Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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"Pienso que todo es el resultado de leyes planeadas". Charles Darwin

darwin cita

El texto de la cita es un extracto del archivo epistolar de Darwin, concretamente de una carta dirigida a su amigo el también naturalista Asa Gray.

"Demasiado profundo para el intelecto humano". El materialismo postula un cerebro surgido a raíz de una larga cadena de "afortunadas" casualidades. Un producto, en fin, de la "fuerza bruta", lo cual le confiere demasiadas posibilidades de ser falible. Y, sin embargo, se confía por completo en la fiabilidad de este órgano para entender el todo, especialmente, las respuestas a las preguntas más trascendentales del ser humano, ese "¿Por qué?" que la ciencia no abarca. Darwin comprendía el problema, al menos él lo comprendía.

Agradezco a los lectores su bendita paciencia :-) y les insto a seguir con nosotros. Pronto continuaremos con la interesante serie del doctor Pelacho Aja sobre el libro de L. Krauss "Un universo de la nada".

Para quienes hayan iniciado ya sus vacaciones, les deseo un feliz y descansado verano :-)


Ver también:

El ateísmo de Alfred Russel Wallace
El Dios de Darwin
Daniel Dennett y la peligrosa idea de Darwin 
Extra Scientiam nulla salus
El hombre no es un animal más
"El Señor del Azar". Manuel Alfonseca vs Richard Dawkins.
¿El universo se creó a sí mismo? (Otra vez Hawking).

Todas las entradas que aluden a Darwin incluida ésta, aquí.

Todas las entradas sobre el cientifismo, incluida ésta, aquí.

Más citas con foto en nuestra Galería.

Bibliografía.



El azar como sustituto de la ignorancia

dembski cita

Como hemos apuntado en otras ocasiones, todo depende de la posición de partida: si a priori has decidido que el azar "debe ser" la explicación a todo, porque psicológicamente te resulta la solución más cómoda al enigma de la existencia, así será para ti, por mínimas que sean las probabilidades que se te ofrezcan como respaldo para tu "fe". Aunque, como nos dice Dembski, se puede utilizar a Dios en el mismo sentido, el teísta siempre tendrá un par de ventajas sobre el ateo; la primera es que no es difícil aceptar que Dios pudo crear leyes programadas desde su inicio con la capacidad inherente de aprovechar el azar para resolver problemas. Nosotros mismos creamos máquinas que usan el azar para, a su vez, crear otras cosas. Manuel Alfonseca nos lo resumía así con su estilo impecable:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Pero resulta que, aun así, tanto científicos como filósofos de la ciencia están ya reconociendo que hay asombrosas incógnitas para las que el recurso del azar se nos queda corto. 

La segunda ventaja y la más obvia, es que, por muchas vueltas que le demos, a todos nos cuesta menos concluir que Las Meninas fue obra de un ser inteligente que una voltereta del azar... Tanto da, para los adalides de la lógica y la razón, que el azar se comporte de un modo tan sobrecogedoramente anómalo e inteligente es lo más "lógico y razonable". El azar intervino en el fabuloso mecanismo de la evolución de las especies y, por consiguiente (¿por consiguiente?), no solo intervino, sino que fue la causa inicial y razón de ser de todo lo demás... El todo por la parte, una bonita falacia de composición.


cita dios y la ciencia feyerabend

 Creo que fue Oscar Wilde quien dijo que un tonto nunca se recupera de un éxito. Parece que los listos también tienen problemas con esto :-), habida cuenta del modo en que los ateos cientifistas han utilizado la exitosa teoría de Darwin para justificar todo su andamiaje ideológico. Volveremos pronto a esta cita de Feyerabend y les mostraremos hasta qué punto es cierto que el cientifismo (más que la ciencia) impide el paso -hoy día- a sus muchos "rivales". Y cuando hablamos de los rivales del cientifismo, no nos estamos refiriendo a exaltados predicadores televisivos, a magufos o ilusionistas. No, si así fuera, no habría problema. No por mi parte.

Quédense a la escucha.


***



William Dembski es un conocido defensor del Diseño Inteligente. Como hemos advertido en otras muchas ocasiones, el hecho de que citemos a un autor no implica que estemos secundando todo su ideario, sino que suscribimos las ideas que expresa en esa cita en cuestión. Una vez más, el profesor Alfonseca nos ayuda a exponerles cuál es nuestra posición respecto al Diseño Inteligente, pueden verlo aquí.





