Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

Todos los párrafos aquí reproducidos son propiedad intelectual única y exclusivamente de sus autores. Siempre que sea posible se indicarán los títulos de los libros u otro tipo de publicaciones de donde fueron extraídos, así como el nombre y credenciales académicas de esos mismos autores. En algunos casos se proporciona al lector enlaces a librerías on line donde pueden adquirir sus obras. Aquí encontrarán una amplia bibliografía referente al debate ciencia-fe que incluye también todas las obras de divulgación consultadas en la progresiva elaboración del sitio. Sólo los textos escritos en caracteres grises son de mi autoría. Si desean reproducir éstos en otros blogs o páginas web, indiquen, por favor, el lugar del que proceden. Gracias.

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El azar como sustituto de la ignorancia

dembski cita

Como hemos apuntado en otras ocasiones, todo depende de la posición de partida: si a priori has decidido que el azar "debe ser" la explicación a todo, porque psicológicamente te resulta la solución más cómoda al enigma de la existencia, así será para ti, por mínimas que sean las probabilidades que se te ofrezcan como respaldo para tu "fe". Aunque, como nos dice Dembski, se puede utilizar a Dios en el mismo sentido, el teísta siempre tendrá un par de ventajas sobre el ateo; la primera es que no es difícil aceptar que Dios pudo crear leyes programadas desde su inicio con la capacidad inherente de aprovechar el azar para resolver problemas. Nosotros mismos creamos máquinas que usan el azar para, a su vez, crear otras cosas. Manuel Alfonseca nos lo resumía así con su estilo impecable:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Pero resulta que, aun así, tanto científicos como filósofos de la ciencia están ya reconociendo que hay asombrosas incógnitas para las que el recurso del azar se nos queda corto. 

La segunda ventaja y la más obvia, es que, por muchas vueltas que le demos, a todos nos cuesta menos concluir que Las Meninas fue obra de un ser inteligente que una voltereta del azar... Tanto da, para los adalides de la lógica y la razón, que el azar se comporte de un modo tan sobrecogedoramente anómalo e inteligente es lo más "lógico y razonable". El azar intervino en el fabuloso mecanismo de la evolución de las especies y, por consiguiente (¿por consiguiente?), no solo intervino, sino que fue la causa inicial y razón de ser de todo lo demás... El todo por la parte, una bonita falacia de composición.


cita dios y la ciencia feyerabend

 Creo que fue Oscar Wilde quien dijo que un tonto nunca se recupera de un éxito. Parece que los listos también tienen problemas con esto :-), habida cuenta del modo en que los ateos cientifistas han utilizado la exitosa teoría de Darwin para justificar todo su andamiaje ideológico. Volveremos pronto a esta cita de Feyerabend y les mostraremos hasta qué punto es cierto que el cientifismo (más que la ciencia) impide el paso -hoy día- a sus muchos "rivales". Y cuando hablamos de los rivales del cientifismo, no nos estamos refiriendo a exaltados predicadores televisivos, a magufos o ilusionistas. No, si así fuera, no habría problema. No por mi parte.

Quédense a la escucha.


***



William Dembski es un conocido defensor del Diseño Inteligente. Como hemos advertido en otras muchas ocasiones, el hecho de que citemos a un autor no implica que estemos secundando todo su ideario, sino que suscribimos las ideas que expresa en esa cita en cuestión. Una vez más, el profesor Alfonseca nos ayuda a exponerles cuál es nuestra posición respecto al Diseño Inteligente, pueden verlo aquí.





Otros posts relacionados:

Todas las entradas sobre el cientifismo incluida ésta, aquí.
Todas las entradas que aluden a Darwin, incluida ésta, aquí.

Más citas con foto aquí.


"El Señor del Azar". Manuel Alfonseca vs Richard Dawkins. (Leído al pasar VI)

frases manuel alfonseca

"¿A más Azar, menos Dios?"


Hacía tiempo que no añadíamos ninguna entrada nueva a nuestra sección "Leído al pasar" y, la verdad, lo echábamos de menos :-) Hemos decidido retomarla hoy con algunos párrafos recopilados a partir de uno de los siempre apasionantes debates que tienen lugar en el blog de Manuel Alfonseca "Divulgación de la Ciencia". Aunque la charla tuvo lugar hace más de dos años, su interés radica en que uno de los debatientes reúne todas las características propias del ateo tipo. De hecho, con todos mis respetos hacia él, casi parece un cliché, de ahí que resulte tan interesante para nuestro sitio, por su capacidad representativa: nuestro cientifista tuvo la habilidad de resumir en unas pocas frases las líneas maestras del ideario de ese movimiento pseudoescéptico denominado Nuevo Ateísmo, de tal forma que casi podríamos afirmar que su intervención supone un magistral compendio de "El espejismo de Dios" o cualquiera de las otras "biblias" del neoateo. El mismo Dawkins podría haber escrito esos párrafos y me atrevería a afirmar que con las mismas palabras. Mismas expresiones, misma retórica, mismas analogías, mismas falacias.

