Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

Este blog no se adhiere a ningún credo.

Advertencia:

El contenido de este sitio puede ocasionarle conflictos irremediables con sus dogmas... cientifistas ;-)

Bienvenidos.



Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas

El universo racional surgió de una Mente. Antony Flew


"Los líderes de la ciencia de los últimos cien años, así como algunos de los científicos más influyentes de la actualidad, han construido una visión filosóficamente convincente sobre un universo racional que surgió de una Mente divina. Y ocurre que esta es la visión más plausible de una multitud de fenómenos perceptibles tanto por los científicos como por los legos en ciencia".


Antony Flew 
Filósofo y escritor inglés
Profesor en Oxford y otras muchas universidades
Perteneció a la escuela del pensamiento evidencialista  



***


"El curso del conocimiento se enfrenta a una realidad no mecánica: el universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una máquina. La mente deja de parecer un intruso accidental en el reino de la materia... deberíamos, en cambio, honrarla como a creadora y gobernadora del reino de la materia"

James Jeans
Físico, astrónomo y matemático inglés
Célebre por sus contribuciones en el campo de la teoría cuántica, la teoría de la radiación y la evolución estelar
Fue profesor en Princeton y Cambridge


Hay muchos tratados y ensayos que abordan la tesis filosófica que postula que es coherente concluir que un universo racional pudo surgir de una Inteligencia o Mente primordial y cómo los últimos descubrimientos en cosmología y otras disciplinas científicas encajan mejor en esta tesis que en la tradicional hipótesis materialista. Nosotros les recomendamos una vez más dos de nuestros favoritos:



mitologia materialista de la ciencia


nebulosa el ojo de dios


Pueden encontrar muchos más títulos referentes a este mismo tema en nuestra bibliografía.



Ver también:

"No podemos dejar que Dios cruce la puerta"
Dios no puede existir
La nueva concepción de la realidad y el fin del reduccionismo
Dios y la cosmología moderna


Enlaces externos:

La ciencia ha de ser materialista, ¿en serio? (The Cult)
Reflexiones espirituales de los genios de la física (The Cult)



Aprovechamos esta entrada para desear a todos nuestros seguidores que pasen unas felices fiestas en paz y tolerancia. Como sabemos que entre nuestros lectores hay también ateos, les agradecemos su fidelidad con este Nacimiento formado por los personajes de una de las series televisivas más populares entre el colectivo "escéptico" :-) 
(A mí también me gustan Los Simpsons, lo reconozco).



Un cordial saludo a todos.




Imagen superior: nebulosa Helix, NGC 7293


Los límites del método científico o más allá de la pecera :-)

pecera metodo cientifico

"El método de la ciencia –el único
admitido por los positivistas– nunca podrá demostrar que no hay conocimiento
más allá del alcanzable por ese mismo método".

Matemático
Catedrático del Departamento de Álgebra
de la Universidad complutense de Madrid

 

 -No existe nada más allá de lo que la Ciencia pueda alcanzar.
-Y, si la Ciencia no lo puede alcanzar, ¿cómo sabes que no hay nada más allá?
-Porque lo dice la Ciencia.



Hacía tiempo que no jugábamos al debate exprés y lo echábamos de menos
;-)




Más de lo mismo:

Los dogmas de la Ciencia.
El nuevo oscurantismo.
La nueva concepción de la realidad y el fin del reduccionismo.

Enlace externo:
 
Cómo surgió la era de la Razón (The Cult)


El "ateísmo" de Alfred Russel Wallace

Alfred Russel Wallace


"Puedo ver cosas admirables en todas las religiones... Pero, sobre si hay Dios y cuál es su carácter; sobre si tenemos un alma inmortal o no, o sobre nuestro estado después de la muerte, no puedo tener miedo a sufrir (un supuesto castigo de ultratumba) por estudiar la naturaleza y buscar la verdad"

Alfred Russel Wallace
Naturalista inglés
Postuló, junto a Darwin, la Teoría de la Evolución
(1823 - 1913)




 "La firma de todas las cosas" (Editorial Suma de Letras, 2013), es el último y esperado libro de Elizabeth Gilbert. Su celebérrimo "Come, reza, ama" me resultó estimulante, en su momento, y prometedor, a pesar del molesto tufillo "Nueva Era" que desprendía en según qué pasajes. Esto y su más que correcto estilo literario fueron razones suficientes para que una lectora compulsiva, sin escrúpulos ni luces, como una servidora, :-) mordiera el anzuelo que la poderosa maquinaria del marketing editorial agitó malévolamente ante su nariz. 
   
