Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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¿Un universo de la nada? Miguel A. Pelacho Aja (Parte II)

cita john horgan


Seguimos con la serie de artículos del doctor Pelacho Aja sobre el ensayo de Lawrence M. Krauss "Un universo de la nada". En esta ocasión, el doctor reseña los capítulos uno y dos, con él les dejamos:


En el primer capítulo se describe el cambio de concepción sobre el universo que tuvo lugar en el siglo XX, gracias a varios descubrimientos y bajo la guía de algunas lumbreras científicas, como Einstein y otros. El universo deja de verse como algo estático, en favor de una cosmovisión que implica un mundo en expansión desde que tuvo lugar el Big Bang. Esto, según el autor, conduce a buscar un origen que agrada enormemente a algunas esferas cristianas, como al Papa Pío XII. Para Krauss, este Papa llegó a hablar de una confirmación científica de la creación del universo, aunque en realidad Pío XII no afirmó esto de manera tan rotunda. Sin embargo, sí es cierto que sus palabras son fácilmente interpretables en este sentido, y por ese motivo el sacerdote y científico Georges Lemaître, padre de la idea del Big Bang y miembro en su día de la Academia Pontificia, advirtió al mismo Papa que el concepto teológico o metafísico de creación es algo de carácter muy distinto a la teoría científica del Big Bang. Es de agradecer que Krauss mencione este aspecto, pues es algo que de manera habitual confunde la mayoría de la gente. 

Cuando se habla de Creación desde el punto de vista filosófico no se está pensando en que sea necesario que haya habido un momento temporal del origen del universo. Lo que se quiere decir es que lo que existe debe su existencia a un creador, que mantiene en el ser lo creado. Se trata de una dependencia ontológica (es decir, en el plano del ser), que no implica necesariamente un inicio temporal. En el campo teológico basta con saber que toda la creación, incluido el hombre, ha sido creada por Dios y depende de Él en su ser. El autor del libro sólo menciona el desagrado de Lemaître que entendía bien este aspecto de la doctrina tomista, pero no lo da como algo asumido plenamente por la teología católica y la filosofía cristiana. Puede suponerse que es por el desconocimiento del cosmólogo de esta doctrina, como ocurre también con tantos otros científicos. Seguro que sobre este asunto habrá que volver numerosas veces al comentar este libro porque es una de las cuestiones más frecuentes que se plantean al pensar en el origen del universo, confundiendo los planos físico y metafísico. 

Como el autor del libro menciona más adelante, son las pruebas empíricas las que van a llevar a la conclusión, prácticamente aceptada en la actualidad, de que el universo está en expansión. Hubble y algunos otros hicieron ese trabajo durante el siglo XX, como queda muy bien explicado en este capítulo.

El autor menciona una de esas ideas tan atractivas que suelen mostrarse cuando se habla de cosmología al gran público. Es la idea de que todo lo que existe ahora, humanos incluidos, contiene los mismos elementos que las estrellas primitivas. Somos “hijos de las estrellas” porque nuestros cuerpos están hechos del polvo de las estrellas que en su día explotaron. En la famosa serie documental “Cosmos” Carl Sagan ya sacaba a relucir esta idea tan atractiva. Sin embargo, pienso que no es del todo cierta, pues en realidad nada ni nadie contiene exactamente lo mismo que había hace miles o millones de años. Hay una transformación continua y no queda casi nada del principio. Quizá de lo poco que queda es la radiación cósmica de fondo, pero de eso no se habla en este capítulo. Es como si pensáramos que tenemos las mismas células que cuando éramos unos bebés. Todo nuestro cuerpo ha sufrido cambios y somos realmente diferentes que hace unos años, también en la mayor parte de la composición material. Igualmente, aunque el universo contenga los mismos elementos químicos es distinto a como era al principio. Quizá este comentario pueda parecer de poca importancia, pero lo expongo aquí porque se está dando la impresión de que es el propio universo (la materia en sí misma) la que da razón de la existencia de todo lo que hay ahora mismo, como si lo único que tuviera el hombre fuera materia y esa materia estuviera ya determinada desde el inicio del universo. Si estuviéramos hablando en general de la materia del universo, quizá no habría problema en aceptar esto, pero en el caso del hombre hay algo más que materia. No sólo somos “hijos de las estrellas”. Hay algo más que necesitamos saber para explicar qué es el hombre. En el fondo, sin decirlo, se está otra vez asumiendo un criterio cientifista para explicar una realidad que va más allá de lo puramente material.