Alfonseca se lo "merienda" en cinco asaltos. No se lo pierdan :-)

Los incisos en gris son nuestros.


***


He aquí los argumentos del "escéptico":

"Sobre el argumento de la existencia de Dios no es cierto que sea igual de probable que la existencia del Universo. La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe y lo medimos con nuestros aparatos de medida obteniendo los mismos resultados independientemente de la persona que lo haga.

Por otro lado, la probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia, aparte de que hay multitud de versiones, digamos que cada uno tiene su versión.

Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante, o lo ha tenido y, al ser también el inicio del tiempo, no tiene sentido hablar de lo que había antes del Universo porque no existe ese antes y, por lo tanto, tampoco se requiere de un Dios que estuviese en ese antes. 

(Esta última, como sabrán, fue durante un tiempo la postura de Stephen Hawking, fue él, junto a otros físicos menos conocidos, quien popularizó la idea de que 'es absurdo preguntarse por lo que pasó antes del Tiempo' -o qué hay al norte del Polo Norte, ¿recuerdan? :-)-, ese mantra que los nuevos ateos repiten sin cuestionarlo; Hawking, en definitiva, y contradiciendo a Einstein, estableció por nosotros cuál es el punto exacto en el que debemos dejar de hacernos preguntas. Curiosa y afortunadamente para todos, él mismo decidió no seguir su propio consejo y todavía hoy continúa "absurdamente" :-) preguntándose qué rábanos ocurrió "antes" del Big bang. El físico Antonio F. Rañada cuestionaba aquí otra popular teoría de Hawking -y de Lawrence M. Krauss a quien dedicaremos pronto una serie de posts para él solito- sobre un universo surgido de un vacío cuántico. Un vacío cuántico que ambos -Krauss y Hawking- pretenden que es la "nada"). 

Sigue nuestro ateo:
 
De cualquier forma, por concretar, ¿de qué Dios hablamos? Porque el Dios cristiano es uno de los más recientes (recordemos que el hombre como especie) está en la tierra entre de 200.000 y 800.000 años, y seguramente han habido muchas religiones, la mayoría de ellas politeístas.

Creer en el Dios cristiano no niega la existencia de Sedna, la diosa del mar inuita, o los múltiples dioses del Asatrú (Neopaganísmo Germánico), tales como Odín o Thor (y le hablo de religiones minoritarias que aún siguen siendo practicadas), ¿un cristiano no es ateo de estas religiones?

Imagínese que aún siendo la misma persona, desde muy joven se hubiese criado en la India, ¿piensa que su espiritualidad sería impermeable al entorno y acabaría siendo cristiano?"



Respuestas del profesor Alfonseca:


"'La probabilidad de Dios es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia'

La conclusión no se sigue de la premisa. Supongo que, pensando así, dirás también que 'la probabilidad de la existencia de inteligencias extraterrestres es muy pequeña, pues no tenemos ninguna prueba de su existencia.' Hay que ser coherente. Yo más bien diría: 'Si no tenemos pruebas de la existencia de algo, no se puede hablar de probabilidades.' Dawkins falla aquí.

Por otra parte, su argumento entero cae por tierra cuando se ve que, en otras condiciones, es falso. Esencialmente, su argumento viene a ser una forma modernizada del argumento clásico: 'La evolución de la vida se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Dios no exista'.

Ahora, consideremos este experimento mental. Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista.' Es el mismo argumento, pero en ese caso la conclusión es evidentemente falsa. Ergo... (Pueden consultar una explicación más extensa de este experimento en esta entrada de su blog, extraemos para ustedes estos interesantes pasajes:


Existe una rama de la informática (la programación evolutiva) que construye programas de ordenador inspirados en la evolución biológica. Se habla de vida artificial cuando estas técnicas se emplean para construir sistemas de agentes que remedan el comportamiento de los seres vivos. Simulando colonias de hormigas, por ejemplo, se arroja luz sobre el comportamiento de enjambres de seres que actúan juntos, lo que permite formular hipótesis sobre la aparición de entidades de nivel superior, como los organismos pluricelulares o las sociedades humanas.

