Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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El materialismo promisorio es una superstición. John C. Eccles

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Si el materialismo es la doctrina filosófica que sostiene que todo lo que existe es materia, el materialismo promisorio (expresión acuñada en el siglo pasado por Karl Popper) es aquel que pretende que todas las incógnitas que aún se resisten al método científico serán explicadas en un futuro desde esa misma doctrina. El materialismo algún día lo explicará todo y lo solucionará todo, incluida esa pequeña molestia que supone no ser inmortales.

***


 ¿No es "sospechoso" que los deseos del hombre coincidan con la realidad?

 Nuestros amigos ateos a menudo nos hacen esta pregunta a los creyentes, y "sospechoso" es el vocablo que suelen usar :-). A ellos les parece altamente improbable que el hombre desee protección, seguridad, propósito y vida eterna, y que la realidad le obsequie "precisamente" con esos dones... La réplica viene casi rodada: primero, no todo el mundo coincide en estos deseos, o, al menos, si son los mismos deseos, muestran diferentes facetas: si es cierto que muchos prefieren sentirse protegidos por alguna entidad poderosa, otros muchos prefieren no sentirse protegidos, con tal de no sentirse vigilados. El caso de Jean Paul Sartre es casi paradigmático (transcribimos al final de esta entrada una anécdota muy reveladora extraída de su exquisita autobiografía "Las palabras", publicada en 1965). Ya hemos desmontado aquí en varias ocasiones la extendida opinión de que los ateos son más "valientes" que los teístas al enfrentarse al mundo sin, lo que ellos llaman, "muletas"... :-) No es que sean más valientes, es solo que el mismo miedo puede adoptar muchas formas.

Segundo: ¿no es "sospechoso" que la realidad esté hecha solo de materia, "precisamente" la única sustancia que está al alcance del hombre y, por tanto, la única que éste puede estudiar, medir, manipular? ¿No es sospechoso que toda la realidad acabe "precisamente" donde acaba nuestra percepción? ¿Por qué no podría acabar varios metros más allá? ¿Porque dos metros más allá ya no llegaríamos? ¿Sólo por eso la realidad acaba dos metros más acá, porque hasta aquí sí que llegamos? Esto sería lo más deseable, ¿verdad? Que no quede nada "fuera" de nuestro alcance.... Eso sería lo IDEAL ¿Estamos de acuerdo? Y, si estamos de acuerdo en que esto es lo más deseable, ¿no es "sospechoso" que los deseos del hombre coincidan con la realidad? :-)

Sospechoso, sí. Y mucha, mucha casualidad... Pero, claro, nuestros amigos ateos cientifistas no tienen grandes problemas para inventarle habilidades descabelladas al azar, la única causa de cualquier fenómeno por inconcebible, prodigioso y deslumbrante que sea. El azar, el Alfa y la Omega, principio y fin de todas las cosas... El auténtico dios de los agujeros.

Y el materialismo, la nueva Tierra Prometida.


 ***



Aquí tienen las citas de Sartre que anunciábamos más arriba:  


 "Sólo una vez tuve el sentimiento de que Dios existía. Había jugado con unos fósforos y quemado una alfombrita. Estaba tratando de arreglar mi destrozo cuando, de pronto, Dios me vio, sentí su mirada en el interior de mi cabeza... Estuve dando vueltas por el cuarto de baño, como un blanco vivo. Me salvó la indignación; me puse furioso contra tan grosera indiscreción, blasfemé... No me volvió a mirar nunca más".