Respecto al capítulo segundo, el escritor explica los diferentes modelos de universo que llevarían a éste a finales distintos, según el escenario adoptado. Se trata de considerar el universo como plano, abierto o cerrado. En el segundo caso el universo estaría permanentemente en expansión, mientras que en el último se colapsaría en algún momento, dando lugar a un Big Crunch. Para averiguar en qué situación estamos es necesario saber la masa contenida en el universo, pero ésta va más allá de la observable. Hay que tener en cuenta la materia oscura que, como se está comprobando, en realidad está presente en una proporción muy elevada. Casi la totalidad del capítulo está dirigido a explicar la importancia que tiene este tipo de materia en el modelo cosmológico que resulte más adecuado para entender el universo y su final.

 

Miguel Ángel Pelacho Aja es físico,
Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid 
y doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Navarra.

 

 

Aquí tienen la primera parte de esta serie.

 

Otra cuestión peliaguda :-)

¿Quién creó a Dios? La falacia de Dawkins.

 

Todas las entradas que aluden al Big Bang, aquí.

Todas las que aluden a Lawrence M. Krauss, incluida ésta, aquí

Más citas con foto aquí.

Bibliografía.

 

"El Señor del Azar". Manuel Alfonseca vs Richard Dawkins. (Leído al pasar VI)

frases manuel alfonseca

"¿A más Azar, menos Dios?"


Hacía tiempo que no añadíamos ninguna entrada nueva a nuestra sección "Leído al pasar" y, la verdad, lo echábamos de menos :-) Hemos decidido retomarla hoy con algunos párrafos recopilados a partir de uno de los siempre apasionantes debates que tienen lugar en el blog de Manuel Alfonseca "Divulgación de la Ciencia". Aunque la charla tuvo lugar hace más de dos años, su interés radica en que uno de los debatientes reúne todas las características propias del ateo tipo. De hecho, con todos mis respetos hacia él, casi parece un cliché, de ahí que resulte tan interesante para nuestro sitio, por su capacidad representativa: nuestro cientifista tuvo la habilidad de resumir en unas pocas frases las líneas maestras del ideario de ese movimiento pseudoescéptico denominado Nuevo Ateísmo, de tal forma que casi podríamos afirmar que su intervención supone un magistral compendio de "El espejismo de Dios" o cualquiera de las otras "biblias" del neoateo. El mismo Dawkins podría haber escrito esos párrafos y me atrevería a afirmar que con las mismas palabras. Mismas expresiones, misma retórica, mismas analogías, mismas falacias.

Alfonseca se lo "merienda" en cinco asaltos. No se lo pierdan :-)

Los incisos en gris son nuestros.


***


He aquí los argumentos del "escéptico":

"Sobre el argumento de la existencia de Dios no es cierto que sea igual de probable que la existencia del Universo. La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe y lo medimos con nuestros aparatos de medida obteniendo los mismos resultados independientemente de la persona que lo haga.

Por otro lado, la probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia, aparte de que hay multitud de versiones, digamos que cada uno tiene su versión.

Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante, o lo ha tenido y, al ser también el inicio del tiempo, no tiene sentido hablar de lo que había antes del Universo porque no existe ese antes y, por lo tanto, tampoco se requiere de un Dios que estuviese en ese antes. 

(Esta última, como sabrán, fue durante un tiempo la postura de Stephen Hawking, fue él, junto a otros físicos menos conocidos, quien popularizó la idea de que 'es absurdo preguntarse por lo que pasó antes del Tiempo' -o qué hay al norte del Polo Norte, ¿recuerdan? :-)-, ese mantra que los nuevos ateos repiten sin cuestionarlo; Hawking, en definitiva, y contradiciendo a Einstein, estableció por nosotros cuál es el punto exacto en el que debemos dejar de hacernos preguntas. Curiosa y afortunadamente para todos, él mismo decidió no seguir su propio consejo y todavía hoy continúa "absurdamente" :-) preguntándose qué rábanos ocurrió "antes" del Big bang. El físico Antonio F. Rañada cuestionaba aquí otra popular teoría de Hawking -y de Lawrence M. Krauss a quien dedicaremos pronto una serie de posts para él solito- sobre un universo surgido de un vacío cuántico. Un vacío cuántico que ambos -Krauss y Hawking- pretenden que es la "nada"). 