Otros posts relacionados:

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"Dios no es bueno". Las falacias de Christopher Hitchens. (Falacias ateas II)

foto infinita

(Como siempre, los incisos añadidos en caracteres grises son nuestros)

"En los escritos del Nuevo Ateísmo se ha venido repitiendo de forma totalmente acrítica el relato culturalmente dominante que caracteriza a la ciencia y la religión como dos mundos mutuamente en guerra. Un ejemplo es 'Dios no es bueno' de Christopher Hitchens. En este libro, Hitchens defiende ese relato de 'conflicto' apelando de forma burdamente selectiva a la historia. El autor fuerza los detalles históricos para que encajen con su teoría de cabecera e ignora deliberadamente aquellos otros hechos que se niegan obstinadamente a conformarse a su modelo predeterminado de realidad (esta tendencia a contemplar exclusivamente los datos que corroboran una teoría previa y a discriminar los que no lo hacen se denomina 'sesgo de confirmación' y puede darse de un modo consciente o inconsciente; en el caso de Hitchens creo que no hay duda sobre su intencionalidad). Hitchens recurre a anécdotas históricas cuidadosamente seleccionadas como si fueran representativas de una 'verdad' superior: la de que quienes tienen creencias religiosas viven engañados y son por ello potencialmente peligrosos para la sociedad en general.

Fijémonos en uno de esos dictámenes oraculares: Hitchens relata el hecho histórico verídico de que Timothy Dwight (1752–1817), un teólogo cristiano... se oponía a la vacunación contra la viruela. Para Hitchens, ese error de juicio de Dwight es típico de la mentalidad retrógrada de las personas religiosas. La postura indignante de Dwight no hace más que mostrar, según Hitchens, hasta qué punto el oscurantismo religioso ha obstaculizado el avance científico, tanto entonces como ahora. La conclusión, pues, es que la religión envenena todos los intentos de progreso humano (sostener que los vicios o virtudes de un individuo en particular se pueden extrapolar a todo el grupo al que ese individuo pertenece -en este caso, los creyentes en general- supone una "falacia de asociación", por lo que éste de Hitchens se puede considerar un argumento nulo. No "todos" los teístas tenemos "mentalidad retrógrada").

El problema es que tal apreciación tiene muy poco de empíricamente demostrable... (algo que no deja de ser curioso en un cientifista irredento como era Hitchens). Hitchens tiene razón al usar la vacuna contra la viruela como un estudio de caso de hostilidad contra el avance científico. Y acierta también al afirmar que Dwight se oponía a tal vacunación. Pero las conclusiones que extrae de ello son simplistas y superficiales, y no revelan más que sus propios y arraigados prejuicios ideológicos (oh, sorpresa :-)). La situación es mucho más compleja y se niega a conformarse a ese relato de 'guerra' que tan acríticamente suscribe Hitchens. Permítanme que dé dos contraejemplos con los que reforzar mi argumento:

Es evidente que Hitchens piensa que la vacuna contra la viruela es algo positivo y que, por tanto, quienes se oponen a ella merecen toda reprobación y quienes la defienden son dignos de encomio... Una generación antes que Dwight, Jonathan Edwards, considerado hoy como el más grande pensador cristiano de Norteamérica... Defensor entusiasta de los avances científicos y médicos (en el enlace anterior podemos leer este interesante párrafo: '(Edwards) escribió sobre varios asuntos vinculados a la filosofía natural, incluyendo arañas "voladoras" -escribió un tratado sobre este tema a la temprana edad de once años-, luz, y óptica. Mientras expresaba su preocupación por el materialismo y su fe en la razón..., vio a las leyes de la naturaleza como una derivación de Dios y demostrantes de su sabiduría y cuidado. Así, los descubrimientos científicos no empañaron su fe, y para él, no existía un conflicto inherente entre lo espiritual y lo material')... Edwards fue un enérgico impulsor temprano de la vacunación contra la viruela. Para demostrar a sus estudiantes de Princeton que ese novedoso procedimiento médico era seguro, él mismo se hizo inocular la vacuna (para una ampliación de esta anécdota, McGrath propone la consulta de "A short life of Jonathan Edwards", de George M. Marsden. Grand Rapids (Michigan), Eerdmans, 2008, p. 131). Pero, en su caso, el tratamiento no salió bien y Edwards falleció al poco tiempo (al parecer, la dosis administrada al teólogo inglés estaba adulterada).

