Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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Los medios ofrecen una imagen distorsionada del debate ciencia-fe. Juan Carlos Nieto (Falacias ateas I)


alpinista dios y la ciencia


Compartimos hoy con nuestros lectores algunas reflexiones del periodista Juan Carlos Nieto. Los párrafos que siguen fueron extraídos del libro"60 preguntas sobre Ciencia y fe", publicado en España por la editorial Stella Maris. 

Como siempre, los comentarios en gris son de nuestra autoría.


 
"El debate público sobre la supuesta polémica entre ciencia y religión se ha ido incrementando en los últimos años en una especie de revival de las discusiones cientificistas del siglo XIX.

Un vistazo a las mesas promocionales de cualquier librería generalista expondrá ante el aspirante a lector de ciencia las obras de autores como Richard Dawkins, Daniel Dennett o Christopher Hitchens en las que se ataca despiadadamente la religión... (Sus libros) son ampliamente difundidos bajo la etiqueta de divulgación científica (...) (Los libros de los expertos teístas o deístas, sin embargo, o no se traducen, o son retirados de la circulación en un par de años).

Los argumentos de todos estos libros no son nada complejos, pero tienen un enorme impacto sobre la opinión pública cuando las ideas que alumbran se repiten una y otra vez en medios de comunicación masivos como la televisión, el cine e internet. No hablamos de programas, web o prensa (serios) que sigan un debate con las reglas de la ciencia y de la lógica, sino de productos de la industria cultural como series televisivas, películas comerciales o foros online". 



Por poner un ejemplo, en las primeras escenas de la película "Friends with kids", uno de los actores, Adam Scott, aparece en la cama leyendo un ejemplar bastante grande y con una portada bien visible de "El espejismo de Dios", que poco después deja sobre la mesilla de noche, quedando el libro durante varios segundos como único protagonista del plano... Ignoramos si Dawkins pagó o cobró por esta toma, pero, en cualquier caso, la publicidad no fue precisamente subliminal :-))  Y aquí les dejo un ejemplo de una típica discusión ciencia-fe online, a esto se refiere el profesor Nieto. El debate que tiene lugar bajo el vídeo que enlazo es un cliché de este tipo de discusiones populares en la red. Siempre es igual: los ateos claman por "evidencias científicas" (algunos listillos escriben "empíricas" para dar más miedo :-) aunque muchos de ellos tampoco sepan con exactitud qué significa ese término) pero, desgraciadamente, los únicos creyentes que se animan a participar en la charla son literalistas de la Biblia con escasa formación, que no saben cómo ofrecer esas evidencias exigidas. Cristianos sinceros y, sin duda alguna, bienintencionados que, desafortunadamente, sólo consiguen estorbar la causa teísta.

Ni que decir tiene que respetamos la Biblia y cualquier otro texto sagrado y a quienes creen en ellos, admiramos sinceramente el entusiasmo y la valentía de los cristianos evangélicos, pero entendemos que las Escrituras no son muy útiles cuando se utilizan como argumento contra el ateísmo, precisamente porque los ateos no las consideran "sagradas". Es necesario acudir a otras fuentes cuya autoridad sea reconocida por ambos bandos, así como usar otras estrategias dialécticas, más complejas quizás, pero muy efectivas, como, por ejemplo, exponer los argumentos filosóficos y científicos a nuestro alcance, que son muchos, y desmontar las falacias ateas, que también son muchas :-).  

El problema es que un hipotético internauta imparcial, y poco informado, que observara estas discusiones "desde fuera", llegaría a la errónea conclusión (de hecho, así ocurre) de que el debate ciencia-fe en la actualidad es "exclusivamente" eso: por un lado, ateos de a pie repitiendo unos cuantos datos científicos memorizados e interpretados de forma sesgada por ateos famosos y, por el otro, creyentes dolidos que se defienden atacando a la Ciencia, incapaces de ver más allá de las tapas de su libro de devociones. Es de esperar que, en este escenario, ganen los ateos por goleada, y el internauta imparcial y poco informado deduzca que el debate está definitivamente cerrado y Dios fuera del juego. Pero es que este NO es el debate Ciencia-fe real y no tiene nada que ver con los debates serios que tienen lugar en círculos eruditos. Este que les enlazo, por ejemplo, sí es mi ideal de un debate de altura acerca del paradigma materialista, la hipótesis filosófica de Dios y el peligro galopante del cientifismo. Pero esto es una rara avis en el espacio web. Aquí tienen otra.

Aun así, les proponemos unos consejos por si se deciden a participar en alguna de estas discusiones: 

En la mayoría de estas charlas, los errores lógicos típicos en los que suelen caer los ateos son la falacia del hombre de paja, el argumento ad hominem, el argumento de autoridad (supongo que les suena eso de: "eres un ignorante, Dios no existe porque lo ha dicho Stephen Hawking que es un genio" ;-)) y las falacias de asociación en todas sus formas, como por ejemplo la Secundum quid. Usan, como decimos, muchas más, pero estas que citamos son sus predilectas. 