Un experimento de vida artificial es un ejemplo de diseño inteligente por parte del programador, pero los agentes interaccionan bajo el control de algoritmos seudo-aleatorios, es decir, de algo parecido al azar. Ahora bien, Gregory Chaitin demostró que azar y seudo-azar son matemáticamente indistinguibles. Si alguna vez aparecieran agentes inteligentes en estas simulaciones, no podrían deducir la existencia del programador por experimentación, pues está fuera de su mundo, y podrían llegar a la conclusión falsa de que su existencia es consecuencia del azar. De igual manera, nosotros tampoco podemos demostrar la verdad ni la falsedad de la hipótesis que afirma que el universo no ha sido diseñado por nadie. Por lo tanto, dicha hipótesis debe considerarse extra-científica.

 Dejemos que el profesor continúe contestando a nuestro amigo ateo:
 

'La probabilidad de la existencia del Universo es 1, pues existe.'  

Perdón. Un objeto puede existir aunque la probabilidad de su existencia sea cero. Esto es algo elemental en el cálculo de probabilidades. Todo el que trabaja en el campo de la existencia de seres extraterrestres sabe que nuestra existencia no impide que su probabilidad pueda ser cero. Hay muchas publicaciones donde esta afirmación puede apoyarse. Citaré una: "The concept of probability is problematic in the context of existence of only one object. Problems arise in applying the idea of probability to cosmology as a whole — it is not clear that this makes much sense in the context of the existence of a single object which cannot be compared with any other existing object." (Issues in the Philosophy of Cosmology, George F. R. Ellis, 2008). 


(Les traducimos el texto de Ellis: 'El concepto de probabilidad ya es problemático en el contexto de la existencia de un solo objeto. Los problemas crecen si se aplica la idea de probabilidad a la cosmología en su conjunto -no está claro que tenga sentido en el contexto de la existencia de un solo objeto que no puede ser comparado con ningún otro objeto existente'. La traducción es nuestra, disculpen los posibles fallos').
 


'Sobre el origen del Universo... también podemos especular que, o bien, el Universo no ha tenido un principio por lo cual la existencia de Dios es irrelevante...' 

Parece que mucha gente no sabe que Santo Tomás de Aquino llegó a la conclusión de que la existencia de un principio del universo es irrelevante para la existencia de Dios. La cuestión fundamental es que la mera existencia del universo exige un creador, tenga aquél principio o no. Porque (utilizando la terminología atea del siglo XIX): 'Todo objeto físico exige una causa. El universo es un objeto físico (como demostró Einstein cuando describió su evolución con una ecuación matemática). Luego el universo exige una causa.El filósofo de la Ciencia Francisco Soler Gil nos habló extensamente de esa imposibilidad de escapar al hecho incontrovertible de que el universo, con comienzo o sin él, es un objeto, y que, por tanto, necesita una causa. Las entradas aquí y aquí.
 
¿Por qué un Dios y no muchos? 


Es un hecho que las religiones politeístas tienden a convertirse en monoteístas a lo largo del tiempo. Así, de la religión pagana greco-romana los filósofos griegos como Platón y Aristóteles pasaron al monoteísmo filosófico. Así también, en la religión hinduista politeísta el Baghavad Gita presenta una figura del Dios supremo (Vishnu-Krishna) de quien procede todo lo demás. No hablo de las religiones chinas porque tienden a ser religiones ateas, como el budismo Hinayana.

¿Somos ateos del resto de las religiones? 


Rotundamente no. Ninguna religión (exceptuando quizá las sectas diabólicas) representa el mal o el error absoluto, todas contienen muchos elementos de verdad. Creer en el Dios de los cristianos no significa negar la existencia del Dios de los musulmanes, por ejemplo. De hecho, ambos decimos hablar del mismo Dios, aunque no estemos de acuerdo en cuestiones teológicas concretas...  (Respecto a los antiguos dioses) Recuerde que los antiguos cristianos creían en la existencia de los dioses paganos (los consideraban demonios). Hoy que prácticamente nadie cree en su existencia, tiene usted razón, todos somos ateos respecto a ellos. Pero este argumento me recuerda el de C.S.Lewis respecto a la persecución de las brujas en el siglo XVII: no es que nosotros seamos más tolerantes, es que ya no creemos que las brujas existan