La blasfemia consistió exactamente en maldecir tres veces al Creador con mucha enjundia, "como hacía mi abuelo", aclara el autor. No las reproducimos para no herir sensibilidades, pueden ver el texto completo en este enlace, pág. 72. La estrategia, como él mismo nos cuenta, funcionó: la insoportable angustia que se apoderó del pobre chaval al creerse "observado" y pillado en falta por un Ente imprevisible murió súbitamente, como muere la fruta una vez que cortas el árbol que la sostiene y le proporciona la savia. La angustia ante lo absurdo de la existencia que Sartre experimentó más tarde y que nos transmitió en su magistral "La náusea" no era, ni de lejos, tan asfixiante como la desesperación de sentirse observado, atrapado por un Ser que, tal como se lo habían descrito, podía fulminarle en cualquier momento... y por cualquier motivo. Cambió una angustia por otra, es cierto, pero, para él, el cambio fue positivo. La segunda angustia era más llevadera.

Unas páginas antes Sartre confesaba que en su niñez:


"En el Dios al uso que me enseñaron no encontré al que esperaba mi alma; necesitaba un Creador y me daban un Gran Patrón".


 No dudo de la buena intención de los educadores del pequeño Jean Paul, pero es así, precisamente así, como se gesta el ateísmo en muchas personas. Yo misma lo he podido comprobar en múltiples ocasiones tanto en la vida real como en el vasto universo de internet. Den una vuelta por los miles de blogs ateos que menudean por la red, verán que los jóvenes blogueros suelen reservar una sección especial para explicar las vicisitudes que les llevaron a su "conversión" al ateísmo. Muchos dicen haberse sentido liberados... Curiosamente, eso es justo lo que sienten muchos "conversos" al teísmo. Como nos dice el biólogo Francisco J. Ayala, en la mayoría de los casos la Ciencia no tuvo nada que ver con la mudanza interna de estos ateos. Apelan a ella a posteriori porque creen (erróneamente, como venimos mostrando en este sitio desde hace ya más de cuatro años) que esta disciplina legitima sus creencias por considerarla la antítesis de la fe. Eliminada la seguridad vital que les ofrecía el discurso tradicional, necesitan aferrarse a otro madero que los mantenga a flote. Como todo el mundo. Y el determinismo cientifista es un cómodo sustituto. Un mullido cojín de plumas donde descansar.

Un conocido webmaster ateo confiesa en su blog que, cuando era niño, solía rezar un avemaría y un padrenuestro cada noche antes de dormir, y que, cuando el cansancio le vencía y no podía hacerlo, la deuda se iba acumulando para la noche siguiente: "En ocasiones llegaba a pagar 20 ó 30 rezos acumulados. Cuando dejé de rezar debía más de 500 de cada uno",  nos dice el buen hombre, sin caer en la cuenta de lo mucho que, con esta anécdota, nos está descubriendo sobre las genuinas razones de su conversión. No hace falta ser un catedrático en psiquiatría para comprender qué procesos mentales pueden llevar a un ser humano a elegir, como decía Platón, las tinieblas en lugar de la luz ¿verdad? Basta con que nos disfracen la luz de tinieblas. Todos los gestos acomodaticios pretendidamente intelectuales con los que adornamos la verdad desnuda de nuestra primera y temblorosa motivación, en demasiadas ocasiones, no son más que eso, un traje artificial con el que investimos nuestra inseguridad, ese temor ancestral a "la arbitrariedad de los dioses", sea cual sea la forma que esa arbitrariedad divina adopte para nosotros.

 Jim Henson, que sabía mucho de niños :-), decía que éstos no recuerdan lo que los adultos intentamos enseñarles, sino lo que somos. ¿Me permiten la osadía de despedirme hoy con un consejo personal? Sean cuidadosos con el modo en que se muestran ante los niños y, sobre todo, tengan especial cuidado con la imagen de Dios y del mundo que les están transmitiendo sin palabras, con sus actos y gestos cotidianos. Y, por favor, no carguen pesados fardos sobre sus pequeñas espaldas. No disfracen la luz de tinieblas... 

Quizás del modo en que ustedes enfrenten hoy esta delicada tarea de educar dependa, en gran medida, que la próxima generación conciba la vida como una gloriosa bendición... o como una náusea.