Una vez identificada la falacia en cuestión, la estrategia a seguir consiste en advertir al ateo que está cayendo en un error de lógica y que esto desacredita su discurso (la mayoría de ellos NO sabe que lo están haciendo, se limitan a repetir palabra por palabra las prédicas de Dawkins y otros pseudoescépticos mediáticos sin analizar ni contrastar nada y, por tanto, sin percibir que están siendo desinformados). Una vez desenmascarado, el ateo puede reaccionar de dos formas: o bien acepta su error y retira las falacias y, en este caso, su argumentación contra la hipótesis Dios suele quedar fatalmente mutilada (circunstancia que, si el teísta es hábil, sabrá aprovechar sin dificultad alguna :-)); o bien se negará a retirarlas. En este caso, el teísta tiene legitimidad para negarse también a seguir debatiendo contra un argumento que no es reconocido como falaz, recordando a su oponente que, aunque se retire del debate, esto no le concede al ateo automáticamente la victoria, pues la Verdad no tiene por qué respetar el orden de aparición ni se adhiere "mágicamente" al último que habla. Pretender que el que no quiere seguir hablando "ha perdido" equivaldría a incurrir en un argumentum a silentio, es decir, añadiría una falacia más al ya abultado cómputo de nuestro ateo.

Otra opción sería continuar en el debate y usar contra el ateo las mismas falacias que él utiliza contra nosotros. Esta última NO es una actitud intelectualmente honesta, pero si a nuestro oponente, una vez avisado, no le importa ser deshonesto y obviar las reglas del juego, es de suponer que nos brinda vía libre para que nosotros hagamos lo propio. A mi parecer, podemos aprovechar la ocasión, siempre y cuando dejemos claro lo que estamos haciendo. Por ejemplo, si el ateo es lo suficientemente ingenuo como para atacarnos con el trillado razonamiento: "la fe es peor que la ciencia porque la primera sólo ha causado muerte y destrucción poniéndose de parte del poder, recuerda las Cruzadas, la Inquisición, etc...", nosotros nos rebajaremos hasta su altura para ver el mundo desde su simplista óptica maniquea y responderemos con otra falacia del mismo calibre e igualmente absurda: "en ese caso, la Ciencia ha cometido el mismo pecado, poniéndose siempre de parte del poder, vendiéndose al mejor postor y causando muerte y horror; recuerda que la Ciencia estaba detrás del Proyecto Manhattan y de los terroríficos experimentos nazis, la Ciencia está detrás de las armas químicas y bacteriológicas y de la mayoría de los sofisticados artefactos de guerra que hoy conocemos; de hecho, 'gracias a' la Ciencia, el hombre tiene hoy por primera vez en la Historia el poder de destruir toda la Tierra apretando un botón"...

Reconocemos que ésta es una artimaña sucia donde las haya :-), exactamente igual de sucia que cuando la usan los ateos. Por supuesto que la Ciencia NO es "mala" SÓLO porque todos los tiranos la hayan usado y la sigan usando en beneficio de sus infames intereses, pero el ateo entenderá mejor dónde está el fallo de su argumentación si utilizamos la MISMA falacia que ellos: obviamente, si no es justo reducir toda la Ciencia a su parte más oscura, tampoco es justo hacer lo mismo con la fe.


Disculpen las mayúsculas, dejamos continuar al profesor Nieto.



"La enorme potencia de la industria cultural ha conseguido inducir un pensamiento único en contra de la religión, una verdadera apisonadora que imposibilita un sincero debate sobre las relaciones de compatibilidad entre ciencia y fe.

No es difícil identificar al menos dos enormes grietas en el edificio anti-concordia ciencia-fe. En la lista de argumentos retóricos que el materialismo cientifista ha elaborado, se observa siempre la misma paradoja: bajo la apariencia de un discurso científico hay realmente una construcción típica de propaganda ideológica moderna, basada en axiomas impuestos por la voluntad de poder.

Repasemos dos de los argumentos de los ateos cientifistas:

-La exigencia de una prueba empírica material de la existencia de un Ser espiritual. Los ateos cientifistas niegan que se pueda creer en nada que no está científicamente demostrado, pero las ciencias experimentales sólo pueden ocuparse, por definición, de lo que se puede contar y medir. Intentar someter la realidad de un Ser espiritual a la prueba empírica material es un inútil ejercicio que sólo cabe en una cabeza cuya lógica racional no esté funcionando bien, o parta de axiomas (podríamos llamarlos dogmas materialistas) que no prueban nada, sino que lo presuponen desde la lógica de una ideología.


(En cuanto a la razón de la supuesta falta de "evidencias" a favor de la existencia de Dios, pueden consultar algunas claves aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, entre otras entradas).


-
La negación de los argumentos metafísicos.
Una vez que queda claro que toda la realidad no se somete al método científico, nos quedaría, desde lo puramente humano, el camino de la metafísica, que también es una actividad racional. Sin embargo, los ateos cientifistas, aplicando otra vez un axioma-dogma previo, buscan el sentido de las cosas, y la pregunta por el sentido es, para ellos, una pregunta absurda, al no poder responderse con métodos experimentales. Viene aquí a cuento el chiste del hombre que en plena noche busca algo bajo la luz de una farola. Un vecino que le ve se acerca y le pregunta: '¿Qué buscas?'. 'Mis llaves', le responde el primero. El buen vecino intenta ayudarle y, tras dos minutos sin encontrar nada, le dice: 'Vecino, aquí no hay llaves'. Ante su estupor, el otro le contesta: 'No, si las he perdido en ese bosque de al lado, pero es que aquí hay luz para buscarlas y allí no'.  :-D

No encontraremos el sentido de la vida bajo la lente de un microscopio ni en un acelerador de partículas, pero eso no autoriza a nadie para decir que el sentido de la vida no exista. O, lo que es peor, que esté prohibido debatir sobre él.