Lo que los lectores imparciales habrían esperado de Hitchens es que hubiera ofrecido un retrato más equilibrado y preciso de las actitudes religiosas hacia la vacunación contra la viruela, sobre todo, teniendo en cuenta cómo Edwards la defendió hasta el punto de perder la vida al servicio de este avance científico. Pero Hitchens borró a Edwards de la imagen del conjunto. Y es que Hitchens es un propagandista, no un estudioso del tema (y un auténtico 'mago' elaborando falacias como su colega Dawkins :-)). Su propósito es defender tanto el relato de la presunta 'guerra' entre ciencia y religión como su propia (y bastante dogmática) versión del ateísmo, pero no ofrecer una descripción ecuánime de la historia.

Esta tendenciosidad queda confirmada por la llamativa ligereza con la que pasa por alto que el influyente escritor ateo George Bernard Shaw se opuso a la vacunación contra la viruela allá por la década de 1930 ridiculizándola por considerarla un 'engaño' y un 'indecente ejercicio de brujería' ('brujería', sí lo han leído bien :-)). Despreció la opinión de destacados científicos cuyos trabajos respaldaban el tratamiento (como Louis Pasteur o Joseph Lister) tachándolos de charlatanes que no sabían nada del método científico. Pero Shaw era un ateo que hizo tan absurdas afirmaciones en pleno siglo XX.


Todo el libro "Dios es bueno" está plagado de falacias de generalización como la que analizamos en este post.

Permítanme otro inciso: Bernard Shaw fue un magnífico escritor, dramaturgo y periodista, ganador del Premio Nobel, virtudes todas que nadie pone hoy en tela de juicio... Y también fue un ferviente defensor de la eugenesia, del darwinismo social y partidario de quitar de enmedio a aquellos individuos que "consumen más de lo que aportan a la sociedad", o, al menos, partidario de convencerlos para que se "autoeliminen" ellos solitos. Además de todo esto, Shaw fue el autor de esta encantadora cita:

“…Hago un llamamiento a los químicos para que descubran un gas humano que mate al instante y sin dolor. En resumen, un gas mortal caballeroso por todos los medios, pero no cruel…”   

Así es, gaseemos a todos los "inservibles", los enfermos mentales, los ancianos impedidos... Eliminemos a todos los que, según Shaw, "no aportan nada", pero, eso sí, hagámoslo "humanamente" y con "caballerosidad". Qué considerado :-)

 Seguramente, como este caballero era ateo, todos los ateos son también, como era él, partidarios de las cámaras de gas, de la eugenesia y de la eliminación de los elementos no productivos de la sociedad... ¿cierto? :-) Pues no. Tengo maravillosos amigos ateos que, sin dudarlo un segundo, tacharían a míster Shaw de "tarado", pues este sujeto, por muy buen escritor que fuera, no les representa, del mismo modo que a mí no me representa Nicolás Maduro, aunque los dos seamos teístas.

Otra cosa: lanzo la propuesta solo como una hipótesis razonable: dado que tanto Pasteur como Lister eran fervorosos creyentes ¿podría ser que Bernard Shaw los considerara charlatanes y dedujera que sus conclusiones sobre las vacunas eran "engaños y brujerías", no como resultado de la observación objetiva de las pruebas, sino empujado por la natural tendencia del ser humano a polarizarse?... No sería la primera vez que asistiríamos a un 'encajonamiento ideológico' que derive en una enajenación de este calibre: "Si mi enemigo sostiene 'x', yo sostendré 'y'; solo porque 'y' es lo contrario de 'x'. Aunque 'y' sea una majadería". Pasa en las mejores familias.

