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El miedo no creó a Dios

dios y la ciencia


"Cuando los medios de comunicación y el ubicuo Internet extendieron la noticia de mi cambio de opinión (se refiere a que dejó el ateísmo para abrazar el deísmo), algunos comentaristas se apresuraron a afirmar que mi edad avanzada había tenido algo que ver en mi 'conversión'. Se dice que el miedo ayuda a la mente a concentrarse poderosamente, y estos críticos habían llegado a la conclusión de que la expectativa de un ya próximo paso a mejor vida había desencadenado en mí algo así como una conversión en el lecho de muerte. Es evidente que estas personas no estaban familiarizadas ni con mis escritos sobre la inexistencia de una vida tras la muerte, ni con mis opiniones actuales sobre dicho tema. Durante más de cincuenta años no solo he negado la existencia de Dios, sino también la existencia de una vida de ultratumba. Mis conferencias Gifford, publicadas bajo el título La lógica de la mortalidad, representan la culminación de esta línea de pensamiento. Este es un asunto respecto al que no he cambiado de parecer... No me veo 'sobreviviendo' a la muerte. Quede constancia, pues, de que deseo silenciar todos estos rumores que me presentan haciendo apuestas pascalinas"


Antony Flew
Filósofo y escritor ex ateo inglés 
Profesor de Oxford y otras muchas universidades 
Perteneció a la escuela del pensamiento evidencialista
Fragmento de la introducción a "Dios existe", 2007




Más información sobre la histeria general que cundió en el bando ateísta cuando se hizo público el cambio de opinión de Antony Flew  aquí y aquí. 

Que muchos ateos, incluso ilustres, opinan alegremente sobre asuntos que desconocen o de los que sólo poseen información sesgada o "de tercera mano", no es ningún secreto (clic aquí).

En cuanto al título del post, personalmente, conozco individuos mentalmente muy fuertes, arrojados e incluso temerarios que son creyentes, y conozco personas profundamente temerosas e incluso neuróticas que son ateas y no creen en la pervivencia de la consciencia tras la muerte. Mi abuela, una venerable anciana de 90 años :-) cree en Dios, pero está firmemente convencida de que todo acaba en la tumba. A ella lo que le da miedo, es precisamente la idea de existir en un "espacio" desconocido y sin el soporte físico de su cuerpo, de modo que, para superar este temor, se refugia en la "convicción" de que tras la muerte no hay nada en absoluto. Es decir, adopta la idea que le resulta más "cómoda", más llevadera, más tranquilizadora. En un debate televisado, un divulgador científico muy escéptico reconoció que, aunque la ciencia no se hubiera demarcado claramente en un sentido o en otro, él prefería creer en el azar como principio creador a creer en Dios "porque si Dios existiera, ¿qué impediría que en cualquier momento acabe con todo?" dijo.

 En otras palabras, creía en el azar porque tenía "miedo" de las decisiones arbitrarias de un Ente desconocido cuyas intenciones también lo son. Más claro aún: no creía en Dios porque Le temía. Este es el "efecto Epicuro", es decir, este buen hombre adoptó la idea que a él personal y psicologicamente le resultaba más satisfactoria.... O sea, igual que mi abuela :-), igual que cualquiera. 

Por otro lado, los budistas no creen en Dios, por tanto, son ateos en la práctica, pero creen en la migración de las almas a lo largo de miles de vidas... En fin, hay casi tantas opciones como personas que las eligen, aunque muchos se empeñen en "encajonarnos" a todos en un sólo receptáculo, porque de este modo resulta más eficaz su intento de exterminio. 
Es más fácil acertar en un sólo blanco que en mil :-)

Aun así, a pesar de que el argumento cae por sí mismo a la luz de la simple experiencia cotidiana, los nuevos ateos continúan repitiendo que "el miedo creó a los dioses" a todo aquel que desee o no desee escucharles. Por fortuna, como ellos mismos aseguran, una falacia sigue siendo una falacia aunque sea repetida un millón de veces.

Más textos de Antony Flew, aquí.

 
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