He dejado fuera de este breve análisis los argumentos más burdos del ateísmo cientifista sobre sucesos inventados o reales, que pretenden contaminar el debate ciencia-fe con la falacia del 'hombre de paja' (véase más arriba), pero su enumeración somera es necesaria porque forma parte de su estrategia de propaganda ideológica. Ninguno de ellos demuestra nada, pero tienen un gran efecto emocional: la Inquisición, las Cruzadas, el machismo, el engaño de la magia, el tarot, la colaboración con el nazismo, el creacionismo fundamentalista, las riquezas de la Iglesia... Un totum revolutum, una lista de acusaciones que nada dicen sobre si la fe y la ciencia son compatibles, aunque cuenten verdades o mentiras sobre creyentes y no creyentes.


En este post explicamos cómo un ateo me acusó, sin conocerme de nada y sólo por ser creyente, de ser una "fan de 'El Secreto'". En el verano de 2015 y para mi sorpresa, una agnóstica absolutamente desconocida para mí, me acusó de ser "franquista" (??) En estos casos me gusta tomar prestada la broma de Dawkins: el hecho de que Hitler y Stalin tuvieran bigote, ¿significa que ambos eran ideológicamente afines? :-) Que Franco fuera creyente, ¿me convierte a mí en franquista? Se sabe que Hitler era un gran defensor de los derechos de los animales... ¿Esto significa que los actuales animalistas son todos nazis?... En fin, estas absurdas acusaciones configuran una falacia de arreglo de bulto (aparte del "hombre de paja") muy común en el discurso ateo, y el teísta debe estar prevenido ante ellas, para, cuando lleguen, reaccionar sin acaloramientos. No se enojen, como advierte el profesor Nieto, estos "argumentos" ni siquiera lo son y no demuestran nada, excepto la escasa imaginación de algunos debatientes para encontrar argumentos reales y sólidos. De hecho, incluso deberíamos alegrarnos de que el ateo recurra a ellos, es un buen síntoma porque:


"En la mayoría de las ocasiones, todas estas acusaciones aparecen cuando la grieta principal del edificio cientifista amenaza con derrumbar definitivamente la construcción y despojar de su disfraz a esta ideología seudocientífica.  

Creo que el principal problema de inconsistencia con el que se enfrenta esta corriente es el de encajar en su imagen del mundo el problema de la libertad (los ateos, al sostener que el ser humano es sólo un "robot", un conjunto de piezas casualmente bien encajadas, deben aceptar forzosamente la inexistencia de la libertad individual humana. Los robots no son libres. Esta es, por ejemplo, la postura de Daniel Dennett, uno de los gurús del ateísmo actual, hablábamos de ello aquí).

Si sólo existiese lo material, la libertad humana no existiría. Como resultado, el discurso cientifista no sería más que el parloteo previsto de una máquina de carne. Tampoco existiría la responsabilidad moral sobre los propios actos, pues sin libertad no hay responsabilidad. Nadie denuncia al coche cuando le atropellan, denuncia al conductor imprudente. 

Con todo, una de las posiciones que más daño hacen al debate sobre la ciencia y la religión no proviene del ateísmo, sino de la corriente fideísta del fundamentalismo religioso, normalmente de raíz protestante, que se empeña tanto como el ateísmo en oponer la ciencia a la fe (no pretendemos ofender a nadie, pero, como hemos explicado más arriba, esta actitud hace que los ateos menos avisados -que son la mayoría- concluyan que todos los creyentes tenemos la misma cosmovisión e idea de Dios y la misma actitud hostil hacia la Ciencia que estos fieles evangélicos, precisamente porque, repetimos, estos creyentes suelen ser los más activos en los foros online). El fideísmo es un mal compañero en el viaje a la verdad.

Las ideas tienen consecuencias, y en este caso éstas pueden ser muy graves. El escarnio y la burla de los sentimientos religiosos no son nuevos, pero hasta ahora sólo los habíamos visto en entornos políticos totalitarios. Actualmente estamos viendo un aumento de su práctica en todas sus formas (blasfemias, ridiculización, burla...) en un intento de arrinconar la fe en el espacio privado como si se la identificara con un vicio vergonzoso. Nada nuevo, si uno lo mira bien y recuerda las técnicas propagandistas de las ideologías de entreguerras.

Pienso que esta beligerancia contra la fe, en nombre de una falsa ciencia como la que enarbola el ateísmo cientifista, es en muchos casos una salida personal para auto-justificar el propio estilo de vida (supongo que conocen la célebre anécdota infantil de Sartre :-) muchos prefieren que no haya nadie mirando cuando queman su particular "alfombrilla", lo que no supondría más que otra versión del efecto Epicuro), o una actitud pre-nihilista de 'enfado' con Dios. 

Negar la realidad a la que no es accesible la ciencia, no la hace irreal, sólo inaccesible por ese camino. Hay múltiples caminos para escrutar una realidad que es diversa. Robert Jastrow, que fue director del Goddard Institute of Space Studies de la NASA, decía: 'Para el científico que ha vivido en la creencia en el ilimitado poder de la razón, la historia de la ciencia concluye como una pesadilla. Ha escalado la montaña de la ignorancia, y está a punto de conquistar la cima más alta. Y cuando está trepando el último peñasco, salen a darle la bienvenida un montón de teólogos que habían estado sentados allí arriba durante siglos'". 


Juan Carlos Nieto
Periodista científico
Vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Comunicación Científica 
Vicepresidente primero de la Red Elipsis de investigación y docencia en periodismo científico y tecnológico

Pueden leer el texto completo en el capítulo titulado "¿Cómo se lleva a cabo el debate público sobre Ciencia y Fe?", págs. 118-121 del libro "60 preguntas sobre Ciencia y Fe respondidas por 26 profesores de universidad". Coordinado por los doctores F. J. Soler Gil y Manuel Alfonseca
Stella Maris, 2014









Ver también:

Cinismo y ateísmo. La rigurosa impostura I  y II.