"La firma de todas las cosas" nos traslada al siglo XIX, un periodo fascinante, burbujeante de ideas rompedoras que desafiaban todas las ortodoxias. Un tiempo en el que la Revolución Industrial estaba en pleno auge y las viejas estructuras se empezaban a resquebrajar con un crujido liberador, dejando grietas en el tejido de la Historia por donde empezó a entrar una bienhechora ráfaga de aire fresco. El mundo se reinventaba a sí mismo. En este nuevo siglo de las luces, Alma Whittaker, una mujer botánica, fuerte y tenaz, dedica la mayor parte de su vida al estudio de los musgos... Sus aventuras y desventuras arrastran al lector de un lado a otro del globo, recalando a veces en bellos paisajes exóticos que Gilbert describe con indudable maestría. 

Se nos presenta a la señora Whittaker como un ejemplo arquetípico del pensamiento racionalista/cientifista... Casi un cliché. Y se nos promete, al menos en la sinopsis de la contraportada, que toda la obra será una apasionante revisión de estos dos modos antagónicos de entender el mundo, el fisicalista y el idealista, proponiéndonos algo así como la creación de un puente que, aunque algo quebradizo, con un poco de empeño y buena voluntad, podría extenderse entre ambos. En principio, se supone que la intención última de esta obra es la invitación a ese encuentro entre ambas posturas.

Pero, en mi humilde opinión, Gilbert yerra el tiro. Al libro le sobran páginas, le faltan diálogos, le sobran escenas de sexo explícito (esto, lo sabemos por los últimos éxitos editoriales, tiene su público y tanto los escritores como los editores lo tienen muy en cuenta), pero, sobre todo, le sobran musgos, semillas, descripciones, repeticiones, nomenclaturas en latín y datos científicos sobre botánica que a la mayoría de la gente le traen al pairo, por muy atractivo que el tema les resulte a los profesionales de esta disciplina. Sea como fuere, es fácil suponer y valorar el ímprobo esfuerzo que habrá supuesto para la autora recabar toda esa ingente información. Valorado queda.

En un punto de la narración, Gilbert renuncia un instante a su proverbial elegancia para hacer proferir a la protagonista la blasfemia más barroca, sucia e innecesaria que he oído jamás, y he oído muchas (esto encantará a los ateos y disgustará a los creyentes). Mientras, en otros puntos, nos insinúa la existencia de un mundo inasible de "espíritus desencarnados" en términos bastante confusos (esto encantará a los creyentes y disgustará a los ateos). En resumen, el libro no pasa de ser uno de esos productos comerciales concebidos para contentar a unos y otros, pero que, a la postre, sólo consigue incomodar a todos. Son los gajes del oficio y de intentar ser ecuánime a toda costa.

A mí me ha aburrido soberanamente, pero, para gustos, los colores. No permitan que mi opinión les condicione y léanlo.

De todos modos, si tuviera que salvar algo, aparte del indiscutible talento literario de la autora, sería su noble esfuerzo por rescatar del olvido la figura de Alfred Russel Wallace:

Hacia el final de su larga vida, Alma Whittaker se encuentra con este hoy casi desconocido naturalista británico que descubrió la teoría de la Evolución al mismo tiempo que Darwin (de hecho, fue llamada en sus inicios la Teoría de Darwin-Wallace), a quien unía una sincera amistad, hasta tal punto que fue él quien animó al primero a hacer pública su innovadora tesis sobre la evolución. Darwin y Wallace eran buenos amigos, pero, en mi opinión, desde una perspectiva puramente humana, Wallace era un hombre mucho más complejo e interesante que el autor de "El origen de las especies". 