Sigue nuestro ateo:
 
De cualquier forma, por concretar, ¿de qué Dios hablamos? Porque el Dios cristiano es uno de los más recientes (recordemos que el hombre como especie) está en la tierra entre de 200.000 y 800.000 años, y seguramente han habido muchas religiones, la mayoría de ellas politeístas.

Creer en el Dios cristiano no niega la existencia de Sedna, la diosa del mar inuita, o los múltiples dioses del Asatrú (Neopaganísmo Germánico), tales como Odín o Thor (y le hablo de religiones minoritarias que aún siguen siendo practicadas), ¿un cristiano no es ateo de estas religiones?

Imagínese que aún siendo la misma persona, desde muy joven se hubiese criado en la India, ¿piensa que su espiritualidad sería impermeable al entorno y acabaría siendo cristiano?"



Respuestas del profesor Alfonseca:


"'La probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia'

La conclusión no se sigue de la premisa. Supongo que, pensando así, dirás también que 'la probabilidad de la existencia de inteligencias extraterrestres es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia.' Hay que ser coherente. Yo más bien diría: 'Si no tenemos pruebas de la existencia de algo, no se puede hablar de probabilidades.' Dawkins falla aquí.

Por otra parte, su argumento entero cae por tierra cuando se ve que, en otras condiciones, es falso. Esencialmente, su argumento viene a ser una forma modernizada del argumento clásico: 'La evolución de la vida se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Dios no exista'.

Ahora, consideremos este experimento mental. Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista.' Es el mismo argumento, pero en ese caso la conclusión es evidentemente falsa. Ergo... (Pueden consultar una explicación más extensa de este experimento en esta entrada de su blog, extraemos para ustedes estos interesantes pasajes:


Existe una rama de la informática (la programación evolutiva) que construye programas de ordenador inspirados en la evolución biológica. Se habla de vida artificial cuando estas técnicas se emplean para construir sistemas de agentes que remedan el comportamiento de los seres vivos. Simulando colonias de hormigas, por ejemplo, se arroja luz sobre el comportamiento de enjambres de seres que actúan juntos, lo que permite formular hipótesis sobre la aparición de entidades de nivel superior, como los organismos pluricelulares o las sociedades humanas.

Un experimento de vida artificial es un ejemplo de diseño inteligente por parte del programador, pero los agentes interaccionan bajo el control de algoritmos seudo-aleatorios, es decir, de algo parecido al azar. Ahora bien, Gregory Chaitin demostró que azar y seudo-azar son matemáticamente indistinguibles. Si alguna vez aparecieran agentes inteligentes en estas simulaciones, no podrían deducir la existencia del programador por experimentación, pues está fuera de su mundo, y podrían llegar a la conclusión falsa de que su existencia es consecuencia del azar. De igual manera, nosotros tampoco podemos demostrar la verdad ni la falsedad de la hipótesis que afirma que el universo no ha sido diseñado por nadie. Por lo tanto, dicha hipótesis debe considerarse extra-científica.

 Dejemos que el profesor continúe contestando a nuestro amigo ateo:
 

'La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe.'  

Perdón. Un objeto puede existir aunque la probabilidad de su existencia sea cero. Esto es algo elemental en el cálculo de probabilidades. Todo el que trabaja en el campo de la existencia de seres extraterrestres sabe que nuestra existencia no impide que su probabilidad pueda ser cero. Hay muchas publicaciones donde esta afirmación puede apoyarse. Citaré una: "The concept of probability is problematic in the context of existence of only one object. Problems arise in applying the idea of probability to cosmology as a whole — it is not clear that this makes much sense in the context of the existence of a single object which cannot be compared with any other existing object." (Issues in the Philosophy of Cosmology, George F. R. Ellis, 2008). 


(Les traducimos el texto de Ellis: 'El concepto de probabilidad ya es problemático en el contexto de la existencia de un solo objeto. Los problemas crecen si se aplica la idea de probabilidad a la cosmología en su conjunto -no está claro que tenga sentido en el contexto de la existencia de un solo objeto que no puede ser comparado con ningún otro objeto existente'. La traducción es nuestra, disculpen los posibles fallos').
 


'Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante...' 