Todas las entradas sobre el cientifismo, incluida esta, aquí.
Todas las entradas sobre el falso conflicto ciencia-fe, incluida esta, aquí.

Encontrarán más información sobre el tema del post en nuestra bibliografía.



Cinismo y ateísmo. La rigurosa impostura (II) Sergio Jiménez

ateismo capitalismo y publicidad


No es difícil desmontar la actitud superficial de un cínico. Como se ha apuntado más arriba, su actitud prepotente le hace sobresalir fácilmente en una sociedad repleta de artificios que impide a sus ciudadanos desarrollar su potencial al modo que pretendían los cínicos antiguos, pero esto no es obstáculo para ver que es una actitud de un reduccionismo ruin y con una más que evidente falta de profundidad. Basta con llevarlos a terrenos más comprometidos del conocimiento para comprobar cómo se despachan. Su respuesta en estos casos, suelen ser la descalificación directa. Es decir, ante la evidencia de la falta de profundidad de su postura, el cínico tiende a descalificar todo intento de revisión rigurosa de sus conocimientos (o a descalificar directamente a quien postula teorías distintas a las suyas, la falacia ad hominem es muy habitual en el discurso medio del colectivo neo ateo). 

Esta actitud está perfectamente legitimada por los medios y la sociedad en general, y es que pensadores, filósofos, investigadores, científicos y demás fauna epistemológica suele estar clasificada como gente “tarada que pierde el tiempo en tonterías”, o como hoy se les conoce, “frikis”. Con esta vulgar artimaña quedan eximidos de lo que en teoría ellos mismos exigen: rigor. 

Como acabo de mencionar, los medios juegan un papel determinante en la exaltación del cinismo. Si uno se detiene a observar la publicidad, ya sea en prensa, radio y no digamos en televisión, es fácil concluir que, bajo sus desenfadadas formas, se esconde la alabanza de los comportamientos más cínicos. En su afán por crear la necesidad artificial de un determinado producto, han decidido que todo vale, socavando sutilmente la estructura más íntima del individuo. Nos encontramos entonces con que, en una sociedad en que nadie vigila los valores, los creativos publicitarios obvian, incluso ridiculizan, cualquier tipo de escrúpulo moral, ya sea la honestidad, la solidaridad o la espiritualidad. Esta labor de vigilancia de los valores que, bien o mal, podía hacer antaño la religión, está mal vista, incluso a nivel personal, y es que, ¿qué tendrá que ver todo este asunto con la “tía buena” del anuncio que me vende asistencia mecánica para mi coche? Y digo yo, ¿qué relación guarda una mujer, ceñida y acicalada para la fiesta, con un taller mecánico? Todo es extraordinariamente sutil: un anuncio en donde el slogan es “No tenemos sueños baratos”, o “Te lo mereces”, es de un impacto psicológico directo. El anzuelo no puede ser más provocador, pero una reflexión más profunda no deja dudas de sus nauseabundas intenciones. Todo esto puede parecer puritano, pero incluso hacer parecer esta reflexión como un discurso puritano es objetivo de ese martilleo publicitario. 

La publicidad se alía con el individuo en sus deseos materiales normalmente con maneras revestidas de humor e ingenio, pero nada le importa lo que quede de él y su esencia después de haberle sometido a la insaciable tiranía del tener. Lo más nocivo de los medios, y que con más sutileza se instala en la mayoría de la población, es la indiferencia y esa tóxica sonrisa que solo necesita levantar uno de los dos extremos de los labios; cinismo puro. Cuando hablo de indiferencia me refiero a esa inconsciente creencia que infravalora el daño que todo esto genera en la esencia de la persona, es decir, esa respuesta del tipo “bueno, hombre, no seas exagerado”, “tampoco es para tanto”, “solo es humor”  y demás miserias cognitivas. Son estas respuestas las que tanto interesan precisamente al publicista, al vendedor, a la gran superficie, a la multinacional, al mercado financiero o al estatus quo consumista. Esto no son paranoias conspiranoicas, son estructuras que se van fijando en la filosofía vital de todos los individuos, renunciando, por inmersión en el materialismo, a cualquier alternativa personal que implique pensar por sí mismo. En cualquier caso, de esta conformación cultural habla perfectamente la antropología. Lo que a mí me interesa en último término es el modo en que esta frenética actividad mediática está generando en el individuo una incapacidad endémica para la reflexión sobre temas filosóficos de profundidad.   

El cínico de hoy no sabe que es cínico, pero, además de comportarse como tal, también desconoce el perjuicio que se autogenera y el que deja en la sociedad y su progreso. El perjuicio para él es claro; al limitar voluntariamente sus experiencias y entender su perspectiva como definitiva, deja de acceder a la principal fuente de todo conocimiento, que es la duda, eliminando así la posibilidad de crecer y enriquecerse. Por extensión y en relación a la sociedad, es una actitud que resulta servilista de un sistema, el consumista, que, claro está, se muestra encantando con este tipo de actitudes.

Así, el cínico, en su pretendido rol de “iluminado”, paradójicamente acaba siendo manipulado sutilmente en su discurso reduccionista, y afianzando el mismo sistema del que pretende ser juez; y es que el consumismo no entiende de espiritualidades. Más allá de su falsa seguridad epistemológica, el cínico es un títere guiado por los hilos de una sociedad esclava de la inmediatez, el placer y el artificio; valores impuestos como sustitutos de la rechazada espiritualidad. Es la espiritualidad un valor que no necesita de mayores explicaciones; es consustancial al hombre y su esencia. El cínico, por naturaleza, tiende a negarlo, produciendo un vacío que suele llenarse con grandes cantidades de lo que sea.


