias palabras, adoptó "una visión del mundo que entonces me parecía el resultado inevitable de la aplicación coherente del método científico. Solo creería en aquello que la ciencia podía probar... ¿Qué más daba ver la vida como algo desprovisto de sentido? Aceptar esa cruda verdad científica era todo un acto de valentía intelectual por mi parte, pensaba yo... La ciencia probaba la inexistencia de Dios y todos los científicos sinceros eran ateos. La Ciencia era buena y la religión mala..." A todos nos suena esta declaración de principios, ¿verdad? :-) Es prácticamente un cliché del pensamiento estándar del neoateo convencional; ellos son inteligentes, cultos y valientes ("brillantes" diría Dawkins 😄), porque no creen en Dios, los teístas somos estúpidos, ignorantes y cobardes por la razón opuesta.


Pero, si la intención del joven McGrath era mantenerse fiel a esa ingenua cosmovisión que se forjó, o que forjaron para él, durante su formación académica, cometió un error fatal. 

Dejemos que nos lo cuente él mismo:  


"... En diciembre de 1970... Me dispuse a dedicar un prolongado periodo de mi vida a la lectura y a la reflexión... Tras haber agotado las obras sobre biología que podían interesarme, descubrí una sección (en la biblioteca de Ciencias de la universidad de Oxford), en la que nunca antes había reparado: 'Historia y filosofía de la Ciencia'. Yo había tenido hasta entonces poco tiempo para dedicar a esa clase de materias, que tendía a considerar... una pura especulación inútil sobre temas que cualquier científico mínimamente formado podía resolver con facilidad por medio de unos experimentos correctamente diseñados... Sin embargo, al final me animé a leer aquellos libros. Pues, a fin de cuentas, si yo estaba en lo cierto, ¿qué tenía que perder?"

Buena pregunta...
:-)


"...Cuando terminé de leer las obras del (algo limitado) catálogo de mi facultad sobre ese campo, yo ya me había dado cuenta de que tenía que replantearme seriamente muchas cosas... Me sentía abrumado. Era como si un mar embravecido hubiera estado batiendo sus olas contra mi asentado modo de pensar, enturbiando unas aguas -las de la verdad científica- que yo había tenido hasta entonces por claras, calmadas y, por encima de todo, simples... Las cosas resultaron ser bastante más complejas de lo que yo suponía... (En nuestro blog siempre hemos afirmado que existe un curioso paralelismo entre el fundamentalismo ateo y el religioso: ambos necesitan creer que la explicación del mundo cabe en un esquema muy sencillo). Yo sabía muy bien que no había vuelta atrás: ya no podría regresar a la aproximación simplista a las ciencias naturales a la que yo estaba acostumbrado... Una parte de mí deseaba profundamente que nunca hubiera escogido aquellos libros... Pero ya no podía volver a mi situación previa... Me di cuenta de que no podía seguir aferrándome a algo que, de pronto, había pasado a parecerme una visión un tanto ingenua de las cosas: me refiero a la idea de que el único conocimiento auténtico que poseemos es el saber científico basado en la evidencia empírica".



Por lo visto, McGrath sí tenía mucho que perder al salirse de su zona de confort... O mucho que ganar :-) ¿Quién sabe?

En la actualidad, el doctor Alister McGrath es una autoridad mundial en el ámbito del debate ciencia-fe y dedica buena parte de su vida y de su obra a derrumbar, uno a uno, todos los aparentemente "imbatibles" argumentos del Nuevo Ateísmo. Y lo hace con las mismas armas que usan sus rivales: las de la Ciencia. Así que, aconsejamos a quienes se sientan muy cómodos con su perspectiva cientifista y antitea del mundo, que se mantengan alejados de él :-) Dormirán mejor. Por el momento es así, yo solo he encontrado a ateos que devoran las obras de los críticos de McGrath, pero no las de él. Pareciera que le tienen miedo... 

Para ser tan "valientes" como dicen ser, no se arriesgan mucho, ¿no les parece? :-)




Ver también:

¿Es la fe la causa de todos los males?
No podemos dejar que Dios cruce la puerta
El fin del reduccionismo  
La fe de los ateos
Antony Flew y el ateísmo dogmático
El espejismo de Dawkins
Los dogmas de la Ciencia
El fundamentalismo, ateo o religioso, es una respuesta ante el miedo


Enlace externo:

"10 preguntas para los ateos materialistas" (Divulgación de la Ciencia).

Todas las entradas acerca del falso conflicto ciencia-fe, incluida ésta, aquí.

Más información en nuestra Bibliografía


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