(Permítanme otro inciso, aunque sé que ya van siendo muchos: personalmente, nunca he comprendido bien la obsesión de los nuevos ateos con el hecho de que la gente haya adorado a múltiples dioses a través de la Historia. ¿Por qué unos sujetos tan entusiastas de la teoría de Darwin no entienden que la evolución es algo consustancial a todo ser vivo y, por ende, al ser humano, y que tal evolución no tuvo por qué circunscribirse exclusivamente al ámbito de la biología, sino, como es natural, también al de las ideas y los conceptos, concretos o abstractos, incluida la forma de entender el mundo y el universo, y a la lenta, pero progresiva comprensión de lo inefable? Es más ¿de qué modo la existencia de una multitud de dioses olvidados 'prueba' que no hay una Inteligencia tras el universo ahora? La intuición de que todo lo que existe procede de algún Creador y que la vida no surgió de la nada, es tan antigua como el hombre mismo, prácticamente nació con él; la intuición es la misma, la creencia en la Causa de tan patente efecto es la misma, pero cada cultura dio forma distinta a la manifestación física e idiosincrática de esa intuición. ¿Cuál es el problema? 


León Tólstoi tampoco entendía este conflicto :-), lo explicábamos aquí). 


¿Sería yo cristiano si hubiese nacido en la India? 

¿Habría sobrevivido el imperio romano de Occidente si Teodosio no lo hubiese dividido entre sus dos hijos? Este tipo de preguntas (¿qué habría ocurrido si las cosas que han pasado no hubiesen pasado?) sólo me parece útil como argumento para una novela; me parece ocioso para la discusión filosófica. Lo que ha pasado ha pasado y ya no tiene remedio. No perdamos el tiempo discutiendo lo que habría podido ocurrir".



es Ingeniero en Telecomunicación, 
catedrático, divulgador y novelista. 
Actualmente es profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.


***
  

Hemos reordenado los párrafos para facilitar al lector la comprensión de todo el hilo sin tener que transcribir la conversación completa que pueden ver aquí. De todos modos, si alguno de nuestros amigos ateos no ha quedado satisfecho con las explicaciones dadas, le invitamos a seguir debatiendo el tema con el doctor Alfonseca que siempre está presto a charlar de ciencia, fe y filosofía con sus lectores.

Eso sí, aténgase a las consecuencias :-), parafraseando a cierto conocido y ateísimo webmaster: "debatir con Alfonseca puede ocasionarle conflictos irremediables con sus dogmas".

😉

*** 

Ya, para acabar, les confieso que este pasaje me ha fascinado, por eso nos hemos permitido usarlo en el montaje con cita que encabeza esta entrada de hoy:


"Yo trabajo en el campo de vida artificial, y utilizo algoritmos genéticos y selección natural para simular la evolución en mis mundos simulados. Supongamos que algún día consigo que en mis programas aparezcan seres inteligentes. Aplicando el argumento de Dawkins, esos seres podrían decir: 'La evolución de la vida en nuestro mundo se basa en el azar y la selección natural. Luego es probable que Manuel Alfonseca no exista".


Tradicionalmente, al Creador se Le han adjudicado miles de nombres. Solo el Islam, por ejemplo, Le otorga nada menos que noventa y nueve.

Ahora entiendo mejor por qué alguien llamó a Dios, tan poética como acertadamente,
 "El Señor del Azar".





Ver también:

¿Quién creó a Dios? La falacia de Dawkins
El espejismo de Dawkins
El gen egoísta... o no. 
El murciélago de Thomas Nagel
Los pensadores ateos critican 'El espejismo de Dios'.
La fe de Richard Dawkins
Richard Dawkins, el multiverso y los enanitos de jardín
Burros voladores :-)
La Razón irrazonable
Dios y los unicornios


Citamos a Manuel Alfonseca en todas estas entradas.

Todos los posts que aluden a Dawkins, incluido éste, aquí.

Más citas con frase en nuestra Galería.

Bibliografía


El orden en la naturaleza no es "ilusorio". La proporción áurea

vitruvio

Aunque ya hablamos brevemente en esta otra entrada sobre la posibilidad o no de que el orden del universo y la naturaleza sean sólo "aparentes", ampliamos el tema hoy por ser éste un argumento recurrente en el debate Ciencia-Fe. 