Lo dejo ahí. Por cierto, no sé si son imaginaciones mías, pero, a medida que avanzo en la elaboración de este post y voy recabando interesantes datos que desconocía sobre la fascinante historia de las vacunas, me parece que el argumento de Hitchens se va hundiendo más y más en el fango que él mismo ha amasado... Dejemos que McGrath lo "remate". Al argumento, claro :-):


¿Por qué no mencionó Hitchens este famoso e impactante ejemplo (el de Bernard Shaw)? Hitchens es muy libre, desde luego, de exteriorizar sus rencores y la inquietud que le inspira la religión como le plazca. Pero, ¿acaso no había demostrado ya ser una persona con la astucia suficiente como para darse cuenta de que sus lectores detectarían tan flagrante sesgo?"


Biofísico y teólogo irlandés
(Para los suspicaces, aclaramos que fue "cocinero antes que fraile" :-) y no al contrario; leer breve biografía más abajo)
Profesor de teología histórica en la Universidad de Oxford
Se formó en las Universidades de Cambridge y Oxford
Autor de "El espejismo de Dawkins", 2007
(No traducido al castellano, otra vez, oh, sorpresa :-))



Los párrafos anteriores fueron extraídos de "La Ciencia desde la fe", 2015. 


la ciencia desde la fe libro



*** 


McGrath es un tipo interesante, y no lo decimos solo porque muchos le consideren el rival más temible de Richard Dawkins. Nos resultaría interesante aunque no fuera así, porque, en nuestra opinión, su caso es una demostración paradigmática de la tesis que venimos repitiendo en este blog prácticamente desde sus inicios: muchos ateos, sobre todo jóvenes, lo son porque se niegan a indagar otros caminos que no les lleven a reforzar su cosmovisión previa, sometiéndose a una suerte de férrea autocensura con la intención de impedir que nada ni nadie siembre dudas respecto a su credo. Como mucho, se limitan a leer la Biblia, para llenar la recámara de "munición" contra los fundamentalistas :-) pero pare usted de contar.

No afirmamos que sea así de un modo general, ni mucho menos; doy fe de que hay ateos intelectualmente honestos que, después de estudiar objetivamente todas las opciones filosóficas alternativas al ateísmo, siguen pensando que el sufrimiento de los inocentes es una "prueba fiable" de que Dios no existe. Entre otras razones, porque, tras escrutar a fondo las críticas más rigurosas y serias contra el materialismo cientifista y contra el método científico tal como actualmente se aplica, reconocen que no les queda más prueba contra la existencia de Dios que el llamado "problema del dolor". (Sobre este tema han corrido ríos de tinta; nosotros recomendamos, por ejemplo, la lectura de "Mitología materialista de la Ciencia" y "Dios o la materia", ambos del filósofo Francisco Soler Gil que dedica en ambos ensayos algunos interesantes apartados a este asunto, abordándolo desde una perspectiva teísta, pero no religiosa). 

Pues bien, volviendo a McGrath, sabemos por su biografía que él mismo fue uno de esos jovencitos que salen de la facultad de Ciencias dispuestos a combatir a las hordas de la "Superstición". Según sus propias palabras, adoptó "una visión del mundo que entonces me parecía el resultado inevitable de la aplicación coherente del método científico. Solo creería en aquello que la ciencia podía probar... ¿Qué más daba ver la vida como algo desprovisto de sentido? Aceptar esa cruda verdad científica era todo un acto de valentía intelectual por mi parte, pensaba yo... La ciencia probaba la inexistencia de Dios y todos los científicos sinceros eran ateos. La Ciencia era buena y la religión mala..." A todos nos suena esta declaración de principios, ¿verdad? :-) Es prácticamente un cliché del pensamiento estándar del neoateo convencional; ellos son inteligentes, cultos y valientes ("brillantes" diría Dawkins 😄), porque no creen en Dios, los teístas somos estúpidos, ignorantes y cobardes por la razón opuesta.


Pero, si la intención del joven McGrath era mantenerse fiel a esa ingenua cosmovisión que se forjó, o que forjaron para él, durante su formación académica, cometió un error fatal

Dejemos que nos lo cuente él mismo:  


"... En diciembre de 1970... Me dispuse a dedicar un prolongado periodo de mi vida a la lectura y a la reflexión... Tras haber agotado las obras sobre biología que podían interesarme, descubrí una sección (en la biblioteca de Ciencias de la universidad de Oxford), en la que nunca antes había reparado: 'Historia y filosofía de la Ciencia'. Yo había tenido hasta entonces poco tiempo para dedicar a esa clase de materias, que tendía a considerar... una pura especulación inútil sobre temas que cualquier científico mínimamente formado podía resolver con facilidad por medio de unos experimentos correctamente diseñados... Sin embargo, al final me animé a leer aquellos libros. Pues, a fin de cuentas, si yo estaba en lo cierto, ¿qué tenía que perder?"