Parece que mucha gente no sabe que Santo Tomás de Aquino llegó a la conclusión de que la existencia de un principio del universo es irrelevante para la existencia de Dios. La cuestión fundamental es que la mera existencia del universo exige un creador, tenga aquél principio o no. Porque (utilizando la terminología atea del siglo XIX): 'Todo objeto físico exige una causa. El universo es un objeto físico (como demostró Einstein cuando describió su evolución con una ecuación matemática). Luego el universo exige una causa.El filósofo de la Ciencia Francisco Soler Gil nos habló extensamente de esa imposibilidad de escapar al hecho incontrovertible de que el universo, con comienzo o sin él, es un objeto, y que, por tanto, necesita una causa. Las entradas aquí y aquí.
 
¿Por qué un Dios y no muchos? 


Es un hecho que las religiones politeístas tienden a convertirse en monoteístas a lo largo del tiempo. Así, de la religión pagana greco-romana los filósofos griegos como Platón y Aristóteles pasaron al monoteísmo filosófico. Así también, en la religión hinduista politeísta el Baghavad Gita presenta una figura del Dios supremo (Vishnu-Krishna) de quien procede todo lo demás. No hablo de las religiones chinas porque tienden a ser religiones ateas, como el budismo Hinayana.

¿Somos ateos del resto de las religiones? 


Rotundamente no. Ninguna religión (exceptuando quizá las sectas diabólicas) representa el mal o el error absoluto, todas contienen muchos elementos de verdad. Creer en el Dios de los cristianos no significa negar la existencia del Dios de los musulmanes, por ejemplo. De hecho, ambos decimos hablar del mismo Dios, aunque no estemos de acuerdo en cuestiones teológicas concretas...  (Respecto a los antiguos dioses) Recuerde que los antiguos cristianos creían en la existencia de los dioses paganos (los consideraban demonios). Hoy que prácticamente nadie cree en su existencia, tiene usted razón, todos somos ateos respecto a ellos. Pero este argumento me recuerda el de C.S.Lewis respecto a la persecución de las brujas en el siglo XVII: no es que nosotros seamos más tolerantes, es que ya no creemos que las brujas existan


(Permítanme otro inciso, aunque sé que ya van siendo muchos: personalmente, nunca he comprendido bien la obsesión de los nuevos ateos con el hecho de que la gente haya adorado a múltiples dioses a través de la Historia. ¿Por qué unos sujetos tan entusiastas de la teoría de Darwin no entienden que la evolución es algo consustancial a todo ser vivo y, por ende, al ser humano, y que tal evolución no tuvo por qué circunscribirse exclusivamente al ámbito de la biología, sino, como es natural, también al de las ideas y los conceptos, concretos o abstractos, incluida la forma de entender el mundo y el universo, y a la lenta, pero progresiva comprensión de lo inefable? Es más ¿de qué modo la existencia de una multitud de dioses olvidados 'prueba' que no hay una Inteligencia tras el universo ahora? La intuición de que todo lo que existe procede de algún Creador y que la vida no surgió de la nada, es tan antigua como el hombre mismo, prácticamente nació con él; la intuición es la misma, la creencia en la Causa de tan patente efecto es la misma, pero cada cultura dio forma distinta a la manifestación física e idiosincrática de esa intuición. ¿Cuál es el problema? 


León Tólstoi tampoco entendía este conflicto :-), lo explicábamos aquí). 


¿Sería yo cristiano si hubiese nacido en la India? 

¿Habría sobrevivido el imperio romano de Occidente si Teodosio no lo hubiese dividido entre sus dos hijos? Este tipo de preguntas (¿qué habría ocurrido si las cosas que han pasado no hubiesen pasado?) sólo me parece útil como argumento para una novela; me parece ocioso para la discusión filosófica. Lo que ha pasado ha pasado y ya no tiene remedio. No perdamos el tiempo discutiendo lo que habría podido ocurrir".



es Ingeniero en Telecomunicación, 
catedrático, divulgador y novelista. 
Actualmente es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.


***
  

Hemos reordenado los párrafos para facilitar al lector la comprensión de todo el hilo sin tener que transcribir la conversación completa que pueden ver aquí. De todos modos, si alguno de nuestros amigos ateos no ha quedado satisfecho con las explicaciones dadas, le invitamos a seguir debatiendo el tema con el doctor Alfonseca que siempre está presto a charlar de ciencia, fe y filosofía con sus lectores.

Eso sí, aténgase a las consecuencias :-), parafraseando a cierto conocido y ateísimo webmaster: "debatir con Alfonseca puede ocasionarle conflictos irremediables con sus dogmas".