Biólogo, geógrafo, antropólogo, botánico, político... Russel Wallace, que al contrario que Darwin, procedía de un hogar humilde, era lo que hoy llamaríamos un "antisistema". Un auténtico revolucionario, iconoclasta, pacifista, activista incansable por los derechos de los obreros y de las mujeres, antimilitarista, creyente a su manera, pero intransigente con los abusos de los poderes eclesiásticos, pionero del movimiento ecologista... Su fervor le llevó a defender a ultranza tanto las causas más justas y razonables como las más rocambolescas, pero siempre impulsado por el mismo anhelo: la búsqueda infatigable del conocimiento y la verdad. 

Era brillante, carismático, audaz y bondadoso, y, por si todo esto fuera poco, además, dicen, era un perfecto caballero inglés :-) Un hombre, en fin, extraordinario, totalmente anulado para la Historia por el peso de la sombra de Charles Darwin.

Y, sin embargo, era Darwin -de carácter más apocado o "sosito", como diríamos aquí  :-))- quien se sentía en cierto modo "anulado" por Wallace. Valga como ejemplo esta anécdota: Wallace y Darwin mantuvieron una fértil relación epistolar durante muchos años. En cierta ocasión, Wallace escribió a su insigne amigo planteándole sus dudas y reflexiones acerca del enorme abismo que existe entre el ser humano y los animales (un abismo evidente que los cientifistas actuales procuran reducir a toda costa, a pesar de la contradicción que implica mantener esa actitud negativista). Darwin, que no había contemplado este "pero", estuvo de acuerdo, admitió que se sintió muy desasosegado debido a este asunto y contestó: 


"Espero que usted no haya asesinado completamente su criatura y la mía"



No me resisto a añdir aquí un inciso:


(Darwin era un acomodado burgués, clasista, misógino y abiertamente racista, convencido, -desde mucho antes de postular su teoría de la evolución- de que hay seres humanos "superiores" e "inferiores". Darwin consideraba a los "negros aborígenes" prácticamente en el mismo nivel que los chimpancés o los gorilas, véase su obra "El origen del hombre". Es curioso cómo los neodarwinistas escriben largos prólogos a este libro, preparando hábilmente a los lectores para que no se zambullan en su lectura con una libre y virgen disposición, porque, de hacerlo así, saben bien que el libro les repugnaría. Los ateos justifican estas ideas políticamente incorrectas de Darwin recordándonos que vivió en la Inglaterra victoriana, instándonos a ser "indulgentes" y comprensivos con él, pues, afirman, todos somos hijos del contexto histórico en que nos ha tocado vivir. Estamos de acuerdo, pero recordamos que los actos e ideas de muchos teístas de otros tiempos también pudieron estar -de hecho fue así- contaminados por el espíritu beligerante de su época y, sin embargo, para los creyentes de siglos pasados, nuestros ateos no dejan ni las migajas de las toneladas de indulgencia y comprensión que reservan para Darwin.

Wallace vivió en la misma época que Darwin, y, aun así, a pesar de compartir las mismas coordenadas de tiempo y espacio con él, era, como apuntamos más arriba, un activo defensor de la igualdad entre los seres humanos, del sufragio femenino y del fin de la explotación del hombre por el hombre. Un socialista, según sus propias palabras.

Y fue, repetimos, co-descubridor de la teoría de la Evolución.

Ahora, pregúntese usted, amable lector :-), por qué, si ambos fueron merecedores del mismo honor, el Imperio Británico primero y el resto de la Europa colonialista después, se rindió sin condiciones a Darwin, entronándolo como a un dios intocable -dignidad que aún hoy mantiene, atrévase a hablar de Darwin en público en los términos en que yo estoy haciéndolo, y prepárese para ser acusado de cualquier burrada, desde "ignorante" a "fanático creacionista"-, mientras esa misma Europa ninguneaba y olvidaba a Wallace.