Buena pregunta...
:-)


"...Cuando terminé de leer las obras del (algo limitado) catálogo de mi facultad sobre ese campo, yo ya me había dado cuenta de que tenía que replantearme seriamente muchas cosas... Me sentía abrumado. Era como si un mar embravecido hubiera estado batiendo sus olas contra mi asentado modo de pensar, enturbiando unas aguas -las de la verdad científica- que yo había tenido hasta entonces por claras, calmadas y, por encima de todo, simples... Las cosas resultaron ser bastante más complejas de lo que yo suponía... (En nuestro blog siempre hemos afirmado que existe un curioso paralelismo entre el fundamentalismo ateo y el religioso: ambos necesitan creer que la explicación del mundo cabe en un esquema muy sencillo). Yo sabía muy bien que no había vuelta atrás: ya no podría regresar a la aproximación simplista a las ciencias naturales a la que yo estaba acostumbrado... Una parte de mí deseaba profundamente que nunca hubiera escogido aquellos libros... Pero ya no podía volver a mi situación previa... Me di cuenta de que no podía seguir aferrándome a algo que, de pronto, había pasado a parecerme una visión un tanto ingenua de las cosas: me refiero a la idea de que el único conocimiento auténtico que poseemos es el saber científico basado en la evidencia empírica".



Por lo visto, McGrath tenía mucho que perder al salirse de su zona de confort... O mucho que ganar :-) ¿Quién sabe?

En la actualidad, el doctor Alister McGrath es una autoridad mundial en el ámbito del debate ciencia-fe y dedica buena parte de su vida y de su obra a derrumbar, uno a uno, todos los aparentemente "imbatibles" argumentos del Nuevo Ateísmo. Y lo hace con las mismas armas que usan sus rivales: las de la Ciencia. Así que, aconsejamos a quienes se sientan muy cómodos con su perspectiva cientifista y antitea del mundo, que se mantengan alejados de él :-) Dormirán mejor. Por el momento es así, yo solo he encontrado a ateos que devoran las obras de los críticos de McGrath, pero no las de él. Pareciera que le tienen miedo... 

Para ser tan "valientes" como dicen ser, no se arriesgan mucho, ¿no les parece? :-)




Ver también:

¿Es la fe la causa de todos los males?
No podemos dejar que Dios cruce la puerta
El fin del reduccionismo  
La fe de los ateos
Antony Flew y el ateísmo dogmático
El espejismo de Dawkins
Los dogmas de la Ciencia
El fundamentalismo, ateo o religioso, es una respuesta ante el miedo


Enlace externo:

"10 preguntas para los ateos materialistas" (Divulgación de la Ciencia).

Todas las entradas acerca del falso conflicto ciencia-fe, incluida ésta, aquí.

Más información en nuestra Bibliografía


Al materialismo se le ha muerto la materia. Josep Alfonso Canicio

biologia

"Aunque pueda sorprender -pues de ordinario se obvia tal extremo- el paradigma materialista presenta lagunas para adaptar su teoría de la realidad a la Física de frontera, al origen del mundo y al origen de la vida: la cosmovisión materialista cruje. En el último tercio del siglo XX se ha generado tanto conocimiento científico como en toda la anterior historia de la humanidad. El resultado de tal explosión del conocimiento ha sembrado el estupor, el desconcierto y el asombro. Estupor, ante la complejidad detectada en la subestructura de la vida: tal que el conocimiento detallado de la maquinaria celular -de los cloroplastos, mitocondrias, ribosomas, etc.- obliga a considerar la vida como la consecuencia de la actividad de nanomáquinas capaces de domesticar el comportamiento al azar de las moléculas y la tendencia al desorden de la energía; capaces de ordenar la materia y construir y mantener complejidad siguiendo las instrucciones de un programa de fabricación codificado sobre su propia estructura; la vida se presenta así como la consecuencia de la acción sobre el medio de máquinas -extraordinarias y complejísimas nanomáquinas del todo fuera aún del alcance de nuestra tecnología- construidas y gestionadas por un código (una información, un imaginario), arcaico y arcano: el ADN.