😉

*** 

Ya, para acabar, les confieso que este pasaje me ha fascinado, por eso nos hemos permitido usarlo en el montaje con cita que encabeza esta entrada de hoy:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Tradicionalmente, al Creador se Le han adjudicado miles de nombres. Solo el Islam, por ejemplo, Le otorga nada menos que noventa y nueve.

Ahora entiendo mejor por qué alguien llamó a Dios, tan poética como acertadamente,
 "El Señor del Azar".





Ver también:

¿Quién creó a Dios? La falacia de Dawkins
El espejismo de Dawkins
El gen egoísta... o no. 
El murciélago de Thomas Nagel
Los pensadores ateos critican 'El espejismo de Dios'.
La fe de Richard Dawkins
Richard Dawkins, el multiverso y los enanitos de jardín
Burros voladores :-)
La Razón irrazonable
Dios y los unicornios


Citamos a Manuel Alfonseca en todas estas entradas.

Todos los posts que aluden a Dawkins, incluido éste, aquí.

Más citas con frase en nuestra Galería.

Bibliografía


Einstein y los ateos

frases einstein ateos

Hace poco descubrí que tengo el "don de profecía"... Vale, esperaré a que el lector deje de reír para explicar la broma :-). Resulta que hace algunas semanas, cuando estaba trabajando con el programa de diseño en este montaje con foto y cita, una vocecilla dentro de mí me susurró: "los ateos no van a aceptar sin más que Einstein dijo eso, duele demasiado"... Así que, desoyendo todos los consejos habituales sobre brevedad y concisión, requeridas en este tipo de formatos, decidí hacer caso a la vocecilla y añadí ese apretado paréntesis final para informar al lector sobre la procedencia de la cita, su ubicación en el archivo epistolar del físico alemán y demás... La foto ha quedado de pena con tanta letra aprisionada y, encima, no ha servido de mucho :-)

Pero la vocecilla tenía razón: hace unos días tuvimos una pequeña polémica en Facebook donde un usuario nos
acusó de haber publicado una cita de Einstein apócrifa.
El caso es que la única "prueba" que el usuario podía aportar sobre la falsedad de esta frase es que "no aparece en Internet" donde, sin embargo, agregó, sí que hay "muchas citas falsas de Einstein". ¿Qué quieren que les diga? Como prueba nos pareció flojilla y argumentamos que si la tomáramos en serio, por la misma razón podríamos alegar que la Gioconda que expone el Louvre también podría ser falsa, porque hay montones de copias...

Al final la sangre no llegó al río. Nos despedimos cordialmente, pero me vi obligada a añadir algunos datos más a los ya publicados. Ahí van:

Esta cita de Einstein aparece en el ensayo del filósofo de la Ciencia británico Antony Flew "There is a God", publicado en España por la Editorial Trotta en el año 2002, con el ISBN 9788498793680. La cita está en el segundo párrafo de la pág. 93. Flew, en esa misma página, explica que el físico Max Jammer, amigo personal de Albert Einstein, recogía a su vez esta anécdota en su libro "Einstein and Religion", publicado por primera vez en 1999 a través de la Princeton University Press. Si Flew o Jammer mentían, eso ya no es asunto nuestro, pero nos parece una acusación muy seria para lanzarla a la ligera. Y sin pruebas.
 

Lo curioso es que nuestro amigo escéptico, que no daba puntada sin hilo, se despidió con esta pullita disfrazada de inocente sentencia:


"Recuerda que, por más que un Premio Nobel muy culto e intelectual diga una tontería, ésta sigue siendo una tontería".


Espero que él también recuerde esto cuando lea citas de otros premios Nobel "muy cultos e intelectuales", como ésta del gurú del Nuevo Ateísmo, el filósofo Bertrand Russell:


"Observo que una gran parte de la especie humana no cree en Dios y no sufre por ello ningún castigo visible".


Buena observación, sí, señor :-). Apuesto a que esta cita ya no le parece tan "tonta" a nuestro escéptico... A pesar de serlo de un modo descacharrante. O eso nos parece, claro.

Va a ser que la interpretación de la tontería, como casi todo, ¿es subjetiva?

Qué sorpresa.
;-) 




Ver también:

Epicuro y el ateísmo como consuelo
Las verdaderas razones del ateísmo de Bertrand Russell
Richard Dawkins y la tetera de Russell
John Gray, otro filósofo ateo contra el Nuevo Ateísmo
Los medios muestran una imagen distorsionada del debate ciencia-fe


Todas las entradas que aluden a Einstein, aquí.

También citábamos a Russell aquí.