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Los ateos y el problema del mal (I)

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Los historiadores ni siquiera están seguros de que esta cita sea realmente de Epicuro, solo se le atribuye, pero supongo que la reconocen :-) es una de las favoritas de nuestros ateos. En este post y en el siguiente les ofrecemos un par de réplicas.

Aunque el argumento que compartimos es de Alvin Plantinga, el modo magistral de exponerlo se lo debemos, una vez más, a Manuel Alfonseca. Supongo que se me nota lo mucho que le envidio, entre otras cosas, esa habilidad suya para la concisión, algo de lo que una servidora carece por completo :-) Nuestros sufridos lectores ya se habrán dado cuenta.

Les dejamos con el profesor:
 

"En el mundo existen males aborrecibles, reconocidos por todos. Pensemos en la solución final para el exterminio del pueblo judío y los experimentos de los médicos nazis con seres humanos. Estos males aborrecibles no lo son como consecuencia de opiniones personales, sino porque el hecho en sí es horrible. Pero, en un universo materialista, un mal aborrecible no podría existir: la hostilidad, el odio, incluso hacia las personas más allegadas, debe entenderse como el esfuerzo de los genes para asegurar su supervivencia (Dawkins dixit). No puede haber nada perverso ni antinatural en ello. Luego el materialismo lleva a la conclusión de que el mal no existe (el deber del hombre no está escrito en ninguna parte, ¿recuerdan?). En tal caso, no se puede utilizar el problema del mal para demostrar que Dios no existe. En cambio, si partimos de que Dios sí existe, esos hechos son horrorosos, profundamente perversos, porque son un desafío contra Dios (mismo), la fuente de todo lo bueno... Luego la existencia del mal se convierte en un indicio de la existencia de Dios".



  Pueden leer el artículo completo aquí. Si yo fuera usted, no me lo perdería.


***


"En el momento que dices que un conjunto de ideas morales puede ser mejor que otro, estás, de hecho, midiendo ambas por un estándar –diciendo que hay un conjunto que se acerca más a ese estándar que el otro-. Pero el estándar que se utiliza para medir dos cosas tiene que ser algo diferente a las cosas que mide. Se están comparando ambas, sin duda alguna, con una Moralidad Real, admitiendo que hay tal cosa como un ‘Correcto’ Real, independientemente de lo que la gente piense, y que algunas ideas se acerca a ese Real más que otras".
 
Medievalista, escritor, crítico literario, académico, apologista, ensayista británico
Profesor de Inglés en la Universidad de Oxford

(Aunque muchos le conocen solo por ser el autor de "Las Crónicas de Narnia" :-))


 ***


 "Pero entonces, ¿quién define el crimen? ¿Quién el bien y el mal? Todos los sistemas tradicionales colocaban la ética y los valores fuera del alcance del Hombre. Los valores no le pertenecían: se imponían y era él quién les pertenecía. Ahora sabe que son sólo cosa suya, y al ser por fin su dueño le parece que se disuelven en el vacío indiferente del universo. Entonces es cuando el hombre moderno se vuelve hacia -o mejor contra- la ciencia calibrando su terrible poder de destrucción, no sólo de los cuerpos, sino de la misma alma".  

Jacques Monod 
Bioquímico francés
Premio Nobel de Medicina en 1965
Autor de "El azar y la necesidad"
 

*** 


Repetimos nuestra advertencia habitual:

Tanto Plantinga como Alfonseca se definen como autores cristianos, aunque pertenecen a distintas denominaciones. El hecho de que citemos algunos párrafos firmados por un experto en particular NO significa que estemos de acuerdo con todo su ideario, ya sea filosófico, religioso o político. Estamos, únicamente, mostrando conformidad con lo dicho expresamente en esos párrafos que transcribimos.

 Aclarado lo cual, si el lector agnóstico o ateo decide no tomar en consideración este argumento esgrimiendo como única excusa que lo firma alguien que profesa alguna religión, estará incurriendo en una burda falacia ad hominem. 