No existe hoy duda de que la complejidad de la maquinaria de los organismos vivos más primitivos -pero en absoluto rudimentarios- era ya extraordinaria. Las tecnologías básicas de la vida utilizadas hoy, se hallaban ya presentes en las algas verdiazules de hace tres mil ochocientos millones de años (1).  En otros términos, la vida desde su principio funcionó con prácticamente los mismos diseños -las mismas complejísimas nanomáquinas- que los seres vivos de hoy. 

De ordinario, la complejidad se ha asociado al proceso de la Evolución. Pero la complejidad de la subestructura de la vida -la de las nanomáquinas- resulta del todo previa a la complejidad morfológica inducida por la evolución darwiniana. La complejidad subestructural -bioquímica- presente antes de la explosión precámbrica, no es debidamente explicada por la evolución darwiniana (2). La complejidad detectada en las más arcaicas nanomáquinas parecería antes bien causa de la Evolución que consecuencia de ella: una afirmación que desafiaría toda la ortodoxia.

Así, la realidad de la estructura última de la vida ha resultado tan compleja que su existencia solicita del azar probabilidades de asunción imposible -en el tiempo disponible para la evolución de la materia, trece mil setecientos millones de años- tanto para su origen terrestre como extraterrestre. La existencia de la vida -algo tan fundamental para la comprensión del mundo- es un total misterio y en absoluto resulta convenientemente explicada por la acción del azar, pese a lo que se da a entender -a menudo con toda impudicia- en los medios de comunicación social.  

Pero no solo la evidencia de la práctica imposibilidad de que, en un tiempo finito, la materia haya generado espontáneamente vida por azar, resquiebra la solidez del Paradigma. El avance científico ha sembrado el desconcierto, ante el descubrimiento de que vida y consciencia solo son posibles en el cosmos merced a la existencia de un ajuste insólito en el valor cuantitativo de las constantes físicas fundamentales del Universo que parece depender de una también insólita -por improbable- estructura de las dimensiones ocultas del espacio-tiempo. Es más, el valor de las constantes fundamentales -y las de desde ellas derivadas- parece sintonizado; resulta justo el necesario para que sea posible la presencia de espectadores en el propio Universo; en suma, para que la Física haga posible la vida y, consecuentemente, la consciencia. Desviaciones de mucho menos de un orden, a veces de menos de un uno por ciento, en el valor de las constantes fundamentales (3) (en un rango de valores que abarca cuarenta potencias de diez) imposibilitarían la vida. El Universo es antrópico y el paradigma materialista no explica el porqué es así, cuando la probabilidad de que así sea debido al azar es poco asumible. El Principio Antrópico de Brandon Carter, nacido de la ciencia y del método científico, da un enfoque radicalmente nuevo a los paradigmas de la Cosmología y la Física que entran con él, hoy, en crisis. Implica y sostiene que existe en el Universo un finísimo ajuste de las leyes y las constantes fundamentales de la Física para que la vida -un fenómeno absolutamente improbable- sea posible. Dice el Principio Antrópico (predice y acierta) que el valor cuantitativo de cualquier constante de la naturaleza debe ser compatible con la aparición de la vida y la consciencia. En definitiva, en la versión fuerte del Principio, ni la vida ni la consciencia serían un accidente, sino, antes bien, un objetivo, o cuando menos, un imperativo del Universo y no una contingencia casual.