Más citas con foto en nuestra Galería.

Y aquí tienen toda la bibliografía consultada en la elaboración de este sitio.


¿El universo se creó a sí mismo? (Otra vez Hawking)

universo y dios


"Por una parte, la cosmología actual surge, desde el punto de vista teórico, de la ecuaciones cosmológicas de Einstein, complementadas por las soluciones de Friedman y Lemaître, que suponen un universo finito. Por otra parte, desde el punto de vista práctico o experimental, se configura a partir de diversas observaciones cósmicas, entre las que podemos citar las siguientes:


1. La recesión universal de las galaxias, descubierta por Hubble y Humason, y la ley de Hubble, de donde se deduce que el universo se está expandiendo.

2. La constancia en todo el universo de las proporciones de helio y deuterio respecto a la cantidad de hidrógeno.

3. La uniformidad de la radiación cósmica de fondo, por cuyo descubrimiento Penzias y Wilson recibieron el premio Nobel en 1978; la distribución espectral de Planck, estudiada por Mather; y las pequeñas anisotropías detectadas en la radiación cósmica de fondo analizando los datos proporcionados por telescopios especiales montados en satélites (Smoot).

4. Las deducciones precisas de la 'edad' del universo y la 'constante' de Hubble a partir de las medidas realizadas por el satélite WMAP de la NASA en 2003 y publicadas en 2012, y por el satélite Planck de la Agencia Espacial Europea, publicadas en 2013.


Permítanme un inciso; aunque es obvio, explicamos brevemente por qué los autores insisten en aportar pruebas científicas que demuestran la finitud del universo: Cuando los creyentes preguntan en justicia por la "causa" que dio origen al universo, los ateos suelen contraatacar con el consabido "¿y quién creó a Dios? Si dices que todo tiene una causa, Dios debe tenerla también", una táctica dialéctica muy común en estos interminables debates filosóficos que inevitablemente obliga al teísta a reconocer la regresión ad infinitum. Este tema merece una exposición más extensa que dejaremos para un futuro post, pero lo que interesa aquí es comprender por qué es tan relevante que el universo tuviera un inicio y sus implicaciones, y es que, lo que la experiencia empírica demuestra no es que "todo tiene una causa", como erróneamente argumentan los creyentes. El enunciado correcto es:  "todo lo que tiene un comienzo tiene una causa" :-). El matiz es sutil, pero decisivo, tan decisivo que Einstein necesitó mucho tiempo para hacerse a la idea de que el universo no es infinito y Hawking lleva décadas realizando enrevesados equilibrios matemáticos en un intento titánico por "diluir" ese principio. ¿Por qué tanto esfuerzo? Porque si la experiencia demuestra que todo lo que tiene un principio tiene una causa, el universo, como parte de esa misma experiencia y por tener un comienzo, tuvo que tener una causa también. 

¿Y qué pasa con Dios? ¿No tuvo una causa? A Dios todas las tradiciones, todos los credos, todas las filosofías, todas las escuelas de pensamiento le han otorgado siempre el turbador calificativo de "eterno". El universo necesita una causa porque, lo sabemos ahora, es un "objeto" (así lo acepta la cosmología) y, como todo objeto, tuvo un principio. Dios no es un objeto, no tuvo principio, por tanto, no tuvo causa. Así de fácil.

 ¿Que cómo puede ser Dios eterno? Bueno, hasta que se postuló la teoría del Big Bang, los ateos no tenían problemas en aceptar el concepto de eternidad aplicado al universo, ¿por qué tienen tantos problemas para aceptar la eternidad de Dios? :-).

Tocamos este tema más extensamente aquí y aquí.
 

En los años cincuenta del siglo pasado competían entre sí dos teorías cosmológicas: la del Big Bang, propuesta por Gamow, Alpher y Herman a partir de la formulación de Lemaître, que postulaba una 'gran explosión' inicial, y la teoría del 'estado estacionario', desarrollada por Bondi, Gold y Hoyle, que partía de un universo sin principio y estacionario, pero en perpetua expansión, aunque manteniendo constante la densidad, como consecuencia de la creación continua de materia a partir de la nada.

La segunda teoría (la del estado estacionario) podría considerarse compatible con un universo autocreado o autosuficiente, pero la radiación cósmica de fondo, descubierta en 1965, era muy difícil de compatibilizar con esa teoría. En cambio, encaja perfectamente en el marco de la primera teoría (la del Big Bang). De hecho, su existencia había sido predicha muchos años antes.