Es curioso que, cada vez que los creyentes invocamos ese orden, claramente observable en todo cuanto nos rodea y en nosotros mismos, como una posible prueba de una inteligencia primordial, los ateos insisten en que ese orden en realidad "no existe", que "sólo nos parece que existe" porque "deseamos verlo así" (??). Y es curioso, sobre todo, porque, al postular que ese "orden aparente" es sólo caos mal interpretado, deben aceptar también que sus cerebros, esos mismos que les están indicando que el orden es sólo aparente, están gobernados también por el caos, pues esto es lo único que el azar puede producir. Aquí se da una curiosa paradoja, una contradicción que no todos los ateos consiguen captar cuando intentamos explicársela: para sostener con tanta rotundidad que el mundo natural es un producto caótico del azar ciego, deben sostener también, como una derivación lógica, que esta conclusión suya tiene muchas posibilidades de ser errónea, puesto que esta conclusión es un producto de sus cerebros, a su vez productos arbitrarios del azar. En otras palabras, cuando los ateos atribuyen esa infalibilidad a sus procesos mentales están, en realidad, alimentando una fe irracional (tan irracional o más que la que reprochan a los teístas :-)) en que sus cerebros están excluidos de la arbitrariedad general del mundo.

John F. Haught explica mejor que yo esta paradoja en los siguientes párrafos:


(Sam) Harris (neurocientífico y escritor americano ateo, autor de "El fin de la fe") pone una enorme confianza en su propio poder de razonamiento... Hace un tácito acto de fe en su propia inteligencia crítica. Pero nunca nos ofrece una buena razón de por qué deberíamos confiar en que su mente le conducirá -y nos conducirá- a la verdad. En otras palabras, Harris jamás justifica su desmesurada arrogancia cognitiva. Sencillamente cree a ciegas en la superior capacidad de su mente para encontrar la verdad con una facilidad y una certeza inalcanzables para las personas mal orientadas por la fe religiosa. Si quiere ser para nosotros un guía fiable, ha de confiar en que su mente es capaz de ponernos en contacto con el mundo real. Pero, ¿por qué habría de confiar en su mente, dada sobre todo la visión del mundo natural a partir del cual, según se afirma, ha evolucionado la mente humana, la de Harris igual que la de cada uno de nosotros?.. Si la evolución es el (único) factor causal último involucrado en la formación de la mente humana, lo normal sería que desconfiáramos de nuestra actividad cognitiva. Puesto que es entendida como un proceso desprovisto de sentido y propósito, ¿por qué confía el naturalista científico en que la evolución sea eficiente en algo distinto de las adaptaciones? Para justificar nuestra confianza cognitiva es necesario que, aparte de la evolución, algo más opere en el gradual surgimiento de la mente en el curso de la historia natural. Pues, si nuestras mentes no son más que el resultado accidental de un proceso evolutivo sin sentido ni propósito, ¿por qué deberíamos confiar en ellas?

Ninguna interpretación puramente naturalista ofrece razones suficientes para confiar en nuestras mentes.

Una explicación darwinista de las facultades críticas de la mente no es suficiente para fundamentar la confianza que depositamos en nuestros poderes cognitivos. El propio Darwin estaría de acuerdo con esta observación"



Así es, Charles Darwin lo expresaba de este modo en una carta dirigida a W. Graham, fechada el 3 de julio de 1881:

"De continuo surge en mí la horrenda duda de si las convicciones de la mente humana, que se ha desarrollado a partir de la mente de animales inferiores, tienen algún valor, si son verdaderamente dignas de confianza. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un mono, suponiendo que una mente así pueda albergar algún tipo de convicción?"


Evidentemente, Darwin sí había captado la paradoja :-)


El único modo posible de apuntalar esta tesis de que el orden natural es "ilusorio" es sostener que el mundo, la naturaleza, el universo todo, podría haber sido distinto, que antes del comienzo había un sin fin de posibilidades y que nuestro "error", el error de los teístas, es contemplar el mundo desde la perspectiva equivocada (la perspectiva acertada es la del ateo, claro :-)) Observamos el mundo, dicen, desde del "diseño acabado", por eso nos parece "ordenado". No entendemos, continúan los escépticos, que ese diseño no es tal porque la evolución, tanto cosmológica como biológica, podría haber transcurrido siguiendo cualquier otro cauce que el que tomó. Unos cauces -siempre, por supuesto, erráticos y arbitrarios- "podrían" haber llevado a un buen fin y otros no. Eso, nos conceden nuestros ateos, nunca lo sabremos, pero sí sabemos que tuvimos una gran suerte ya que el cauce elegido caprichosamente por la evolución funcionó y dio origen a la vida organizada y, en última instancia, a la aparición del ser humano y su prodigioso cerebro.