***


Resumamos: si usted es ateo y consecuente con sus creencias, el concepto del "mal" para usted debería ser una invención subjetiva. El mal no existe. Si reconoce la existencia del mal objetivo (y, por tanto, de su opuesto, el bien), es que está reconociendo también la existencia de una Moral Ideal, superior, ajena al curso de la evolución de las especies y, por ello, externa al Hombre mismo. Un código ético tomado como referencia universal, establecido... ¿Por quién? Al aceptar la existencia del mal, usted está aceptando indirectamente la existencia de Dios. O reconoce que Dios existe, o reconoce que el concepto "mal" no es más que una simple quimera y, por tanto, irrelevante y de nula validez argumental en el debate que nos ocupa. No puede creer a la vez en la existencia del mal y la inexistencia de Dios. Llegamos así a la conclusión de que el conocido argumento ateo "si Dios existiera, no habría mal" es falaz.






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Bibliografía del sitio.


Los materialistas han abandonado el enfoque estrictamente científico de la materia. (El problema de la consciencia V)

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Me temo que la traducción del siguiente texto deja mucho que desear, les pedimos disculpas. Esperamos que, de todos modos, les resulte tan interesante como a nosotros. Los añadidos en gris son nuestros.


"Como dijo el filósofo Geoffrey Medell: 'El surgimiento de la consciencia es un misterio, y uno para el cual el materialismo falla en aportar una respuesta'. El ateo Colin McGinn está de acuerdo. Él se pregunta lo siguiente: '¿Cómo es que la simple materia origina consciencia? ¿De qué forma la evolución convierte el agua del tejido biológico en el vino de la consciencia? La consciencia parece ser una novedad radical en el universo, no predeterminada por las consecuencias del Big Bang. Entonces ¿cómo se las arregló para aparecer a partir de lo que la precedió?'

Es así de simple. ¿Cómo obtienes algo totalmente distinto (criaturas conscientes, vivas, pensantes, sensibles...) a partir de materiales que no poseen nada de eso?... Si aplicas un proceso físico a la materia física, obtendrás un arreglo distinto de materiales físicos. Por ejemplo, si aplicas el proceso físico del calor a un tazón de agua, obtendrás un producto nuevo: vapor, el cual es solo una forma más complicada del agua, pero todavía física. Y si la historia del universo es solo una historia de procesos físicos aplicados a materiales físicos, terminas con arreglos crecientemente complicados de materiales físicos, pero no vas a obtener algo que sea totalmente intangible. Ese es un salto de un tipo totalmente distinto.

Al fin de cuentas, como dijo Phillip Johnson, o tienes: 'En el principio eran las partículas', o 'En el principio era el Logos', que significa 'mente divina'. Si comienzas con partículas, y la historia del universo es solo una historia acerca de los nuevos arreglos de partículas, puedes acabar con un arreglo más complicado, pero todavía tendrás, solo, partículas. No vas a obtener mentes o consciencias.

Sin embargo, si comienzas con una mente infinita, entonces puedes explicar por qué pueden existir mentes finitas. Tiene sentido (aconsejamos una vez más la lectura del ensayo "Mitología materialista de la ciencia" del filósofo de la física Francisco J. Soler Gil para una exposición más detallada de este punto). Lo que no tiene sentido, en lo cual están coincidiendo muchos evolucionistas ateos, es la idea de obtener una mente que brote a su existencia a partir de materia en bruto, muerta y mecánica. Por esta razón están intentando deshacerse de la consciencia, diciendo que no es real y que nosotros somos simplemente computadoras (es el caso, por ejemplo, del filósofo Daniel Dennett o el biólogo Javier Sampedro, aquí  desarrollamos a fondo este tema) . Sin embargo, esta es una posición difícil de mantener mientras estás consciente.

(Respecto a los científicos que sostienen que la consciencia tiene lugar como un producto natural de la complejidad del cerebro).