Durante la década de los 70, la teoría del Big Bang, apoyándose en los tres primeros puntos indicados más arriba, se convirtió en el modelo cosmológico estándar. Pero la teoría del Big Bang podía presentar algunos problemas:


1. El del horizonte: nuestro universo y la radiación cósmica de fondo son muy homogéneos. Con la teoría clásica, dos puntos diametralmente opuestos del universo visible podrían presentar características muy distintas.

2. La ausencia de monopolos magnéticos, unas partículas que deberían haberse generado en gran número cerca del Big Bang y que, a pesar de que se las ha buscado, no han podido ser detectadas.


En 1978, Alan Guth propuso la teoría de la inflación, una modificación de la teoría del Big Bang que podría resolver esos problemas. Igual que en la teoría del estado estacionario, Guth propone que se creó energía 10 -37 segundos después del Big Bang, pero sólo durante muy poco tiempo. Esta teoría alcanzó pronto gran popularidad entre los cosmólogos teóricos y hoy sigue teniéndola, a pesar de que viola el principio de conservación de la energía y presenta otras inconsistencias lógicas asociadas, a lo que tendríamos que añadir que los problemas, que se supone que solventa, podrían también resolverse de otras maneras. Lamentablemente, es imposible comprobarla en la práctica, pues las energías correspondientes a la inflación cósmica están muy lejos del alcance de los aceleradores más potentes.

En la actualidad la idea de que el universo podría ser auto-creado y autosuficiente ha sido muy divulgada, especialmente a raíz del libro de Stephen Hawking, Breve historia del tiempo. Para Hawking, si se pudiera eliminar el instante t=0 (es decir, si el universo no hubiese tenido principio), no haría falta recurrir a un Dios creador. Para conseguirlo, Hawking y Hartle propusieron una teoría nueva (la gravedad cuántica) que combinaría la teoría de la relatividad con la mecánica cuántica. Según esta teoría, el tiempo dejaría de tener sentido antes del instante 10 -43 segundos después del Big Bang, y se transformaría en una cuarta dimensión del espacio. Por lo tanto, no habría habido principio.

Aunque la teoría de Hawking y Hartle está hoy abandonada, han surgido otras teorías de la gravedad cuántica más o menos semejantes, por lo que la controversia continúa. De nuevo, estas teorías son imposibles de comprobar, porque se encuentran aún más lejos que la de Guth del alcance de los aceleradores de partículas actuales. Sin embargo, han dado lugar a la idea, muy extendida entre los ateos, de que el universo habría podido salir de la nada como fluctuación espontánea del vacío, por lo que sería auto-creado y autosuficiente.

Estas teorías, entendidas como respuesta de los ateos a la necesidad de un Dios creador, presentan tres problemas muy importantes:


1. Ya santo Tomás de Aquino (en el siglo XIII) afirmó que no es necesario suponer que la creación tuvo lugar en un instante inicial determinado, por lo que la eliminación del instante t=0 no supondría, ni una sorpresa para los teólogos, ni un problema para la existencia de un Dios, que no se apoya exclusivamente (ni nunca se ha apoyado) en que el universo tenga principio.

2.  Es cierto que la física moderna tiene motivos para suponer que el vacío está cargado de energía y que es posible que aparezcan pares de partículas virtuales que surgen de él espontáneamente y que vuelven a desaparecer, aniquilándose, una fracción de segundos después. Pero, pasar de ahí a la generación espontánea de universos enteros a partir del vacío es dar un salto demasiado grande (un salto de fe, añadiríamos nosotros :-)). No hay hasta ahora razones para suponer que tal fenómeno sea posible, ni siquiera razonable.

3. Por último, muchos científicos ateos confunden la nada con el vacío. (Hawking mismo, por ejemplo, otro físico nos cuenta aquí, en qué consiste ese error). El vacío ( es decir, el vacío cuántico del que hablan los físicos) no es la nada, es algo, porque en él hay espacio y energía (y partículas virtuales salidas de no se sabe dónde, que surgen y se aniquilan). Si el universo hubiese salido espontáneamente del vacío (cuántico), habría que explicar por qué existía ese vacío y por qué tenía unas propiedades que hiciesen posible la aparición espontánea de universos a partir de él. El problema de la creación no habría desaparecido. En cambio, la nada es algo completamente diferente. En efecto, la nada es la ausencia total de TODO, incluidos los vacíos cuánticos con sus burbujeos de partículas virtuales.