Suertudos que somos :-)

El problema cuando se postula un "podría haber sido", es que apelamos a un escenario virtual no verificable que, además, excluye el escenario real desde el cual hacemos esa apelación. El "podría haber sido" es un comodín útil para salir del paso si tu oponente en el debate te empieza a acorralar, pero carente de un valor argumental real, pues sostiene como una opción válida lo que es sólo una afirmación indemostrable. Se trata, pues, de una falacia, de la misma categoría que esas de las que suelen acusar los ateos a los creyentes. El "podría haber sido" es un condicional, estamos elucubrando desde el momento presente sobre un pasado que no llegó a ser precisamente porque, si ese pasado hubiera sido, no habría sido nuestro presente. Por eso, detrás de las palabras "podría haber sido" puedes añadir lo que gustes, tenga o no sentido, sea o no una estulticia, y no habrá manera de refutarlo. Un chiste muy viejo cuenta cómo un anciano le confiesa a un amigo: "Yo podría haberme casado con Sofía Loren", el otro contesta escéptico, "sí, claro", "te lo digo en serio", insiste el primero, "estuve a punto: yo le pedí que se casara conmigo y ella me dijo que no" :-). 

Yo "podría haber sido" gobernadora de Atlanta :-), pues sí, claro que sí, "podría", y "podría" haber nacido en Katmandú y la vida "podría" estar basada en el bismuto en lugar del carbono. ¿Quién puede demostrar lo contrario? Pero me temo que, si alguien esgrime el argumento de la no falsabilidad para anular la hipótesis Dios, no sería muy honesto por su parte esconder ese mismo argumento en el fondo del cajón cuando se trata de aplicarlo a la falsabilidad de su propia hipótesis.

La naturaleza es como es actualmente y es de aquí de donde debemos partir, al menos, eso es lo que nos aconsejan los mismos ateos :-) que prestemos atención sólo a lo verificable. Pues lo verificable es que, actualmente, el mundo natural es una gigantesca, variadísima y asombrosa maquinaria perfectamente eficaz. Lo verificable es que en el cosmos existe un orden visible. Un orden real, objetivo, medible, no ilusorio o aparente. Si no existiera este orden, como afirma el físico Paul Davies en el primer enlace que ofrecemos en esta entrada, "la Ciencia quedaría reducida a una farsa sin contenido", puesto que toda ella basa su formidable andamiaje en la robusta realidad de ese orden. Si no hubiera orden en la naturaleza, las matemáticas, concebidas para describirlo, serían imposibles y, sin matemáticas, no habría Ciencia.

Azar es sinónimo de caos y el caos, por definición, no sigue normas o rígidas pautas, propias o ajenas, no elabora patrones ni dicta leyes inamovibles. Ni en uno ni en un millón de años. El ateo, leal como nadie a su compromiso con el materialismo, puede declarar si lo desea que el azar es el único autor de todo lo que vemos, pero afirmando esto, se verá abocado a admitir que ese azar, en el que confía tan ciegamente, y al que cree capaz de realizar -como escribió el biólogo Javier Sampedro- "escalofriantes contorsiones", no es el azar cotidiano que experimenta a diario y al que, como mucho, nuestro ateo sólo confiaría su deseo de que le toque la lotería :-). El azar en el que cree el ateo, no es el azar que opera en la naturaleza. El azar que opera en la naturaleza no es estéril ni errático, es un "azar" anómalo, excepcional, que escribe sus designios sobre papel pautado y los ejecuta en la naturaleza con una precisión matemática. En tres palabras: no es azar.


"La enorme utilidad de las matemáticas en las ciencias naturales es algo que roza lo misterioso, y no hay explicación para ello. No es en absoluto natural que existan 'leyes de la naturaleza', y mucho menos que el hombre sea capaz de descubrirlas. El milagro de lo apropiado que resulta el lenguaje de las matemáticas para la formulación de las leyes de la física es un regalo maravilloso que no comprendemos ni nos merecemos".

Eugene Paul Wigner  
Físico y matemático húngaro
Premio Nobel de Física en 1963



En este caso, los creyentes tenemos todo el derecho a preguntar "qué" o "quién" ha pautado el papel.


Recordamos, una vez más, que el materialismo es una corriente filosófica que surgió antes del s. XIX, a rebufo del espíritu de los tiempos y cuando la Ciencia todavía no sabía qué era esa misteriosa "materia" a la que estaba concediendo un poder cuasi omnímodo (aún hoy no lo sabemos con seguridad). Una doctrina surgida, en buena parte, como oposición a la concepción religiosa del mundo y no como resultado de los descubrimientos científicos. Pero fue una maniobra poco eficaz, porque nos sacaba de un dogma para meternos en otro. Por supuesto, si apelamos a la materia como única realidad posible, no queda otra opción que atribuir al azar todo lo que no sabemos cómo ocurrió. "No es que sea así, es que tiene que ser así, porque fuera del materialismo no encontramos ninguna otra explicación válida" declaraba ingenuamente un divulgador en cierto debate televisivo sin vislumbrar el alcance de su afirmación. Y así ha ocurrido desde entonces, "en el principio fue el fisicalismo" y cada nuevo descubrimiento científico fue "embutido" a empujones en su molde y lo que no encajaba, simplemente fue ignorado o tachado de "fraude", lo fuera o no. Hasta el día de hoy.

