Este blog ha sido creado sin ánimo de lucro. El único interés que me guía en este proyecto es la divulgación, el intento de llevar al gran público un aspecto del debate ciencia-fe que, considero, no es suficientemente conocido, pero que no debe ser obviado si pretendemos construirnos un criterio global y objetivo sobre un tema de candente actualidad.

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La pregunta incómoda


"La lista de aparentes accidentes de naturaleza no biológica, sin los que no existiría la vida basada en el carbono y tampoco la humana, es larga e impresionante. Estas propiedades se van prodigando en el mundo natural como una madeja de accidentes afortunados. Existen tantas coincidencias esenciales para la vida, que debe haber alguna explicación para ellas. El problema consiste en decidir si esas sintonías, al parecer coincidentes, son o no accidentales. A ningún científico le gusta tener que formularse esa pregunta, pero hay que plantearla: ¿podrían esas sintonías haber sido fijadas por alguna inteligencia?"

 Sir Alfred Hoyle
Astrofísico, matemático y escritor inglés
Universidad de Cambridge
Se consideraba agnóstico


***

"Se argumenta en ocasiones que si la naturaleza no hubiese favorecido la formación de vida con unas condiciones adecuadas, no estaríamos aquí discutiendo sobre este asunto. Eso es cierto, pero dista mucho de erigirse como un contra-argumento. El hecho es que estamos aquí, y lo estamos gracias a unas ciertas disposiciones maravillosamente felices. Nuestra existencia, por sí sola, no puede explicar esas disposiciones. Cabría encogerse de hombros ante esta cuestión, y dejarla de lado, alegando simplemente que nos sentimos muy dichosos de que el universo haya tenido las condiciones justas para que floreciese en él la vida, pero que eso es una peculiaridad del destino sin mayor significado. Una vez más, es una cuestión de juicio personal. Supongamos que fuera posible demostrar que la vida es imposible a menos que la razón entre las masas del electrón y del protón coincidiese con un error menor que 0,00000000001 por 100 con algún número completamente independiente, digamos cien veces la razón de densidades del agua y del mercurio a 18 grados centígrados. Hasta los más irreductibles escépticos estarían de acuerdo en que "algo pasa"...

De cualquier manera, ¡sospechoso es!



Paul Davies
Físico y escritor británico
Director del Instituto BEYOND (Center for Fundamental Concepts in Science)
Cuando los ateos argumentan que la "prueba" de que esas coincidencias asombrosas se dieron desde el mismo comienzo del Big Bang es que "estamos aquí debatiendo sobre este asunto", podríamos contestarles de igual modo que la prueba de que el universo tuvo su origen en una Mente inteligente es que "estamos aquí debatiendo sobre este asunto" :-) Si la prueba es válida para el ateo, lo es también para el creyente y si no lo es para el segundo, tampoco lo será para el primero. Pero me temo que la prueba no es válida para nadie, por ser un ejemplo más que ilustrativo de petitio principii.

Muchos ateos, entre ellos nuestro querido profesor Dawkins, pertenecen a este grupo del que habla Davies, aquellos que, simplemente, exclaman: "¡qué alegría que esas casualidades se dieran!" y siguen con sus vidas quitándole importancia al tema (o, en el caso de Dawkins y sus adeptos, tratando de ignorantes y estúpidos a quienes no comparten su opinión), "encogiéndose de hombros", como si el hecho de que se dieran tantas y tan asombrosas coincidencias fuera tan habitual como el hecho de que el agua moje...  Sin embargo, cualquiera de esos ateos, tan ciegamente crédulos en el ingenio sobrecogedor del dios Azar cuando se trata del origen de la vida, no permanece tan crédulo e ingenuo cuando se trata de conceder ese mismo ingenio al azar que actúa en sus asuntos cotidianos. Cualquiera de esos ateos montaría en cólera si su oponente le ganara cinco veces seguidas en un juego de dados. Le acusaría de hacer trampas y su enojo crecería proporcionalmente a la cantidad de veces que el otro jugador osara repetir "no he hecho trampas, gané cinco veces por pura casualidad"... :-)


Pero siempre queda, claro, la socorrida coartada del tiempo: millones de años entre tirada y tirada aumentarían las posibilidades de que saliera muchas veces seguidas (en realidad, deberíamos decir que salió "todas" las veces seguidas) el mismo número. El tiempo es, pues, un "aliado" del azar... ¿O no lo es? Descúbrelo AQUÍ

Más sobre el ajuste fino del universo AQUÍ 

Más sobre la "pregunta incómoda", AQUÍ.

 
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