Con esto hay cuatro problemas:

Primero, ya no están tratando a la materia como los ateos y naturalistas la tratan, esto es, como algo en bruto y que puede ser totalmente descrito por las leyes de la química y la física. Ahora le están atribuyendo a la materia potenciales mentales escalofriantes... Lo que ellos dicen es que, previamente a este nivel de complejidad, la materia contenía el potencial para que surgiera la mente, y, justo en el momento preciso, estos potenciales se activaron y la consciencia comenzó a existir... Esto ya no es naturalismo ni fisicalismo, esto es panpsiquismo, un enfoque que considera que la materia no es solo algo físicamente inerte, sino que contiene también estados proto-mentales.

De forma repentina, los materialistas han abandonado el enfoque estrictamente científico de la materia y han adoptado un enfoque que es más cercano al teísmo que al ateísmo. Ahora dicen que el mundo comenzó no solo con materia, sino con algo que es tanto físico como mental al mismo tiempo. Sin embargo, no pueden explicar de dónde vinieron todas estas propiedades mentales pre-emergentes...

Existe un segundo problema: los materialistas todavía está estancados en el determinismo, porque si la consciencia es solo una función del cerebro, entonces yo soy mi cerebro, y mi cerebro funciona únicamente de acuerdo a las leyes de la física y la química. Para ellos, la mente es para el cerebro lo que el humo es para el fuego. El fuego causa el humo, pero el humo no causa nada. Es solo un producto. De esta manera están encerrados dentro del determinismo.

En tercer lugar: si la mente surgió de la materia sin la dirección de una Inteligencia superior, ¿por qué habríamos de confiar en que algo que proviene de la mente es racional o verdadero, especialmente en el área del pensamiento teórico?... Digamos que tienes una computadora programada por fuerzas aleatorias o por leyes no racionales sin que intervenga una mente. ¿Confiarías en algo que imprima esa computadora? Por supuesto que no. No puedes usar la evolución como una explicación de por qué la mente debe considerarse digna de confianza, porque el pensamiento teórico no contribuyen a la supervivencia (¿por qué habría de ser útil a nuestros muy egoístas genes, cuyo única afán es multiplicarse, que yo conozca lo que contienen los átomos o lo que sucedió en el primer segundo tras el Big Bang? ¿Por qué habría de constituir esta capacidad de nuestro cerebro una ventaja evolutiva?)


Este es el cuarto problema: Si mi mente fuese solo una función del cerebro, no existiría un yo unificado (véase en este enlace la brillante exposición de la filósofa de la mente Brigitte Falkenburg respecto a este asunto). Recordemos que la función cerebral se encuentra diseminada por todo el cerebro, si pudieras cortar el cerebro por la mitad, como le sucedió a la joven que perdió el 53 % de su cerebro, entonces, algo de esa función estaría perdida. Tendrías el 47 % de una persona. Pero todos sabemos que ella sigue siendo un yo unificado.

Existen otros aspectos a tratar, denominados 'el problema del enlace' (de nuevo, véanse los trabajos de Falkenburg al respecto). Cuando miras alrededor de la habitación, ves muchas cosas al mismo tiempo. Ves una mesa, un sillón, una pared, una pintura en un cuadro. Cada cosa en particular tiene ondas luminosas que rebotan en ella y que alcanzan un lugar distinto en tu globo ocular, desatando una actividad eléctrica en una región distinta del cerebro. Eso significa que no hay una sola parte del cerebro que se active por todas estas experiencias. En consecuencia, si yo fuera simplemente mi cerebro físico, eso sería una multitud de partes distintas, cada una de las cuales tendría su propia consciencia de una pieza diferente de mi campo visual.

Pero eso no es lo que ocurre. Soy un yo 'unificado' que tiene todas estas experiencias al mismo tiempo. Hay algo que enlaza todas estas experiencias y que las unifica en la experiencia del individuo (yo) aun cuando no hay una región en el cerebro que tenga todos estos sitios de activación. Eso es debido a que mi consciencia y mi yo son entidades separadas del cerebro. 