Hasta ahora no he relacionado el ateísmo con el cinismo, más allá de los apuntes del inicio. En cualquier caso, entiendo que con lo expuesto hasta ahora no resultará difícil hacerlo. Como decía al principio, las distintas posturas en el asunto de Dios son frutos de elecciones personales y que, en última instancia, nada tienen que ver con la certeza de una cosa o la contraria. Esto lo sabe cualquier persona que esté profundamente comprometida con el conocimiento y medianamente informada.
El cínico tiende a pensar, desde su superficialidad, que su postura es rigurosamente la correcta, confundiendo claramente rigor con seriedad. La idea de Dios que sostiene un cínico ateo es especialmente infantil. Una imagen antropomorfizada, absolutamente condicionada por su cultura y, en poquísimas ocasiones, meditada en profundidad. El cínico ateo se sirve de algunos datos manidos sobre la historia de las religiones y sus abusos, pero jamás sobre una búsqueda personal que aborde el concepto profundo y real de teísmo. Y es que resulta falsamente “progre” y está muy reconocido el discurso de denuncia sobre las mentiras que las religiones nos cuentan. Todo su discurso está condicionado por lo que esta o aquella religión cuenta sobre Dios, pero no sobre la última verdad de la existencia. Es una suerte de ateísmo contracultural de bajo espectro. Es decir, su postura tiene mucho más que ver con lo anti-religioso que con la búsqueda y constatación de “la verdad”.

Esta postura “anti” con mucha frecuencia olvida a Dios para centrarse en lo que otros hombres, como los cínicos, han hecho o dicen de aquel dios. Es, en definitiva, un discurso de denuncia de injusticias y abusos con el que la gran mayoría estaría de acuerdo, pero de una impostura velada. Así que, en profundidad, el cínico ateo, como en casi todo lo que aborda, nada sabe, y es que está ocupado en guardar unas apariencias que, lejos de haber elegido libremente, le han sido sutilmente inoculadas; esto no es más que confundir las luchas sociales por la justicia y la igualdad, metiendo en el mismo saco un asunto, el de Dios, que le han hecho creer que es de la misma índole, por cuanto las religiones y sus abusos tienen de denunciables (ver apunte al final del post).

Este es un problema muy extendido del ateísmo en general, no solo los cínicos lo comenten: asociar Dios a religión, y religión a sometimiento, restricción, persecuciones, inquisición, etcétera. No conciben un Dios fuera de las religiones, al modo de los deístas o fideístas por ejemplo. El tema "Dios" es un asunto de abstracción conceptual que no tiene por qué ir unido a organizaciones humanas de culto a una deidad. Así las cosas, el cínico mete en el saco de enemigos a combatir al fascismo, al comunismo, la lucha de clases, la lucha obrera o las religiones, sin ser capaces de desvincular a Dios de toda esa actividad genuinamente humana.  

El cinismo, por reduccionista y deshumanizador, es una impostura en todos los ámbitos, pero más aún en el debate teísta/ateísta. Su valor está en un uso sesgado, limitador y tramposo, de las capacidades intelectuales del ser humano, y cuyas ventajas, inmediatas y simplistas, redundan a la larga en una sensación de vacío que consumen al individuo y su libertad; libertad lastrada por la necesidad de aceptación de los demás. Por tanto, ante la falta de valor para edificar su propia realidad espiritual, social o intelectual, el cínico opta por el falso arrojo de ridiculizar lo que se sale de lo estrictamente medible. ¿Acaso puede medirse el amor, o una charla con amigos, o unas cañas con tu pareja, o las sensaciones que producen un ocaso de la costa levantina, o un abrazo de tu hija? Y es que, en rigor, un cínico debería tener vetado todo lo no tangible, es decir, todo lo que importa en la vida. Pero, por supuesto, él también es partícipe de estas sensaciones y, aunque aduce en su defensa que todo eso es un producto cultural, no es sino un reduccionismo más propio de posturas inflexibles y superficiales. 

Otro recurso del cinismo ateo se basa en la fagocitación de los valores ajenos. El cínico, en el debate sobre Dios, suele ridiculizar los valores morales que muchas religiones difunden. Haciendo uso del discurso darwinista, teoría en revisión actualmente, se sitúa en un plano que considera superior para mofarse de la moral que el teísta pudiera defender, eliminando de un plumazo la enorme complejidad que supone el comportamiento humano, animal o incluso bacteriano. En cualquier caso, esta actitud del cínico ateo, tiene más que ver con maneras de carroñeros de la moral que con una postura intelectual. Y es que, en definitiva, el cínico también promueve y exige esos valores en otros ámbitos, evidenciando una falta de rigor en su discurso (en efecto, el ateo exige para sí respeto a su "dignidad", a sus "derechos", a su "libertad de expresión", etc.  Pero si, como asegura de partida el doctrinario ateo, "el bien y el mal no están escritos en ninguna parte" -Jacques Monod-, ¿de qué dignidad, de qué derechos inalienables, de qué derecho a la libertad de expresión, de qué rábanos está hablando? ¿Por qué exige algo cuyo valor y existencia real él mismo niega a priori? Si los conceptos de "bien" y "mal" no existen, indignarse por el atropello de sus derechos fundamentales, indignarse por el atropello del "bien", no es más que una pose, una pantomima... un absurdo). Podría decirse que el cinismo de hoy, no es más que la arrogancia del ignorante. Aquel que en una errónea interpretación del escepticismo ilustrado, no deja lugar a la duda, fundamento de todo conocimiento y avance. 