La consecuencia indirecta de este error intencionado fue la ascensión al poder en Alemania, apenas un siglo después, de un iluminado que se creyó a pie juntillas eso de que existen razas designadas por la evolución para esclavizar o exterminar a otras razas, sin consideraciones éticas que matizaran su delirio -daba igual, los "inferiores" son apenas chimpancés, lo ha dicho Darwin-, y decidió guiar a esa raza superior en su gloriosa hazaña, apelando a un supuesto derecho natural. Europa saldó su error decimonónico con la II Guerra Mundial, donde, por supuesto y como siempre, murieron millones de inocentes que ni siquiera sabían quién demonios era ese Darwin, racista, clasista, machista y burgués, que -involuntariamente, de acuerdo- un siglo antes había decretado su suerte).

Cierro el inciso y, sí, me he quedado muy a gusto :-).


Como veníamos diciendo, hacia el final de su vida, Alma Whittaker, la protagonista de "La firma de todas las cosas", que aceptó con entusiasmo la recién publicada teoría de la Evolución, invita a su casa al señor Wallace. Whittaker también se siente desasosegada, pues no comprende cómo la nueva teoría podría explicar el altruismo y la compasión que muchas personas sienten de forma natural hacia los débiles, los enfermos o indefensos. No entiende, explica, cómo una mujer puede, sin premeditación alguna, lanzarse a un río caudaloso para salvar al bebé de una vecina, o a un perro herido, arriesgando su propia vida, como ella misma vio hacer en alguna ocasión. Esto no lo explica la teoría de Darwin y su "lucha por la supervivencia de los más fuertes" y así se lo indica a Wallace, entablándose entre ambos un fecundo diálogo del que extraigo los siguientes párrafos. Comienza hablando Wallace:


"Creo que la evolución explica casi todo acerca de nosotros y, sin duda, creo que explica absolutamente todo sobre el resto del mundo natural. Pero no creo que la evolución por sí misma baste para explicar la excepcional conciencia humana. No existe ninguna necesidad evolutiva, ¿sabe?, para que tengamos esta aguda sensibilidad intelectual y emocional. No existe una necesidad práctica que justifique nuestros cerebros. No necesitamos una mente capaz de jugar al ajedrez, señora Whittaker. No necesitamos una mente capaz de inventar religiones o discutir sobre nuestros orígenes. No necesitamos una mente que nos haga llorar en la ópera. De hecho, no necesitamos la ópera..., ni la ciencia ni el arte. No necesitamos la ética, la moral, la dignidad ni la abnegación. No necesitamos cariño ni amor..., ciertamente no en la medida en que lo sentimos. En cualquier caso, nuestra sensibilidad puede ser un lastre, ya que nos lleva a sufrir una tremenda angustia. Así que no creo que el proceso de la selección natural nos diera estos cerebros..., aunque creo que sí nos dio estos cuerpos y casi todas nuestras facultades. ¿Sabe por qué creo que tenemos estos cerebros extraordinarios?... Le voy a decir por qué tenemos estas mentes y almas tan extraordinarias. Las tenemos porque hay una inteligencia suprema en el universo que desea comunicarse con nosotros. Esta inteligencia suprema desea ser conocida. Nos llama. Nos acerca a su misterio y nos concede estas mentes privilegiadas para que salgamos en su búsqueda. Quiere que la encontremos. Quiere que nos unamos a ella más que ninguna otra cosa..."

Invitamos al lector a consultar "La mente de Dios. La base científica para un mundo racional" del físico Paul Davies y "La teoría de Dios. Universos, campos de punto cero y qué hay detrás de todo esto" del astrofísico Bernard Haisch para un análisis más pormenorizado de esta hipótesis que adelantó Wallace. 

Unos párrafos más adelante, la señora Whittaker pregunta a su invitado qué pensaba su amigo Charles Darwin (a la sazón ya fallecido) cuando él le exponía estas ideas:


"- Oh, no le gustaba en absoluto, señora Whittaker. Se sentía consternado cada vez que yo lo mencionaba. Decía: '¡Maldita sea, Wallace...! ¡No puedo creer que traigas a Dios a esta conversación!'

-¿Y qué respondía usted?

-Intentaba explicarle que no había mencionado la palabra Dios. Era él quien usaba esa palabra. Yo sólo decía que existe una inteligencia suprema en el universo que aspira a unirse a nosotros. Creo en el mundo de los espíritus, señora Whittaker, pero jamás emplearía la palabra Dios en una discusión científica. Al fin y al cabo, yo soy ateo".