Los ateos acusan a algunos grupos religiosos (en muchas ocasiones con razón) de "retorcer" los descubrimientos de la Ciencia para que encajen en sus libros sagrados... Esta táctica, deshonesta venga de donde venga, no difiere demasiado de lo que hacen los fisicalistas: retorcer esos mismos hechos para que encajen en su estrecha concepción materialista del universo. Como consecuencia de una de esas fantásticas piruetas de acomodación, nació en el siglo XIX una nueva versión del azar: el habilidoso, concienzudo, inteligentísimo y, esta vez sí, "ilusorio",  azar de los huecos :-)


***


A continuación les invito a leer unos párrafos de un artículo aparecido en la revista National Geographic Historia, nº 129, firmado por el matemático y periodista científico Enrique Gracián. El artículo está dedicado a la proporción de Fibonacci, y el "mágico" número áureo que se repite una y otra vez, casi obsesivamente, tanto en la Tierra como en el resto del universo. Una de las muchas pruebas de que la naturaleza, lejos de ser una amalgama informe y sin sentido (lo que esperaríamos de la actuación errática del azar), sigue unas rígidas normas matemáticamente estructuradas. Es un artículo excelente, no se lo pierdan:



"Se suele simbolizar con la letra griega Φ (phi) y su valor aproximado es 1,6180. Lo encontramos definido por primera vez en el libro VI de los Elementos del matemático y geómetra griego Euclides; allí aparece descrito como una relación entre longitudes, lo que sugiere que está asociado con la idea de proporción. La figura geométrica más sencilla que se puede construir manteniendo esta proporción es un rectángulo. Para ello basta con que el lado más pequeño mida 1, y el más largo, 1,6180. Esta sencilla figura es un rectángulo áureo, adjetivo que introdujo en la década de 1830 el matemático alemán Martin Ohm. ¿Qué tiene de especial? Que está en todas partes.




golden ratio

regla aurea y dios







En los cánones estéticos de la antigua Grecia representaba las proporciones perfectas y se utilizaba en la mayoría de las construcciones arquitectónicas: fue patrón de belleza para los artistas del Renacimiento, aparece en la mayoría de las catedrales góticas y en el edificio de la ONU de Nueva York (...) (El arte imitando a la naturaleza :-)) La proporción áurea está presente en la arquitectura del ADN, 





el crecimiento de multitud de organismos o la distribución de los planetas del sistema solar.



proporcion aurea y dios


(Y, por supuesto, en el cuerpo humano :-))





la proporcion divina


proporcion divina en la naturaleza



En el cuerpo humano la proporción áurea se presenta de diferentes maneras:

- La relación entre la altura de un ser humano y la altura a la que se encuentra su ombligo.
- La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
- La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
- La relación entre las divisiones vertebrales.
- La relación entre las articulaciones de las manos y los pies... Entre otras.



Leonardo de Pisa, conocido como Fibonacci, fue uno de los matemáticos más destacados de la Edad Media. En su obra más relevante, El libro del ábaco, de 1202, expone un problema sobre la reproducción de conejos cuya solución le da pie a representar una sucesión infinita de números naturales (pueden consultar una explicación detallada de este problema de Fibonacci en el enlace anterior). La posibilidad de ir añadiendo elementos mediante una suma, pero sin alterar la forma, da lugar a una pauta de crecimiento que podemos observar en estructras de la naturaleza tan diversas como el desarrollo espiral de una galaxia,


regla aurea en la naturaleza


las huellas dactilares,


regla aurea en el cuerpo humano


o la distribución de los pétalos de las flores.




(Y no sólo en los pétalos :-))


regla aurea proporciones en la naturaleza



(Col lombarda seccionada)


 

En la Italia renacentista, el número de oro fue retomado por Luca Pacioli (matemático y sacerdote franciscano, por cierto) quién llevó a cabo un exhaustivo estudio del mismo en una de sus obras más influyentes: De la divina proporción. Ilustrada con dibujos de Leonardo da Vinci, en ella explicaba las relaciones existentes entre el número áureo y la sucesión de Fibonacci: cualquier término de ésta se obtiene multiplicando el anterior por el número áureo...