Esta conclusión dibuja perfectamente el verdadero riesgo de esta corriente. A nadie se le escapa, quizás a los cínicos sí, que en toda esta ideología subyace un nihilismo autodestructivo, guiado por el individualismo y la competitividad. Ese nihilismo impide acceder a las más altas cotas de la perspectiva humana: una perspectiva general del proyecto que la humanidad está intentando. El cinismo ateo de hoy no es más que un trampantojo de la corriente cultural de la Grecia antigua. No es que haya olvidado aquella esencia crítica y productiva, es que el cínico de hoy solo es un maniquí autocomplaciente que trata de encajar en la sociedad, como el que es rockero o el que es del Racing de Santander; no tiene recorrido intelectual alguno, solo es una pose que le ha brindado el sistema y que ellos, en su falta de arrojo, han creído escoger voluntariamente.

Así que el cínico no hace más que aquello que critica, en su base, no difiere mucho del religioso, esto es, decide adherirse a una forma de pensar que le proporciona la protección del grupo (masa) y, si se quiere, hasta cierta distinción social. Y es que buscar la verdad por uno mismo o elaborar tu propio camino, no es que sea pseudocientífico o una salida propia de tarados, como pretenden, sino que requiere muchísimo más esfuerzo y tiempo que nadar, como un pez muerto, a favor de la corriente.

El ser humano ostenta un potencial enorme y actitudes como las de los cínicos en el debate sobre Dios no pueden ser consideradas debido a su profunda falta de compromiso con el conocimiento.

Volviendo al inicio del artículo, no se pretende aquí resaltar el teísmo sobre el ateísmo, la intención es rechazar de plano el cinismo como base de partida para la defensa del ateísmo. Por más manido que suene todo lo expuesto, no es sino un grito contra el sistema imperante; el capitalista. Este estatus, que vende libertad de oportunidades y placeres interminables, encuentra mil maneras de colarse en las ideologías de las personas, y el cinismo de hoy es uno de esos vehículos de expansión que sirven a la vez para extender y afianzar ese sistema, enarbolando la bandera de un falso ateísmo, conducido por la máxima del materialismo, en aras del nihilismo consumista que devora almas como la inquisición asesinaba inocentes.
 

Conclusión.


Muchos ateos sostienen su creencia sobre un cinismo cultural del que apenas son conscientes. Otros, los menos, reconocen que su opción no es más válida que la del teísta librepensador, y es que, en última instancia, solo queda creer, en un sentido o en otro. Lo ideal sería que todos fuéramos conscientes de esta incertidumbre que supone nuestra realidad, y que posturas como el cinismo fueran desechadas en aras de una meta común; el bienestar de todos. Y es que ¿qué interés puede tener un ateo en discutir mis creencias personales como creyente? ¿Iluminarme con su entendimiento y liberarme de mi supuesta esclavitud? Suponiendo que fuera así, ¿por qué ese ateo tendría esa necesidad? ¿No es esa una actitud altruista y solidaria, que responde a unos valores construidos y que no obedecen a una existencia accidental y competitiva? Ya, claro, conozco la respuesta a estas cuestiones. El cinismo de hoy, en definitivita, sí es un valor artificial, construido por una educación basada en los principios darwinistas, y reforzada por unos medios al servicio del consumo insaciable. 


Necesitamos elevar la mirada, tomar perspectiva de nuestro proyecto global, reformular el sistema y acabar con ciertas actitudes que solo interesan a unos cuantos que manipulan desde las sombras. Finalmente, Dios es un concepto al que solo podemos ir dando o quitando atributos, en función de nuestra elección. Esta cuestión ambivalente (dar o quitar), me recuerda a un verso de Roberto Juarroz que un buen amigo tiene en  la cabecera de su blog: "La clave del camino, más que en sus bifurcaciones, su sospechoso comienzo o su dudoso final, está en el cáustico humor de su doble sentido". Y a mí, esta circunstancia de una cosa y la inversa, me habla de intención, me habla de Dios como a otro le habla de lo contrario.


(Paréntesis en gris añadidos).

Sergio Jiménez Barrera
Arquitecto Técnico
Universidad de Sevilla


***


"El mundo del capitalismo globalizado agota hoy la totalidad de lo visible y proclama que no hay nada más que ver, que no hay nada escondido, que no hay otra imagen posible. Esto es lo que hay, nos dice. Es una nueva forma de gestionar lo invisible: si en otras épocas era patrimonio de las religiones, cuyos dogmas establecían de qué estaba “hecho” lo invisible y quién establecía su ley, hoy el capitalismo global cancela toda invisibilidad, todo no-saber, en favor de su única verdad presente".

Marina Garcés 
Profesora de Filosofía, conferenciante y escritora 
Universidad de Zaragoza 
Columnista del diario "El País"


Pueden consultar la primera parte de este artículo aquí.




A propósito de las generalizaciones de las que habla Sergio en este artículo, en retórica, se denomina falacia de arreglo de bulto a esa tendencia a agrupar en una misma categoría temas que suelen ser dispares, aunque en el imaginario popular estén de algún modo relacionados. Es ciertamente, como afirma el autor, un recurso muy usado entre los ateos. Basta que te identifiques como teísta, sin añadir ningún dato más, para que muchos ateos te incluyan, por su cuenta y riesgo, dentro de tal o cual nominación religiosa, dentro de tal o cual opción política, o, incluso, entre los adeptos de la Nueva Era, los ufólogos, los astrólogos, los tarotistas o los fans de "El Secreto", como me ha pasado últimamente :-). Es obvio que esto, además de cierto grado de ignorancia, también demuestra una forma de prejuicio realmente descabellada. Podríamos aventurar que muchos de estos ateos sienten que este "etiquetado" previo totalmente arbitrario les exime de la obligación de tomar en serio nuestros argumentos. Es casi como un descargo emocional, lo que justifica que interpretemos esta treta más como un ejercicio de autoconsuelo -e, incluso, autodefensa- que como un ataque real a nuestras ideas.