Acabo de darme cuenta de que yo también soy "atea". Nunca es tarde para rendirse a este tipo de íntimas revelaciones, ¿no es cierto? Sí, soy atea. 

Soy atea, del mismo modo que lo era Alfred Russel Wallace.
;-)


Vaya para él y en su memoria este humilde homenaje.




Para saber más:


Wallace Online (Inglés)

Wallace en Facebook (Inglés)

En National Geographic. "The man who wasn't Darwin" (El hombre que no era Darwin)


Apenas he podido encontrar nada en español, algo que, a estas alturas, no me sorprende en absoluto, pero pueden seguirle el rastro en este exhaustivo ensayo, del que sólo puedo dejar la reseña:

"Wallace: el explorador de la Evolución" de José Fonfria.

Otro ensayo, más breve, pero completo, en formato pdf.

"La extraordinaria vida de Alfred Russel Wallace"

En el artículo "Cien años sin Wallace. Los libros de Alfred Russel Wallace en España", el biólogo Xavier Belles critica el injusto olvido que se cierne sobre la obra del gran naturalista.



¿Dios es una invención de nuestra mente?



"Para los neuroteólogos, Dios es una invención del cerebro, puesto que los escáneres revelan que cuando se hace meditación hay ciertas áreas del cerebro que se activan. Seguro que cuando comemos un yogur hay ciertas zonas del cerebro que se activan y no por eso el yogur es un invento de nuestra mente"

Carlos A. Marmelada
Filósofo y escritor español
Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona
Profesor de la Universitat Internacional de Catalunya
Autor de "El dios de los ateos", 2014


Disculpen que me cite a mí misma pero, hace pocos días, antes de conocer este cómico paralelismo que hace Marmelada entre Dios y el yogur, respondí con un argumento parecido a una amiga atea que me contaba muy ufana cómo "la neurociencia está descubriendo que Dios reside sólo (?) en un punto determinado de mi cerebro" (y por extensión, en el cerebro de todos los creyentes, claro), que se activa visiblemente cuando rezo o medito. Le respondí que ella, mi amiga, también está en mi cerebro y que el área cerebral donde ella "reside" seguramente se activa cada vez que pienso en ella, que esa activación será tanto más pronunciada cuanto más tiempo y con más intensidad se prolongue ese pensamiento y que, cabe suponer, observada a través de un escáner, esa parcela de mi materia gris aparecerá exacerbadamente colorida cuando ambas nos enzarzamos en sesudos debates filosóficos como el que manteníamos en ese momento.

¿Significa esto que mi amiga no existe? 
:-) 

¿No será más lógico deducir que mi cerebro responde de la única manera que sabe y puede a un estímulo-realidad que está sucediendo-ubicándose fuera de él, del mismo modo que la hoja responde del único modo que sabe y puede (es decir, agitándose) ante el estímulo real y externo del viento?

¿O, como la hoja se está moviendo, deducimos sin más que el viento no existe? 

Siguiendo con las conclusiones absurdas, pero lógicas si las derivamos de la absurda premisa de los ateos, también cabe interpretar que el sexo tampoco existe, pues es bien conocida la zona del cerebro que se activa durante el coito (que, por cierto, dicen que es la misma que se activa cuando comemos chocolate... personalmente lamentaría profundamente que el chocolate no existiera :-)).

Si me permiten continuar con la broma, creo que si seguimos negándole la existencia a más fenómenos, objetos, funciones y entidades, sólo porque podemos pensar en ellos y reaccionar fisiológicamente en consecuencia; o porque su existencia influye, interactúa y se refleja modificando la realidad de otros fenómenos, objetos y entidades; acabaremos, esta vez sí, flotando en un pobre y desolado vacío, que ni siquiera se podrá permitir el lujo de llamarse "cuántico", puesto que los quantums también tienen su reflejo en el cerebro y, por tanto, -como Dios, mi amiga, el viento, el sexo, el chocolate y el yogur-, tampoco existirían ;-) 

A pesar de todo, debemos recordar que, sobre este controvertido asunto, nada está aún decidido, pues sigue habiendo opiniones para todos los gustos, ya que distintas investigaciones arrojan a veces resultados contradictorios.