Cuando Bertrand Russell debatió en la BBC hace muchos años con el P. Copleston, SJ., sobre la existencia o no de un Creador, admitió abiertamente que la existencia del mundo es un hecho bruto y una singularidad, pero rehusó pasar más adelante. Según el P. Stanley Jaki, OSB, 'los ateos que ven la lógica como su fortaleza inexpugnable, deberían reconocer que no fue sólo la lógica la que llevó a los científicos del siglo XX a concluir que el mundo es una singularidad omnicomprensiva'". 


Julio A. Gonzalo
Doctor en Ciencias Físicas por la universidad Complutense de Madrid
Catedrático de Física de Materiales
Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco
Miembro de la Real Sociedad Española de Física

Y

Catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos
Ha sido profesor de las Universidades Politécnica, Complutense y Autónoma de Madrid


 (Anotaciones en gris añadidas)


Extractos de "60 preguntas sobre Ciencia y Fe". Stella Maris, 2014. ISBN: 978-84-16128-16-7.

Clic en el enlace para más información.


*** 



"Hawking supone que las leyes de la física son tan fuertes que implican la existencia necesaria de la materia... Pero las leyes de la física no pueden ser tan fuertes como para forzar la autocreación de un mundo obligado a obedecerlas (incluso antes de que esas mismas leyes "creadoras" existieran, puesto que esas leyes nacieron con el universo mismo). Añadido mío.

Los intentos actuales de hacer que el universo sea el creador de sí mismo, surgiendo de la nada, tampoco responderían a esa pregunta (la pregunta de Leibniz), porque usan una 'nada' que no es tal por estar dotada de potencialidades creadoras que hay que suponer previas.

Muchos se sienten satisfechos con decir 'la vida surgió porque la materia tiene capacidad de crearla', pero, ¿por qué tiene esa capacidad? No hay respuesta, porque entre la nada y el ser no hay ninguna transición inteligible".


Antonio Fernández-Rañada
Físico español 
Catedrático de la Facultad de Física en la Universidad Complutense de Madrid donde ha ocupado también las cátedras de Mecánica Teórica, Física Teórica y Electromagnetismo



***


"Tomemos afirmaciones tales como 'no debemos pedir una explicación de por qué existe el mundo; está aquí y eso es todo' o 'como no podemos aceptar una fuente trascendente de la vida, escogemos creer lo imposible: que la vida surgió espontáneamente, por azar de la materia', o 'las leyes físicas son leyes alegales, que surgen del vacío (sin legislador): ¡fin de la discusión!'. Parecen a primera vista argumentos racionales que tienen una autoridad especial porque irradian cierto tono solemne. Pero, por supuesto, esto no es ninguna prueba de que sean racionales, y ni siquiera de que sean argumentos.  

En esto, a mi modo de ver, reside el peculiar peligro, el mal endémico, del ateísmo dogmático". 

Antony Flew 
Filósofo y escritor inglés 
Profesor en Oxford y otras muchas universidades 
Perteneció a la escuela del pensamiento evidencialista 
Extracto de "Dios existe", pág. 86



Así es, la opción más socorrida y usada en el mundillo ateo, es contestar con un rotundo "porque sí" a la pregunta de Leibniz de por qué existe algo -Todo- en lugar de nada. Una pregunta, por otra parte, perfectamente lícita, pues, en buena lógica, que no hubiera nada -que de la nada hubiera brotado nada- sería lo más fácil, lo más natural, lo más razonable :-). Sin embargo, y he aquí la paradoja, este argumento tan razonable les resulta irracional a los esforzados paladines de la Razón y de la Lógica, que insisten en hacernos creer que de la nada surgió todo. Una hazaña ésta, la creación ex nihilo, que, por cierto, el universo no ha vuelto a repetir desde el Big Bang -jamás se ha vuelto a ver algo saliendo de la nada-. Si el universo tiene esa, llamémosle, sorprendente "habilidad" :-) ¿por qué se contentó con exhibirla sólo una vez?

"Porque sí".

Y punto en boca.




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(Disculpen el cambio en el tamaño de la fuente de unos párrafos a otros y de unas entradas a otras. No tengo la menor idea de por qué ocurre :-), pues siempre elijo la misma opción de diseño. Si alguien sabe la razón, no me vendría mal un consejito. Gracias).


Enlace externo:

Stephen Hawking no lo hizo todo (Divulgación de la Ciencia)



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