La falacia de "arreglo de bulto" viene casi siempre de la mano de otro error de lógica también muy común denominado falacia "de asociación" que, esgrimido por los ateos, se expresaría de este modo: "como algunos creyentes que conozco son hipócritas, todos los creyentes son hipócritas o, como muchos creyentes que conozco son iletrados, todos los creyentes son iletrados". Hay que estar muy alerta porque los ateos suelen caer continuamente en este tipo de falacias; en múltiples ocasiones lo hacen sólo por imitación. De ningún modo estoy generalizando, pero admito que he conocido numerosos ateos que ni siquiera sabían que esas falacias que citamos existen (algunos ni siquiera sabían qué es una falacia lógica), por lo que caían en ellas una y otra vez, a pesar de que yo misma les estaba advirtiendo de su error. Simplemente, muchos leen el argumento falaz en algún libro o artículo en la red (o en varios artículos, a su vez copiados de otros artículos) y se limitan a repetirlo sin más, evitando contrastar la información y analizar las evidencias que pudiera haber a favor o en contra de estas generalizaciones apresuradas; una actitud harto curiosa en quienes proclaman que no debe afirmarse nada sin analizar antes las pruebas :-).

No podemos dar por acabada la entrada de hoy sin hacer referencia una vez más a Richard Dawkins, quien ha declarado en múltiples ocasiones que fueron los atentados del 11-S lo que le impulsó definitivamente a tomar en serio su feroz cruzada contra los creyentes... Vincular la creencia en Dios con un atentado terrorista cometido por un determinado grupo religioso supone una "falacia de asociación" del tamaño del Kilimanjaro, pero esto a nuestro inefable profesor le importa un bledo. Lo importante para él, lo realmente importante a todos los efectos, es proclamar a los cuatro vientos que, para evitar que alguna mosca se pose sobre la Gran Muralla China, lo más cómodo, práctico y efectivo es destruirla... 

Destruir la Muralla, claro, no la mosca ;-).



***


Agradecemos a nuestro seguidor Sergio que nos hiciera llegar su excelente ensayo y aprovechamos para invitar a todos nuestros lectores a que nos sigan enviando sus artículos, sugerencias y opiniones como han hecho hasta ahora.  El blog avanza con vuestro apoyo y se nutre de vuestras ideas.
Gracias a todos.




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Felices fiestas


 "Siendo niños estábamos agradecidos con los que nos llenaban los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecíamos a Dios que llenara nuestros calcetines con nuestros pies?"

***

"Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la
esquina" 

G. K. Chesterton
Escritor, periodista y ensayista británico
 


¿Quién sabe si eso que os espera a la vuelta de la próxima esquina es la felicidad? Por si acaso, estas fiestas, no dejéis de doblar esquinas, de atravesar puentes, de escudriñar mapas. Buscad a la Caprichosa Dama en los lugares más absurdos, porque allí es donde gusta ocultarse, justo donde nunca pensásteis encontrarla. Levantad las piedrecillas del parque, dad la vuelta a cada hoja seca, preguntad a cada brizna o a esos bravos insectos que perviven en el frío. ¿Quién sabe? En todo podría ocultarse una pista que lleve hasta ella. Sobre todo, volcad sobre la cama los cajones del corazón, como cuando buscáis en los cajones del tocador ese broche o alfiler de corbata que hace siglos que no os ponéis, porque sé que Ella tiende a buscar refugio en lugares secretos, y podría estar enmadejada con la pelusilla a la que nunca llega la bayeta.

 Eso sí, cuando la encontréis, sed solidarios, dejad miguitas de luz en el camino hacia su escondite, para que los demás también la veamos. Y, cuando, por fin, la tengáis en casa, tratadla bien, sacad la alfombra roja, la mejor mantelería, la cubertería que os regaló la abuela cuando os casasteis... Haced que la Felicidad se sienta mimada y acogida, para que el seis de enero no decida que su visita ya va siendo demasiado larga.

Y compartidla, que la felicidad compartida, en vez de reducirse, se expande… Es una de sus extrañas habilidades.

Ojalá esta Navidad la Felicidad se siente a vuestra mesa, brinde con vosotros, por vosotros y por ella misma, y esté allí tan a gusto que se convierta en una de esas huéspedes pesadas que nunca encuentran el momento de marcharse, y, al final, hay que ir al Ikea a comprarle una cama supletoria. El gasto valdrá la pena :-)

Feliz solsticio a aquellos que no son cristianos y también a los cristianos que no celebran la Navidad. Felicidades, en fin, a todos nuestros lectores, ateos, creyentes de cualquier credo, y agnósticos, todos, cada cual a su modo, buscadores de la Verdad. Brindemos por otro año de apasionantes logros científicos que alimenten el fascinante debate ciencia-fe. 

Pero, sobre todo, brindemos porque, en el próximo año, se inauguren por fin los avances más esperados: el de la tolerancia, la armonía y el acercamiento entre los pueblos, y el respeto a la diversidad.

Un abrazo
Ana

Dios habla a todos

dios y la ciencia

"Dios habla a todos, pero la mayor parte de nosotros no le deja colocar una palabra"


André Frossard
Periodista y escritor francés
Fue hijo de uno de los fundadores del Partido Comunista Francés, Louis-Oscar Frossard.
Autor de "Dieu existe, je l’ai rencontré", (Dios existe, yo me lo encontré), 1969.