Sea como fuere, exista o no ese "punto de la fe", la precipitada conclusión de los ateos de que el hecho de que una parte de nuestro cerebro reacciona cuando pensamos en Dios es una "prueba irrefutable" de su inexistencia, resulta, por decirlo suave y educadamente, cuando menos, cómica. Entre otras razones de más peso argumental porque, con los mismos datos en la mano, los creyentes podríamos concluir exactamente lo contario. Todo es cuestión de perspectiva.


En una entrevista concedida al diario digital El Cultural, el físico Antonio Fernández-Rañada, a quien nuestros lectores conocen bien, fue interpelado acerca de este tema. Cuando el entrevistador le preguntó si Dios podría ser "sólo una compleja conexión de neuronas", el científico contestó algo que, por evidente que resulte, no está de más recordarlo una y otra vez a los filósofos de salón tan inclinados
a olvidar lo que es obvio, por la única razón de serlo:


"Lo importante es saber si está también en otros sitios..."

Pueden leer la entrevista completa aquí.

***

"El error común consiste en plantear la cuestión de la existencia de Dios en términos de “objetivación”, pretendiendo que de la actividad del cerebro pueda derivarse la existencia o inexistencia de Dios como un objeto más entre los demás objetos, externos o internos, del mundo habitual.

Debatir sobre la existencia de Dios como una objetivación externa, no será más fructífero que hacerlo sobre la existencia “ahí afuera” del color que denominamos “rojo” o del sabor que llamamos “salado”, más allá de la actividad productora del sistema nervioso en general y del cerebro en particular.

Trasladar el debate al ámbito de la objetivación interna, considerando a Dios como mero objeto de una creencia, tampoco aportará nada substancial acerca de su inexistencia, pues simples creencias son asimismo lo que entendemos por “libertad” o “justicia”, sin que nadie pueda negar la evidencia de su inmenso poder inspirador y movilizador. 

 
La neurociencia por sí sola únicamente puede explicar la experiencia mística hasta cierto punto, y dentro de una metodología restringida, que necesariamente debe estar abierta a estudios provenientes de otras disciplinas, como la sociología, la teología, la filosofía de la religión, la ética y la psicología.

En definitiva, se trata de abogar por una perspectiva de análisis coherente, amplia e informada, que por su propia riqueza se mantenga a salvo de caer en fáciles y empobrecedores reduccionismos.
Cuando la naturaleza propia del debate se contempla desde la óptica de esta perspectiva multidisciplinar, bien puede decirse que el reduccionismo de corte neurológico no se diferencia en esencia del reduccionismo de corte semántico, y en este sentido Dios estará en nuestro cerebro tanto como en nuestros diccionarios". 


Mario Toboso 
 Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Salamanca
Es científico Titular en el Instituto de Filosofía (Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC-


Así es, que una zona específica del cerebro se active al rezar no evidencia nada en absoluto, ni la existencia ni la inexistencia de Dios. Como apunta el doctor Toboso, en el diccionario aparecen seres reales o imaginarios, el Dios de los creyentes o el famoso unicornio tan citado por los ateos :-)... Todos coincidimos en que sería una derivación descabellada concluir que algo existe o no en función de que los académicos que elaboran el diccionario lo hayan o no incorporado a su lista.
Cambien "diccionario" por "cerebro" y el que lea entienda.


Dawkins, un científico "serio"

mazo de juez dios y la ciencia


"Sí, admito que tengo prejuicios, si lo prefieres así, soy un intolerante y tengo la mente cerrada a este tipo de investigación. Es sólo una pérdida de tiempo. Los científicos serios tienen cosas reales en que pensar. No tenemos tiempo que perder en pretensiones que, sabemos, tanto en nuestros corazones como en nuestras cabezas, que deben ser una tontería".