De otro lado, los avances en la comprensión de la más primera y propia naturaleza del mundo siguen sembrando estupor. La progresiva mejor comprensión de la textura última y de la naturaleza de la realidad que subyacería bajo la materia y el mundo físico, produce asombro: la realidad resultaría sólo estrictamente definible -y exclusivamente abordable- mediante abstracciones matemáticas. La esencia de la realidad -pese a nuestra experiencia cotidiana- se encontraría mucho más cerca de la consciencia y la información que de materialidad o sustancialidad alguna. La materia resulta ser de carácter virtual: una apreciación de la mente. Bajo los constituyentes últimos del Universo, la propia energía y el espacio-tiempo ¡no se consigue identificar sustancia diversa a la información necesaria para describirlos! Como si la materia prima del mundo, del espacio y de la materia, fuera información: noos. Tal parece que bajo la realidad solo subyacería la información precisa para describirla. El mundo no es de materia: es información. Esta nueva cosmovisión, producto de los avances de la ciencia en el último tercio del siglo XX y no de ninguna cruzada espiritualista, pone en crisis la más generalizada idea al uso del por qué del mundo. La dimensión de la crisis se fundamenta en la imposibilidad del Paradigma materialista de explicar satisfactoriamente -como se ha visto- los sucesos más relevantes entre lo conspicuo: el propio mundo y la vida, pero también la materia y la consciencia. La materia y el espacio-tiempo -y con ello la realidad que conforman- han devenido virtualidades solo abordables desde la abstracción matemática sin que pueda definirse otro concepto (siquiera una sustancia fundamental diversa al concepto de nada) donde radicar la realidad que las ecuaciones describen. El mundo es -según los resultados más recientes de la cosmología- nada desdoblada en materia-energía y espaciotiempo: nada al fin y al cabo. Inequívocamente la energía total del universo es nula: cero.

Uno empieza a sospechar que, de hecho, al materialismo se le ha muerto la materia".


***


1. Por ejemplo, los mecanismos de transporte de energía vía ATP -la nanomáquina ATP -sintasa-, o la nanomaquinaria fotosintética (síntesis de NADH): los complejísimos mecanismos básicos de la obtención y transporte de energía para hacer posible la vida.

2. Ni obviamente Darwin lo pretendió jamás. La Teoría de la Evolución es lo que es: una excelente forma de explicar algunos de los mecanismos que promueven la complexificación de la vida y la transformación y supervivencia de las especies.

3. Las constantes fundamentales son la velocidad de la luz, (c), la constante de Planck (h), la constante de gravitación de Newton (G) y la carga del electrón; las constantes de estructura fina derivan de ellas.




Josep-Alfonso Canicio
Ingeniero químico
Doctor en química
Profesor asociado de Química Industrial del Instituto Químico de Sarriá (IQS)
Extractos de "La estructura de Dios", 2008, Editorial Club Universitario
ISBN: 9788484546238







Relacionados:



En este enlace pueden consultar la respuesta del físico Luke A. Barnes al famoso ensayo de Victor Stenger "La falacia del ajuste fino", tan citado por nuestros nuevos ateos. Lamentamos, una vez más, que esté disponible sólo en inglés.

Es sólo un botón de muestra, hay mucha más bibliografía sobre este tema fascinante. En "60 preguntas sobre Ciencia y Fe", por ejemplo, el filósofo de la Ciencia F. Soler Gil y el ingeniero químico Manuel Alcalde exponen en profundidad las evidencias a favor y en contra del Ajuste Fino.

Les invitamos a consultar el resto de nuestras sugerencias bibliográficas relativas al debate Ciencia-fe aquí.
 

Steven Weinberg, Daniel Dennett y la peligrosa idea de Darwin

evolucion y ateismo

Dejemos hablar a Darwin:

"Los miembros débiles de las naciones civilizadas van propagando su naturaleza, con grave detrimento de la especie humana, como fácilmente comprenderán los que se dedican a la cría de animales domésticos. Es incalculable la prontitud con que las razas domésticas degeneran cuando no se las cuida y, a excepción hecha del hombre, ninguno es tan ignorante que permita sacar crías a sus peores animales.

"Entre los salvajes, el débil, físicamente o de entendimiento, es rápidamente eliminado, y los que sobreviven exhiben normalmente un estado de salud vigoroso. En cambio nosotros, las personas civilizadas, hacemos los mayores esfuerzos por controlar ese proceso de eliminación. Construimos asilos para los imbéciles, tullidos y enfermos. Instituimos leyes protectoras del pobre y nuestros médicos se exigen al máximo en sus capacidades para salvar la vida de cada uno hasta el último momento. Hay razones para creer que la vacunación ha preservado a muchos individuos de constitución física débil, que de otro modo habrían sucumbido ante enfermedades comunes (viruela, etc.). De ese modo los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagaron su linaje".