Hijo de padres comunistas, fue educado en el más férreo ateísmo. Se volvió teísta de una forma inesperada y espontánea a la edad de veinte años.


Hablamos más extensamente de Frossard aquí.


André Frossard y el Dios encontrado

el dios encontrado

"Yo no soy aquí más que una sombra transparente, una especie de copia frágil, un reflejo provisional de la inmensidad de Dios. 
Él es mi original"


André Frossard
Periodista, académico y escritor francés
Fue hijo de uno de los fundadores del Partido Comunista Francés, Louis-Oscar Frossard.
Autor de "Dieu existe, je l’ai rencontré", (Dios existe, yo me lo encontré), 1969.
Hijo de padres comunistas, fue educado en el más férreo ateísmo. Se volvió teísta de una forma inesperada y espontánea a la edad de viente años.

Aquí contábamos algo más sobre su extraordinaria conversión.

 

Los "huecos" de la teoría de Darwin

charles darwin

"Más de un colega nos ha dicho que, aún si Darwin estuviese significativamente equivocado en decir que la selección natural es el mecanismo de la evolución, no deberíamos divulgarlo. Por lo menos, no en público. Hacerlo, aún si fuese accidentalmente, sería como aliarse con las Fuerzas de la Oscuridad, cuyo propósito es desacreditar a la ciencia. No estamos de acuerdo con eso. Entendemos que incomodar a las Fuerzas de la Oscuridad es perseguir los argumentos hasta donde sea que nos lleven, esparciendo luz por el camino, en la medida que se pueda. 

Lo que hace oscuras a las Fuerzas de la Oscuridad es que no están dispuestas a hacer esto. Lo que hace la ciencia científica es que sí está (o debería estar) dispuesta a hacerlo"


Jerry Fodor
Catedrático de Filosofía en la Universidad de Rutgers 
 y
 Massimo Piattelli-Palmarini
Profesor de Ciencia Cognitiva, Psicología y Lingüística en la Universidad de Arizona

Ambos ateos, autores de "What Darwin got wrong", 2010


***

"Cada vez más biólogos afirman que cualquier teoría evolucionista basada en los principios darwinianos —particularmente cualquier teoría que considere la selección natural como la clave del cambio evolutivo— es engañosamente incompleta" 


"La evolución se promulga como una ideología, una religión secular, una rica alternativa al cristianismo con significado y moralidad propia"


"No hay necesidad de hacer una religión de la evolución. Por sus propios méritos, la evolución es solo eso: buena, pura y avanzada ciencia que se debería enseñar a todos los niños, con independencia de su religión. Si algunos pretenden hacer de la evolución una religión, es asunto suyo... Lo importante es que reconozcamos cuándo se abandona el terreno de la estricta ciencia y entramos en los terrenos de la moral o de lo social fabricando teorías omnicomprensivas. Y demasiado a menudo hay un deslizamiento desde la ciencia hacia algo más, que no se menciona y a veces ni se advierte".


Michael Ruse
Filósofo de la ciencia inglés, conocido por sus trabajos sobre biología evolutiva.
Doctor por la Universidad de Bristol
Catedrático de filosofía en la Universidad de Guelph (Canadá) 
Se considera ateo


***


"El paso decisivo en la evolución, el primer paso hacia la macroevolución, el paso de una especie a otra, requiere otro método evolutivo diferente al de la mera acumulación de micromutaciones"


Richard Benedict Goldschmidt
Genetista alemán
Profesor en la Universidad de Berkeley


***


"Sugiero que Darwin está siendo descartado, pero quizás en obsequio a tan venerable anciano caballero... esto se está haciendo tan discreta y dulcemente como se hace posible, con un mínimo de publicidad"

Tom Bethell
Periodista inglés, experto en Economía y Ciencia
Universidad de Oxford 




Recordamos, una vez más, que la autora del blog no considera errónea la teoría de Darwin. Para nada pensamos que Darwin esté siendo "descartado", de hecho nos parece la suya una hipótesis bella (e incluso poética :-)) a pesar del grado de tragedia que también implica. Pero no aceptamos que la evolución tuviera lugar como producto exclusivamente de la selección natural, aunque el azar jugara un significativo papel en su desarrollo (como lo juega, por ejemplo, en la realización de una acuarela, técnica que ha sido descrita como "los caprichos del agua" :-), pero la acuarela, por mucho azar que intervenga en su elaboración, siempre obedece a un plan y es obra de un artista). 

Los resultados de esa evolución son tan sobrecogedores, que la simple lógica nos empuja a pensar que fue -es- una evolución de algún modo "guiada". Esperamos que la ciencia, tarde o temprano, se sacuda sus prejuicios y así lo atestigüe. Pensamos que, si no lo ha hecho ya, es debido a lo que sugieren Fodor y Piattelli en el primer párrafo de este post: por no ceder terreno en su crudo enfrentamiento con los creacionistas, quienes, con su postura obstinada, están haciendo un flaco favor al esclarecimiento de la verdad, dicho esto desde el profundo respeto que nos inspiran.

El hecho de que en los últimos años, muchos científicos no creacionistas (incluso agnósticos) estén dando un paso al frente en este sentido, en la búsqueda objetiva de la verdad, nos parece un motivo de esperanza.



Aquí pueden consultar una lista de expertos disidentes de la selección natural como mecanismo único de la evolución de las especies.



Para más información sobre mi postura personal respecto a la evolución, clicar AQUÍ.


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