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El testimonio humano como prueba

dios y la ciencia el cerebro

"Una objeción para considerar los relatos de experiencias de casi muerte como prueba de la existencia de otra vida es que se trata de casos anecdóticos. El método científico limita mucho el empleo de los testimonios humanos como pruebas. Hay al menos tres buenas razones para ello:


1)    La gente miente en ocasiones.

2)    Muchas veces la gente recuerda o interpreta mal las cosas que le ocurren.

3)    La gente sufre a veces alucinaciones o espejismos, especialmente cuando está sometida a una gran tensión o “stress”.


De hecho, dada la falibilidad general de los testimonios humanos, algunos pueden llegar a afirmar que informes como los recogidos por mí carecen totalmente de valor (como muchos de nuestros lectores sabrán, Raymond Moody fue uno de los pioneros en el estudio de las llamadas Experiencias Próximas a la Muerte).

No obstante, conviene contrarrestar este punto de vista con algunas observaciones. En primer lugar, ha ocurrido de cuando en cuando que la ciencia se ha equivocado por no prestar mayor atención a los testimonios humanos. Por ejemplo, hasta las primeras décadas del siglo XIX la ciencia se negó a creer y refutó la posibilidad de la existencia de meteoritos (piedras o rocas que caen a la Tierra procedentes del espacio exterior). Persistían, sin embargo, las leyendas populares de piedras que caían del cielo, a pesar de la insistencia de los científicos en que era imposible (argumentaban que no podían caer piedras del cielo, pues en el cielo no había piedras.) Finalmente, dos profesores de Princeton contemplaron la caída de un meteorito y recogieron los fragmentos para poder analizarlos en la universidad.

El rechazo de los testimonios humanos como prueba suele constituir un arma de dos filos. Supongamos que, como es cierto que muchas veces la gente miente, se equivoca, etc., podemos evitar el error no aceptando los testimonios humanos. No obstante, y por la misma razón, como es igualmente cierto que en otras ocasiones la gente es sincera, interpreta correctamente lo que les pasa, etc., negándonos a aceptar lo que nos cuentan corremos el riesgo de ignorar una verdad.

Además, en muchos casos lo único con que contamos para avanzar en determinados campos son los testimonios humanos, y la supervivencia después de la muerte física es ciertamente uno de ellos. Evidentemente, los informes de las personas que han estado cerca de la muerte no constituyen una prueba o evidencia al respecto; pero si, como hemos descubierto, sus distintos informes concuerdan a la perfección, tenemos todo el derecho a sentirnos impresionados por esta realidad, aunque no sea prueba de nada.

Finalmente, el que nuestras actuales metodologías científicas y sistemas conceptuales no sirvan para abordar un fenómeno generalizado, no debe llevarnos a rechazarlo. Lo ideal sería que este hecho nos incitase a inventar nuevos conceptos y nuevas técnicas de investigación que no contradigan, sino que se apoyen en aquellas a que estamos ya acostumbrados y las hagan avanzar". 

Raymond Moody
Médico psiquiatra y doctor en Filosofía
Autor de "Vida después de la vida"



Como ya hemos aclarado en otras ocasiones respecto a otros autores controvertidos, el hecho de que traigamos aquí unos párrafos de alguna de las obras de Raymond Moody no significa que apoyemos TODO su ideario al completo. Nos limitamos a transcribir aquellos puntos en los que coincidimos con su postura, en este caso concreto nos unimos a su denuncia del inmovilismo que ostenta un sector muy amplio de la Ciencia actual.

Más sobre este tema:

Los dogmas de la Ciencia I.
Los dogmas de la Ciencia II.
La pregunta número 23.
Sheldrake deja en "evidencia" a Dawkins.
Los múltiples mapas de la realidad.


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