(Sobre los estudios que muestran cómo algunas zonas del cerebro se activan al orar o meditar, ya hablamos aquí, pero veamos qué tiene que decir Moreland al respecto):

Todo lo que demuestran estos estudios es una correlación física con las experiencias religiosas. Cuando estoy orando, oliendo una rosa o pensando en algo, mi cerebro todavía existe. No deja de existir cuando tengo una vida consciente, lo cual incluye la oración. Y yo sería feliz si los científicos midieran qué está pasando en mi cerebro cuando oro, perdono o incluso pienso acerca de mi almuerzo. Pero recuerde esto: solo porque exista correlación entre dos cosas, no significa que sean lo mismo. Simplemente porque hay una correlación entre el fuego y el humo, eso no significa que el humo y el fuego sean lo mismo.

Ahora bien, a veces tus estados cerebrales pueden causarte estados de consciencia. Por ejemplo, si pierdes el funcionamiento del cerebro debido a la enfermedad de Alzheimer o si te golpeas la cabeza, puedes perder algo de tu vida mental consciente. Pero también hay evidencia de que esto ocurre al revés. Existen datos que demuestran que tu vida consciente puede, en realidad, reconfigurar tu cerebro (y tus genes). Por ejemplo, los científicos han llevado a cabo estudios de los cerebros de la gente que se preocupa demasiado, y han hallado que este estado mental de preocupación cambia la química de sus cerebros. Han estudiado los patrones cerebrales de niños que no habían sido alimentados y amados, y sus patrones son distintos a los de los niños que experimentan amor y son nutridos. Así que no solamente es el cerebro el que causa que ocurran cosas en nuestra vida consciente; los estados de consciencia también hacen que le sucedan cosas al cerebro.

En consecuencia, yo no diría que hay un fundamento físico para las experiencias religiosas, aun cuando es posible que estén correlacionadas. En ocasiones sería una causa y efecto del cerebro a la mente, pero también podría ser una causa y efecto de la mente al cerebro. ¿Cómo saben los científicos si no es que, de hecho, mi vida de oración es lo que está causando que algo ocurra en mi cerebro y no al contrario?"


 James Porter Moreland
Filósofo y teólogo
Doctor en Filosofía por la Universidad del Sur de California
Es uno de los máximos representantes del debate ciencia-fe en el mundo
anglosajón


 ***


 "(Los materialistas) dicen ahora que el mundo comenzó no solo con materia, sino con algo que es tanto físico como mental al mismo tiempo. Sin embargo, no pueden explicar de dónde vinieron todas estas propiedades mentales pre-emergentes...


Me temo que una servidora sigue sin tener suficiente fe para ser atea ;-) 

 ***



Advertencia:

 J. P. Moreland es un conocido apologista cristiano y un entusiasta defensor del llamado "Diseño Inteligente". Como ya hemos advertido en otras entradas de este blog, el hecho de que citemos algunos párrafos firmados por un experto en particular NO significa que estemos de acuerdo con todo su ideario. Estamos, únicamente, mostrando conformidad con lo dicho expresamente en esos párrafos que transcribimos. En este caso, estamos de acuerdo con el doctor Moreland en lo referente al grave escollo que el fenómeno de la consciencia supone para la ideología materialista, puesto que Moreland está hablando aquí exclusivamente de este asunto. Este mismo problema ha sido expuesto también por otros autores que no profesan ninguna religión o ideología controvertida. 

 Aclarado lo cual, si el lector agnóstico o ateo decide no tomar en consideración lo expuesto en esta entrada esgrimiendo como única excusa que la firma un apologista cristiano o un defensor del Diseño Inteligente, estará en su derecho, sí, y también estará incurriendo en una burda falacia ad hominem. 