Las espirales son líneas curvas que se generan a partir de un punto y se alejan del centro a la vez que giran a su alrededor. Esta curva ha fascinado desde antiguo a artistas y científicos; es un símbolo ornamental y religioso presente en muchas culturas, y una de las formas más frecuentes en el mundo natural. Entre los genios que aunaron las cualidades del artista y conocedor de las leyes de la geometría destaca el pintor Alberto Durero, quien en uno de sus libros sobre medición explica cómo dibujar una espiral a partir del rectángulo áureo. Si construimos un cuadrado en la izquierda de dicho rectángulo, a la derecha nos quedará un rectángulo más pequeño. Y resulta que este nuevo rectángulo también guarda las proporciones áureas. Este proceso se puede repetir hasta el infinito, con lo cual obtendremos una sucesión de rectángulos áureos y cuadrados cada vez más pequeños.


las proporciones


(Utilizando un compás, a partir de este "rectángulo áureo" se puede dibujar una espiral llamada "espiral de Durero").


proporcion aurea en el universo

En términos matemáticos no es una auténtica espiral, pero es una buena aproximación a la espiral logarítmica que el matemático suizo Jakob Bernoulli bautizó como Spira mirabilis, 'la espiral maravillosa'. El número áureo forma parte intrínseca tanto de la serie de Fibonacci como de la espiral logarítmica, dos conceptos matemáticos que se combinan en la formación de elementos tan dispares como plantas,



la proporcion divina espiral

razon aurea en el mundo natural


proporcion aurea en la naturaleza3

proporcion aurea en la naturaleza dios y la ciencia


huracanes,


proporcion aurea numero divino


o galaxias.


numero de dios


(La relación entre las nervaduras de las hojas de los árboles, la relación entre el grosor de las ramas principales y el tronco y la relación entre las ramas principales y las secundarias también obedecen a la proporción áurea).





Así pues, el número Φ ... gobierna el desarrollo de distintos seres vivos. La distribución de las escamas en una piña tropical,


numero aureo en la naturaleza


 el desarrollo de la concha de los caracoles,


numero de dios en la naturaleza


o la forma en que se agrupan las semillas de las plantas son algunos ejemplos de la presencia del número áureo en la naturaleza, lo que lleva a pensar que obedece a algún tipo de funcionalidad que aún desconocemos".


regla aurea de dios


(Cola del camaleón)


proporcion dorada golden ratio


golden ratio




 Anotaciones en gris añadidas.


El número áureo y la proporción de Fibonacci aparecen, como venimos diciendo, en las distancias entre los planetas y sus períodos, pero también están involucrados en la reflexión de la luz en el cristal, en las células del sistema nervioso... y mucho más. Es decir, abarca un terreno demasiado amplio para adjudicarlo exclusivamente a las instrucciones encriptadas en el ADN. Aunque así fuera, aunque la proporción áurea resultara ser sólo la resolución física de una de las innumerables instrucciones inscritas en el libro de de la vida, aún quedaría mucho campo para abonar con preguntas. Pero no es así.

Resumiendo, amigo ateo, usted puede -adornando al azar con todas las ingeniosas capacidades que necesite para que el argumento le funcione- creer que el orden de la naturaleza surgió y se desarrolló por sí solo, sin ninguna ayuda extra. De acuerdo, pero no puede negar que ese orden existe. 

 Puede hacerlo, claro, nadie se lo impide, pero sería como negar que existen las estrellas, los océanos, el Cañón del Colorado y el cordero a la riojana.

 ;-)



***


“El matemático juega a un juego en el que él mismo inventa las reglas, mientras que el físico juega a un juego en el que las reglas son proporcionadas por la naturaleza; pero a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más evidente que las reglas que el matemático encuentra interesantes son las mismas que las que ha escogido la naturaleza”.


Paul Adrien Maurice Dirac
Físico teórico inglés
Premio Nobel de Física en 1933 


***


“Entre los seres vivos resulta patente el orden, obra de un Poder superior al que yo llamo Dios. Es en este punto donde coinciden la fe y la verdad científica. La primera de ningún modo contradice a la segunda, sino que la completa al aportar una comprensión más sencilla del universo"

Jean Dorst
Biólogo, ornitólogo, paleontólogo francés
Formado en la Universidad de París
Miembro de la Academia de las Ciencias 


*** 


"El mundo es racional... El orden del mundo refleja el orden de la mente suprema que lo gobierna"

Kurt Gödel
Lógico, matemático y filósofo austriaco
Doctor por la Universidad de Viena
Considerado uno de los más importantes lógicos de todos los tiempos
Célebre por sus dos Teoremas de la Incompletitud



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