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¿En el nombre de Marx?

Carlos Marx

"Parte de las dificultades de *Dawkins vienen de que su visón del mundo es completamente victoriana. Es, como muchos han notado, una especie de *T.H. Huxley tardío. El problema es que en estos años hemos sido testigos de experimentos de ateísmo institucional que han sido un baño de sangre. Dawkins tiende a quitarse de enmedio los crímenes resultantes. No está claro, insiste, si fueron de hecho inspirados por el ateísmo. Resalta, por ejemplo, que la brutalidad de Stalin podría no haber sido motivada por su ateísmo. Aunque esto seguramente es en parte verdad, es un tema delicado, especialmente porque uno debería hacer la misma distinción cuando se considera las instituciones religiosas (…) En cualquier caso, es difícil de creer que la tortura generalizadas a curas y monjas bajo Stalin (clic para ampliar este dato) (incluyendo crucifixiones) y la persecución de los católicos por Mao o su exterminación de cualquier vestigio del budismo no tuvieran conexión con su ateísmo. Ni las instituciones del cristianismo ni las del comunismo son, por supuesto, inocentes. Pero la incapacidad de Dawkins para percibir la diferencia en la severidad de sus pecados –una diferencia de órdenes de magnitud- sugiere un compromiso ideológico como el que suele ser reflejo de la devoción por un credo"


H. Allen Orr 
Genetista evolutivo estadounidense
Licenciado en Biología y Filosofía
Profesor del Departamento de Biología en la Universidad de Rochester


*Thomas Henry Huxley, biólogo británico (1825 -1895)
*Richard Dawkins, zoólogo y divulgador ateo británico. 


A ver si lo hemos entendido: Cuando un dirigente "cristiano" (o alguien que se autodenomina como tal, Cristo ya advirtió que la asistencia a misa no es el distintivo del cristiano, sino su actitud caritativa hacia los otros, siguiendo esta premisa, alguien que comete un asesinato, evidentemente, no es un cristiano, se llame así mismo como se llame), decíamos que si un dirigente autodenimonado "cristiano" comete un delito de sangre, el culpable directo de ese delito no es el hombre que lo perpetró, su maldad innata e individual, sino la religión -en definitiva, la ideología- que ese individuo profesa. Pero cuando un dirigente militante de una ideología atea comete un delito de sangre, es porque este dirigente es -individualmente- una mala persona...  No está matando en el nombre de sus ideas (como el dirigente "cristiano"), sino de sí mismo... 

¿Y esa diferencia? ¿Por qué el primero sí es un miserable sicario, fiel representante de un credo nefasto que hay que erradicar de la faz de la Tierra y el segundo es sólo un asesino que actúa por cuenta propia..? ¿Por qué no se juzga con el mismo grado de piedad a los dos, si los dos han cometido el mismo delito, el de matar en nombre de una idea?

Hemos oído muchas veces eso de "en el nombre de Dios se han cometido innumerables crímenes", y es totalmente cierto, pero cuando respondemos que en el nombre de Carlos Marx se han cometido, sólo en un siglo, alrededor de 120 millones de asesinatos en todo el orbe, el dato no es considerado válido. ¿Por qué? "En el nombre de Dios se han cometido muchos más delitos" nos contestan. Bueno, si esto fuera cierto, podríamos aducir que Dios es mucho más "viejo" :-) Ha habido mucho más tiempo para que miríadas de lunáticos homicidas de todo pelaje decidieran ponerle el "sello" de Dios a sus maldades con el fin de justificarlas. Carlos Marx murió en 1883. No han pasado muchos años, démosle un poco más de margen y entre China, Cuba, Corea, etc. conseguirán igualar el cómputo.

Queremos dejar constancia de que no estamos responsabilizando a Carlos Marx  -cuya preocupación por la igualdad entre todos los seres humanos nos parece más próxima al cristianismo de lo que muchos osan aceptar- de los crímenes cometidos por el comunismo. Esto nos situaría a la altura de los ateos que culpan a Dios de los crímenes perpetrados en su nombre. Pero no estamos de acuerdo: ni Dios ni Marx son culpables de lo que otros hagan con sus ideas. Lo que tratamos de denunciar aquí es la diferencia de baremo esgrimida por los grupos ateos a la hora de dilucidar el alcance de las injusticias llevadas a cabo por los hombres, así como para refutar su trillado argumento de que la religión es, como afirma nuestro querido profesor Dawkins :-) "la -única- causa de todos los males". 

La causa de todos los males es el hombre mismo, su codicia, su soberbia, su desenfrenado afán de poder. Ninguno de estos vicios de carácter es monopolio exclusivo de un solo grupo o institución. Las creencias -políticas o religiosas- , llegado el caso, no son más que "adornos", excusas para dar rienda suelta, amparados por una ficticia legitimidad ideológica, a todas esas destructivas y, desgraciadamente, humanas pulsiones. Un mundo "sin Dios", sería exactamente igual de terrorífico que es ahora. El blanco del odio del ateísmo militante se muestra, en este sentido, claramente errado: para que la maldad desapareciera del planeta, no habría que eliminar a Dios, habría que eliminar al hombre mismo.

Quien sostenga lo contrario, quien considere que exterminando todo vestigio de espiritualidad de la faz de la Tierra, se acabarán las guerras y las injusticias, aunque cuenta con nuestro más profundo respeto, no dejará de parecernos un conmovedor iluso.



En este enlace pueden consultar un informe comparado de cifras en el que aparece el número total de muertes atribuibles a la religión y las ocasionadas por otro tipo de ideas a lo largo de la Historia. El informe es deprimente, por lo que nos revela acerca de la naturaleza vil del ser humano, pero es también necesario.




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