Disculpen las mayúsculas.
Ver también:

La nueva concepción de la realidad y el fin del reduccionismo
La filosofía cientifista aliada del capitalismo
Al materialismo se le ha muerto la materia 
El ateísmo al servicio del capital
La filosofía materialista es presentada como una "verdad científica"
Mitología materialista de la ciencia
Los dogmas de la ciencia
"No podemos dejar que Dios cruce la puerta"



Todas las entradas sobre neurociencia, incluida ésta, aquí.
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Einstein y los ateos

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Hace poco descubrí que tengo el "don de profecía"... Vale, esperaré a que el lector deje de reír para explicar la broma :-). Resulta que hace algunas semanas, cuando estaba trabajando con el programa de diseño en este montaje con foto y cita, una vocecilla dentro de mí me susurró: "los ateos no van a aceptar sin más que Einstein dijo eso, duele demasiado"... Así que, desoyendo todos los consejos habituales sobre brevedad y concisión, requeridas en este tipo de formatos, decidí hacer caso a la vocecilla y añadí ese apretado paréntesis final para informar al lector sobre la procedencia de la cita, su ubicación en el archivo epistolar del físico alemán y demás... La foto ha quedado de pena con tanta letra aprisionada y, encima, no ha servido de mucho :-)

Pero la vocecilla tenía razón: hace unos días tuvimos una pequeña polémica en Facebook donde un usuario nos
acusó de haber publicado una cita de Einstein apócrifa.
El caso es que la única "prueba" que el usuario podía aportar sobre la falsedad de esta frase es que "no aparece en Internet" donde, sin embargo, agregó, sí que hay "muchas citas falsas de Einstein". ¿Qué quieren que les diga? Como prueba nos pareció flojilla y argumentamos que si la tomáramos en serio, por la misma razón podríamos alegar que la Gioconda que expone el Louvre también podría ser falsa, porque hay montones de copias...

Al final la sangre no llegó al río. Nos despedimos cordialmente, pero me vi obligada a añadir algunos datos más a los ya publicados. Ahí van:

Esta cita de Einstein aparece en el ensayo del filósofo de la Ciencia británico Antony Flew "There is a God", publicado en España por la Editorial Trotta en el año 2002, con el ISBN 9788498793680. La cita está en el segundo párrafo de la pág. 93. Flew, en esa misma página, explica que el físico Max Jammer, amigo personal de Albert Einstein, recogía a su vez esta anécdota en su libro "Einstein and Religion", publicado por primera vez en 1999 a través de la Princeton University Press. Si Flew o Jammer mentían, eso ya no es asunto nuestro, pero nos parece una acusación muy seria para lanzarla a la ligera. Y sin pruebas.
 

Lo curioso es que nuestro amigo escéptico, que no daba puntada sin hilo, se despidió con esta pullita disfrazada de inocente sentencia:


"Recuerda que, por más que un Premio Nobel muy culto e intelectual diga una tontería, ésta sigue siendo una tontería".


Espero que él también recuerde esto cuando lea citas de otros premios Nobel "muy cultos e intelectuales", como ésta del gurú del Nuevo Ateísmo, el filósofo Bertrand Russell:


"Observo que una gran parte de la especie humana no cree en Dios y no sufre por ello ningún castigo visible".


Buena observación, sí, señor :-). Apuesto a que esta cita ya no le parece tan "tonta" a nuestro escéptico... A pesar de serlo de un modo descacharrante. O eso nos parece, claro.

Va a ser que la interpretación de la tontería, como casi todo, ¿es subjetiva?

Qué sorpresa.
;-) 




Ver también:

Epicuro y el ateísmo como consuelo
Las verdaderas razones del ateísmo de Bertrand Russell
Richard Dawkins y la tetera de Russell
John Gray, otro filósofo ateo contra el Nuevo Ateísmo
Los medios muestran una imagen distorsionada del debate ciencia-fe


Todas las entradas que aluden a Einstein, aquí.

También citábamos a Russell aquí.

Más citas con foto en nuestra Galería.

Y aquí tienen toda la bibliografía consultada en la elaboración de este sitio.


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