Richard Dawkins
Zoólogo y divulgador británico
Activista ateo
Universidad de Oxford


Dawkins hace referencia aquí a los fenómenos que el sector más conservador de la Ciencia, al que él mismo pertenece, suele excluir de sus investigaciones por considerar a priori que no se ajustan al actual paradigma fisicalista. Aclaramos, una vez más, que cuando en este blog aludimos a los fenómenos no explicados, lo hacemos porque nos sirve de ilustración para lo que tratamos de denunciar, pues entendemos que el modo en que la Ciencia más ortodoxa se enfrenta a los mismos muestra en ocasiones un férreo dogmatismo desfasado, el mismo negativismo sectario del que hace gala cuando se cierra, por la misma razón, a la posibilidad de cualquier tipo de trascendencia. Un proceder éste que nos parece impropio de una actividad que muchos consideran valedora única del saber humano. 

Comprendemos que la Ciencia debe usar un "filtro" que impida la intrusión de charlatanes, magufos y demás iluminados, pero consideramos también que no es lo mismo usar un "filtro" que imponer un "muro", sobre todo si ese muro tiene la forma de un oscuro prejuicio enraizado firmemente en una corriente filosófica que muchos analistas consideran ya obsoleta.

Aclarado esto, vamos a divertirnos un poco :-)



1-. "Es sólo una pérdida de tiempo".

¿Cómo sabe, profesor, que esos temas que tanto le molestan porque no se ciñen a sus esquemas materialistas previos "son sólo una pérdida de tiempo", si no ha dedicado al estudio detenido de las posibles evidencias ni un solo minuto, ni siquiera cuando le sirvieron en bandeja la oportunidad y el tiempo necesario para hacerlo?




2-. "Los científicos serios tienen cosas reales* en las que pensar".

¿Cómo sabe usted, profesor, que esos fenómenos NO son reales, si no se ha tomado la molestia de examinarlos? Si, a la postre, esos fenómenos que se niega a analizar resultaran ser reales (y usted NO sabe si lo son o no), siguiendo su propia premisa, concluiremos que usted NO es un "científico serio", puesto que se negó a "pensar" en ellos.


 

3-. "... Sabemos, tanto en nuestras cabezas como en nuestros corazones que es una tontería".

¿Perdón? ¿Está usted afirmando que basa sus conclusiones finales sobre la veracidad o falsedad de un fenómeno en "corazonadas", "intuiciones", "pálpitos", en definitiva, en creencias o experiencias subjetivas, en lugar de basarlas en el análisis pormenorizado de las evidencias, como haría, por otra parte, cualquier científico "serio" que se precie?




¿No son suyas estas frases? 


"Necesitamos favorecer las evidencias verificables por encima de las observaciones personales. O nos colocaremos vulnerables a que nos oscurezcan la verdad".


"La ciencia debería basarse en un mínimo número de creencias".

"Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas".

"Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo 'le parece' acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias".



 Señoría, no hay más preguntas.
:-)




 "Los beatos tozudos son inmunes a cualquier razonamiento"
Richard Dawkins

(Sí, estamos de acuerdo, y también estamos de acuerdo en que, en determinadas ocasiones, para ser tozudo e inmune a cualquier razonamiento ni siquiera hace falta ser beato. A veces, con ser zoólogo basta).




"Lo único que podemos objetar al positivismo son sus tabúes, pues, si hemos de dejar de hablar, e incluso de pensar, acerca de otro tipo de conexiones más amplias que también están ahí, corremos el riesgo de quedarnos sin brújula". 

Werner Heisenberg 
Físico alemán 
Célebre por formular el Principio de Incertidumbre 
Premio Nobel de Física en 1932



Pido disculpas por las mayúsculas usadas más arriba. Lo único coherente que el profesor Dawkins ha declarado en todo el párrafo que encabeza esta entrada es que tiene prejuicios, que es intolerante y que tiene la mente cerrada, o sea, que reconoce abiertamente que le adornan todos esos vicios que él mismo critica con tanta vehemencia en sus adversarios más integristas. Este señor, más que una paja o una viga, tiene el armazón del Empire State Building en cada ojo :-) Es normal que no vea por dónde anda y se estrelle una y otra vez contra el hormigón de sus propias contradicciones.