"Debemos sobrellevar los males que a la sociedad resulte de que los débiles vivan y propaguen su raza, a lo cual la naturaleza misma ha puesto un freno en la dificultad que los miembros débiles e inferiores de la sociedad hallan para casarse con la libertad que pueden hacerlo los sanos; freno que sería tanto más poderoso, cuando más se refrenasen los débiles de cuerpo o alma en el uso del matrimonio..."

Charles Darwin
Naturalista inglés
Postuló la Teoría de la Evolución.
Extractos de "El origen del hombre", 1871.


*** 


Y ahora dejemos hablar a Herr Adolf:
 

 "La mezcla de la sangre y el menoscabo del nivel racial que le es inherente constituyen la única y exclusiva razón del hundimiento de antiguas civilizaciones".

"Toda la naturaleza es una formidable pugna entre la fuerza y la debilidad, una eterna victoria del fuerte sobre el débil".

"Se debe procurar que sólo engendren hijos los individuos sanos, porque el hecho de que personas enfermas o incapaces pongan hijos en el mundo es una desgracia".


Adolf Hitler
Líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán
Führer y canciller de Alemania entre 1933 y 1945



Hitler se ha convertido por méritos propios en un prototipo de la maldad, la crueldad y el desprecio más absoluto por los derechos fundamentales. Para muchos, es el tirano genocida por antonomasia y el ejemplo perfecto de lo que puede llegar a hacer un ser humano, animado primero, cegado y anulado después, por una idea. El Führer era profundamente darwinista y también creyente, aunque criticaba con furor el poder que los estados concedían a la religión organizada, en especial a las derivadas de la tradición judeocristiana, a la que aborrecía particularmente. 

Todo su encendido discurso estaba permeado por las ideas darwinistas y una fe delirante en un dios convenientemente aquiescente, creado por él a su imagen.

Hitler es un semáforo en rojo.
Una oscura advertencia para todos.


***


"(Es necesario estar prevenidos frente a) aquellos que visten sus ideologías políticas con el potente manto de la respetabilidad científica. Es importante reconocer que el darwinismo siempre ha tenido un desafortunado poder para atraer a los más indeseables entusiastas, demagogos, psicópatas, misántropos y otros abusadores de la idea peligrosa de Darwin. (Stephen) Gould ha expuesto de forma desnuda estos hechos en docenas de historias, sobre los darwinistas sociales, sobre racistas de los que no hay ni que hablar, y más doloroso aún, historias de gente básicamente buena confundida, seducida y abandonada, podríais decir, por tal o cual sirena darwiniana. Es demasiado fácil usar alguna versión medio cocinada del pensamiento darwiniano..."

Daniel Dennett
Popular escritor y filósofo de la Ciencia estadounidense
Activista ateo



Sí, es demasiado fácil, aterradoramente fácil... Y, sin embargo, aunque el darwinismo haya servido de excusa para justificar innumerables crímenes, los creyentes sabemos bien que la inmensa mayoría de los darwinistas jamás mataría a sus semejantes para "ayudar" a la selección natural en su tarea de eliminar a los "menos aptos"... Lo que nos cuesta más aceptar es que haya actualmente tantos neodarwinistas ateos que no entiendan que, aunque las creencias religiosas también hayan servido de excusa para innumerables crímenes, la inmensa mayoría de los creyentes jamás mataría a sus semejantes para cumplir los supuestos designios de ningún dios real o inventado. 

La advertencia de Dennett, de Gould y de la Historia es evidente: ¿acaso debemos suponer que los ocho millones y medio de afiliados al partido nazi en 1945 habían sido siempre "malas personas"? Creo que podemos deducir sin miedo a equivocarnos que la respuesta es "no". En este caso, también podemos concluir que, si como pretende Weinberg, "para que la gente buena acabe haciendo cosas malas es necesaria la religión"; para que otra mucha gente buena acabe haciendo cosas malas, basta con sacar el darwinismo de los laboratorios, los centros de investigación y los libros de Ciencia y colocarlo en el trono de la "única verdad sin matices" a donde ya muchos lo han encumbrado.


 ***


También aquí hablamos sobre los peligros de llevar el darwinismo (y, por extensión, el cientifismo) demasiado lejos.

Todas las entradas que aluden a Darwin, aquí.  
Nuestra postura personal sobre la Teoría de la Evolución, aquí.



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