Aquí pueden consultar el artículo completo de donde hemos extraído estas declaraciones de Dawkins. Agradecemos a nuestro seguidor Sergio Jiménez que nos facilitara el enlace y aprovechamos para animar a todos los seguidores a que nos envíen aquellos enlaces que consideren pueden ser de interés para los lectores.



Todos los posts que aluden a Dawkins en este blog, aquí.


*En este post el físico alemán Hans-Peter Dürr afirma que la Ciencia no tiene tan claro, -al menos no tan claro como parece tenerlo Dawkins- qué podemos enmarcar y qué no, dentro de esa ambigua categoría que él define como "cosas reales".

En este otro post, el físico español A. Fernández-Rañada reflexiona sobre las limitaciones de la Ciencia y por qué cree que ésta debe colaborar con otras disciplinas para, entre todos, erigir una definición más aproximada de la realidad, en la medida en que esto sea posible.


Y aquí un excelente artículo de Erraticario (Rafael García del Valle) donde se exponen también los problemas que la ciencia actual enfrenta a la hora de acotar ese ámbito que solemos llamar alegremente "realidad".



"La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda" 

*** 

"Los prejuicios son la razón de los tontos"


François Marie Arouet, Voltaire
Filósofo, escritor e historiador francés
Fue uno de los más célebres representantes de la Ilustración


El portero de Dios

roberto benigni

"Después del Juicio Universal, Dios se reúne con Carlos Marx: '¡Ah, eres tú el que me dio todas estas preocupaciones en el siglo XX! Ya que siempre has dicho que yo no existo, serás condenado a hacerme de portero. Y cuando no quiera que me molesten, estás autorizado a decir que Dios no existe, que Dios no está'".

Roberto Benigni
Actor, director y guionista italiano de cine y televisión
Conocido especialmente tras recibir dos Óscars en 1998 por su película "La vida es bella"

:-)


Hablamos también de Carlos Marx aquí.
 
 
 

Busca la trascendencia

paleontologia

"No creo en Dios pero creo en la trascendencia, en no conformarse con el día a día. Trabajamos toda la semana como cabrones para ir al Pryca el sábado. Hay que tener otros ideales, buscar algo más, hasta la divinidad, todo lo lejos que puedas". 

Luis Arsuaga 
Paleontólogo español
Catedrático de Paleontología en la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid




"¡Ya lo sabemos todo!" :-) (Leído al pasar II)

preguntas


"Ningún fenómeno de la naturaleza se omite en este tratado... No hay nada visible o perceptible en este mundo que no haya explicado yo".

René Descartes
Físico, matemático y filósofo francés
Texto extraído de su obra "Principios de filosofía"

Año 1644


***


"Probablemente nos estamos acercando al límite de lo que podemos saber sobre astronomía".

Simon Newcomb
Astrónomo estadounidense-canadiense

Año 1888


***


"Las leyes y hechos más  importantes de la ciencia física ya han sido descubiertos, y ahora están tan firmemente establecidos que la posibilidad de que sean suplantados a consecuencia de nuevos descubrimientos es extremadamente remota".

Albert Michelson
Físico estadounidense de origen polaco
Premio Nobel de Física en 1907

Año 1894


***


"Ya no hay nada que descubrir en física"

William Thomson, lord Kelvin
Físico y matemático inglés

Año 1900


Todas estas frases célebres fueron pronunciadas antes de que llegaran los grandes descubrimientos del siglo XX, esos que cambiaron para siempre el modo en que entendemos el mundo: la teoría de la relatividad, la fisión y fusión nuclear, el descubrimiento de otras galaxias más allá de la nuestra, la teoría del Big Bang, y, sobre todo, la desconcertante física cuántica, entre otros. 

Pero no aprendemos :-)



"La Ciencia ya ha explicado el 99'99999999999 ... % de todos los misterios del universo"

Sentencia de un anónimo y optimista ateo en un foro sobre el debate ciencia-fe

Año 2014 



Teníamos nuestra sección de humor muy abandonada
:-)





Post relacionado:

Al materialismo se le ha muerto la materia


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
ir arriba